jueves, 18 de enero de 2018

Experiencias de lectura en Iberoamérica: Buenas prácticas para la formación de lectores, por Cecilia Espinosa, directora de la Fundación SM.

En San Juan La Laguna, Guatemala, hay una biblioteca que inició como un espacio para intentar recuperar la confianza en el otro, en los otros, en los espacios públicos, después de una guerra que los había dejado a todos sin palabras. Se trataba, precisamente, de hacer comunidad hablando, escuchando. Así lo cuenta Yisrael Quic, bibliotecario guatemalteco: “Somos mayas tz’utujiles. La comunidad tiene valores de solidaridad y colaboración, pero durante el conflicto armado estos valores han sido heridos. El conflicto duró 36 años y ha creado una cultura de silencio en la comunidad.”

Hoy, esa biblioteca, la Biblioteca comunitaria Rija’tzuul Na’ooj, ha impulsado la creación de muchas bibliotecas comunitarias más y es un punto de encuentro intergeneracional en el que sus usuarios igual cuentan leyendas populares que tejen con telar de cintura. Albergan un salón de eventos, un centro de negocios y hasta un museo. 

Esta es una de las 12 experiencias de lectura que seleccionó el Comité Académico de la Fundación SM en 2016 para exponer en el Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, CILELIJ, realizado en la Ciudad de México. Recupero en esta entrada los pósters y las descripciones de esos proyectos cortesía de la Fundación. 

Cada testimonio es alentador y conecta con muchas iniciativas más. La historia de la biblioteca comunitaria en Guatemala me recordó el surgimiento de la Biblioteca Internacional de la Juventud, iniciativa de Jella Lepman, quien al regresar a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, se dio a la tarea de generar un espacio de rehabilitación social con la mayor diversidad de libros posible. También pensé en el testimonio de Irene Vasco quien va a zonas rurales sobrevivientes de la violencia en Colombia para leer o en Sara Benavides quien tiene una sala de lectura en una pequeña comunidad de pescadores en Veracruz, uno de los Estados más afectados por el crimen organizado en México. 

Muchos espacios para leer surgen como respuesta al cierre de otros espacios, a veces simbólicos, otras veces muy concretos: una escuela, un museo, una biblioteca, y de pronto ya está instalada en la sala de una casa, en el zaguán, en la cochera, en un patio trasero un nuevo espacio en el que la vida y los libros se entrecruzan.

[...] Navegar por el complejo universo de la promoción de la lectura en Iberoamérica requiere una brújula, pues año tras año nacen nuevos proyectos y programas. En esta riqueza de propuestas es posible identificar una constante: el mediador como puente entre los libros y los lectores. La mediación tiene un antes y un después del lector: un amplio acervo en propuestas literarias y estéticas, una selección de títulos y una diversidad de temas, una metodología y un ambiente estimulante se combinan para construir este puente.

En Fundación SM creemos que la cultura y la educación –como experiencias estéticas y de aprendizaje–son el camino para garantizar la formación de ciudadanos creativos, autónomos y capaces de situarse críticamente frente a su entorno. Por esta razón, el comité académico del CILELIJ seleccionó algunas de las experiencias de lectura más significativas de Iberoamérica.

Con testimonios, fotografías y diversos materiales, la muestra está conformada por doce proyectos de seis países: Argentina, Brasil, Colombia, España, Guatemala y México. Cada uno de ellos se ha convertido en un referente local e incluso internacional.

Todas las experiencias desarrollan un programa de acompañamiento permanente a través de la lectura, la palabra y la imagen y, sobre todo, buscan vincular al lector con su entorno más cercano: la familia, la escuela y la comunidad en la que se desenvuelven. Algunos de estos proyectos nacieron en bibliotecas y en espacios de arte; otros en hospitales y librerías, y hasta en cementerios.

A partir de estos proyectos queremos compartir con ustedes nuestro compromiso con el presente y el futuro de los niños y jóvenes, pues creemos que todos debemos convertirnos en voceros y voluntarios de prácticas culturales innovadoras y transformadoras de nuestros entornos. CONTINUAR LEYENDO PARA CONOCER LAS DIFERENTES EXPERIENCIAS

CONJURO PARA CONVERTIR EN PRÍNCIPE A UN SAPO. Un poema de María Rosal.

Lo primero y principal
es tener un sapo guapo,
una varita encantada -de hada-
Decir: hale hale hop,
el encanto se acabó.

Y si además te gustara
puedes casarte con él
-ya ves-
Pero recuerda la historia:
falta el beso de la novia.

Y yo que tú no lo haría
porque existen precedentes
de que después de besados
los príncipes tan osados
no saben freír un huevo.

¿Y qué han hecho
de su hada salvadora?
Pues en agradecimiento
la han convertido en señora
de su casa y de su escudo
y cada día menos bruja
y más maruja
limpia la casa y cocina
igual que cualquier vecina.

Mejor no beses el sapo
ni porque sea muy guapo.

domingo, 14 de enero de 2018

Abuelo, en la noche. Un poema de Pablo Antonio Cuadra

Esta es la casa que he perdido
habito en ella en sueños
y no quisiera hablar de ella después que todo ha sido consumado.
Mis hijos han edificado sus casas en Babilonia
y yo atravieso el desierto para pasar veladas con ellos
escuchando afuera, al borde de la puerta impotente
el ruidoso río de automóviles que filtra sus aguas turbias en el umbral.
Hablamos de esto y de lo otro en la apretada salita
como conspiradores bajo el sofocante
y ordenado itinerario de los relojes
porque todos trabajan, duramente,
invirtiendo su vida en el negocio de perderla
y llegan llenos de cifras como los carpinteros de virutas
fatigados de información. Entonces, si yo recuerdo
si fácilmente caigo en las viejas historias
si abro para ellos las puertas de la casa
abren los ojos y me reconfortan con su alegría
-piensan tal vez que es posible el retorno-
porque ellos vivieron, ellos nacieron y se criaron
en la casa que perdimos
en la vieja casa grande junto al río
donde yo vuelvo ahora
donde yo vuelvo siempre
apenas cae un poco de sueño en mis ojos vacíos. ​

jueves, 11 de enero de 2018

Artistas de variedades. Un cuento de Daniel Moyano. Otro cuento referenciado por Sarah Hirschman en su libro "Gente y cuentos".

Cuando llegó a la ciudad, Ismael deseaba muchas cosas. Hasta le hubiera gustado cambiar de rostro. Le costó mucho en los primeros tiempos saber que realmente estaba en la ciudad, y se consideraba todavía un muchacho de un pueblo incipiente que miraba todas las tardes las vías del tren pensando que al final de ese camino inacabable había una ciudad como de vidrio, oscilando bajo el sol y esperándolo generosamente. Allí al fin nada le sería negado, y estar en la ciudad significaría habitar un mundo lleno de posibilidades.

La ciudad tenía un número limitado de maravillas que fueron rápidamente agotadas en la contemplación. Sintió el desencanto de perderlas pero advirtió a la vez, como una esperanza ínfima, que le quedaban los ojos deslumbrables, aptos para verlas otra vez en el caso de que apareciesen.

A los pocos meses de estar en la ciudad sintió sin comprobarlo claramente, que de todo su antiguo mundo de presentimientos solo le quedaban los símbolos. Probó distintas suertes, trabajó en los oficios más diversos, y advirtió que el tiempo transcurrido se le manifestaba en la necesidad acuciante de los menesteres más inverosímiles. A su tristeza natal se sumó otra, histórica, indescifrable. Sentía que no había hallado su camino y quería ser algo, o por lo menos significar algo y demostrarlo. Alguien le había dicho una vez en una pensión que lo único realmente necesario en el mundo era la vocación. La palabra fue un descubrimiento para él. Justamente era lo que él poseía.

Una vez tuvo la sensación de que en la ciudad fabulosa la gente vivía arrastrando cierto cansancio, indiferente a todo acto de maravilla, a todo intento de salvación. Porque únicamente lo maravilloso salvaba del riesgo de afrontar el destino de las ciudades. Le parecía que en la ciudad estaban realmente todas las cosas buenas del mundo pero que no eran para sus habitantes, condenados a verlas solamente y rozarlas apenas en una marcha inacabable que era como un gran círculo doloroso. Las cosas buenas y milagrosas estaban allí para otros, para uno como él por ejemplo, que viniera desde afuera para disfrutarlas interminablemente. Sin embargo, había advertido que desde hacía mucho tiempo, desde que tenía aquellas necesidades acuciantes, él era igual que ellos y que la llegada de un elegido, como en su momento lo había sido él, era ya improbable. De modo que le quedaba, pues, su capacidad de deslumbramiento, sus ojos, y aunque los ídolos estuviesen derrotados él podría vislumbrar un instante prístino y dar el gran salto que lo redimiera. CONTINUAR LEYENDO

martes, 9 de enero de 2018

Bebés lectores ¿Cómo leen los que aún no leen? CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe)

“Los artículos que componen este dosier dan cuenta, desde diversas perspectivas, de la importancia de leer con los niños desde su más temprana edad y de desarrollar con ellos, en el contexto familiar y cotidiano, actividades en torno a la lectura de diversos textos”, Marianne Ponsford, directora del CERLALC.


CONTENIDO

  • Editorial
  • Las primeras experiencias de lectura y el desarrollo neuronal. Francisco Leal Quevedo
  • Dime, diré y dirás: los menores de siete años como lectores y autores Luz María Chapela
  • La literatura infantil: un espacio para la construcción de sentido María Graciela Bautista Cote 14 
  • Bebés, niños pequeños y dispositivos digitales Carola Martínez 18 
  • ¿Iniciativas adultas o infantiles? Reflexiones y pistas para seguir leyendo con los bebés Alma Carrasco-Altamirano 28

martes, 2 de enero de 2018

Petróleo. Un cuento de Héctor Tizón (Otro de los cuentos trabajados por Sarah Hirschman en su libro "Gente y cuentos")

Daniela Kantor
Un alargado grito, un llamado; algo que se escuchó con toda claridad desde el viaducto hasta el vaciadero municipal de basuras, y aún más allá, interrumpió la sosegada siesta de los ranchos. Nosotros, que desde el mediodía estábamos tratando de pescar algunas viejas, levantando con la parsimonia necesaria las piedras de la costa luego de haber enturbiado el agua, también lo oímos. Prestamos atención entonces y volvimos a escuchar:

-¡Eh! ¡Julián, Segundo, Gertrudis, Gabino, doña Trinidad! ¡Vengan todos!

Buscamos al autor de los gritos y enseguida lo distinguimos. Nicolás agitaba los brazos y volvía a repetir sus alaridos, desde la copa inmensa de un sauce.

-¡Petróleo! -exclamó-. ¡Es petróleo!

Sinceramente creo que aunque había escuchado alguna vez esa palabra no conocía exactamente su significado. Por eso quizás El Laucha y yo, a pesar de los gritos, no prestamos mayor interés al asunto. Por el momento nos preocupaban las viejas; alguien había ofrecido comprárnoslas a razón de dos por quince centavos y además nos gustaba meter los pies en el agua. Eso era bueno. Incluso creo que El Laucha, o yo mismo, no recuerdo bien, dijimos:

-Nicolás ya está machao de nuevo.

Nos encogimos de hombros. El agua estaba buena y si juntábamos unas veinte viejas más ya alcanzaría para algo: una camiseta de Boca Juniors que quería El Laucha y también para esa careta de burro que a mí me gustaba para Carnaval. Era una linda careta la que había visto, grande, de largas orejas suaves y a la que creo, por añadidura, vendían con un pito, para Carnaval.

De modo que seguimos tratando de sacar el mayor número de viejas posible, por la costa, aguas abajo. CONTINUAR LEYENDO


viernes, 29 de diciembre de 2017

Las mujeres de Cervantes. Un documental de RTVE.

Documental sobre las mujeres que han formado parte de la vida del autor de "El Quijote", y que tanta influencia tuvieron en su obra literaria. Leonor de Torreblanca, abuela de Cervantes, su tía María de Cervantes, su madre Leonor de Cortinas, sus hermanas Luisa, Andrea y Magdalena, su esposa Catalina de Salazar y su hija Isabel son algunas de las mujeres de su entorno familiar y amoroso que aparecerán en este trabajo. Además de los personajes literarios de Mariana, Dorotea y Dulcinea.
Un estudio en Coslada, la Casa de Cervantes en Esquivias, el Palacio del Infantado de Guadalajara, La Puebla de Montalbán, Colmenar de Oreja y Chinchón son algunos de los lugares que el equipo de realización ha utilizado para grabar este documental con mezcla de ficción.