domingo, 12 de julio de 2015

Entrevista María Teresa Andruetto “La literatura baja a mirar al llano”

En Lengua madre, la dictadura atraviesa el exilio interno de una mujer que busca en cartas su propia historia.

“Detrás de las palabras, bien lo sabe, está la historia, y a ella le ha llegado la hora de preguntarse detrás de qué palabras, de qué hechos, está su historia”, dice en su última novela María Teresa Andruetto, que parece ir tejiendo a lo largo de sus libros una misma trama, donde la literatura persiste en su poder de decir lo universal con fragmentos de memoria.
 
En Lengua madre, Julieta regresa de Munich a la Patagonia tras la muerte de su madre y reconstruye un relato sobre la historia de su familia en la historia de su patria, a través de cartas que su madre recibió y guardó durante más de 30 años. La dictadura, las relaciones filiales entre mujeres de clase media, la escritura de mujeres, la posibilidad de comprender y perdonar, conforman un universo donde la más joven intenta descifrar, en las claves de una época, las razones de su propio exilio interior, para luego decidir qué hacer con lo que hicieron de ella.


"La memoria es todo, o casi todo, a la hora de la construcción de un relato. No hay en mis novelas una voluntad de documentar. Lo que de algún modo testimonia son las emociones, los ecos en los personajes, más que el registro de época. Creo que la literatura ayuda a la reconstrucción de una memoria social desde un lugar menos documental: desde el lugar de una mentira que metaforiza unas verdades. ¿Qué es la ficción si no eso? Una mentira que a veces nos permite ver zonas de lo humano que las verdades no nos permiten ver."

sábado, 11 de julio de 2015

El aviador inglés. Un cuento de Marguerite Duras

EL AVIADOR INGLÉS (Marguerite Duras)

El principio, el inicio de una historia.

Es la historia que voy a contar, por primera vez. La de este libro.

Creo que es una dirección del escrito. Eso es, el escrito dirigido, por ejemplo, a ti, del que aún no sé nada.

A ti, lector:

Transcurre en un pueblo muy cerca de Deauville, a algunos kilómetros del mar. El pueblo se llama Vauville. El departamento, Calvados.

Vauville.

Ahí está. La palabra en el rótulo.

Cuando fui allí por primera vez, lo hice siguiendo el consejo de amigas, comerciantes de Trouville. Me habían hablado de la encantadora capilla de Vauville. Así pues, aquel día, aquella primera vez, vi la iglesia, sin ver nada de lo que voy a contar.

En efecto, la iglesia es muy hermosa, incluso encantadora. A su derecha hay un pequeño cementerio del siglo xix, noble, lujoso, que recuerda al Pére-Lachaise, muy ornamentado, como una fiesta inmóvil, detenida, en el centro de los siglos.

Al otro lado de esa iglesia se encuentra el cuerpo del joven aviador inglés muerto el último día de la guerra.

Y en mitad del césped, hay una tumba. Una losa de granito gris claro, perfectamente pulida. No vi esa piedra enseguida. La vi cuando me enteré de la historia.

Era un niño inglés.

Tenía veinte años.

Su nombre está inscrito en la losa.
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viernes, 10 de julio de 2015

Homenaje a la poeta y educadora Mirta Colángelo (Revista Imaginaria)

En la madrugada murió la poeta y educadora Mirta Colángelo. Durante 11 años (hasta mediados de 2007), Mirta Colángelo dirigió el taller “Cuentos con sol” con chicos y jóvenes del Patronato de la Infancia de Bahía Blanca. En la última etapa de esta experiencia que vinculaba poesía y plástica, se consolidó el proyecto “La Fábrica de Libros ‘Benteveo’”, que abarcó el trabajo autoral y editorial de los chicos participantes del taller. Los pormenores de este proceso están contados por María Emilia López en el artículo “La Fábrica de Libros ‘Benteveo’ y el taller ‘Cuentos con sol’. Arte, literatura y libros en el Patronato de la Infancia de Bahía Blanca” (publicado en el Nº 207 de Imaginaria).

Y en los últimos años, infatigable, la encontramos (y disfrutamos) llevando adelante la experiencia de “susurrar poesía”. Así lo cuenta ella misma en una entrevista publicada en el sitio Apartado de EDELIJ:

“A través del susurro, en esa ceremonia íntima personal que sucede ente dos personas lo que se trasmite es poesía. Inasible, indefinible, la poesía es sin dudas un modo de conocimiento que elige o permite una manera de aproximación oblicua hacia lo que convenimos en llamar mundo. Se opone a las demostraciones, desconfía del razonamiento; las explicaciones que se dan no la manifiestan, sorprende, trastoca, provoca, seduce, enamora. En la poesía las palabras se iluminan, destellan, llamean… La poesía busca el revés de las cosas, lo oculto, la ambivalencia. Está emparentada con lo abierto, con la posibilidad.”

“Animarse a intervenir un espacio público susurrando confirma el concepto de que la lectura es también poner a prueba el cuerpo en una doble relación; con uno mismo y con los demás. Y que al establecer un vínculo lúdico entre el que susurra y el que es susurrado, la posibilidad de llegada aumenta, genera placer y enciende el deseo de tomar contacto con otros textos poéticos.”
Fuente: imaginaria.com

"El dúo de la tos". Un cuento de Leopoldo Alas Clarín para leer y/o escuchar.

EL DÚO DE LA TOS (Leopoldo Alas Clarín)

El gran hotel del Águila tiende su enorme sombra sobre las aguas dormidas de la dársena. Es un inmenso caserón cuadrado, sin gracia, de cinco pisos, falansterio del azar, hospicio de viajeros, cooperación anónima de la indiferencia, negocio por acciones, dirección por contrata que cambia a menudo, veinte criados que cada ocho días ya no son los mismos, docenas y docenas de huéspedes que no se conocen, que se miran sin verse, que siempre son otros y que cada cual toma por los de la víspera.

«Se está aquí más solo que en la calle, tan solo como en el desierto», piensa un bulto, un hombre envuelto en un amplio abrigo de verano, que chupa un cigarro apoyándose con ambos codos en el hierro frío de un balcón, en el tercer piso. En la oscuridad de la noche nublada, el fuego del tabaco brilla en aquella altura como un gusano de luz. A veces aquella chispa triste se mueve, se amortigua, desaparece, vuelve a brillar.

«Algún viajero que fuma», piensa otro bulto, dos balcones más a la derecha, en el mismo piso. Y un pecho débil, de mujer, respira como suspirando, con un vago consuelo por el indeciso placer de aquella inesperada compañía en la soledad y la tristeza.

«Si me sintiera muy mal, de repente; si diera una voz para no morirme sola, ese que fuma ahí me oiría», sigue pensando la mujer, que aprieta contra un busto delicado, quebradizo, un chal de invierno, tupido, bien oliente. CONTINUAR LEYENDO



La última noche del mundo. Un cuento de Ray Bradbury

LA ÚLTIMA NOCHE DEL MUNDO (Ray Bradbury)

¿Qué harías si supieras que esta es la última noche del mundo?

-¿Qué haría? ¿Lo dices en serio?

-Sí, en serio.

-No sé. No lo he pensado.

El hombre se sirvió un poco más de café. En el fondo del vestíbulo las niñas jugaban sobre la alfombra con unos cubos de madera, bajo la luz de las lámparas verdes. En el aire de la tarde había un suave y limpio olor a café tostado.

-Bueno, será mejor que empieces a pensarlo.

-¡No lo dirás en serio!

El hombre asintió.

-¿Una guerra?

El hombre sacudió la cabeza.

-¿No la bomba atómica, o la bomba de hidrógeno?

-No.

-¿Una guerra bacteriológica?

-Nada de eso -dijo el hombre, revolviendo suavemente el café-. Solo, digamos, un libro que se cierra.

-Me parece que no entiendo.
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Atapuerca, sima de los cuentos. Seis narradores europeos y africanos recrean el origen de los relatos en cuevas prehistóricas

John Berger, el sabio que deshizo los postizos que enmascaran el mundo del arte, visitó en una ocasión la cueva prehistórica de Chauvet (Francia), pintada hace 15.000 años, y concluyó: “Se diría que el arte nace como un potrillo, que sabe caminar directamente”. También las historias debieron surgir así, manando sin premeditación ni alevosía. En tiempos remotos, cuando bastaba desear una cosa para que se cumpliera —que dirían los hermanos Grimm—, alguien contó la primera historia. Como los cuentos no dejan evidencia científica sino huellas en el aire, nadie ha podido demostrar cuándo ni dónde ocurrió algo tan pequeño y tan grande, pero no resulta descabellado situarlo en una cueva como esa de Chauvet, Altamira o la misma Atapuerca, donde ayer seis narradores revivieron en una antigua gruta kárstica lo que pudo ser el origen de las historias.

En el momento preciso en que Manqina Madosini Latozi (Mqhekezweni, Sudáfrica, 1922) hizo resonar con pasos calculados una tobillera con capullos secos de gusanos de seda y abrió los brazos tanto como los ojos para reforzar su relato sobre la amistad imposible entre una tórtola y una tortuga, nadie entendió lo que decía en su lengua xhosa pero todos interiorizaron que en las cuevas germinaron los cuentos. Sin descartar aJuan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, sentado entre el centenar de asistentes: “Los científicos contamos historias basadas en hechos reales y los contadores cuentan historias míticas que no nacen de los vestigios, pero las dos historias son verdad...” CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 8 de julio de 2015

Diles que no me maten! Un cuento de Juan Rulfo


-¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad. 

-No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti. 

-Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que lo haga por caridad de Dios. 

-No se trata de sustos. Parece que te van a matar de a de veras. Y yo ya no quiero volver allá.

-Anda otra vez. Solamente otra vez, a ver qué consigues. 

-No. No tengo ganas de eso, yo soy tu hijo. Y si voy mucho con ellos, acabarán por saber quién soy y les dará por fusilarme a mí también. Es mejor dejar las cosas de este tamaño.

-Anda, Justino. Diles que tengan tantita lástima de mí. Nomás eso diles.

Justino apretó los dientes y movió la cabeza diciendo: 

-No. 

Embargo. Un cuento de José Saramago.

Se despertó con la sensación aguda de un sueño degollado y vio delante de sí la superficie cenicienta y helada del cristal, el ojo encuadrado de la madrugada que entraba, lívido, cortado en cruz y escurriendo una transpiración condensada. Pensó que su mujer se había olvidado de correr las cortinas al acostarse y se enfadó: si no consiguiese volver a dormirse ya, acabaría por tener un día fastidiado. Le faltó sin embargo el ánimo para levantarse, para cubrir la ventana: prefirió cubrirse la cara con la sábana y volverse hacia la mujer que dormía, refugiarse en su calor y en el olor de su pelo suelto. Estuvo todavía unos minutos esperando, inquieto, temiendo el insomnio matinal. Pero después le vino la idea del capullo tibio que era la cama y la presencia laberíntica del cuerpo al que se aproximaba y, casi deslizándose en un círculo lento de imágenes sensuales, volvió a caer en el sueño. El ojo ceniciento del cristal se fue azulando poco a poco, mirando fijamente las dos cabezas posadas en la almohada, como restos olvidados de una mudanza a otra casa o a otro mundo. Cuando el despertador sonó, pasadas dos horas, la habitación estaba clara. CONTINUAR LEYENDO

martes, 7 de julio de 2015

Manipuladores y manipulables. Existen auténticos expertos en maniobrar en la vida de los demás y personas susceptibles de ser manejadas. Perder el miedo a no agradar siempre es el primer paso para librarse de los profesionales del chantaje.

Se ha sentido presionado a realizar algo que no quería? ¿Se ha sentido coaccionado a decir sí cuando en realidad quería decir no? Cuando actuamos bajo la influencia de otro y nos dejamos llevar por opiniones ajenas, no estamos centrados en nuestro poder personal. Para que no nos manipulen, debemos tener claro dónde y cuándo poner límites. Debemos atrevernos a decir no sin miedo al juicio del otro, al fracaso o al rechazo. Mientras tengamos miedo a que nos rechacen, seremos manipulados. Porque esta es precisamente una de las armas del manipulador: “Si no actúas como quiero, no te hablaré más”. El manipulador depende del manipulado y viceversa. Es una relación de pérdida de libertad.

Un ser libre se atreve a decir no y actúa basándose en sus convicciones, sin temor a quedarse solo ni a ser rechazado. Al sistema no le interesan seres libres, con poder de voluntad desarrollada, que piensen conscientemente, actúen y se responsabilicen de sí mismos. Por esto se nos manipula a muchos niveles, social, político, mediático, publicitario, a nivel de relaciones interpersonales.

Este artículo se centra en la importancia de comprender los procesos de manipulación interpersonal, en cómo darse cuenta a tiempo de que una persona es manipuladora para así no permitir que nos manipule y en recuperar nuestro poder interior.

Fuente: sociedad.elpais.com

lunes, 6 de julio de 2015

Confusiones de una autora ante sus lectores Ema Wolf

En esta ponencia, Ema Wolf, mientras va describiéndonos sus visitas que como escritora realiza a distintas escuelas, reflexiona sobre la lectura que se hace en dichas instituciones.

[...] La escuela irrita a veces a los autores.
«Usa» los textos de ficción, los manipula y los trasmuta. Una vez leídos, a los chicos los ponen invariablemente a trabajar con ellos: los hacen hacer dibujos, posters, dramatizaciones, manualidades, redactan nuevos finales y nuevos textos con los mismos personajes, cuando no subrayan las palabras esdrújulas, como si la lectura no pudiera permanecer como pensamiento, interioridad, conversación, y debiera dar prueba física de su existencia, porque ésa es a la vez la prueba de que «sirve». Yo les pregunté a los maestros por qué los hacen trabajar después de leer, nunca encontré una respuesta satisfactoria. Siempre siento que esas prácticas alejan a mis textos de mí, y a los lectores de mis libros, de mis formas deseables de leer. La escuela actúa en función de necesidades que yo no tengo, pero nunca me convencerán de que una maqueta de plastilina, un disfraz de Maruja, un rotafolio, sean extensiones necesarias de mis textos, y tampoco que, después de haber hecho todas esas cosas, los chicos los habrán comprendido mejor, o disfrutado más, o se sentirán más estimulados a leer. [...]


A pesar de estas cosas nuestra escuela -sobra decirlo- es fundamental como promotor a de lectura. La necesitamos muchísimo, y todo lo que me escuchen decir aquí serán apenas variaciones de un único conflicto no resuelto entre la importancia que tiene y le asigno, y el escozor que me causan algunos de sus métodos, que a veces hasta parecen conspirar contra sus propósitos. [...]

Esto viene a cuento de que me inquieta que en la escuela les hablen bien de todos los libros, porque los hace sentirse en falta cuando, o porque son malos o porque no coinciden con sus gustos, los rechazan. ¿Cómo interesarlos en la lectura así? Sólo el que no lee habla bien de todos los libros y de todos los autores, el que lee habla pestes, porque elige, elige todo el tiempo, descarta y se apropia. Entonces si la coyuntura me habilita, como casi siempre ocurre, los aliento para que no se demoren en libros que no les interesan, porque hay muchos mejores esperando, como gatos callejeros, que ellos los adopten. Es mi contribución a aliviarlos del desconcierto y el mandato. Decirles que rechazar libros no los convierte en réprobos de una causa sagrada. [...]

Dado que ellos componen textos, o los hacen componer textos, en clase o en concursos, trato de hacerles ver que un autor también compone «el músico, el escultor también componen, y que las dificultades, en sustancia, no son tan distintas: siempre se trata de maniobrar con esa materia prima, y herramienta a la vez, tan escurridiza que es el idioma. Entonces les comento cuánto se hacen esperar las ideas a veces; cómo algunas no llegan a desarrollarse nunca y quedan en eso, en ideas; la cantidad de información que demandan algunas historias, al punto que a veces tengo que recurrir a los libros de escuela de mis hijos para obtenerla; la cantidad de gente que molesto buscando esa información y las situaciones a veces grotescas que eso genera y que yo disfruto con total conciencia; los fascículos, el diccionario de sin6nimos, la enciclopedia de mi abuela, los recortes y dibujos que hacen como una guardia de cuerpo alrededor; los modestos y extravagantes documentos que me proveen de nombres para los personajes... [...]

Cuesta admitir que las cosas sean tan inciertas. Que la lectura se produzca a los tropezones y por un terreno irregular. Que nada se pueda dar por seguro. Que el lugar de lectura que más necesitamos no sea óptimo. A veces salgo de las escuelas enfurruñada, otras, emocionada, cuando los maestros, sobre todo, los de la escuela pública, armaron una movida de lectura interesante en condiciones adversas.

Por cierto, la escuela siempre me confunde. Es común que me vean como una estrella del patín -tengo que aclarar «no, niños, nadie me pide autógrafos por la calle»- , y no es raro que me vaya con el narcisismo mellado: la maestra pregunta: ¿Cómo se imaginaban a la autora? Más joven, contestan; un niño levanta la mano y afirma, complaciente: «El libro tuyo que más me gustó fue...» y nombra el de otro autor. Pero no importa, a no quejarse, ellos mezclan todo, los libros y los autores, son sus formas de apropiación, desprolijas pero siempre legítimas.


domingo, 5 de julio de 2015

El millonario modelo. Un cuento de Oscar Wilde

A menos que se sea rico, no sirve de nada ser una persona encantadora. Lo romántico es privilegio de los ricos, no profesión de los desempleados. Los pobres debieran ser prácticos y prosaicos. Vale más tener una renta permanente que ser fascinante. Estas son las grandes verdades de la vida moderna que Hughie Erskine nunca comprendió. ¡Pobre Hughie!

Intelectualmente, hemos de admitir, no era muy notable. Nunca dijo en su vida una cosa brillante, ni siquiera una cosa mal intencionada. Pero era, en cambio, asombrosamente bien parecido, con su pelo castaño rizado, su perfil bien recortado y sus ojos grises. Era tan popular entre los hombres como entre las mujeres, y tenía todas las cualidades, menos la de hacer dinero. Su padre le había legado su espada de caballería y una Historia de la guerra peninsular, en quince volúmenes. Hughie colgó aquella sobre el espejo, puso esta en un estante entre la Guía de Ruff y la Revista de Bailey, y vivió con las doscientas libras al año que le proporcionaba una anciana tía. Lo había intentado todo. Había frecuentado la Bolsa durante seis meses; pero ¿qué iba a hacer una mariposa entre toros y osos? Había sido comerciante de té algo más de tiempo, pero pronto se había cansado del té chino negro fuerte y del negro ligero. Luego había intentado vender jerez seco; aquello no resultó; el jerez era tal vez demasiado seco. Por último, se dedicó a no hacer nada, y a ser simplemente un joven encantador, inútil, de perfil perfecto y sin ninguna profesión. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 4 de julio de 2015

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca. Un poema de Constantino Cavafis



ÍTACA
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin esperar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

C. P. Cavafis. Antología poética. Alianza Editorial, Madrid 1999. Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña

Los cuatro tesoros. Un artículo de Jacqueline Balcells

La importancia de la lectura en la formación intelectual y espiritual de un niño es largamente sabida; por otra parte, que los niños tienden a leer cada vez menos parece ser una realidad. Los grandes culpables de este proceso, a juicio de muchos, son los medios audiovisuales que, aunque aportan cultura e información, no contribuyen en nada a estimular esa maravillosa capacidad de imaginar que todos tenemos y que es tan necesaria para desarrollarnos. A mí me parece que esta afirmación es cierta sólo en parte. Que la televisión quita tiempo a la lectura es un hecho evidente, pero también es evidente que un buen lector lo sigue siendo a pesar de ésta. Sería absurdo navegar en contra del mundo audiovisual, acusándolo de nuestras carencias. Más bien hay que preguntarse por qué ha dejado de gustarnos la lectura. Porque yo creo, con Lewis, que antes que los niños, somos los adultos los que no leemos. Y dada la importancia de la lectura, tenemos que descubrir qué podemos hacer para remediar esta falta. Reflexionando acerca del tema, saqué a luz cuatro tesoros perdidos en el mundo de los libros; y luego, para no ser pesimista, me permití sugerir cuatro consejos prácticos para despertar en los niños el gusto por leer. [...]

Todos nosotros, profesores, escritores, bibliotecarios, padres, hagamos un llamado a los adultos para que nos ayuden a recobrar el gusto perdido de los niños por la lectura. No releguemos los libros y las lecturas para los viajes aburridos o los momentos de soledad obligada, porque entonces los abandonaremos en cuanto nos llegue otra manera de pasar el tiempo. Redescubramos el placer de leer. Perdamos el miedo que nos da sumirnos en la lectura de algún clásico que tiene… ¡horror!, ¡cuatrocientas páginas! Atrevámonos a iniciar la aventura junto a una Ana Karenina o a una Madame Bovary, y pasadas las primeras páginas nos daremos cuenta de que nos estamos entreteniendo a morir y no soltaremos el libro hasta la última de las cuatrocientas páginas. Entonces llegaremos quizás a coincidir con Proust, quien decía: “Es probable que los días más plenamente vividos de nuestra existencia sean aquellos en que creímos dejar de vivir: los pasados con un libro en las manos”.

Sólo si llegamos a gozar de verdad con la lectura, seremos capaces de comunicar con fuerza a nuestros hijos, alumnos y amigos el entusiasmo por leer. Y con ello les estaremos entregando mucho más que técnicas de conocimiento o cultura, porque como dice el escritor ruso Nabokov: “El encantamiento que produce un buen libro no llena un vacío emocional ni intelectual, sino que llena el alma”.

Fuente: cuatrogatos.org

La violación y el consentimiento explicados En 7 sencillos cómics de Alli Kirkham

Uno de los puntos más controvertidos en las discusiones sobre violación es el consentimiento: al fallar la comunicación, las violaciones a veces ocurren sin que ni siquiera el violador entienda lo que ha hecho o por qué la víctima se siente mal. La dibujante de cómics Alli Kirkham ayuda a aclarar la cuestión con una serie de 7 cómics que ilustran los problemas que rodean al consentimiento utilizando situaciones cotidianas que son más fáciles de entender para todo el mundo.

Para la mayoría, la palabra violación evoca imágenes de figuras encapuchadas asaltando sexualmente a personas por la noche. Los criminales violentos no se preocupan por el consentimiento, lo que cubre ese “área gris” tan incierta sobre la que se confunde mucha gente. Según RAINN, una organización americana anti-violencia sexual, el 47% de los violadores son amigos o conocidos de la víctima, y 4 de cada 5 asaltos son realizados por alguien que la víctima conoce. Hombres y mujeres necesitan ser educados sobre consentimiento para evitar cruzar las fronteras del otro sin darse ni siquiera cuenta de ello.

10 Razones por las que nos gustan los bibliotecarios

Michael Arndt autor de “Cat Says Meow: and other animalopoeia (Chronicle Books)” un libro ilustrado con fichas de colores vivos para niños sobre los sonidos que hacen los animales, ha realizado un panel gráfico para la conferencia ”NYLA/SSL Spring Conference 2015″ en la que exponen estas 10 Razones por las que nos gustan los bibliotecarios.

10 Razones por las que nos gustan los bibliotecarios

1. SON INTELIGENTES. Para ser bibliotecario se necesita realizar un máster en Información y Documentación

2. SON CURIOSOS. Disponen de conocimientos sobre una amplia variedad de temas y leen mucho

3. SON UN ALMACÉN DE INFORMACIÓN. Saben encontrar la información precisa, sólo tienes que preguntarles, ya que no podemos confiar siempre en la información que encontramos en Internet.

4. SON BUENOS LECTORES. Son personas comprometidas con la lectura para estar informados y poder ayudarnos.

5. HABLAN Y ESCRIBEN BIEN. Incluso les puedes preguntar cuestiones de uso y gramática.

6. PROMUEVAN A AUTORES LOCALES. Los bibliotecarios son a menudo la conexión entre autores, libros y lectores.

7. PROTEGEN LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Son defensores de la libertad de lectura y defensores del acceso equitativo a la información para todos. Nunca censuran un libro.

8. ESTÁN COMPROMETIDOS CON LA LECTURA Y EL APRENDIZAJE. Los bibliotecarios están presentes en las escuelas, en los barrios y en las comunidades y promueven el amor a la lectura de nuestros hijos.

9. SON LOS GUARDIANES DE NUESTRA CIVILIZACIÓN. Pues se encargan de preservar el conocimiento colectivo para que puedan acceder y disfrutar de él las generaciones futuras.

10. TIENEN DESTREZAS TECNOLÓGICAS. Vivimos en la era de la información y los bibliotecarios fueron uno de los primeros colectivos en adoptar estas tecnologías y en seleccionar los mejores contenidos (Curación).

Por ello los bibliotecarios son más vitales ahora que nunca!!

Fuente: universoabierto.com

viernes, 3 de julio de 2015

LOS HECHOS REALES QUE INSPIRARON 5 CUENTOS DE HADAS

En este artículo aparecen algunos hechos reales que inspiraron algunos cuentos. No los voy a negar. Sin embargo, hay distintas teorías (Antonio Rodríguez Almodóvar, por ejemplo) que sitúan el origen de estos cuentos en tiempos mucho más remotos y sin ubicarlos en un sitio determinado, ya que suelen tener un carácter universal que se ha ido aclimatando a la idiosincrasia de diferentes lugares según se iban contando. De todas formas, creo que la información que aparece en el artículo de aquí abajo puede resultar interesante. 

Aunque los cuentos de hadas son hoy en día historias infantiles, fábulas inocuas pensadas para entretener a los más pequeños, ya sabemos que en su origen eran en realidad relatos gore, donde la violencia lo impregnaba todo (como podemos comprobar con la primera edición sin censura de los cuentos de los hermanos Grimm que acaba de publicar la universidad de Princeton). Lo que quizá ignoramos, es que esos cuentos tan famosos no salieron solo de la mente privilegiada de los hermanos Grimm o de Perrault, sino que se basaban en leyendas y otros pedacitos de la literatura oral, que a su vez, habían sido creados recogiendo determinados sucesos históricos (y tejiendo una red de fabulación a su alrededor).

De hecho, los cuentos que hoy conocemos de los hermanos Grimm, surgieron de su vocación de etnógrafos. Recorrieron toda Alemania con el objetivo de documentar los cuentos de la tradición oral, que se estaban perdiendo a principios del siglo XVIII. Así, el origen de historias como ‘Blancanieves’ o ‘Hansel y Gretel’ se encuentra en hechos reales (y bastante truculentos) sobre los que se repetían multitud de historias, que cada vez, probablemente, se alejaban más del original. Los autores de cuentos de hadas (tanto los hermanos Grimm como Perrault) lo que hicieron fue coger esas historias, añadirles unos toques de magia, otros de estilo, y convertirlos en un nuevo género literario. CONTINUAR LEYENDO 

El pensamiento africano existe, aunque lo ignoremos o lo desconozcamos.

El historiador y antropólogo senegalés Cheikh Anta Diop publicó en 1955 su tesis doctoral en el libroNations nègres et culture sobre la idea de que el antiguo Egipto había sido una cultura negra. Peroafirmó además que Egipto había sido la cuna de la civilización occidental. Diop aseguró que la filosofía nació en Egipto, fruto de los viajes a esta tierra que llevaron a cabo pensadores como Tales de Mileto, Aristóteles, Pitágoras o Platón, que se formaron en Heliópolis, Hermópolis, Menfis o Tebas, los centros del saber egipcios (e, incluso, hay base para hablar de un origen de la filosofía en Etiopía).

Lo anterior es una muestra más de lo poco que conocemos sobre nuestra propia cultura y pensamiento. Y lo mucho que nos han (re)conducido hacia ese lugar único al que (re)conocemos como la única civilización: occidente. Para después verter buenas capas de negación en torno al constatado hecho de que los africanos han elaborado (antes y después) sistemas de pensamientos complejos y dignos de ser escuchados, tenidos en cuenta y estudiados. La creencia colonialista que mantenía que el negro no podía crear filosofía alguna debido a su mente pre-lógica fue la antesala de la negación de su existencia. El anterior solo es uno de los muchos clichés que pesan sobre ella, al igual que el creer que no existe actividad filosófica fuera del tipo o método occidental de filosofar tan sustentado en el razonamiento lógico. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: afribuku.com

Tertulia artístico-literaria. El poeta (Atahualpa Yupanqui). Fotografía de Francesc Catalá-Roca

Padre e hijo comparten comida
en la Puebla de Montalbán, Toledo, 1950
Francesc Catalá-Roca (1922- 1998).
EL POETA (Atahualpa Yupanqui)

Tú piensas que eres distinto
porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte
más allá de las estrellas.

De tanto mirar la luna
ya nada sabes mirar,
eres como un pobre ciego
que no sabe adónde va...

Vete a mirar los mineros,
los hombres en el trigal,
y cántale a los que luchan
por un pedazo de pan.

Poeta de tiernas rimas,
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas
del hachero y sus miserias.

Vive junto con el pueblo,
no lo mires desde afuera,
que lo primero es ser hombre,
y lo segundo, poeta.

Atahualpa Yupanqui (Juan A. de la Peña, 31 de enero de 1908 – Nimes, 23 de mayo de 1992), cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino.


Diez ideas para crear pequeños-grandes lectores.

Vídeo sobre el acoso escolar

Estupendo film de la productora escolar de cortometrajes educativos Amiguicos Producciones. Ballying trabaja la alfabetización audiovisual junto con la educación emocional y la educación inclusiva para tratar el tema del acoso escolar. Un emocionante corto altamente recomendable que de momento ya ha ganado el Premio a la Mejor Experiencia Innovadora del III Encuentro EDUTOPIA.

Michèle Petit: “Necesitamos sintonizar con lo que nos rodea de manera poética”

Con motivo de su libro Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural (Fondo de Cultura Económica, 2015) conversamos con Michèle Petit, antropóloga francesa y una de las investigadoras más importantes del campo de la lectura.

Más que una motivadora del gusto por la lectura es una de sus investigadoras contemporáneas más importantes. Michèle Petit es una antropóloga francesa, quien en la década del 80 estudió el fenómeno de las diásporas chinas y griegas para luego virar hacia la investigación que la ha llevado a publicar artículos y libros de gran utilidad para maestros y mediadores culturales. Su punto de referencia inicial fue la lectura y su relación en personas de ámbitos rurales y de barrios marginales. Cuando tenía 13 años vivió en Colombia y fue allí donde tuvo un primer contacto con el mundo del libro y las bibliotecas. A esto se debe también su familiaridad con la lengua española y sus visitas para dictar conferencias en Colombia, Argentina y México.

Michèle Petit acaba de publicar Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural (Fondo de Cultura Económica, 2015), un texto en el que nos muestra las claves de la lectura para comprender su importancia cultural en nuestra sociedad. 


«Escribimos porque el mundo está mal hecho»: Entrevista al escritor mejicano Juan Villoro

Entre estadios, hospitales y las calles violentas de nuestro México lindo y querido, las historias y las crónicas de Juan Villoro nos llevan a disfrutar el sufrimiento de los partidos y a gritar-cantar los goles de nuestro equipo (más fuerte si ese equipo es el Necaxa), nos invitan a caminar en las calles del México antes del temblor o nos abren los ojos de golpe para conocer el México del narcotráfico y la violencia. Galardonado como escritor y periodista con premios como el Herralde de novela o el Rey de España de periodismo, y con más de 20 años publicando, Villoro es uno de los escritores mexicanos más activos en la actualidad.

Claro, porque la literatura te permite tener muchas vidas posibles. Si tú querías ser futbolista, arquitecto o buzo, puedes tener personajes que se dediquen a esas actividades, puedes investigar un poco y meterte en esa piel a través de los personajes. Es uno de los grandes atractivos de la literatura, que es suplantadora de muchos posibles destinos. [...]

- A veces puede parecer, sobre todo en estos tiempos en México, que la ficción es más verdadera que la realidad; en este sentido, ¿qué tanto puede servir la literatura para entender la realidad?
Yo creo que sirve de mucho, porque tenemos que intentar establecer el sentido y encontrar el hilo conductor de nuestra historia en una realidad que muchas veces se nos presenta de manera muy desgajada, rota, y la novela, el cine, el cuento o el teatro nos ayudan a través de distintas narrativas a entendernos de otra manera y a ver que, por ejemplo, el narcotráfico se ha convertido en una forma de vida y en una subcultura; cuando digo esto me refiero a una normalidad paralela, es decir, algo que para mucha gente es perfectamente habitual y sin embargo no tiene que ver con lo que promulgan las leyes o desea el resto de la sociedad. Entonces la literatura puede adentrarse en esos mundos, recrearlos para nosotros, y gracias, por ejemplo, a todo el cine de gángsters de los Estados Unidos se pudo entender lo que era el crimen organizado en tiempos de la Prohibición, y cómo funcionaban las mafias, de modo que el arte nos puede dar un reflejo muy significativo de la realidad para entenderla mejor.  [...]

- Entonces usted considera que con el arte, la literatura, ¿se puede sufrir?
El arte tiene que ver con el dolor, porque las cosas de las que una persona escribe la afectan mucho. Se escribe de sufrimiento, de dolor, de tragedias y, al mismo tiempo, se convierte en un placer, una diversión, se escribe y se lee por gusto. El arte nos conmueve por eso, porque surge del dolor pero se convierte en un placer.  [...]

- ¿Cuál sería el fin? O ¿para qué escribir?
¿El fin? Bueno, nosotros escribimos porque el mundo está mal hecho, el mundo está incompleto, el ser humano necesita soñar, enamorarse, contar chistes, anécdotas, compartir historias para completar su experiencia del mundo; la realidad no nos basta, tenemos que completarla con algo y, una de las maneras más ricas de hacerlo es justamente el mundo de los libros. Quien lee tiene dos realidades: el mundo que le consta, donde trabaja, ama, se relaciona con sus amigos y familiares, y otro mundo, imaginario, en donde están los héroes de las historias, que le recuerdan mucho a las de este mundo, pero también le aportan cosas nuevas. Entonces la literatura existe por eso, por lo mismo que existen el amor o los sueños, por la necesidad de completar, imaginariamente, un mundo que está incompleto, que es imperfecto.  [...]

jueves, 2 de julio de 2015

SOBRE LA LECTURA. Estanislao Zuleta (1982) [Muy interesante y recomendable]

Voy a hablarles de la lectura. Me referiré a un texto escrito hace unos años. Espero que lo comentemos en detalle para que logremos acercarnos al problema de la lectura. Comencemos con un comentario sobre Nietzsche. Nietzsche tiene muchos textos sobre este tema, pero por ahora les recomiendo sólo dos: el prólogo a la Genealogía de la moral y el capítulo de la primera parte de Zaratustra que se llama “Del leer y el escribir”; hay otros muy buenos en el Ecce Homo y en las Consideraciones intempestivas, particularmente en la que lleva por título, Schopenhauer educador. En ella se habla de lo que significó Schopenhauer para Nietzsche en su juventud y en qué sentido fue para él un educador. Además les recomiendo que se lean Sobre el porvenir de nuestros institutos de enseñanza, pues en él, Nietzsche, hace una crítica de la Universidad como pocas veces se ha hecho, incluso hoy. Vamos a leer el texto sobre la lectura; lo comentaremos y contestaré las objeciones, críticas o insatisfacciones que ustedes me manifiesten. [...]

Si nosotros no llegamos a definir qué significa para Kafka el alimento, entonces nunca podremos entender La metamorfosis, “Las investigaciones de un perro”, “El artista del hambre”, nunca los podremos leer; cuando nosotros vemos que alimento significa para Kafka motivos para vivir y que la falta de apetito significa falta de motivos para vivir y para luchar, entonces se nos va esclareciendo la cosa. Pero, al comienzo no tenemos un código común, ese es el problema de toda lectura seria, y ahora, ustedes pueden coger cualquier texto que sea verdadera- mente una escritura, si no le logran dar una determinada asignación a cada una de las manifestaciones del autor, sino que le dan la que rige en la ideología dominante, no cogen nada. Por ejemplo, no cogen nada del Quijote si entienden por locura una oposición a la razón, no cogen ni una palabra, porque precisamente la maniobra de Cervantes es poner en boca de Don Quijote los pensamientos más razonables, su mensaje más íntimo y fundamental, su mensaje histórico, y no es por equivocación que a veces delira y a veces dice los pensamientos más cuerdos. [...]

La más notable obra de nuestra literatura –porque en toda nuestra literatura no hay nada comparable– en el bachillerato nos la prohíben, es decir, nos la recomiendan; es lo mismo que prohibir, porque recomendar a uno como un deber lo que es una carcajada contra la adaptación, es lo mismo que prohibírselo. Después de eso uno no se atreve ni a leerlo, le cuentan que el gerundio está muy bien usado, le hablan de sintaxis, de gramática, del arte de los que saben cómo se debería escribir pero que escriben muy mal: una cosa que a Cervantes no le interesaba, pues lo que hacía era escribir soberanamente, con las más ocultas fibras de su ser. Cuando nosotros llegamos a abrir los ojos ante el Quijote, con asombro, nos damos cuenta que tanto Sancho como el Quijote pueden estar de acuerdo porque ambos son irrealistas, el uno construye una realidad, el otro se atiene a la inmediatez, lo real pasa por encima de uno y por debajo del otro y en conjunto los dos son una crítica de la realidad, a nombre de la inmediatez del deseo y a nombre de la trascendencia del anhelo. La realidad es la que queda muerta, no ellos. [...]

Pero si queremos saber qué significa interpretar, partamos de una base: interpretar es producir el código que el texto impone y no creer que tenemos de antemano con el texto un código común, ni buscarlo en un maestro. ¡Ah! es que todavía no tengo elementos, dicen los estudiantes; el estudiante se puede caracterizar como la personificación de una demanda pasiva. “Explíqueme”, “deme elementos”, “¿cuáles son los prerrequisitos para esta materia?”, “¿cómo estamos en la escalera?”, “¿cuántos años hay que hacer para empezar a leer El Quijote? No hay que hacer ningún curso. [...]

Sí, en el desarrollo mismo del texto, pero hay que preguntárselo y no poner esta disyuntiva básicamente estudiantil: entiendo o no entiendo. Esa disyuntiva estudiantil quiere decir, “¿con esto podría presentar examen o no podría?”. Hay que dejarse afectar, perturbar, trastornar por un texto del que uno todavía no puede dar cuenta, pero que ya lo conmueve. Hay que ser capaz de habitar largamente en él, antes de poder hablar de él; como hacemos con todo, con la Novena sinfonía, con la obra de Cezanne, ser capaz de habitar mucho tiempo en ella, aunque todavía no seamos capaces de decir algo o sacarle al profesor – porque siempre hay para los estudiantes un profesor, ese es el problema– la pregunta, “¿y esto qué quiere decir?”. Ese profesor puede ser uno mismo, puede ser imaginario o real, pero siempre hay una demanda de cuentas a alguien, en vez de pedirle cuentas al texto, de debatirse con el texto, de establecer un código.  [...]

Pero no vaya a creerse que el trabajo a que aquí nos referimos consiste en restablecer el pensamiento auténtico del autor, lo que en realidad quiso decir. El así llamado autor no es ningún propietario del sentido de su Textos.
Si cogemos el ejemplo del Quijote, el verdadero problema no es el preguntarse qué quería decir Cervantes; el problema es qué dice el texto y el texto siempre dice las cosas que se escapan al autor, a la intención del autor. El autor no es una última instancia. Lo que Cervantes quiso decir no es la clave del Quijote. No hay ningún propietario del sentido llamado autor; la dificultad de escribir, la gravedad de escribir, es que escribir es un desalojo. Por eso, es más fácil hablar; cuando uno habla tiende a prever el efecto que sus palabras producen en el otro, a justificarlo, a insinuar por medio de gestos, a esperar una corroboración, aunque no sea más que un Shhh, una seña de que le está cogiendo el sentido que uno quiere; cuando uno escribe, en cambio, no hay señal alguna, porque el sujeto no lo determina ya y eso hace que la escritura sea un desalojo del sujeto. La escritura no tiene receptor controlable, porque su receptor, el lector, es virtual, aunque se trate de una carta, porque se puede leer una carta de buen genio, de mal genio, dentro de dos años, en otra situación, en otra relación; la palabra en acto es un intento de controlar al que oye; la escritura ya no se puede permitir eso, tiene que producir sus referencias y no la controla nadie; no es propiedad de nadie el sentido de lo escrito. “Este sentido es un efecto incontrolable de la economía interna del texto y de sus relaciones con otros textos; el autor puede ignorarlo por completo, puede verse asombrado por él y de hecho se le escapa siempre en algún grado: Escritura es aventura, el “sentido” es múltiple, irreductible a un querer decir, irrecuperable, inapropiable. “Lo anterior es suficiente para disipar la ilusión humanista, pedagógica, opresoramente generosa de una escritura que regale a un “Lector Ocioso” (Nietzsche) un saber que no posee y que va a adquirir”. [...]

La lectura durante la infancia es clave para mejorar el aprendizaje de los niños


La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha destacado la importancia de la lectura en la edad infantil, dado que sirve para "mejorar el aprendizaje de los niños, su desarrollo y su maduración".


La presidenta de esta asociación, la doctora Begoña Domínguez, ha señalado que esta actividad "permite a los niños aprender las palabras con mayor rapidez, mejora su comprensión y ejercita su cerebro para que la adquisición del lenguaje, que se produce entre los 10 y los 30 meses, sea lo más rica posible".

"Las áreas cognitivas del cerebro se estimulan con la lectura y los aspectos emocionales de nuestro desarrollo también evolucionan favorablemente con este hábito", ha apuntado esta doctora.

Esta actividad también les ayuda en "su desarrollo cultural, pero también en su maduración psico-afectiva", según la pediatra de esta asociación, la doctora Esther Serrano. CONTINUAR LEYENDO

VICTORIA CAMPS: LO IMPORTANTE EN LA LECTURA ES TENER UN AS EN LA MANGA (26/6/2015)

Para la filósofa y catedrática universitaria Victoria Camps, lo importante en el tema de la lectura es tener "un as en la manga", es decir haber leído y poder recuperar algo de lo que esa obra ha dicho antes y que sigue ayudando, "incluso para afrontar la vejez".

Esta reflexión es una referencia a la actitud ante las dificultades de la científica italiana Rita Levi Montalcini, premio Nobel de Medicina, que tituló así un libro dedicado a desdeñar las reflexiones consolatorias o las lamentaciones lúgubres especialmente sobre la senectud.

En diálogo con Antonio Sáenz de Miera, Victoria Camps es la protagonista de la segunda entrega del programa Relectores, creado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para reunir experiencias de lectura y relectura de personalidades relevantes de todos los ámbitos de la sociedad.

Camps reconoce que por una cuestión de "vicio profesional" vuelve con más frecuencia a la relectura los clásicos de la filosofía aunque también figuran entre sus constantes relecturas las obras de Borges, Proust, Musil, Thomas Mann, Kafka, Tolstoi, o Jean Austen, que suele utilizar tanto para sus clases o conferencias como para sus escritos. CONTINUAR LEYENDO Y ACCEDER AL VÍDEO DE LA ENTREVISTA