viernes, 30 de septiembre de 2016

LA LITERATURA INFANTIL HOLANDESA: UN REFERENTE MUNDIAL. Por Francisco Giraldo Jaramillo (Revista Arcadia)

Tiuri, un joven de 16 años que va a ser nombrado caballero al día siguiente, está en una capilla pasando la noche en vela. No habla, no se mueve y no hace caso a los ruidos extraños, tal y como lo dicta la tradición de la Caballería. En medio de la noche llega un desconocido que con insistencia llama su atención. Incumpliendo las normas, pero siguiendo su intuición, Tiuri decide atender al extraño visitante: este le encarga una carta que debe ser entregada sin demora al Caballero Negro de Escudo Blanco, quien tiene que enviársela al rey de Unawen, un reino vecino. Tiuri, al ver que el Caballero Negro de Escudo Blanco está malherido y que es incapaz de cumplir con la misión, decide llevar él mismo la carta, desobedeciendo todas las reglas y corriendo incontables riesgos.

Así inicia Carta al rey, de Tonke Dragt, uno de los clásicos más importantes de la literatura infantil holandesa. Luciënne van der Leije me confió que hace poco le leyó esta historia a su hijo de 9 años, y que después de unas cuantas páginas, este último afirmó sin rodeos: “Es el mejor libro que he leído en mi vida”. Y no es para menos: en 1963, un año después de su publicación, Carta al rey recibió en Holanda el premio a mejor libro infantil del año, y en 2004 ganó el Griffel der Griffels (el “premio de premios”): fue seleccionado, entre los ganadores a mejor libro infantil del año de los últimos 50 años, como el mejor libro para niños de la segunda mitad del siglo XX en Holanda. Y es que Carta al rey no es un típico cuento de hadas, sino que consiste en una verdadera novela histórica, afirma tajante Van der Leije (que trabaja precisamente para WPG, el grupo editorial que publicó este libro hace 53 años): es una compleja pero dinámica narración que elabora un mundo ficticio donde entran en juego temas tan reales como la tradición, la nobleza, la lealtad, la valentía y la traición.

Desde hace varios años, Holanda se ha consolidado como un punto de referencia en literatura para niños. Además de que algunos de los escritores e ilustradores de historias infantiles más conocidos en el mundo son holandeses, ese país se ha convertido en un punto neurálgico en términos comerciales: Van der Leije calcula que las editoriales holandesas firman más de 100 contratos al año para vender los derechos de sus libros infantiles, y afirma que cada vez es más común ver libros holandeses en las librerías alemanas, chinas, mexicanas y colombianas. CONTINUAR LEYENDO

La matuschka. Un cuento de Rubén Darío (1867-1916). Cien años de su muerte.

¡Oh, qué jornada, qué lucha! Habíamos, al fin, vencido, pero a costa de mucha sangre. Nuestra bandera, que el gran San Nicolás bendiga, era pues, la bandera triunfante. Pero, ¡cuánto camarada quedaba sin vida en aquellos horribles desfiladeros! De mi compañía no nos salvamos sino muy pocos. Yo, herido, aunque no gravemente, estaba en la ambulancia. Allí se me había vendado el muslo que una bala me atravesó rompiendo el hueso. Yo no sentía mi dolor: la patria rusa estaba victoriosa. En cuanto a mi hermano Iván, lo recuerdo muy bien. Al borde de un precipicio recibió un proyectil en el pecho, dio un grito espantoso y cayó, soltando el fusil, cuya bayoneta relampagueó en la humareda. Vi morir a otros; al buen sargento Lernoff, a Pablo Tenovitch, que tocaba tan bien el fifre y que alegraba las horas de vivac; ¡a todos mis amigos!

Me sentía con fiebre. Ya la noche había entrado, triste, muy triste, y al ruido de la batalla había sucedido un silencio interrumpido sólo por el ¡Quién vive! de los centinelas. Se andaba recogiendo heridos, y el cirujano Lazarenko, que era calvo y muy forzudo, daba mucho que hacer a sus cuchillos, aquellos largos y brillantes cuchillos guardados en una caja negra, de donde salían a rebanar carne humana.

De repente, alguien se dirigió al lugar en que me encontraba. Abrí los ojos que la fiebre persistía en cerrar, vi que junto a mí estaba, toda llena de nieve, embozada en su mantón, la vieja matuschka del regimiento. A la luz escasa de la tienda, la vi pálida, fija en mí, como interrogándome con la mirada.

—¡Y bien! —me dijo—, decidme lo que sabéis de Nicolás, de mi Nicolasín. Dónde le dejaste de ver? ¿Por qué no vino? Le tenía sopa caliente, con su poco de pan. La sopa hervía en la marmita cuando los últimos cañonazos llegaban a mis oídos. ¡Ah!, decía yo. Los muchachos están venciendo, y en cuanto a Nicolasín, está muy niño aún para que me lo quiera quitar el Señor. Seis batallas lleva ya, y en todas no ha sacado herida en su pellejo, ni en el de su tambor. Yo le quiero y él me quiere; quiere a su matuschka, a su madre. Es hermoso. ¿Dónde está? ¿Por qué no vino contigo, Alexandrovitch? CONTINUAR LEYENDO

jueves, 29 de septiembre de 2016

Macario. Un cuento de Juan Rulfo.

Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos… Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros. También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas. Felipa es la que dice que es malo comer sapos. Felipa tiene los ojos verdes como los ojos de los gatos. Ella es la que me da de comer en la cocina cada vez que me toca comer. Ella no quiere que yo perjudique a las ranas. Pero, a todo esto, es mi madrina la que me manda a hacer las cosas… Yo quiero más a Felipa que a mi madrina. Pero es mi madrina la que saca el dinero de su bolsa para que Felipa compre todo lo de la comedera. Felipa sólo se está en la cocina arreglando la comida de los tres. No hace otra cosa desde que yo la conozco. Lo de lavar los trastes a mí me toca. Lo de acarrear leña para prender el fogón también a mí me toca. Luego es mi madrina la que nos reparte la comida. Después de comer ella, hace con sus manos dos montoncitos, uno para Felipa y otro para mí. Pero a veces Felipa no tiene ganas de comer y entonces son para mí los dos montoncitos. Por eso quiero yo a Felipa, porque yo siempre tengo hambre y no me lleno nunca, ni aun comiéndome la comida de ella. Aunque digan que uno se llena comiendo, yo sé bien que no me lleno por más que coma todo lo que me den. Y Felipa también sabe eso… Dicen en la calle que yo estoy loco porque jamás se me acaba el hambre. Mi madrina ha oído que eso dicen. Yo no lo he oído. Mi madrina no me deja salir solo a la calle. Cuando me saca a dar la vuelta es para llevarme a la iglesia a oír misa. Allí me acomoda cerquita de ella y me amarra las manos con las barbas de su rebozo. Yo no sé por qué me amarra mis manos; pero dice que porque dizque luego hago locuras. CONTINUAR LEYENDO

Centenario del nacimiento de Antonio Buero Vallejo: el pintor del drama español contemporáneo (1916-2000)

El 29 de septiembre de 1916 nació en Guadalajara Antonio Buero Vallejo, dramaturgo que marcaría la senda del teatro de la segunda mitad del siglo XX.

Para el autor, que reflexionó sobre el sentido de su teatro en “La tragedia” (1958), este género dramático es una forma de conocimiento del hombre, de sus conflictos existenciales. En toda su producción teatralplantea preguntas para que el espectador reflexione y trate de encontrar respuestas.

Considera que cuando el hombre se pregunta por su destino es cuando comienza a vencerlo. Pero vivir obliga a sus personajes y al ser humano a elegir y a hacerlo con responsabilidad. El motor de las acciones es la honestidad con la que el individuo trata de ver lo oculto de su esencia y para Buero, la esperanza nace de buscar la verdad que cada persona debe encontrar por muy dolorosa que esta sea. La verdad es la que salvará al hombre.Tiene una concepción abierta y esperanzada de lo trágico porque no se plantea el destino del hombre como un hado inamovible, sino desde una perspectiva esperanzada y como un medio de indagación en los misterios de la naturaleza humana. CONTINUAR LEYENDO
Fuente:CNII (Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa)

miércoles, 28 de septiembre de 2016

4 cuentos infantiles para prevenir y detectar a tiempo el abuso sexual.


Para evitar este daño irreparable es necesario educar a los niños a temprana edad sobre cómo reconocer un abuso sexual. Así, logramos empoderarlos y de pasada, debilitamos a los abusadores. ¿Cómo hablar este tema tan difícil con los niños? Leyéndoles cuentos.


Las estadísticas son alarmantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que 1 de cada 5 niños son víctimas de violencia sexual, incluido el abuso sexual, y que esto afecta a niños de todas las edades, razas, clases sociales y religiones. Generalmente se da en entornos cercanos y de confianza, es decir, con tíos, abuelos, primos mayores, profesores, sacerdotes, vecinos o amigos de los padres.

Sabemos que como padres no es fácil abordar este tema con nuestros hijos cuando son muy pequeños, porque tenemos miedo a sexualizarlos a muy temprana edad, a pervertir su infancia, a inculcarles la desconfianza en los mayores, y, en resumen, a presentarles la idea de que el peligro puede estar cerca, cuando lo único que queremos es proteger su inocencia e infancia, criándolos en base a la confianza, el amor y la seguridad.

Pero, aunque suene cliché, la frase "más vale prevenir que lamentar", en este caso es la gran clave. ¿Por qué? Porque los abusos pueden cometerse a cualquier edad, y porque, si los niños no saben de antemano qué es lo que está permitido que otras personas hagan con su cuerpo, jamás lo verán como un acto abusivo, y será mucho más fácil que el abusador los someta por períodos prolongados a esta violencia tan dañina. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: eldefinido.cl



La historia de Federico García, el niño caleño que escribió un cuento para vencer el bullying.


"Cuando me miro en un espejo, a veces, no me veo a mí mismo sino que veo a otra persona, es alguien que se parece a mí pero no soy yo en realidad. Veo eso porque el autismo no me hace sentir bien, me hace sentir como un ser diferente”, dice Federico García Villegas, un caleño de 8 años, autor de un cuento y una campaña que lidera en Facebook y que tiene como eslogan: “Soy diferente, soy como tú”.

En la cuenta de Facebook que lleva por nombre dicha frase, el niño ha conseguido 16.317 reproducciones del video que subió en esa red social, desde el 1 de agosto. Muchos ‘Me Gusta’ ha recibido su mensaje, en el que cuenta: “Vamos a construir una fundación para hacer una sociedad incluyente y quiero contarles que no importa de qué raza seas o qué tengas, si eres diferente o normal, no importa, solo quiero que todos estén incluidos”.

Federico tiene síndrome de Asperger, un trastorno neurobiológico que se relaciona con el autismo. Y aunque de 3 a 7 niños por cada 1000 lo tienen, (generalmente es diagnosticada entre los 7 y 16 años), es desconocida entre la población general e incluso por muchos profesionales de la salud. CONTINUAR LEYENDO.
Fuente: elpais.com.co

El alambre de púa. Un cuento de Horacio Quiroga

Durante quince días el alazán había buscado en vano la senda por donde su compañero se escapaba del potrero. El formidable cerco, de capuera —desmonte que ha rebrotado inextricable— no permitía paso ni aún a la cabeza del caballo. Evidentemente, no era por allí por donde el malacara pasaba.

Ahora recorría de nuevo la chacra, trotando inquieto con la cabeza alerta. De la profundidad del monte, el malacara respondía a los relinchos vibrantes de su compañero, con los suyos cortos y rápidos, en que había sin duda una fraternal promesa de abundante comida. Lo más irritante para el alazán era que el malacara reaparecía dos o tres veces en el día para beber. Prometíase aquél entonces no abandonar un instante a su compañero, y durante algunas horas, en efecto, la pareja pastaba en admirable conserva. Pero de pronto el malacara, con su soga a rastra, se internaba en el chircal, y cuando el alazán, al darse cuenta de su soledad, se lanzaba en su persecución, hallaba el monte inextricable. Esto sí, de adentro, muy cerca aún, el maligno malacara respondía a sus desesperados relinchos, con un relinchillo a boca llena. CONTINUAR LEYENDO

La ética de la crueldad. José Ovejero.

"La literatura debe ser entretenida, afirman con frecuencia los propios escritores, y el publico asiente. Que obligación mas rara; no debe ser profunda, sino entretenida. El mayor pecado de la literatura, dicen también, es aburrir. Sin embargo, a mi me gustan algunos libros que a ratos me aburren y a ratos me inquietan y sobre todo que a ratos me exigen trabajo. Porque he ahí el quid: lo que entretiene no exige esfuerzo; es inocuo, anodino, puede ser gracioso e ingenioso, ocurrente e incluso inteligente, quizá, en el mejor de los casos, provocar una emocion estetica, pero no debe costar trabajo. La literatura como laxante, que no haya que apretar. La literatura como soma, para que no se nos vaya a ocurrir ocupar la mente con algo desagradable o inquietante; no inquietante como un serial killer de mentirijillas, sino inquietante como algo que no nos deja seguir siendo como eramos antes de leer el libro, que nos saca de la cómoda horma en la que hemos ajustado nuestras vidas."

"La épica es siempre servil, convierte la literatura en herramienta propagandística, pues no existe épica sin simplificación, sin división entre buenos y malos decididos de antemano. La literatura suele acudir dócilmente al llamado del poder, o al llamado de quien quiere conquistar el poder. No ha habido ningún dictador sin su cohorte de poetas, encargados de operar esa transmutación en las conciencias por medio de la cual los crímenes se convierten en actos heroicos o cuando menos necesarios."

De ninguna parte. Un cuento de Ana Mª Matute.

La tarde iba dorando suavemente las paredes del Aula Tres, y de cuando en cuando Tesa echaba un vistazo hacia la ventana, que casi rozaba su pupitre. Allí, casi pegadas a los cristales, asomaban las ramas altas del árbol que Mme. Saint Genis llamaba plátano, y Tesa El Amigo. Si aún quedaba sol, como ocurría aquella tarde de Septiembre, Tesa podía mantener secretas conversaciones con el árbol, y los rayos enviaban mensajes, guiños cómplices a través de las hojas y las ramas. Sobre todo si se trataba, como en aquel momento, de la Clase de Lectura en Voz Alta y tenía como objeto LA LEYENDA DORADA. Aunque Tesa no cumpliría diez años hasta Julio había aprendido bastantes cosas de la vida en general y de la suya en particular. No sólo sabía de árboles y desengaños, sino que había llegado a dominar un lenguaje secreto, interior, que nada tenía que ver con LA LEYENDA DORADA ni con la Clase de Lectura en Voz Alta. Por ejemplo, se podía mantener una larga conversación con El Amigo, si todavía quedaba algo de sol en la tarde otoñal. Y sabía también lo difícil que puede resultar el inicio de una amistad, o dicho más claramente, lo difícil que puede ser encontrar un amigo. Hacía algún tiempo que una cadena de sutiles desencantos, desde el estupor a la decepción, iban enroscándose día a día en el corazón de Tesa. CONTINUAR LEYENDO

martes, 27 de septiembre de 2016

Más que a nadie. Un poema de Luis Cernuda musicado por Joan Manuel Serrat.


Que te quiero más que a nadie y más que a nada,
te lo he dicho con mis ojos centinelas,
te lo he dicho con mis manos que te celan,
te lo he dicho con mi lengua enamorada.

Que te quiero más que a cualquier otra cosa
te lo he dicho con el sol y los cometas,
te lo he dicho con el viento y la veleta,
te lo he dicho con el agua luminosa.

Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Que te quiero sobre todas las mujeres,
te lo he dicho con el pan de cada día,
te lo he dicho con el miedo y la alegría,
con el tedio que nos mata y que nos muere.

Que te quiero como nunca te han querido,
te lo he dicho recreándome en la suerte,
más allá de la vida con la muerte,
más allá del amor con el olvido.

Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Más que a nadie y más que a nada...

Jules Verne, una (posible) lectura anarquista. Por Pepe Gutiérrez-Álvarez.


Es, y con mucho, el mayor genio literario de todos los tiempos, perdurará cuando todos los demás autores de nuestra época hayan sido olvidados…

Verne fue durante mucho tiempo uno de los escritores más populares en lo quedaba de la cultura popular bajo un régimen que temía que el conocimiento llegara al pueblo. Era uno de los pocos nombres que sonaban en las calles, contaba con un prestigio ya asentado, porque se le relacionaba con algunos de los grandes inventos tecnológicos de la segunda revolución industrial y, también por el cine. Concretamente, en los años cincuenta realizaron algunas adaptaciones fílmicas que fueron éxitos de público y contribuyeron a la extensión de su celebridad, y todavía en los años ochenta sus obras ocupaban un lugar amplio en las estanterías que las librerías dedicaban a las “aventuras”. Pero detrás de esta imagen de gozoso escritor de novelas de aventuras y de anticipación, algunos habían visto una fascinación por la bandera negra de la anarquía, por la bandera del capitán Nemo, posiblemente el más logrado y más conocidos de sus héroes turbios.

Sobre este último Jules Verne (Nantes, 1828-Amiens, 1905), escribió Raymond Roussel en 1921: «Es, y con mucho, el mayor genio literario de todos los tiempos, perdurará cuando todos los demás autores de nuestra época hayan sido olvidados. Es, por otra parte, tan monstruoso el dárselo a leer a los niños como el hacerles aprender las fábulas de La Fontaine, tan profundas, ya que muy pocos adultos tienen capacidad para apreciarlas». Sus relatos aparecieron originalmente en el Musée des Familles.

Llevar a cabo otras lecturas de Verne significa abrir la puerta mágica de sus artilugios, sus estrambóticos inventos, sus peripecias increíbles, aparece un Jules Verne preocupado por la aventura social de la liberación humana. Su fachada burguesa o aburguesada esconde un verdadero anarquista subterráneo, un capitán Nemo que se siente feliz bajo el océano porque allí no llega el poder de los déspotas. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: kaosenlared.net

10 películas para reflexionar sobre el racismo en el aula.

El racismo puede ser analizado y trabajado desde muchos ángulos diferentes: la categorización social que provoca, cómo se perpetúa en la cultura y los medios de comunicación, el uso de prejuicios y estereotipos en nuestra relación con los demás… O el descubrimiento de los privilegios que tenemos nosotros mismos por el hecho de pertenecer a grupos mejor o peor considerados por la sociedad.
  1. Criadas y señoras: Una historia apta para todos los públicos basada en el libro The help, que trata los conflictos raciales con humor y ternura. Su protagonista es Skeeter, que regresa de la universidad decidida a convertirse en una buena escritora, y se plantea como objetivo entrevistar a las criadas que durante años han estado al servicio de las familias adineradas del Mississippi de los años 60 bajo una gran discriminación racial.
  2. Gran Torino: Se trata de una interesante propuesta para mayores de 12 años que cuenta la historia de un veterano de la guerra de Corea interpretado por Clint Eastwood, un hombre malhumorado y solitario que vive despreciando a los vecinos de origen asiático que se han ido instalando en su barrio. ¿Cambiará de opinión al conocerles mejor?
  3. Adivina quién viene esta noche: A pesar de que no representa correctamente la realidad de una época (cuando fue rodada, muy pocas personas negras tenían acceso a los privilegios de los que disfruta el protagonista), puede ser una interesante manera de aproximarse al tema, al tratarse de una comedia y utilizar un suave tono humorístico. Recomendada para mayores de 12 años.
  4. El viaje de Saïd: Un cortometraje de animación en plastilina, imprescindible y reflexivo, que cuenta la historia de Saïd, un niño marroquí que se lanza al mar en busca de una vida mejor. Sin embargo, al llegar a la península, nada es tan bonito como parecía. Ganador del Goya 2007 al Mejor Cortometraje de animación.
  1. This is England: Una película para mayores de 13 años ambientada en la Inglaterra de principios de los ochenta y que trata la historia de un grupo de jóvenes skinheads. El protagonista es Shaun, un niño solitario que durante las vacaciones conoce a un grupo de cabezas rapadas locales donde encuentra apoyo y aceptación. Interesante para tratar, además del racismo y la violencia, la presión del grupo en la adolescencia.
  2. Invictus: Basada en hechos reales, la película nos cuenta la historia de Nelson Mandela en 1990 después de ser puesto en libertad y decretar la abolición del apartheid tras llegar a la presidencia de su país. El mundial de rugby aparece como una herramienta más que adecuada para hablar de solidaridad y tolerancia y facilitar la reconciliación de la población. La guía didáctica recomendada es de la Asociación Paz con Dignidad.
  3. American History X: Se trata de todo un clásico cuando queremos tratar temas de neonazismo y violencia racial, acercándonos desde el lado de los verdugos y no del de las víctimas. Una película que deja sin palabras al espectador, y que permitirá que tus estudiantes se planteen muchas preguntas. ¿Dónde nace el odio y el racismo? ¿Cómo se transmite? No recomendada para menores de 13 años.
  4. Malcolm X: Esta propuesta, apta para todos los públicos, es una biografía del líder negro Malcolm X, uno de los defensores de los derechos civiles en Estados Unidos y asesinado en los años 60. En el enlace encontrarás una actividad para realizar utilizando el discurso inicial de la película, de aproximadamente 3 minutos.
  5. 14 Kilómetros: Una película galardonada con la Espiga de Oro 2007 que cuenta la emotiva historia de Violeta, Buba y Mukela, tres jóvenes africanos y su peligroso viaje hasta llegar a Europa por el estrecho de Gibraltar. Dificultades, culturas, peligros y esperanza para hablar de inmigración desde otro punto de vista.
  6. Crash: Aunque se trata de una película solo recomendada para los alumnos y alumnas más mayores, es una historia que merece la pena compartir para aprender a evitar las ideas preconcebidas sobre los demás. Además, la guía didáctica que te proponemos te encantará, ¡es muy completa e interesante!

Revista "Claro que leo" dedicada completamente a la LIJ (Literatura Infantil y Juvenitl).

La revista Claro que leo está dedicada completamente al tema de la LIJ. Está disponible en internet y, en papel, en algunas de librerías de México como las de FCE. En la primera editorial, Alejandro Portilla, su editor, explica: "Queremos ofrecerles a las familias estrategias de lectura, orientarlas en cómo hacer una biblioteca familiar; también nos proponemos ser un canal de venta de libros y difusión de los catálogos editoriales y novedades de las diferentes editoriales que tengan fondos de interés en la literatura infantil y juvenil. Además, pretendemos ser un conducto para promocionar eventos y difundir actividades alrededor del libro para niños y jóvenes".


Fundalectura: Una organización de promoción LIJ (Colombia).

Fundalectura es una organización sin ánimo de lucro creada en 1990 y con sede en Bogotá. Su propósito es hacer de Colombia un país de lectores. Para ello promueven la lectura en familia, en la escuela, en las bibliotecas y en otros espacios y trabajan con entidades públicas y privadas para lograr el acceso de todos los colombianos a la cultura escrita.


Lista de honor IBBY 2016 con los nombres de 173 escritores, ilustradores y traductores de todo el mundo. Congreso Internacional IBBY (Organización Internacional para el Libro Juvenil) celebrado en Auckland, Nueva Zelanda, el 19 Agosto de 2016.

lunes, 26 de septiembre de 2016

"Pecado de omisión". Un cuento de Ana Mª Matute.

A los trece años se le murió la madre, que era lo último que le quedaba. Al quedar huérfano ya hacía lo menos tres años que no acudía a la escuela, pues tenía que buscarse el jornal de un lado para otro. Su único pariente era un primo de su madre, llamado Emeterio Ruiz Heredia. Emeterio era el alcalde y tenía una casa de dos pisos asomada a la plaza del pueblo, redonda y rojiza bajo el sol de agosto. Emeterio tenía doscientas cabezas de ganado paciendo por las laderas de Sagrado, y una hija moza, bordeando los veinte, morena, robusta, riente y algo necia. Su mujer, flaca y dura como un chopo, no era de buena lengua y sabía mandar. Emeterio Ruiz no se llevaba bien con aquel primo lejano, y a su viuda, por cumplir, la ayudó buscándole jornales extraordinarios. Luego, al chico, aunque le recogió una vez huérfano, sin herencia ni oficio, no le miró a derechas, y como él los de su casa.

La primera noche que Lope durmió en casa de Emeterio, lo hizo debajo del granero. Se le dio cena y un vaso de vino. Al otro día, mientras Emeterio se metía la camisa dentro del pantalón, apenas apuntando el sol en el canto de los gallos, le llamó por el hueco de la escalera, espantando a las gallinas que dormían entre los huecos:

-¡Lope!

Lope bajó descalzo, con los ojos pegados de legañas. Estaba poco crecido para sus trece años y tenía la cabeza grande, rapada.

-Te vas de pastor a Sagrado.

Lope buscó las botas y se las calzó. En la cocina, Francisca, la hija, había calentado patatas con pimentón. Lope las engulló deprisa, con la cuchara de aluminio goteando a cada bocado. CONTINUAR LEYENDO

Entrevista a Nuccio Ordine: “La escuela está cada vez más enfocada al mercado”

¿Qué importancia tiene la enseñanza en una sociedad que se guía por la política del beneficio?
La escuela y la universidad son elementos fundamentales para la construcción del futuro de un país. Pero por desgracia, la escuela y la universidad están cada vez más enfocadas a los mercados, es decir, se están convirtiendo en empresas que venden productos (diplomas) a determinados clientes (estudiantes). Personalmente pienso que esta lógica es destructiva.

¿Por qué lo cree?
La escuela tiene la obligación de hacer entender a los estudiantes que no deben ir al instituto únicamente para conseguir un diploma, ni a la universidad para tener una licenciatura. La escuela y la universidad nos permiten aprender y mejorar, pero el problema es que no le damos valor al estudio por sí mismo.

¿A qué se refiere?
No estamos formando a ciudadanos con cultura, libres y con capacidad de analizar críticamente la realidad. Por el contrario, estamos pidiendo a estudiantes de 12 y 13 años que elijan la profesión que quieren ejercer en el futuro, centrando su enseñanza en el trabajo y el salario, una clara renuncia a educar a hombres y mujeres libres.

¿Cuál es la consecuencia para la sociedad de que la escuela se convierta en un mercado?
El resultado está claro, las escuelas y las universidades están cada vez más valoradas en base a la lógica del mercado. Pondré un ejemplo práctico sobre mi país, Italia, donde las escuelas han sido abandonadas por el gobierno y a causa de los recortes, algunos institutos han llegado a firmar acuerdos con supermercados. Los institutos compran en estas superficies y, a cambio, se les proporciona unos vales con “regalos” como ordenadores o pizarras digitales. Una serie de objetos necesarios que el gobierno no les puede proporcionar.

¿Qué les estamos enseñando a los estudiantes con este tipo de acuerdos?
Les estamos educando para que sean clientes de grandes superficies y, en consecuencia, para que sean víctimas de la publicidad. Pero debería ser al revés, la escuela debería representar una forma de resistencia a la lógica del dinero. El colegio tendría que hacer entender a los jóvenes que la dignidad humana no se puede medir por el dinero que tenemos en la cuenta corriente, sino que lo más importante son los valores que podemos abrazar como la honestidad, el respecto a los demás, la tolerancia, el amor por el bien común o el respeto por la justicia. Estos valores desgraciadamente, hoy no son prioritarios. CONTINUAR LEYENDO

domingo, 25 de septiembre de 2016

Carmen de Burgos, la escritora y activista que Franco borró de la historia.

—No seas tonta, Dolores, y no te abatas así —solía decirle—. Yo comprendo que es triste que tu marido no te atienda como tú te mereces y ande por ahí con querindangas. Pero no sabes tú lo que hacen otros. Después de todo nada te falta en tu casa, y no se mete contigo. Créete que lloras sólo con un ojo.
Dolores asentía. ¿A qué quejarse? No pudiendo ser dichosa se conformaba con verse libre de las caricias de su marido. Era aquello lo que buscaba con el divorcio. Le bastaba con poseer el dominio de su cuerpo, con no tener que envilecerse en una unión sin amor; con no verse obligada a cumplir aquella obligación que las damas devotas llamaban el débito conyugal.
Era aquello la mayor monstruosidad con que emporcaba el matrimonio. Al verse libre de ella, pensaba en que verdaderamente era feliz.
(La malcasada, Carmen de Burgos)

El matrimonio durante mucho tiempo fue una jaula con un trapo encima. Lo que ahí pasaba ahí quedaba. Podían ser caricias o, también, gritos y palos. Huir no era mucho mejor. Detrás de los barrotes esperaban, casi siempre, la pobreza y el rechazo. Aun así, algunas mujeres escaparon. Muy pocas. Una de ellas, Carmen de Burgos, no sólo abandonó a un marido áspero y mujeriego. A principios del siglo XX esta almeriense emprendió la primera campaña en prensa a favor del divorcio y luchó durante décadas por el sufragio femenino y la independencia de la mujer.

Carmen de Burgos fue la primera periodista española que trabajó en una redacción y la primera corresponsal de guerra de este país. Escribió más de cien relatos cortos y novelas largas, redactó miles de artículos, dio conferencias por varios países y dejó su último aliento en convertir España en una república democrática, progresista y afanada en educar a sus habitantes.

Colombine, como también la llamaban, fue una de las escritoras y defensoras de los derechos de la mujer más reconocidas y admiradas en las primeras décadas del XX. España quedó pequeña a su fama y en su madurez fue aclamada en Europa y América Latina. Era una de las pocas mujeres de referencia de principios del siglo XX, junto a Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor o Victoria Kent. Pero ¿qué ocurrió para que su nombre fuera borrado de la historia con esa precisión quirúrgica? CONTINUAR LEYENDO . (Fuente: yorokobu.es)

Más información sobre Carmen de Burgos

Guía práctica de escritura y redacción. Instituto Cervantes.

Esta Guía práctica de escritura y redacción, cuarto título de la colección «Guías Prácticas del Instituto Cervantes», ofrece consejos y propone técnicas para establecer una relación estimulante, enriquecedora y productiva con la escritura.

Son muchas las circunstancias en las que tenemos que comunicarnos por escrito, ya sea con una persona o con un ente público. Esto obliga a recurrir a fórmulas, pasar a otro código, a otro mundo con reglas propias que necesitamos conocer para que el texto producido refleje claramente nuestra intención. Es decir, que sea adecuado, correcto y eficaz desde el punto de vista comunicativo.

Ayudar a conseguirlo, de forma fácil y accesible a todo el mundo, es el objetivo de la Guía práctica de escritura y redacción. En ella encontraremos no solo las reglas básicas de expresión, sino también cómo componer un texto y cómo elegir el modelo de escrito adecuado a cada situación.


José Luis Sampedro. El poder del miedo.


sábado, 24 de septiembre de 2016

"La felicidad". Un cuento de Ana Mª Matute.

Cuando llegó al pueblo, en el auto de línea, era ya anochecido. El regatón de la cuneta brillaba como espolvoreado de estrellas diminutas. Los árboles, desnudos y negros, crecían hacia un cielo gris azulado, transparente.

El auto de línea paraba justamente frente al cuartel de la Guardia Civil. Las puertas y ventanas estaban cerradas. Hacía frío. Solamente una bombilla, sobre la inscripción de la puerta, emanaba un leve resplandor. Un grupo de mujeres, el cartero y un guardia, esperaban la llegada del correo. Al descender notó crujir la escarcha bajo sus zapatos. El frío mordiente se le pegó a la cara.

Mientras bajaban su maleta de la baca, se le acercó un hombre.

—¿Es usted don Lorenzo, el nuevo médico? —le dijo.

Asintió.

—Yo, Atilano Ruigómez, alguacil, para servirle.

Le cogió la maleta y echaron a andar hacia las primeras casas de la aldea. El azul de la noche naciente empapaba las paredes, las piedras, los arracimados tejadillos. Detrás de la aldea se alargaba la llanura, levemente ondulada, con pequeñas luces zigzagueando en la lejanía. A la derecha, la sombra oscura de unos pinares. Atilano Ruigómez iba con paso rápido, junto a él. CONTINUAR LEYENDO


EL HÉROE DE TU INFANCIA. Los cuentos despertaron en nuestra niñez la imaginación, la creatividad y la fantasía. ¿Por qué no volver a ellos para adentrarnos en nuevos desafíos?

Érase una vez… Cuando oímos estas palabras, algo se despierta en nuestro interior. Una conexión con aquellas ganas de saber qué pasará, a qué desafíos tendrán que enfrentarse los protagonistas. Pero hay más. También conectamos con la infancia, cuando conseguimos crecer más que en cualquier otra etapa de nuestra vida. Era un tiempo en el que teníamos expectativas, todo estaba por hacer y nada de lo que queríamos parecía imposible. Poco a poco, sin grandes lecciones, sino a través de la emoción de las aventuras, fuimos capaces por primera vez de experimentar los grandes sentimientos que nos definen como personas: justicia, valentía, lealtad, heroísmo, amor…

Con estos compañeros fuimos capaces de interiorizar valores positivos. A fuerza de querer actuar como ellos, algo de su esencia nos ayudó a formarnos. Porque, tal y como asegura Bruno Bettelheim, autor de Psicoanálisis de los cuentos de hadas, el relato infantil “al mismo tiempo que divierte al niño, le ayuda a comprenderse y alienta el desarrollo de su personalidad. Le brinda significados a diferentes niveles y enriquece su existencia de muy distintas maneras”. El famoso psiquiatra infantil nos advierte de la importancia de los cuentos de hadas en la educación, ya que ejercen una función liberadora a la vez que forman nuestra mentalidad, proporcionándonos herramientas morales, emocionales y relacionales. Es decir, ese equipo de supervivencia que necesitábamos para enfrentarnos al mundo y sus desafíos. 


Si es así, ¿por qué no recuperarlos? ¿Por qué no regresar a ellos para seguir creciendo? Si lo hacemos, seguro que nos sorprenderemos y descubriremos que, como afirma G. K. Chesterton, “los cuentos de hadas son más que reales; no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos enseñan que se puede vencer a los dragones”. ¿Y quién no tiene dragones en su vida para vencer? CONTINUAR LEYENDO
Fuente: El País Semanal

César Aira, el don de la lectura ¿Cómo se convirtió en lector César Aira? Lo cuenta en «Un discurso breve», con el que el pasado miércoles inauguró el Festival Internacional de Literatura de Berlín. Una declaración de amor.

De niño, yo atesoraba lo que no entendía, lo que quedaba sin explicación, la gema rara que brillaba en medio de la ganga trivial de lo claro y sabido. No fui el único. Hay un instinto que conduce a los niños a lo inexplicable, supongo que como parte de su proceso evolutivo. Quizás hoy a los niños se les explican demasiadas cosas, se los estimula a entenderlo todo y se les dan los instrumentos para responder al instante a sus preguntas. Esta actitud también puede ser parte de un proceso evolutivo de la sociedad, destinado a impedir la reproducción de soñadores improductivos. Esas salvaguardas no se habían alzado en el tiempo y el lugar donde pasé mis primeros años: un pueblo de gente de campo a la que lo último que se le hubiera ocurrido habría sido estimular a sus hijos al conocimiento, más allá de mandarlos a la escuela y dejar que se las arreglaran solos en ella.


Puedo decir que me dejaron en paz perseguir mis misterios, que no tenían nada de trascendentes. Misterios a mi medida, que no comentaba con nadie por temor a que lo develaran y perdiera su deliciosa oscuridad. Recuerdo que en una revista había una publicidad de un jabón, del que se decía que era el que usaban nueve de cada diez estrellas de Hollywood. Yo empezaba sintiéndome escandalizado de la crueldad de los redactores de esa publicidad, de poner en evidencia a esa pobre mujer, la número diez, denunciarla de un modo tan público a la vez que solapado. Es cierto que no decían su nombre,pero las otras nueve harpías lo sabrían, lo mismo que todo el implacable mundillo de chismorreos de Hollywood. En el cine, trataba de adivinarla en las actrices, trataba de ver más allá del personaje que interpretaba su verdadera personalidad de rebelde. La buscaba entre las actrices secundarias, inclusive entre los extras: la exclusión discriminatoria de la que era objeto por culpa del maldito jabón hacía improbable que le dieran papeles estelares. Pronto me cansé de compadecerla. Razonaba así: si ella tenía la fuerza de carácter para resistirse a usar ese jabón que usaban todas las demás, también podría resistir y vencer la malevolencia que se le dirige al que muestra el valor de ser distinto. Me identificaba con ella, esa rebelde amazona desconocida y sin nombre.

[...] Si se lee por placer hay que obedecer a las leyes del placer, la primera de las cuales, y la única, es la ley de la libertad. Libertad de los condicionamientos en que se encierra a la lectura, en sus utilidades: instruir, informar, refinar el gusto, estimular la reflexión.

[...] Quien se ha pasado la vida leyendo a los clásicos, antiguos y modernos, ha vivido bajo el signo de la relectura, que está implícita, se la haga o no, en toda buena literatura. Hay una duplicación del tiempo en la lectura, la necesidad del segundo punto con el que establecer la perspectiva y adjudicar el valor. La novela policial es por excelencia lo que no se relee, ya que es su propio «spoiler», y el lector se saca de encima esa duplicidad temporal que constituye a los clásicos. Pero el juicio de valor, aun sin la perspectiva que le da la relectura, es inevitable. Le pedimos calidad hasta a la lectura menos pretenciosa; de hecho, a esa se la pedimos más que a otras, porque no viene certificada de antemano.

Fuente: Diario ABC

viernes, 23 de septiembre de 2016

Por qué en verdad Benedetti es Homero. Por Eduardo Rosenzvaig.

Todo empezó cuando una chica interrumpió mi clase leyendo un poema de un tal Mario Benedetti. Lo recuerdo como hoy porque la trova estaba escrita en un papel de carpeta de secundario, con tinta birome y faltas sobresalientes de ortografía. No te salves, decía, no te quedes inmóvil, al borde del camino, decía, no congeles el júbilo, no quieras con desgano, no te salves ahora ni nunca, decía todo eso. Cuando pregunté quién era el poeta, uno sólo del aula supo contestar, aunque la mayoría había leído poemas del autor.

El episodio me pareció real maravilloso. Jóvenes con muy pocas lecturas, algunos entre el alfabeto y el precipicio, lo habían recitado sin conocer siquiera el nombre del poeta. Lo que ocurre en la vida académica es exactamente lo contrario, primero se sabe todo o casi todo del autor y luego se lo lee.

¡Pero he aquí otro camino! Una delgada hebra en las condiciones del colonialismo avanzado. Empecé a creer que algún loco había escrito poemas de Benedetti como en una cadena, tirando tres bajo las puertas, o poniéndolos en las carpetas de los pibes: Copiá tres veces este poema y entregalo exigiendo lo mismo al receptor, de lo contrario a tu madre le pasará una desgracia, y tu casa se incend... Algo de esto debía ocurrir, porque en estos tiempos de cultura de fotocopia los pibes ni siquiera llevaban estos versos fotocopiados. Los poemas circulan manuscritos; se leen, se disfrutan, se sienten a contramano, a contrapelo, a contrahaz de la cultura oficial, de los grandes textos ilustrados, de las aburridas páginas literarias, de todo.

Chicos que jamás leyeron otra cosa que la sección deportiva de los diarios o la revista del video, conociendo eso que si te dejas caer los párpados, y si te sacas los labios, y te duermes sin sueños, y te piensas sin sangre, y te quedas inmóvil, y te salvas, entonces no te quedes conmigo, ¡genial! Llevan la hoja manuscrita por un tal Benedetti a la pizzería y lo leen, y discuten un poco si el autor es Duran Duran, un hippy, Silo, un astronauta descorazonado, un médico enfermo de sida, un pastor evangelista, un indio amazónico, un escritor de aforismos, un locutor de radio o un tenista envejecido.

Se acercó un pibe y me contó un cuento de un tal Mario B., que él no creía nada porque no le interesaba saber de quién se trataba. En un Congreso de lingüística, de filólogos y semiólogos, después de la ovación de la sesión plenaria se levanta una hermosa taquígrafa ante la que los congresistas fascinados dicen a su paso: ¡qué sintagma! ¡Qué polisemia! ¡Qué significante! ¡Qué diacronía! ¡Qué morfema! Pero ella inmutable, sólo sonríe cuando al llegar a la puerta el joven ordenanza le murmura casi en el oído: «Cosita linda».

Ahora sí, creo que Mario Benedetti es el más famoso de los poetas subterráneos. Es casi Homero. Su obra circula libre, desaforadamente sus citas sin corpus, sin libros, sin fotocopias. Circula porque sí, manuscrita, porque forma parte de los sentimientos más elementales y profundos de los chicos. Pero es posible también que otros que no se animen a escribir lo hagan, porque sentir sienten a lo loco, y luego lo firmen Benedetti. Ahora estoy casi seguro que anda mucho de todos nosotros en esas hojas de carpeta; acentos frescos, nuevas comas, puntos incorporados, palabras que faltan, otras recién agregadas. Una gran memoria oral soplada desde la caligrafía primorosa. No te salves, no te salves, mi hija también lleva el manuscrito pero ya sin firma del autor. No hace falta, es de todos. Es la función última y visceral de la poesía. No te salves, porque todos sentimos eso, no hace falta una autoría. Estoy pensando en efecto que Mario Benedetti no existe. Nunca existió. Como Homero. Fue creado por los sentimientos de estos chicos, y lograron meter dentro de ese nombre lo mejor de ellos mismos y lloran/ríen por ellos mismos a modo de un mote imaginario, fantástico, latinoamericanamente cósmico.

Por eso es que no van a librerías a buscar un autor llamado Benedetti, y cuando ven un libro de tal, lo miran con desconfianza. Los libreros se desesperan, cada vez se lee más y se compra menos. Benedetti son ellos. Somos nosotros. La poesía nos une en el desconcierto del anonimato, mientras volamos a la luna sobre una estrella fugaz que en vez de bajar, sube.

Lo más curioso, es que a alguien se le ocurrió ponerle al apellido dos te, para hacerlo más creíble. Pero no lograron engañarnos.

Un poeta sin escritura, como en los tiempos heroicos donde la masa general de los hombres carecía de alfabeto. Un retorno espiralado. Necesidad de decir lo humanamente sentido entre los muros de la ignorancia prehistórica.

Vi un manuscrito, donde entre los versos, no te pienses sin sueños, no te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo, una chica había apoyado los labios,y al marcar con el rouge el diseño exacto de su boca, absorbía desde el papel de carpeta todas las sangres, todos los sueños y todos los tiempos.

Publicado en Vidrios espejados, Buenos Aires, Letra Buena, 1998

Entrevista a Mario Benedetti.

Diarios de Adán y Eva. Un cuento de Mark Twain.

En su momento lo leímos en la tertulia literaria de la prisión Araba y nos divertimos muchísimo, amén de intercambiar jugosos pensamientos acerca de la desigualdad entre hombres y mujeres. Comienza así:

"Lunes.- Esta criatura nueva de pelo largo es bastante entrometida. Siempre está dando vueltas a mí alrededor, siguiéndome a todas partes. No me gusta esto; no estoy acostumbrado a la compañía. Ojalá se quedase con los demás animales... está nublado hoy, hay viento del este; creo nos tocará lluvia... ¿nos? ¿De dónde saqué esa palabra? Ahora me acuerdo: la criatura nueva la usa. 

Martes.- Estuve investigando la gran caída de agua. Es lo más lindo del lugar, creo. La nueva criatura la llama Cataratas del Niágara: el porqué no estoy seguro de saberlo. Dice que parecen la Cataratas del Niágara. Esa no es una razón, es mero capricho e imbecilidad. No tengo manera de ponerle yo el nombre a nada. La nueva criatura le pone nombre a todo lo que se le aparece, antes de darme tiempo siquiera a protestar. Y siempre con el mismo pretexto: parece tal cosa. Por ejemplo, el dodo. Dice que no bien un o lo mira, se da cuenta de inmediato de que “parece un dodo”. No hay duda de que tendrá que quedarse con ese nombre. Me fastidia tener que enojarme por estas cosas y, de todos modos, no tiene sentido. ¡Dodo! Se parece a un dodo tanto como yo.

Miércoles.- Me construí un refugio para la lluvia, pero no pude disfrutarlo en paz. La nueva criatura se entrometió. Cuando intenté echarla, dejó caer agua por los agujeros con los que mira, y se los limpió frotándose con el dorso de sus garras, y produjo un ruido como el que hacen algunos de los demás animales cuando están lastimados. Ojalá no hablase; está siempre hablando. Esto suena como una burla fácil a la pobre criatura, una difamación; pero no es esa mi intención. Nunca he escuchado antes la voz humana, y cualquier sonido nuevo y extraño que moleste la quietud grave de estas soledades de ensueño ofende mi oído y suena como una nota falsa. Y este sonido nuevo está tan cerca de mí: encima de mi hombro, justo en mi oreja, primero de un lado y después del otro, y yo estoy acostumbrado a sonidos más o menos lejanos. CONTINUAR LEYENDO

jueves, 22 de septiembre de 2016

El escaparte de la pastelería. Un cuento de Ana María Matute

El escaparate de la pastelería

El niño pequeño, de los pies descalzos y sucios, soñaba todas las noches que entraba dentro del escaparate. Tras el cristal había tartas de manzana, guindas rojas y salsa de caramelo, que brillba. Aquel niño pequeño iba siempre seguido de un perro descolorido, delgado. Un perro de perfil.

Una noche, el niño se levantó con ojos extrañamente abiertos. Los ojos de aquel niño estaban barnizados de almíbar, y su boca tenía dientecillos agudos, ansiosos. Llegó al escaparate y apoyó la frente en el cristal, que estaba frío. Sintió gran desolación en las palmas de las manos. Todo estaba apagado, y nada veía. Pero aquel niño sonámbulo volvió a su choza con las redondas pupilas, de color de miel y azúcar tostado, muy abiertas.

El sol llegó, grande, y el niño lo vio entrar. No podía cerrar los ojos y suspiraba. En aquel momento una señora caritativa asomó la cabeza por la puerta. Traía un cazo lleno de garbanzos que le habían sobrado.

-Yo no tengo a hambre. Yo no tengo hambre –dijo el niño. Y la señora caritativa, escandalizada, se fue a contarlo a todo el mundo. “Yo no tengo hambre”, repitió el niño, interminablemente.

El flaco perrillo se marchó de allí, con el corazón oprimido. Volvió, trayendo en la boca un trozo de escarcha, que brillaba al sol como un gran caramelo. El niño lo chupó durante toda la mañana, sin que se fundiera en su boca fría, con toda la nostalgia.

FIN

El jorobado. Un cuento de Ana Mª Matute.

El jorobado

El niño del guiñol estaba siempre muy triste. Su padre tenía muchas voces, muchos porrazos, muchos gritos distintos, pero el niño estaba triste, con su joroba a cuestas, porque su padre lo escondía dentro de la lona y le traía juguetes y comida cara, en lugar de ponerle una capa roja con cascabeles encima de la corcova, y sacarlo a la boca del teatrito, con una estaca, para que dijera: “¡Toma, Cristobita, toma, toma!”, y que todos se riesen mucho viéndole.

FIN

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Algunas ideas para favorecer la expresión oral en los niños. Estrella López Aguilar.

  • Aprender poemas, sencillas rimas y canciones desde los primeros años de vida, favorece la capacidad de niños y niñas para expresarse oralmente.
  • La lectura y la práctica de la escucha activa son ingredientes fundamentales a la hora de aprender a hablar en público. La escucha activa implica la capacidad para atender poniéndose en el lugar del que habla, intentando captar no solo lo que expresa directamente, sino también sus sentimientos, sus ideas, segundas intenciones…
  • Para trasladar ideas que se entiendan, se recuerden y permanezcan es importante aprender a desinhibirse y a no tener miedo a la hora de hablar ante los demás.
  • Nunca se debe hablar por ellos, con la excusa de la timidez, cuando deben intervenir ante otros niños o adultos. Que hablen a su ritmo, pero que hablen.
  • Para hablar bien es necesario pensar bien, por lo que la escritura se revela como el método efectivo y perfecto para organizar ideas. Escribir relatos, un diario o entradas en un blog favorece la capacidad para estructurar el pensamiento, y esto se traslada a la expresión oral.
  • Saludar y aplaudir las intervenciones públicas. Hacerles sentir que lo hacen bien cuando hablan ante los demás les ayudará a ganar seguridad.
Fuente: tomalapalabraedu.wordpress.com

"A enredar los cuentos". Un cuento de Gianni Rodari (Cuentos por teléfono)

-Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla.

-¡No, Roja!

-¡Ah!, sí, Caperucita Roja. Su mamá la llamó y le dijo: “Escucha, Caperucita Verde…”

-¡Que no, Roja!

-¡Ah!, sí, Roja. “Ve a casa de tía Diomira a llevarle esta piel de papa”.

-No: “Ve a casa de la abuelita a llevarle este pastel”.

-Bien. La niña se fue al bosque y se encontró una jirafa.

-¡Qué lío! Se encontró al lobo, no una jirafa.

-Y el lobo le preguntó: “¿Cuántas son seis por ocho?”

-¡Qué va! El lobo le preguntó: “¿Adónde vas?”

-Tienes razón. Y Caperucita Negra respondió…

-¡Era Caperucita Roja, Roja, Roja!

-Sí. Y respondió: “Voy al mercado a comprar salsa de tomate”.

-¡Qué va!: “Voy a casa de la abuelita, que está enferma, pero no recuerdo el camino”.

-Exacto. Y el caballo dijo…

-¿Qué caballo? Era un lobo

-Seguro. Y dijo: “Toma el tranvía número setenta y cinco, baja en la plaza de la Catedral, tuerce a la derecha, y encontrarás tres peldaños y una moneda en el suelo; deja los tres peldaños, recoge la moneda y cómprate un chicle”.

-Tú no sabes contar cuentos en absoluto, abuelo. Los enredas todos. Pero no importa, ¿me compras un chicle?

-Bueno, toma la moneda.

Y el abuelo siguió leyendo el periódico.

FIN

martes, 20 de septiembre de 2016

SELECCIÓN DE LECTURAS SOBRE LA INMIGRACIÓN. Club Kiriko.

El drama de las migraciones está de plena actualidad. No hay más que poner la televisión para ver la desesperación de miles de personas que dejan atrás sus lugares de origen con la esperanza de alcanzar un mundo mejor para sus familias.


Una buena selección de lecturas que tratan el tema de la inmigración es el que nos ofrece el Club Kirico, la Guía de Lectrura "Salir de casa". Solo tenéis que pinchar en la imagen de cabecera para descargarla.

Informe: Miradas sobre la educación en Iberoamérica 2016.

El Informe "Miradas sobre la educación en #Iberoamérica" supone una apuesta periódica para conocer la realidad de los países y acompañar las iniciativas encaminadas a incrementar la calidad de la #educación.

El Informe de 2016 se elabora a “mitad de camino” del proceso definido en su momento para alcanzar las Metas Educativas 2021 por lo que este año, el documento se centra en recoger datos que dan cuenta del nivel de avance en el logro del proyecto Metas 2021.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Oración Funeral o Discurso fúnebre de Pericles (recogido por Tucídides en "Historia de la Guerra del Peloponeso").

En el mismo invierno los atenienses, siguiendo la costumbre tradicional, organizaron públicamente las ceremonias fúnebres de los primeros que habían muerto en esta guerra (Guerra del Peloponeso) , de la siguiente manera: montan una tienda y exponen los huesos de los difuntos tres días antes del entierro, y cada uno lleva a su deudo la ofrenda que desea que fue muy mala. Y cuando tiene lugar la conducción de cadáveres, unos carros transportan los féretros de ciprés, cada uno de una tribu y en su interior se hallan los huesos de los pertenecientes a cada una de las tribus. Se transporta también un féretro vacío preparado en honor de los desaparecidos que no fueron hallados al recuperar los cadáveres. Acompaña al cortejo el ciudadano o extranjero que quiere, y las mujeres de la familia quedan llorando sobre la tumba. Los depositan, pues, en el cementerio público (Cerámico) que está en el más hermoso barrio de la ciudad, que es donde siempre dan sepultura a los que han muerto por la ciudad, excepción hecha de los que murieron en Maratón, pues a éstos, al considerar la brillantez de su valor, los enterraron allí mismo.Y después que los cubren de tierra, un hombre elegido por la ciudad, el que por su inteligencia no parezca ser un necio y destaque en la estimación pública, pronuncia en honor de éstos el pertinente elogio, tras lo cual se marchan todos. Este es el modo como los entierran. Durante el transcurso de toda la guerra seguían esta costumbre cada vez que la ocasión se les presentaba. Así pues, para hablar en honor de estos primeros muertos fue elegido Pericles, hijo de Jantipo. Llegado el momento, se adelantó desde el sepulcro hacia una alta tribuna que se había erigido a fin de que pudiera hacerse oír ante tan gran muchedumbre, y habló así:

"La mayoría de los que aquí han hablado anteriormente elogian al que añadió a la costumbre el que se pronunciara públicamente este discurso, como algo hermoso en honor de los enterrados a consecuencia de las guerras. Aunque lo que a mí me parecería suficiente es que, ya que llegaron a ser de hecho hombres valientes, también de hecho se patentizara su fama como ahora mismo ven en torno a este túmulo que públicamente se les ha preparado; y no que las virtudes de muchos corran el peligro de ser creídas según que un solo hombre hable bien o menos bien. Pues es difícil hablar con exactitud en momentos en los que difícilmente está segura incluso la apreciación de la verdad. Pues el oyente que ha conocido los hechos y es benévolo, pensará quizá que la exposición se queda corta respecto a lo que él quiere y sabe; en cambio quien no los conoce pensará, por envidia, que se está exagerando, si oye algo que está por encima de su propia naturaleza. Pues los elogios pronunciados sobre los demás se toleran sólo hasta el punto en que cada cual también cree ser capaz de realizar algo de las cosas que oyó; y a lo que por encima de ellos sobrepasa, sintiendo ya envidia, no le dan crédito. Mas, puesto que a los antiguos les pareció que ello estaba bien, es preciso que también yo, siguiendo la ley, intente satisfacer lo más posible el deseo y la expectación de cada uno de vosotros. CONTINUAR LEYENDO

Este texto lo leímos en la tertulia literaria de la prisión Araba y en el dialogo que compartimos salieron reflexiones profundas sobre la muerte y su relación con la existencia.

domingo, 18 de septiembre de 2016

En defensa de la filosofía: recordando a Hilary Putnam. Un artículo de Marta Nussbaum publicado en el Huffington Post. Traducción de Ellen Duthie.

La filosofía es hoy más bastante impopular en América. Dice Marco Rubio, con su característica falta de elegancia: “Necesitamos más soldadores y menos filósofos”. El Gobernador Pat McCrory de Carolina del Norte también señala la filosofía como una disciplina que ofrece “carreras inútiles” que no ofrecen “ninguna oportunidad de conseguir empleos para la gente”. En todo el país existe un entusiasmo sin freno por las disciplinas llamadas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), que parecen tan rentables. Aunque todas las humanidades sufren desdén, la filosofía es la que atrae especial atención negativa, quizás porque además de parecer inútil, también parece vagamente subversiva, una amenaza a los sensatos valores tradicionales.

Éste no ha sido siempre el caso. A lo largo de su historia en Europa, la filosofía ha sido una y otra vez objeto de críticas por parte de las fuerzas de la tradición y de la autoridad. La fundación de América, sin embargo, fue diferente: los fundadores eran hombres de la Ilustración, impregnados de las ideas y de las obras de Rousseau, Montesquieu, Adam Smith y de los antiguos griegos y romanos, especialmente Cicerón y los estoicos romanos. Como hombres de la Ilustración, se enorgullecían de regirse por la razón y la argumentación en lugar de por la tradición no examinada. Su independencia intelectual y su pensamiento teórico fueron de gran utilidad a la hora de establecer una nueva nación. Hemos caminado mucho desde entonces, nos hemos alejado mucho de esas raíces, y no en la buena dirección. CONTINUAR LEYENDO

Fuente: filosofiadelcuento.blogspot.com.es

‘Mother/Madre’, es un emotivo corto que nos recuerda que una madre sola no puede con todo.

Madre de StephanieC en Vimeo .

sábado, 17 de septiembre de 2016

Taller de lectura. Un sitio creado por la Junta de Castilla y León donde escuchar y crear cuentos.


¿POR QUÉ ENAMORARSE DE UNA PERSONA QUE LEE?

Ratones de biblioteca, aburridos o demasiado intelectuales suelen ser las expresiones para definir a los lectores empedernidos. Sin embargo, como toda generalización es arbitraria, estas descripciones no son la regla. Las personas que leen también pueden ser irresistibles.

Son expertos en aventuras literarias y nadie conoce como ellos sus historias favoritas. Los personajes que más los impactaron sembraron algún aprendizaje y saben, a fuerza de su experiencia en historias, que no existe una verdad absoluta.

Justamente, en la rutina de abrir y cerrar libros ejercitaron la empatía. Un estudio de la Universidad de Berkeley, Estados Unidos, reveló en 2011 que a los lectores de ficción se les facilita entender los puntos de vista ajenos y respetar la diferencia.

Además, desarrollan fuertes habilidades comunicativas. En pocas palabras, las páginas les enseñaron a ser amables. De acuerdo a la investigadora de Berkeley, Anna Cunnigham, los amantes de la lectura son personas más inteligentes porque han trabajado competencias como el vocabulario, la memoria y la detección de patrones.

Por eso un lector es un buen prospecto para enamorarse. Estas son las diez razones que demuestran por qué abrirle el corazón a un lector vale la pena. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: semana.com

Cervantes y Shakespeare no escribieron para niños. …pero casi todo niño conoce a Cervantes y a Shakespeare. Pronto saben de ese hombre seco de carnes y enjuto de rostro, montado en un caballo, rival de molinos y aliado de un panzón. (Adolfo Córdova)


Niños y niñas pequeños leen estas historias dentro de un mundo en el que todavía no se separan las obras en géneros literarios ni tradiciones artísticas; en él hay personajes bíblicos, leyendas, dichos populares, cuentos de hadas. Escuchan fragmentos de los textos, disfrutan las películas y los dibujos animados que hacen parodias o pastiches. Ven una pintura del Quijote o una obra de teatro guiñol de Romeo y Julieta y, listo, ya habrán leído a Cervantes y a Shakespeare. Iniciará un proceso de construcción de esa obra en su imaginario que quizá nunca incluya al texto original.

Personajes, libros, que son parte de un paisaje en el que vivimos: presentes, pero periféricos, alejados, virtuales, irreales. Libros irreales, lecturas virtuales: todos los comentan, nadie los ha leído, son el centro de un permanente teléfono descompuesto que prescinde del original. Estrellas allá arriba, sumidas en la galaxia.

Decimos Ser o no ser, hablamos de quijotadas, de tener un sancho como palabras corrientes que ya no es necesario buscar en el diccionario.

Shakespeare o Cervantes como el Che Guevara en cualquier camiseta. Ídolos, héroes, muñecos. Romeo y Julieta y el Quijote como marcas de identidad.

Cervantes y Shakespeare no escribieron para niños. Charles Perrault nació en 1628, 12 años después de la muerte de estos grandes autores, y pasarían varias décadas antes de que inaugurara, con sus cuentos de hadas, el género literario que ha tardado unos 300 años en ser reconocido, más o menos, como tal: el infantil.

Existen, por supuesto, algunas adaptaciones notables para niños.
La cuestión será si ¿leer o no leerlas? Recomendaría, en todo caso, preferir las versiones que hagan crecer la historia por otras vías: un cómic, los cuentos de Shakespeare de Mary y Charles Lamb (un clásico en sí mismo –aquí una reseña de la edición de Castillo), un libro ilustrado cuidadoso de los textos (pienso en El libro de Don Quijote para niños de Haroldo Maglia, ilustrado por Jesús Gabán), o el poema del acto I de Romeo y Julieta en La Reina Mab: El hada de las pesadillas (Pequeño Editor).

 Si no estamos seguros, intentemos cultivar la espera, hagamos la promesa: un día podrás andar en bicicleta, un día podrás viajar solo, un día podrás leer a Cervantes y a Shakespeare. Crecer con el deseo de descubrir nuevas lecturas.

En el artículo aparecen algunas recomendaciones de ediciones con textos íntegros de Shakespeare y Cervantes o adaptaciones cuidadas, que respetan al lector.


Fuente: Blog Linternas y bosques. Literatura infantil y juvenil

PLAZA SOLA. Un poema de José Hierro.

Cuando se fueron todos
me quedé a solas con mi alma.

Plaza cuadrada, con su fuente
sin una lágrima de agua.
Balcones de piedra y de hierro.
Tejados de teja dorada.
Vencejos de la primavera
por el aire de la mañana…

Qué sosiego volver, hablarte,
abrazarte con mis miradas,
besarte la boca de tiempo
donde el polvo seca la lágrima.
Qué descanso poner mi oído
sobre tu madera encantada,
apurar las gotas de música
de la caja de tu guitarra,
recordar, preguntar, soñar
ahora que nada importa nada…

Borro los pájaros. Enciendo
un cáliz de oro ante una acacia.
Y, de pronto, un rumor lejano,
como de mar que se desata,
órgano de oro que libera
sus ruiseñores y sus aguas,
viento del sur que pulsa y sopla
espigas y juncos y cañas…

Ya los balcones solitarios
se han poblado de hombres que cantan,
de hombres que sueñan y se yerguen
en el umbral de la mañana.
Las flores doblan su carmín
allá en las praderas lejanas.
las piedras sacuden el yugo
de los siglos que las encantan.
Todo resurge, clama, vive,
mueve sus pies, pezuñas, alas,
arde en la hoguera del instante,
hinche los mares y montañas
desborda el tiempo, como un pájaro
que abre la puerta de su jaula.
Y, vencido el tiempo, en las manos
de Dios se duerme, que lo canta.

Cuando se fueron todos, yo
me quedé a solas con mi alma.
plaza cuadrada, con su fuente
sin una lágrima de agua.
Abril, blandiendo por el cielo
su acero pálido de espada.
Qué sosiego tocarte, verte,
abrazarte con mis miradas,
apurar las gotas de música
de la caja de tu guitarra,
vagar sin fin y sin origen
sobre tus piedras hechizadas…

Andar sintiendo el alma muerta.
Dios mío, ya sin esperanza…