lunes, 26 de junio de 2017

Cómo se construye un lector: 6 preguntas a María Teresa Andruetto.

La gran escritora argentina autora de "Stefano", "Trenes" y "Veladuras", entre otros libros para niños y jóvenes, da algunas respuestas sobre las condiciones para iniciar a un chico en el hábito de la lectura. El Estado, asegura, es un actor fundamental en esta tarea.


1- ¿Existen niños lectores y niños que no lo son?

-Por supuesto que sí existen niños o adultos que leen y otros que no, ya que la condición de lector no es algo mágico, ni algo que sucede por sí mismo, sino una construcción cultural que necesita de un cierto contexto e implica siempre de algún modo un traspaso o una colaboración de unos a otros.

2- ¿Cómo se construye la identidad lectora? ¿Es un hábito más?

-Me parece que no es un hábito más, de hecho no es un hábito como puede serlo lavarse los dientes o aprender a levantarse temprano porque no se trata sólo de una costumbre sino de algo mucho más complejo, que necesita enriquecerse con la frecuencia, con algo de disciplina, pero que atraviesa de una manera intensa a la persona, la atraviesa en su intelecto, sus emociones, su deseo, su toma de conciencia sobre algunos asuntos, su grado de experiencia vital.

3- ¿Por qué hay niños más lectores que otros?

-Porque unos niños han sido, en ese aspecto, más privilegiados que otros, ya sea porque se criaron en contextos con mayor acceso a los libros, con modelos lectores a la mano, con posibilidades de comprar libros o de asistir a bibliotecas, o con todo eso junto. Si eso o parte de eso está, se llega a la escuela ya con un cierto bagaje lector. Si eso no está, la construcción lectora depende sólo de la escuela.

4- ¿Un simple libro puede activar ese hábito o es necesaria una "animación" más intensa?

-Un libro es capaz de mover una conciencia, nunca es un simple libro sino un libro potente, poderoso. Eso por una parte. Por la otra, volverse lector es un camino en el que un potencial lector se encuentra con otros que ya son lectores, generalmente con adultos que tienden una mano o las dos manos, y ofrecen libros, buenos libros, libros oportunos para los momentos que ese chico o ese joven está viviendo. No se trata de un milagro, ni de algo azaroso (aunque puedan existir algunos casos en los que un chico que vive en un mundo sin libros se trasforme porque un libro llega de modo casual a su vida), se trata de una construcción, algo del orden de la formación de una persona, algo del orden de la educación, ya sea que lo hagan padres, hermanos o tíos, ya sea que lo hagan los maestros y profesores, como sucede en los casos en los que ese bagaje familiar previo no está. Justamente por esa razón es necesario apoyar y sostener la labor de maestros y profesores con buenos libros en las escuelas, con buenos sueldos para que ellos mismos puedan comprar libros, con espacios de capacitación y espacios para compartir lecturas y hablar acerca de libros dentro y fuera de la escuela.

5- ¿Cómo ve la realidad de la lectura en los niños y en los jóvenes? ¿Leen más, menos o igual que lo que leíamos antes?

-En los últimos años, con las compras estatales de libros para las escuelas, con el Plan Nacional de Lectura y la mayor capacitación lectora a los maestros, hubo, creo yo, un crecimiento en la condición lectora, siempre a punto de perderse cuando se retiran esos recursos. Pero la pregunta es ambigua, ¿quién es ese "nosotros" que refiere?, ¿qué edad tienen esos "nosotros"? ¿qué condición social, económica y cultural tuvieron esos "nosotros" cuando eran niños? Porque no todos los niños y jóvenes de este país tuvieron ni tienen la misma condición social, cultural, económica, geográfica y por ende tampoco tienen la misma condición lectora. Ahora, si nos preguntamos si hay más o menos niños y jóvenes que han ingresado al mundo de la lectura, diría que con esas acciones más inclusivas que referí, especialmente con las compras estatales de libros para las escuelas públicas del país, hubo mayor inclusión de nuevos lectores a la sociedad, con lo que eso implicaba también para el crecimiento de la industria editorial, de la imprenta, de las librerías. Muchas de esas acciones de inclusión han caído y es indispensable que se activen y recuperen en la indispensable relación entre Estado, Lectura y Educación.


6- ¿Qué es ser animador o activador de lectura? ¿Es algo ligado a la educación?


-No me gustan las palabras animador o activador, da la sensación de algo mecánico, una suerte de activismo lector, como si dijéramos que con pedir u ordenar que lean, leerán. Creo que la construcción de una sociedad (más) lectora es una cuestión de Estado. Es parte de la educación pública de un país. Y entonces no pienso en activadores ni fomentadores, sino que pienso en maestros lectores capaces de crear condiciones para que un niño o un joven se convierta también él en lector.

domingo, 25 de junio de 2017

Leer es resistir. Una conferencia de Benito Taibo.

Benito Taibo es un importante poeta y novelista mexicano y ferviente promotor de la lectura que, en este vídeo, nos comparte cómo nació su amor por los libros y cómo ello lo llevó a convertirse en escritor a través de una conferencia llena de pasión y humor
 

sábado, 24 de junio de 2017

Alexis o el tratado del inútil combate. Una novela de Marguerite Yourcenar.

Acabo de leer el libro de Marguerite Yourcenar, Alexis o el tratado del inútil combate. En él, la autora, plasma la angustia de un hombre homosexual que, no teniendo el coraje de hablar de su condición sexual a su esposa cara a cara, la abandona dejándole una larga carta, que es la que compone el texto. El libro está escrito en 1929, una época nada propicia -si es que ha habido alguna vez alguna- para hablar de este tema. En cierta medida, me recuerda otra larga y angustiosa epístola, De profundis, que Oscar Wilde escribió desde la cárcel al que fue su compañero y gran amor Lord Alfred Douglas y con el que aparece en la fotografía.
 
He aquí nos de los párrafos iniciales de la carta que Alexis escribe a Mónica, su esposa, y en la que trata de justificar el no habérselo dicho directamete

"Quizás hubiera hecho mejor en no marcharme sin decir nada, como si me diera vergüenza o como si tú hubieras comprendido. Debería habértelo explicado en voz baja, muy lentamente, en la intimidad de una habitación, en esa hora sin luz en que se ve tan poco que casi nos atrevemos a confesarlo todo. Pero te conozco, amiga mía. Eres muy buena. En un relato como éste hay algo lastimero que te hubiera podido inducir a enternecerte; por haberte compadecido de mí, creerías haberme comprendido. Te conozco. Hubieras querido ahorrarme lo que tiene de humillante una explicación tan larga; me habrías interrumpido demasiado pronto y, a cada frase, yo hubiera tenido la debilidad de esperar que me interrumpieras. También tienes otra cualidad (un defecto, quizás) de la que hablaré más adelante y de la que no quiero abusar más. Soy demasiado culpable para contigo y tengo que obligarme a establecer una distancia entre tu compasión y yo."

viernes, 23 de junio de 2017

Amor a la vida. Un cuento de Jack London.

Los dos hombres descendían el repecho de la ribera del río cojeando penosamente, y en una ocasión el que iba a la cabeza se tambaleó sobre las abruptas rocas. Estaban débiles y fatigados y en su rostro se leía la paciencia que nace de una larga serie de penalidades. Iban cargados con pesados fardos de mantas atados con correajes a los hombros y que contribuían a sostener las tiras de cuero que les atravesaban la frente. Los dos llevaban rifle. Caminaban encorvados, con los hombros hacia delante, la cabeza más destacada todavía, y la vista clavada en el suelo.

-Ojalá tuviéramos aquí dos de esos cartuchos que hay en el escondrijo -dijo el segundo.

Hablaba con voz monótona y totalmente carente de expresión. Su tono no revelaba el menor entusiasmo y el que abría la marcha, cojeando y chapoteando en la corriente lechosa que espumeaba sobre las rocas, no se dignó responder. El otro lo seguía pegado a sus talones. No se detuvieron a quitarse los mocasines ni los calcetines, aunque el agua estaba tan fría como el hielo, tan fría que lastimaba los tobillos y entumecía los pies. En algunos lugares batía con fuerza contra sus rodillas y les hacía tambalearse hasta que conseguían recuperar el equilibrio.

El que marchaba en segundo lugar resbaló sobre una piedra pulida y estuvo a punto de caer, pero logró evitarlo con un violento esfuerzo, mientras profería una aguda exclamación de dolor. Se le veía cansado y mareado, y mientras se tambaleaba extendió la mano que tenía libre en el vacío como buscando apoyo en el aire. Cuando se enderezó dio un paso al frente, pero resbaló de nuevo y casi cayó al suelo. Luego se quedó inmóvil, y miró a su compañero, que ni siquiera había vuelto la cabeza. Permaneció clavado en el suelo un minuto entero, como debatiéndose consigo mismo. Luego gritó:

-¡Bill, me he dislocado el tobillo!

Bill continuó avanzando a trompicones en el agua lechosa. No se volvió. El hombre lo vio alejarse con su habitual carencia de expresión, pero su mirada era la de un ciervo herido.

Su compañero ascendió cojeando la ribera opuesta del río y siguió su camino sin mirar atrás. El hombre lo contemplaba con los pies hundidos en la corriente. Sus labios y el tupido bigote castaño que los cubría temblaban visiblemente. Se humedeció los labios con la lengua. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 21 de junio de 2017

Una aproximación a la Literatura Infantil desde las Neurociencias. Un magnífico artículo de Juan Mata (Universidad de Granada).

Introducción

[...] Uno de los campos científicos más relevantes de las últimas décadas es el relacionado con los estudios del cerebro y la mente. Las investigaciones de las neurociencias sobre el funcionamiento del cerebro están permitiendo conocer más a fondo al ser humano, lo que hace y por qué lo hace. Puede constituir un cambio profundo en la sociedad, pues esos conocimientos influirán de manera clara en la ecuación, la cultura, las relaciones personales, las leyes... Y en ese sentido está siendo muy interesante conocer poco a poco qué ocurre, por ejemplo, cuando leemos, qué áreas del cerebro se activan cuando escuchamos determinadas palabras, qué consecuencias tiene la lectura de textos de ficción. Es muy importante conocer qué nos dicen los descubrimientos de las neurociencias acerca de la lectura literaria, pues de ese modo evitaríamos incurrir en banalidades o tópicos al hablar del significado de las narraciones y la ficción. Y esos conocimientos podrían ser útiles asimismo para entender mejor el efecto de la lectura literaria en los niños, porque torpemente se piensa que esos descubrimientos incumben únicamente a los adultos, como si los mecanismos del cerebro y la mente funcionaran de modo radicalmente distinto en los niños y los adultos, como si la literatura infantil no estuviese constituida con los mismos elementos que la literatura par adultos, es decir, con palabras, historias, metáforas, imágenes... Establecer vínculos entre la literatura infantil y juvenil y los estudios científicos sobre el cerebro puede dar luz sobre aspectos ignorados de la lectura de ficción en la infancia.


lunes, 19 de junio de 2017

Felices vacaciones

Queridas amigas y amigos:

Estando próximas -por lo menos para algunos- las vacaciones, y cumpliendo con un ritual que se reproduce cada año, quisiera desearos que este periodo de asueto sea de una extraordinaria fertilidad en ese sembrado que es nuestra existencia. Son momentos de relajo, de tranquilidad, de sosiego, de reencuentro, etc. Pero, entiendo que no son tiempos de desconexión absoluta. La recolección ha terminado por este curso, y es el momento de pensar en cómo fue la siembra, qué tal se desarrollaron las plantas, cuántas se perdieron y por qué, qué frutos dieron, etc. Las vacaciones son, por tanto, un tiempo para reflexionar, para pensar en uno mismo y, sobre todo, para pensar en nuestro papel en el mundo. Y como el pensamiento se nutre de palabras, he pensado proponeros unas cuantas lecturas para este verano. Son mis cuentos preferidos. Desde aquí podéis acceder a los mismos: 


En fin, que con lectura o sin ella, os deseo que paséis un verano que sirva para agrandar vuestro granero de felicidad.

Un fuerte abrazo.

domingo, 18 de junio de 2017

Las caligrafías de la literatura homosexual. Babelia, El País.

En 1897, Oscar Wilde escribió en la cárcel de Reading una larguísima carta a su examante Lord Alfred Douglas, Bosie, reconstruyendo la tormentosa relación que habían mantenido y que concluyó con el célebre juicio en el que el escritor fue condenado a trabajos forzados por “conducta indecente y sodomía”. Esa carta, que su albacea publicó muy fragmentariamente por primera vez en 1905 bajo el título de De profundis, constituye de algún modo la piedra fundacional de la literatura homosexual moderna, esa literatura que habla del “amor que no se atreve a decir su nombre”, según proclamaba un verso del propio Bosie. 

Ese amor siguió sin atreverse a decir su nombre durante mucho tiempo. Thomas Mann ocultó el amor carnal de Gustav von Aschenbach hacia Tad­zio detrás de una sublimación estética y espiritual. Constantino Kavafis apenas permitió que circulasen un puñado de sus poemas en vida. E. M. Forster terminó de escribir Maurice en 1914, pero no dejó que se publicara hasta después de su muerte, en 1971. Marcel Proust travistió a muchos de sus personajes homosexuales en En busca del tiempo perdido. Y Lorca leyó en reuniones privadas los Sonetos del amor oscuro, pero no se atrevió nunca a darlos a la imprenta.

En 1929, Marguerite Yourcenar publicó una novela breve que sigue siendo fundamental en la historia de la literatura gay: Alexis o el tratado del inútil combate. En ella se cuenta ya sin ocultamiento —aunque con una prosa tan exquisita que empuja también hacia la sublimación— la historia de un hombre que ha luchado para traicionar sus instintos casándose con una mujer, pero que al final se rinde y la abandona. Yourcenar tiene una obra colosal —con Memorias de Adriano como mascarón de proa— en la que la homoafectividad es un tema recurrente. CONTINUAR LEYENDO