En este mes de febrero se conmemora el cincuentenario de la representación del espectáculo ‘Camelamos Naquerar. Propuesta para una danza de arcángeles morenos’, con textos y guion del poeta José Heredia Maya y dirección coreográfica de Mario Maya. El 20 de febrero de 1976, unos meses después de la muerte de Franco y con la dictadura todavía presente, se estrenó en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada una obra que aunaba de manera muy innovadora el teatro y el flamenco. Su impacto artístico y social fue enorme, no solo por la deslumbrante puesta en escena sino por la fuerza reivindicativa de sus textos, que desgranaban la historia de racismo y persecución contra el pueblo gitano en España. De hecho, la obra empieza con una pragmática de los Reyes Católicos en la que se plantea el exterminio de los gitanos. Como recuerdo y homenaje a aquel excepcional espectáculo he elegido el primer poema, que, con ligeras modificaciones, formaba parte del libro ‘Penar ocono’, publicado en 1973 por José Heredia. Han pasado 50 años de aquel grito de denuncia de la situación de injusticia y exclusión que el pueblo gitano ha vivido durante siglos, pero lamentablemente sigue vigente, extensible ahora a tantos colectivos perseguidos y amenazados. (Andrea Villarrubia Delgado)
Y sin saber por qué, llegó el destierro…
Héjira desde siempre
por todos los caminos,
proscrito,
apátrida
de todas las coronas,
acosado
por toda la jauría,
vejado,
fustigado
por decretos
cincelados a punta de desprecio.
Sembrada al paso de tu fusta
feroz, furiosa, furibunda,
quedó visible,
desde la India acaso,
una larga cadena de horizontes.
¿Quién aceptó la calentura, la pasión
de una moral extraña convertida en
borrico
bronce
vara
cante, escarnio sobre todo?
Ni Dios mantuvo su postura entonces
ni ese católico ademán de católicos reyes españoles
y de papas,
que fingen desde púlpitos sus secuaces todavía,
sirvió para empapar este sudor
de pasos milenariamente sembrados de injusticia.
Yo no recuerdo tan siquiera el leve
apretón de otra mano fatigada.
Sólo el látigo
oh, la espuma en los belfos,
pretendiendo enseñarme extraños ritmos.
JOSÉ HEREDIA MAYA

No hay comentarios:
Publicar un comentario