El informe Enseñanza eficaz de la lectura en países de ingresos bajos y medios: lo que muestra la evidencia (2025), validado por el Global Education Evidence Advisory Panel (GEEAP) y convocado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo (FCDO), el Banco Mundial y UNICEF, propone un modelo universal de
enseñanza de la lectura centrado en la Ciencia de la Lectura (CdeL) y la Visión Simple de la Lectura (VSL). El documento reaviva un viejo debate sobre los métodos de enseñanza de la
lectura, promoviendo nuevamente la enseñanza a partir de letras y sonidos, de manera aislada, como solución universal para la alfabetización inicial.
El ERI-LMIC parte de un dato alarmante: antes de la pandemia, el 57% de los niños y las niñas de 10 años en países de ingresos bajos y medios no podía leer ni comprender un relato simple, condición que denomina "pobreza lectora". A partir de este diagnóstico, el documento propone intervenciones basadas en estudios experimentales y metaanálisis, sin considerar diferencias de contexto, tradiciones pedagógicas, aportaciones regionales, la coexistencia de múltiples lenguas, ni la perspectiva de los propios aprendices. El problema que identificamos no es solo metodológico: es político y epistemológico. El informe, producido y difundido por organismos multilaterales de gran influencia internacional, tiene un fuerte impacto en las políticas educativas de países de ingresos bajos y
medianos. Su visión simplificada de la lectura se basa en lo que denomina genéricamente “la Ciencia de la Lectura”, aunque solo retoma algunas líneas dentro de este campo de investigación. Las propuestas se basan en evidencia procedente únicamente de estudios experimentales de corte cuantitativo. De este modo, se ignoran décadas de investigación cualitativa, antropológica, sociolingüística, psicogenética, histórica y sociocultural que ofrecen una comprensión mucho más amplia, integral y compleja de lo que significa aprender a leer y escribir en distintos contextos.
Nuestro texto surge como una respuesta al ERI-LMIC y presenta una revisión crítica de sus planteamientos a partir de un amplio corpus de investigaciones sobre alfabetización, cultura escrita y aprendizaje de la lectura y la escritura, con el propósito de mostrar la relevancia de este conocimiento para la construcción de políticas educativas, orientaciones pedagógicas y procesos de formación docente. En este sentido, nuestro objetivo es llamar la atención sobre asuntos urgentes que han quedado fuera de la discusión propuesta por el ERI-LMIC: la complejidad de las prácticas letradas, su carácter histórico, social y culturalmente situado, y las desigualdades que atraviesan las experiencias de alfabetización de amplios sectores de la población. Al recuperar estas dimensiones, nos proponemos contribuir a una discusión más amplia e inclusiva, que reconozca y valore la diversidad de lenguas, recursos comunicativos y prácticas de lectura y escritura presentes en distintos contextos sociales.


