domingo, 16 de julio de 2017

Emilio Lledó: “Hay que hacer mentes libres”.


La reedición de un libro de entrevistas realizadas al filósofo entre 1965 y 2017 muestra su obsesión por la educación pública


Ser el sabio oficial de un país es agotador. Todos, todo el rato, quieren una frase redonda, una enseñanza iluminadora, una conferencia memorable. Emilio Lledó (Sevilla, 1927) dice que está aburrido de escucharse a sí mismo. Pero no lo está. Sabe que solo a través de la palabra puede incitar a la reflexión. Y en hacer pensar está desde que se convirtió en profesor de Historia de la Filosofía: “Creo mucho en la cultura, en el sentido técnico de la educación, de hacer una persona crítica, y al mismo tiempo la educación es también unos modales. Por eso la Educación para la Ciudadanía es fundamental. No se trata de enseñar asignaturitas, sino de hacer pensar”.

En Dar razón (KRK), el libro que resume 50 años de entrevistas con el filósofo y académico, se aprecia esa pervivencia de sus afanes: “Se ve que tengo las mismas obsesiones”. Si en 1965 lamentaba “la estrechez de muchos de nuestros planteamientos pedagógicos”, en 2017 censura “la proliferación de colegios privados que rompen el principio de igualdad”. La devoción de ayer hacia los libros de texto se ha trasladado hoy a los ordenadores. Ni unos ni otros, por sí solos, enseñan a pensar.

En este ejercicio de revisión que propone la obra —editada originalmente en 1997 por la Junta de Castilla y León—, Lledó recupera el prefacio original, donde abordaba la dificultad de trasladar el carácter de lo oral a lo escrito, "la gran transformación a la que obliga el paso de la siempre cálida, redonda, articulación de cada sonido, hacia ese espacio plano de una escritura que no ha sido escrita, que fue hablada y oída 'al aire de su vuelo' y que tendría que forzar la conversión de un lector en un nuevo e imprevisto oyente". CONTINUAR LEYENDO
Fuente: cultura.elpais.com

viernes, 14 de julio de 2017

En el Prado, ahora el amor se atreve a gritar su nombre. The New York Times.

El término homosexualidad se acuñó por primera vez a finales del siglo XIX, época en la cual el Museo del Prado casi acababa de completar la colección de arte más grande de España.

No obstante, la homosexualidad siempre ha estado presente en el interior del Museo del Prado, en formas que, por primera vez, se ha elegido subrayar con una exposición titulada “La mirada del otro. Escenarios para la diferencia”. La muestra le permite a los visitantes observar cómo la homosexualidad está presente no solo dentro de algunas pinturas y esculturas específicas, sino también en las vidas de los artistas y los mecenas de las obras.

La muestra se inauguró el 14 de junio, poco antes del WorldPride, un festival de diez días que concluyó el domingo 2 de julio.

“El Prado es mucho más que un museo nacional porque recibimos visitantes de países donde no siempre reconocen lo normal, países que verdaderamente pertenecen al tercer mundo en términos de derechos humanos”, explicó Jaime de los Santos, responsable de Cultura y Turismo del gobierno regional de Madrid.
Miguel Falomir, director del Prado, manifestó que el museo quería demostrar que estaba “abierto a todas las sensibilidades” y orientaciones sexuales. Dijo que esta muestra “probablemente debería haberse hecho hace diez años, pero nunca es demasiado tarde”. Comentó que, aunque él se preparó para recibir críticas por parte de los elementos más conservadores de la sociedad española, hasta ahora nadie ha expresado su descontento. “Por fortuna, este país ha cambiado”, añadió. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 12 de julio de 2017

José Luis Sampedro. Reflexión y memoria.






He aquí algunas de las perlas que nos deja José Luis Sampedro:

La vida, de lo que se trata, es de hacerse lo que uno es.

La vida es para hacerse lo que se es. Y por eso yo no sé lo que soy porque no he terminado la vida y, por consiguiente, como sigo siendo, pues no sé lo que soy. Lo digo así, medio en broma, por no ponerme pesado, pero es fundamental e importantísimo.

Creo sinceramente que uno no tiene una guía muy clara para saber lo que es, pero tiene bastantes indicaciones que le dicen a uno lo que no es. Y hay que estar muy atento a esas advertencias para corregir el rumbo. Hay que tener en cuenta esos avisos que parecen negativos pero son positivos.

Ser lo que se es, es otra manera de decir que todos tenemos la obligación y la satisfacción de convertir en realidad la potencialidad de vida que hay en cada uno de nosotros. Somos portadores de vida, y esa vida tenemos que explotarla al máximo.

Desgraciadamente no nos dan una educación adecuada. No nos enseñan a ser quien somos, no nos enseñan a realizarnos plenamente, no nos enseñan a vivir lo más posible de la vida y a disfrutar, y a sufrir también,  esa potencialidad. Nos enseñan a ser buenos productores y buenos consumidores que es lo que le interesa al poder. Por eso tenemos que procurar corregir esa mala educación e intentar ser lo que somos.

martes, 11 de julio de 2017

El corto que nos recuerda porqué “las abuelas nunca mueren”, siempre quedan en nuestro corazón.

Este corto llamado Au fil de l’age, su traducción sería A lo largo de la edad, fue creado en 2015 por un grupo de estudiantes de la Ecole Supérieure des Métiers Artistiques en Motpellier. Nos recuerda lo importante que son las abuelas en nuestras vidas, cómo nos acompañan en nuestros primeros pasos, nos inspiran y educan. 

lunes, 10 de julio de 2017

Un país de hechiceras. Un artículo de Manuel Rivas (El Páis).


En España son las mujeres las que están frenando la derrota de la cultura. Donde no están, todo parece un “maldito sitio triste”.


Es difícil, casi inverosímil, imaginarse la historia de Sherezade al revés: un hombre que, para salvar su vida, cuenta cuentos durante mil y una noches a una mujer todopoderosa. Hasta la ninfa y maga Calipso, en la Odisea, renuncia a sus poderes, que son muchos, para liberar de su abrazo enamorado a Ulises y dejarle regresar a Ítaca.

El sultán Shahriar, con el que tiene que vérselas Sherezade, es un cabrón sanguinario, por decirlo de forma educada, que cuenta en su historial con al menos tres mil feminicidios, los de las muchachas vírgenes a las que ordenó decapitar después de tomar posesión. Es el poder absoluto que se realiza en la pulsión destructiva y cuyo mayor goce será destruir al objeto del deseo. No parece ser un poder que se ablande, ni siquiera en el tálamo, ni que vaya a mejorar de humor por unos monólogos del antiguo club persa de la comedia.

Esa ficción cruel tiene un principio de realidad. El telón de fondo de Las mil y una noches es un escenario que se prolonga hasta nuestros días. Allí donde se viola y mata impunemente. Las metamorfosis de ese poder criminal, desde el sultán al último dictador o al capo que negocia con la trata de mujeres, siempre tienen como componente nuclear el machismo y la violencia. Por eso es tan acertada la palabra violación para definir todos sus actos. Se violan los derechos. Se violan los cuerpos y las almas. Se viola el lenguaje. CONTINUAR LEYENDO

domingo, 9 de julio de 2017

La comunicación y las palabras. Emilio Lledó.

Cuando me propusieron la intervención en este acto inaugural, estuve dudando no sólo en aceptar tal intervención, sino en qué tema abordar que pudiera servir en una ocasión como ésta. Salí de dudas al encontrar mi nombre, en algunos medios de comunicación, acompañado del adjetivo «filósofo». Tengo tanto respeto por esa palabra que me parecía excesivo y un no sé si anacrónico semejante epíteto. ¡Qué más quisiéramos que ser filósofos, sabios, inteligentes, conocedores de lo que verdaderamente importa en la vida, de la trama que teje nuestros intereses, nuestros deseos y pasiones, nuestras elecciones y rechazos, nuestras verdades y mentiras!

Sólo soy un profesor Filosofía que ha creído siempre que es el espejo del lenguaje el lugar donde anida y vuela el conocimiento. Intentaré, pues, cumplir una vez más con su oficio en una breve reflexión sobre uno de los aspectos de la comunicación y las palabras.

La filosofía, como es sabido, se inició con el asombro —thaumasía—. Una extrañeza ante el mundo que los seres humanos intentaban comprender, asimilar, decir. Un asombro provocado por la experiencia de vivir, de sentir y, al mismo tiempo, por conocer el significado de todo aquello que rodeaba cada existencia. También el significado de las palabras. Por ello fue la filología el descubrimiento de la diferencia entre lo que decimos y lo que queremos decir.

El asombro implicó una distancia, una lejanía de todo lo que nos asombraba. Y esa distancia creada por la necesidad del «todavía no saber», ese maravilloso dominio de abstracciones, dio lugar a la theoría. Teoría significó mirada, visión, que requería ser interpretada, ser dicha. El hallazgo de ese dominio que se extendía desde nuestros sentidos, nuestros ojos, hasta el posible objeto real del que desconocíamos su significado, su contenido, creó el lugar teórico donde se fundó la cultura, la paideía; el campo donde floreció el universo del lenguaje.

Un territorio intermedio que construido por el asombro y la pasión de conocimiento, acabó consolidándose en palabras, origen de comunicación y solidaridad. Ese despertar al saber, al decir; ese nacimiento al espacio ideal del lenguaje, estableció el exclusivo principio de la humanización. Una humanización que fue incorporando el inmenso continente de lo que decíamos sobre el mundo, y en el que ese decir iba entrando en nuestra alma que «es todas las cosas», — según la expresión de «los primeros que filosofaron»— y que puede «decir todas las cosas». Un decir que se asentó en cada individuo y que, muchas veces, aun sin ser consciente de ello, le hizo estar en la realidad, construir la realidad y, de paso, construirse a sí mismo.

Tan profundamente forja nuestra personalidad que aquello que es «cultura», invento de los seres humanos impulsados por la necesidad de convivencia y comunicación, ha llegado a rebajarse, de nuevo, a simple naturaleza, a un organismo que nos alienta y mantiene con la misma precisión, soledad e inconsciencia con que nos sustenta nuestro cuerpo. Una sorprendente paradoja: Lo que es fruto y tejido de la memoria puede ser también el oscuro, infinito desierto del olvido. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 8 de julio de 2017

Amor, esa palabra odiosa. Un artículo de Elvira Lindo (El País)

Un clásico es aquel libro que llega a tu vida para quedarse y esa ha sido mi experiencia con 'Apegos feroces', de Vivian Gornick
 
Siempre me ha sorprendido ese momento vital que a algunos les llega, tan cansinamente descrito, de leer solo a los clásicos, o como se suele decir con coquetería por estas fechas veraniegas, de releerlos. Sucede, dicen, cuando uno comienza a tener conciencia de la fugacidad del tiempo y no está dispuesto a perderlo con bobadas. Visto así, tiene su lógica, pero también la tiene el pensar que hay clásicos de los que no tuvimos noticia, que es tanto lo que ignoramos como lo que conocemos, y que un clásico, en el canon estrictamente personal, es aquel libro que llega a tu vida para quedarse y marcar lo que a partir de ahora leas o escribas. Ésa ha sido mi experiencia con Apegos feroces, de Vivian Gornick, periodista y escritora que nació en el Bronx en 1935, y que cuenta, desde una primera persona que es la suya, la difícil, dramática, estrecha y agobiante relación que mantiene con su madre a lo largo de la vida. Estas memorias se publicaron en 1987 pero es ahora cuando nos llegan a nosotros, y tal vez tiene su sentido que se hayan publicado con retraso, porque retrasados andábamos en ciertos asuntos. No es el libro de Gornick un ensayo académico o un análisis del lazo materno-filial, al contrario, es pura, hermosa y elevada literatura, pero aborda asuntos que ahora nos interesan más o que han entrado en el debate social: la maternidad, el siempre denso, fructífero y correoso lazo de una madre con su hija; el amasamiento de la propia vida para crear literatura, y la certificación, como sonido de fondo, del devenir histórico y de cómo afectaba a la vida íntima de las mujeres. CONTINUAR LEYENDO
 

viernes, 7 de julio de 2017

"El cazador Gracchus". Un cuento de Franz Kafka

Sentados en el muelle, dos muchachos jugaban a los dados. Un hombre leía un diario en las escalinatas de un monumento, a la sombra del héroe que blandía la espada. Una muchacha junto a la fuente llenaba su cántaro. Un vendedor de fruta, apoyado en su mercancía, miraba hacia el mar. A través de la puerta y ventanas de una taberna se veía en el fondo a dos hombres bebiendo vino. Al frente, sentado a una mesa, el tabernero dormitaba. Una barca que se deslizaba silenciosa, como llevada por el agua, entró al pequeño puerto. Un hombre de azul, saltó a tierra y pasó las amarras a través de las argollas. Otros dos hombres, de ropa oscura con botones plateados, seguían al contramaestre sosteniendo una camilla sobre la que, cubierto con un lienzo de seda floreada, yacía ostensiblemente un hombre.

En el muelle nadie parecía ocuparse de los que recién llegaban; nadie se les acercó cuando descendieron la camilla a tierra, esperando al contramaestre, que todavía se empeñaba con las amarras; nadie les dirigió una pregunta, nadie se detuvo a observarlos siquiera.

A causa de una mujer que, con un niño de pecho, apareció en cubierta, con el cabello suelto, el conductor se demoró todavía un poco; luego, señaló a la izquierda, hacia una casa amarillenta de dos pisos, que se levantaba junto al agua. Los portadores levantaron la carga y la condujeron por el portal, entre esbeltas columnas. Un muchachito abrió una ventana, alcanzó a observar cómo el grupo desaparecía dentro de la casa y volvió a cerrarla de inmediato. También se cerró el portal de roble oscuro cuidadosamente trabajado. Una bandada de palomas que había revoloteado alrededor del campanario descendió frente a la casa, delante del portal, como si allí se guardara su alimento. Una de ellas se elevó hasta el primer piso y picoteó el cristal de la ventana. Eran palomas vivaces, de plumaje claro; parecían bien cuidadas. La mujer de la barca, con un marcado ademán, les arrojaba granos. Ellas descendían y después de recogerlos, volaban hacia ella.CONTINUAR LEYENDO

Nota: Kafka no llegó a acabar “El cazador Gracchus”, ni siquiera le dio un título. Fue Max Brod el que conformó el núcleo esencial de esta historia escrita entre enero y abril de 1917. Los esbozos, en el orden en el que aparecen en los cuadernos de Kafka, se encuentran recogidos en el tercer volumen de sus obras completas y en una entrada de los Diarios, el 6 de abril de 1917. Como la mayor parte de la obra de Kafka, “El cazador Gracchus” posee un carácter fragmentario e inacabado. Buscamos las piezas hasta componer un relato y lo hacemos con un ligero temblor reverencial, como quien camina por el borde de un abismo. Al cazador Gracchus hay que cazarlo entre otros escritos. Así, el esbozo que aparece en el llamado “cuaderno D”, está precedido por dos textos sobre corridas de toros en España: “Adelante héroes de la plaza, / que empiece la corrida”. 
(http://denadapuedovereltodo.blogspot.com.es/2012/01/demasiado-tarde.html)

jueves, 6 de julio de 2017

FOLEC: Portal para el fomento de la lectura.

Portal educativo dirigido al aprendizaje global de los estudiantes/usuarios adolescentes (12-18 años), y está centrado en el entrenamiento y adquisición de habilidades relacionadas con el uso de la información.


Ocho cuentos indígenas para aprender a amar a nuestras lenguas madres

Aunque se diga poco hay muchos tipos de maternidad. Está la que es responsable de nuestra vida. Está la que controla esa fuerza maravillosa que ordena el caos, y hace que los ecosistemas funcionen. También está nuestra lengua, ese poder materno que hizo nacer las palabras en nosotros y nos permitió nombrar el mundo que nos rodea.

La lengua materna define lo que somos como individuos y como nación, por eso es muy afortunado presumir que México es uno de los diez lugares con más diversidad lingüística en el mundo. En este país se hablan más de 68 lenguas autóctonas con 364 variantes y según un estudio realizado por el INEGI, 6 millones de mexicanos se comunican en dialectos distintos al español.

Para evitar que nuestras lenguas madres se desvanezcan y difundir su importancia entre los capitalinos se ha creado 68 voces indígenas, 68 corazones, una original iniciativa que se ha dado a la tarea de animar un nutrido grupo de relatos prehispánicos narrados en sus lenguas originarias, bajo la premisa “nadie puede amar lo que no conoce”

Para su deleite y para festejar a la maternidad, hemos seleccionado ocho fabulosos cuentos indígenas escritos en nuestras lenguas madres, esperamos y disfruten este magnífico viaje por las raíces de México.


Los cuentos están relatados en su lengua original y subtitulados en castellano.
He aquí uno de ellos:
Cómo llegó el conejo a la luna / T’ilab: Jant’inij ti ulit’s an ko’y al a it’s
Relato Huasteco, Recopilación de Francisco Martínez de Jesús.
Lengua: Huasteco del occidente, San Luis Potosí.


martes, 4 de julio de 2017

Es tan poco. Un poema de Mario Benedetti.


Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza

Pero no sabes nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo.


Las hadas. Un cuento de Charles Perrault.

Érase una viuda que tenía dos hijas; la mayor se le parecía tanto en el carácter y en el físico, que quien veía a la hija, le parecía ver a la madre. Ambas eran tan desagradables y orgullosas que no se podía vivir con ellas. La menor, verdadero retrato de su padre por su dulzura y suavidad, era además de una extrema belleza. Como por naturaleza amamos a quien se nos parece, esta madre tenía locura por su hija mayor y a la vez sentía una aversión atroz por la menor. La hacía comer en la cocina y trabajar sin cesar. 

Entre otras cosas, esta pobre niña tenía que ir dos veces al día a buscar agua a una media legua de la casa, y volver con una enorme jarra llena.

Un día que estaba en la fuente, se le acercó una pobre mujer rogándole que le diese de beber. 

-Como no, mi buena señora -dijo la hermosa niña. Y enjuagando de inmediato su jarra, sacó agua del mejor lugar de la fuente y se la ofreció, sosteniendo siempre la jarra para que bebiera más cómodamente. La buena mujer, después de beber, le dijo: 

-Eres tan bella, tan buena y tan amable, que no puedo dejar de hacerte un don -pues era un hada que había tomado la forma de una pobre aldeana para ver hasta dónde llegaría la gentileza de la joven-. Te concedo el don -prosiguió el hada- de que por cada palabra que pronuncies saldrá de tu boca una flor o una piedra preciosa. 

Cuando la hermosa joven llegó a casa, su madre la reprendió por regresar tan tarde de la fuente. 

-Perdón, madre mía -dijo la pobre muchacha- por haberme demorado-; y al decir estas palabras, le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos grandes diamantes. 

-¡Qué estoy viendo! -dijo su madre, llena de asombro-; ¡parece que de la boca te salen perlas y diamantes! ¿Cómo es eso, hija mía? 

Era la primera vez que le decía hija. 

La pobre niña le contó ingenuamente todo lo que le había pasado, no sin botar una infinidad de diamantes. 

-Verdaderamente -dijo la madre- tengo que mandar a mi hija; mira, Fanchon, mira lo que sale de la boca de tu hermana cuando habla; ¿no te gustaría tener un don semejante? Bastará con que vayas a buscar agua a la fuente, y cuando una pobre mujer te pida de beber, ofrecerle muy gentilmente. 

-¡No faltaba más! -respondió groseramente la joven- ¡ir a la fuente! 

-Deseo que vayas -repuso la madre- ¡y de inmediato! 

Ella fue, pero siempre refunfuñando. Tomó el más hermoso jarro de plata de la casa. No hizo más que llegar a la fuente y vio salir del bosque a una dama magníficamente ataviada que vino a pedirle de beber: era la misma hada que se había aparecido a su hermana, pero que se presentaba bajo el aspecto y con las ropas de una princesa, para ver hasta dónde llegaba la maldad de esta niña. 

-¿Habré venido acaso -le dijo esta grosera mal criada- para darte de beber? ¡Justamente he traído un jarro de plata nada más que para dar de beber a su señoría! De acuerdo, bebe directamente, si quieres. 

-No eres nada amable -repuso el hada, sin irritarse-; ¡está bien! ya que eres tan poco atenta, te otorgo el don de que a cada palabra que pronuncies, te salga de la boca una serpiente o un sapo. 

La madre no hizo más que divisarla y le gritó: 

-¡Y bien, hija mía? 

-¡Y bien, madre mía! -respondió la malvada, echando dos víboras y dos sapos. 

-¡Cielos! -exclamó la madre- ¿qué estoy viendo? ¡Tu hermana tiene la culpa, me las pagará! -y corrió a pegarle. 

La pobre niña arrancó y fue a refugiarse en el bosque cercano. El hijo del rey, que regresaba de la caza, la encontró y viéndola tan hermosa le preguntó qué hacía allí sola y por qué lloraba. 

-¡Ay!, señor, es mi madre que me ha echado de la casa. 

El hijo del rey, que vio salir de su boca cinco o seis perlas y otros tantos diamantes, le rogó que le dijera de dónde le venía aquello. Ella le contó toda su aventura. 

El hijo del rey se enamoró de ella, y considerando que semejante don valía más que todo lo que se pudiera ofrecer al otro en matrimonio, la llevó con él al palacio de su padre, donde se casaron. 

En cuanto a la hermana, se fue haciendo tan odiable, que su propia madre la echó de la casa; y la infeliz, después de haber ido de una parte a otra sin que nadie quisiera recibirla, se fue a morir al fondo del bosque.

FIN

lunes, 3 de julio de 2017

Elegía anticipada. Un poema de Luis Cernuda.

Por la costa del sur, sobre una roca
alta junto a la mar, el cementerio
aquel descansa en codiciable olvido,
y el agua arrulla el sueño del pasado.

Desde el dintel, cerrado entre los muros,
huerto parecería, si no fuese
por las losas, posadas en la hierba
como un poco de nieve que no oprime.

Hay troncos a que asisten fuerza y gracia,
y entre el aire y las hojas buscan nido
pájaros a la sombra de la muerte;
hay paz contemplativa, calma entera.

Si el deseo de alguien que en el tiempo
dócil no halló la vida a sus deseos,
puede cumplirse luego, tras la muerte,
quieres estar allá solo y tranquilo.

Ardido el cuerpo, luego lo que es aire
al aire vaya, y a la tierra el polvo,
por obra del afecto de un amigo,
si un amigo tuviste entre los hombres.

Y no es el silencio solamente,
la quietud del lugar, quien así lleva
tu memoria hacia allá, mas la conciencia
de que tu vida allí tuvo su cima.

Fue en la estación cuando la mar y el cielo
dan una misma luz, la flor es fruto,
y el destino tan pleno que parece
cosa dulce adentrarse por la muerte.

Entonces el amor único quiso
en cuerpo amanecido sonreírte,
esbelto y rubio como espiga al viento.
Tú mirabas tu dicha sin creerla.

Cuando su cetro el día pasa luego
a su amada la noche, aún más hermosa
parece aquella tierra; un dios acaso
vela en eternidad sobre su sueño.

Entre las hojas fuisteis, descuidados
de una presencia intrusa, y ciegamente
un labio hallaba en otro ese embeleso
hijo de la sonrisa y del suspiro.

Al alba el mar pulía vuestros cuerpos,
puros aún, como de piedra oscura;
la música a la noche acariciaba
vuestras almas debajo de aquel chopo.

No fue breve esa dicha. ¿Quién pretende
que la dicha se mida por el tiempo?
Libres vosotros del espacio humano,
del tiempo quebrantasteis las prisiones.

El recuerdo por eso vuelve hoy
al cementerio aquel, al mar, la roca
en la costa del sur : el hombre quiere
caer donde el amor fue suyo un día.

Luis Cernuda

De: “La realidad y el deseo” – 1924- 1962, Recogido en su “poesía completa” Volumen I, Ed.Siruela 1993.

Los cuentos indígenas más importantes.

El Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM ha puesto totalmente gratis y descargables los cuentos indígenas más importantes. Esto como como parte de una iniciativa que busca re-enamorar al público de nuestra cultura.

Son 14 cuentos los que están disponibles en formato PDF, cada uno en sus dos versiones: la original –en náhuatl– y la traducción en español. 

Ésta selección fue publicada en 1957 con el título de Cuentos Indígenas, libro considerado como una joya histórica.

El investigador Pablo González Casanova fue el encargado de lograr la compilación, una de las primeras del mundo en su tipo.


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domingo, 2 de julio de 2017

Los escritores y el Leviatán. Un artículo de George Orwell.

La posición del escritor en una época de control estatal ha sido ya bastante discutida, a pesar de que todavía no se pueda tener acceso a la mayoría de las evidencias pertinentes. [...] Pero no me voy a ocupar ahora de ningún movimiento organizado y consciente, como el comunismo, sino solamente del efecto que el pensamiento político tiene sobre la gente de buena voluntad y de la necesidad de asumir una postura política.

[...] En todo caso, una enorme cantidad de libros polémicos -a favor o en contra de la Rusia Soviética, a favor o en contra del sionismo, a favor o en contra de la Iglesia católica, etcétera- son juzgados antes de haberlos leído y, de hecho, incluso antes de haber sido escritos. Uno sabe de antemano qué recepción tendrán, y en qué periódicos. Y sin embargo, con una deshonestidad casi inconsciente, se mantiene la pretensión de que se aplicaron normas realmente literarias.

[...] Es evidente que la invasión de la política en la literatura de todos modos tenía que darse. [...] Un literato moderno vive y escribe en medio de un miedo constante -y ciertamente no a la opinión pública en su sentido más amplio, sino a la opinión pública al interior de su propio grupo. Generalmente, por suerte, hay más de un grupo, pero también, en un momento dado, existe una ortodoxia dominante, la cual, si tienes el coraje de ofender, te puede dejar con la mitad de tu salario por un buen rato.

[...] Toda la ideología de izquierda, científica y utópica, fue desarrollada por gente que no aspiraba al poder inmediato. Por eso fue radical y profundamente desdeñosa de reyes, gobiernos, leyes, prisiones, fuerzas policíacas, ejércitos, banderas, fronteras, patriotismos, religión, moral convencional y, de hecho, de todo el sistema existente. 

[...] Sin embargo, los partidos de izquierda, aun cuando se ostentaban como antiimperialistas, nunca aclararon esta realidad. En su momento, estuvieron dispuestos a admitir que los trabajadores británicos se beneficiaron, hasta cierto punto, con el saqueo de Asia y África, pero siempre permitieron que pareciera que podíamos renunciar a nuestro botín y, no obstante, de alguna manera ingeniárnoslas para permanecer prósperos. Realmente, en gran medida, el socialismo atrajo a los trabajadores haciéndolos conscientes de su explotación, cuando la verdad brutal era que, a nivel mundial, ellos eran los explotadores.

[...] Al aceptar la ortodoxia siempre se heredan contradicciones.

[...] Por supuesto, no estoy sugiriendo que la deshonestidad intelectual sea privativa de los socialistas o de los izquierdistas en general, o que sea más común entre ellos. Es simplemente que la aceptación de cualquier disciplina política parece ser incompatible con la integridad literaria. Esto es igualmente aplicable a movimientos como el pacifismo y el personalismo que pretenden estar fuera de la lucha política ordinaria. Verdaderamente, la sola terminación -ismo parece traer consigo el olor a propaganda. Las lealtades grupales son necesarias y, sin embargo, venenosas para la literatura, en tanto producto individual. En el instante en el que se admite cualquier influencia en la escritura creativa, aunque sea negativa, el resultado no sólo será la falsificación, sino a menudo, también, la aridez en la creatividad. icaron normas realmente literarias.

[...] Muy bien, ¿y después, qué? ¿Tendríamos que concluir que el deber de todos los escritores es "mantenerse al margen de la política"? ¡Por supuesto que no! En todo caso, como ya dije, ningún ser pensante, en una época como ésta debe, ni puede, mantenerse ajeno a la política. Únicamente sugiero que deberíamos trazar una línea más definida entre nuestras lealtades políticas y literarias, y reconocer que la disposición a hacer ciertas cosas desagradables pero necesarias no implica la obligación de tragarse la opinión que conllevan. Cuando un escritor se compromete políticamente, debería hacerlo como un ciudadano, como un ser humano, pero no como escritor. No creo que tenga derecho, con base únicamente en su sensibilidad, a evadir el trabajo sucio de la política. Debería estar preparado, como cualquier otro, para dar conferencias en lugares desvencijados, hacer pintas, solicitar votos, repartir folletos e incluso pelear en una guerra civil si fuera necesario. Pero jamás debería escribir de lo que hace en favor del partido. Debería dejar asentado que su literatura es cosa aparte. Debería ser capaz de cooperar, pero al mismo tiempo, si así lo decidiera, de rechazar totalmente la ideología oficial. Jamás debería frenar el curso de su pensamiento por el hecho de que pudiera conducir a una herejía, y no debería preocuparse mucho de si su heterodoxia se intuye, que es lo más probable. Tal vez hasta sería una mala señal que en estos tiempos no se sospechara de las tendencias reaccionarias de un escritor, así como hace veinte años era mala señal si no se sospechaba de su simpatía por el comunismo.

[...] Sugerir que un escritor creativo, en épocas de conflicto, debe dividir su vida en dos puede parecer derrotista o frívolo: pero no veo qué otra cosa pueda hacerse en la práctica. Encerrarse en una torre de marfil es imposible e indeseable. Rendirse subjetivamente, no sólo a la maquinaria de un partido, sino aun a la ideología de un grupo, es destruirse como escritor. [...] En política, lo más que uno puede lograr es decidir cuál de los dos males es el menor, y existen ciertas situaciones de las que uno sólo puede escapar actuando como un demonio o como un lunático. [...] Para la mayoría de la gente el problema no surge de la misma manera, porque sus vidas ya están divididas. Sólo están realmente vivos en sus horas libres, y no existe ningún lazo emocional entre su trabajo y su actividad política. [...] Pero su obra, si ha de tener algún valor, siempre será el producto de la parte más sana de su ser, ésa que se mantiene al margen, la que toma nota de lo que se hace y reconoce su necesidad, pero se niega a ser engañada en cuanto a su verdadera naturaleza.


viernes, 30 de junio de 2017

Cuento VII – El conde Lucanor – Doña Truhana


De lo que aconteció a una mujer que le decían doña Truhana

Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio en esta guisa:

-Patronio, un hombre me dijo una razón y mostrome la manera cómo podía ser. Y bien os digo que tantas maneras de aprovechamiento hay en ella que, si Dios quiere que se haga así como él me dijo, que sería mucho de pro pues tantas cosas son que nacen las unas de las otras que al cabo es muy gran hecho además.

Y contó a Patronio la manera cómo podría ser. Desde que Patronio entendió aquellas razones, respondió al conde en esta manera:

-Señor conde Lucanor, siempre oí decir que era buen seso atenerse el hombre a las cosas ciertas y no a las vanas esperanzas pues muchas veces a los que se atienen a las esperanzas, les acontece lo que le pasó a doña Truhana.

Y el conde le preguntó como fuera aquello.

-Señor conde -dijo Patronio-, hubo una mujer que tenía nombre doña Truhana y era bastante más pobre que rica; y un día iba al mercado y llevaba una olla de miel en la cabeza. Y yendo por el camino, comenzó a pensar que vendería aquella olla de miel y que compraría una partida de huevos y de aquellos huevos nacerían gallinas y después, de aquellos dineros que valdrían, compraría ovejas, y así fue comprando de las ganancias que haría, que hallóse por más rica que ninguna de sus vecinas.

Y con aquella riqueza que ella pensaba que tenía, estimó cómo casaría sus hijos y sus hijas, y cómo iría acompañada por la calle con yernos y nueras y cómo decían por ella cómo fuera de buena ventura en llegar a tan gran riqueza siendo tan pobre como solía ser.

Y pensando esto comenzó a reír con gran placer que tenía de su buena fortuna, y riendo dio con la mano en su frente, y entonces cayóle la olla de miel en tierra y quebróse. Cuando vio la olla quebrada, comenzó a hacer muy gran duelo, temiendo que había perdido todo lo que cuidaba que tendría si la olla no se le quebrara.

Y porque puso todo su pensamiento por vana esperanza, no se le hizo al cabo nada de lo que ella esperaba.

Y vos, señor conde, si queréis que los que os dijeren y lo que vos pensareis sea todo cosa cierta, creed y procurad siempre todas cosas tales que sean convenientes y no esperanzas vanas. Y si las quisiereis probar, guardaos que no aventuréis ni pongáis de los vuestro, cosa de que os sintáis por esperanza de la pro de lo que no sois cierto.

Al conde le agradó lo que Patronio le dijo e hízolo así y hallóse bien por ello.

Y porque a don Juan contentó este ejemplo, hízolo poner en este libro e hizo estos versos:

A las cosas ciertas encomendaos
y las vanas esperanzas, dejad de lado.


miércoles, 28 de junio de 2017

La jirafa que pronto comprendió que todo es relativo. Un cuento de Augusto Monterroso

Hace mucho tiempo, en un país lejano, vivía una Jirafa de estatura regular pero tan descuidada que una vez se salió de la Selva y se perdió.

Desorientada como siempre, se puso a caminar a tontas y a locas de aquí para allá, y por más que se agachaba para encontrar el camino no lo encontraba.

Así, deambulando, llegó a un desfiladero donde en ese momento tenía lugar una gran batalla.

A pesar de que las bajas eran cuantiosas por ambos bandos, ninguno estaba dispuesto a ceder un milímetro de terreno.

Los generales arengaban a sus tropas con las espadas en alto, al mismo tiempo que la nieve se teñía de púrpura con la sangre de los heridos.

Entre el humo y el estrépito de los cañones se veía desplomarse a los muertos de uno y otro ejército, con tiempo apenas para encomendar su alma al diablo; pero los sobrevivientes continuaban disparando con entusiasmo hasta que a ellos también les tocaba y caían con un gesto estúpido pero que en su caída consideraban que la Historia iba a recoger como heroico, pues morían por defender su bandera; y efectivamente la Historia recogía esos gestos como heroicos, tanto la Historia que recogía los gestos del uno, como la que recogía los gestos del otro, ya que cada lado escribía su propia Historia; así, Wellington era un héroe para los ingleses y Napoleón era un héroe para los franceses.

A todo esto, la Jirafa siguió caminando, hasta que llegó a una parte del desfiladero en que estaba montado un enorme Cañón, que en ese preciso instante hizo un disparo exactamente unos veinte centímetros arriba de su cabeza, más o menos.

Al ver pasar la bala tan cerca, y mientras seguía con la vista su trayectoria, la Jirafa pensó:

«Qué bueno que no soy tan alta, pues si mi cuello midiera treinta centímetros más esa bala me hubiera volado la cabeza; o bien, qué bueno que esta parte del desfiladero en que está el Cañón no es tan baja, pues si midiera treinta centímetros menos la bala también me hubiera volado la cabeza. Ahora comprendo que todo es relativo.»

FIN

martes, 27 de junio de 2017

Libros Altamente Recomendados para leer y compartir para niños y jóvenes, 2017. FUNDALECTURA (Colombia)

Con una selección de 90 libros literarios e informativos, organizados por franjas de edad, desde el nacimiento hasta los quince años, Fundalectura publica el folleto Libros Altamente Recomendados para leer y compartir 2017.

Estos libros son elegidos por profesionales de distintas disciplinas quienes tienen la labor de leer, valorar y escoger los títulos que hacen parte de esta minuciosa selección, con el fin de orientar las lecturas que los padres, maestros, bibliotecarios y gestores culturales ofrecerán a niños y jóvenes.

En el listado se pueden encontrar los libros inolvidables de autores e ilustradores extranjeros y locales, entre los que se destacan Piedad Bonnet, Claudia Rueda, Pilar Lozano y Dipacho. En la sección de ‘Libros Para todos’ se recomiendan colecciones del Ministerio de Educación Nacional, Ministerio de Cultura y Libro Al Viento, y en Otras voces recomiendan, los editores, promotores de lectura, docentes y expertos en literatura infantil invitan a leer diversos títulos para todas las edades.

Al finalizar, los lectores podrán encontrar un reconocimiento a la creación y edición LIJ en Colombia, a las nominaciones del autor Triunfo Arciniegas y la ilustradora Claudia Rueda al Premio Hans Christian Andersen 2018 y a la editorial Babel Libros, nominada por Fundalectura como una de las mejores editoriales de libros infantiles y juveniles en Colombia y que ganadora del premio Bologna Ragazzi Award, en la categoría New Horizons, con su más reciente libro "La Mujer de la Guarda”.

Libros Altamente Recomendados para leer y compartir


Actas del VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas (2017)

Esta edición del Congreso ha estado dedicada a las nuevas tendencias en relación a los espacios físicos y virtuales de las bibliotecas públicas, prestando especial atención a los nuevos usos y servicios que demanda una sociedad cada vez más tecnológica

Tradicionalmente, las bibliotecas públicas han funcionado de manera eficaz como espacios sociales que van mucho más allá de la función de acceso a las colecciones de libros y otros materiales. La función social de la biblioteca pública siempre ha sido una cuestión prioritaria, si bien es cierto que en estos momentos es necesario ir un paso más allá para adaptarse a los cambios y hábitos lectores de nuestros usuarios, cambios que pasan por adaptar o crear nuevos espacios –físicos y virtuales- más abiertos, accesibles e integradores.

El contenido del Congreso ha girado en torno a estos dos bloques temáticos:

El espacio físico de la biblioteca. Nos encontramos ante un cambio de paradigma dentro de nuestro ámbito profesional: de una gestión de la biblioteca desde el punto de vista de la colección tenemos que pasar, si no lo hemos hecho ya, a otra centrada en los servicios y en la gestión cultural. Abordaremos el tema de qué necesidades nuevas tienen los usuarios y qué servicios se están introduciendo para cubrirlas. En definitiva, cómo afecta este cambio de paradigma a los espacios físicos de la biblioteca.

El espacio virtual en la biblioteca pública. Las bibliotecas públicas están ofreciendo cada vez más servicios virtuales y aplicaciones como parte de una estrategia digital, conscientes de la importancia que tiene estar presentes en los entornos virtuales. Se discutirá qué se hace y qué se puede hacer en este ámbito, con especial atención a cuestiones como la reutilización de la información en bibliotecas, cómo las redes sociales están transformando la interacción y comunicación con nuestros usuarios, servicios basados en contenidos digitales locales o generados en torno al préstamo digital en bibliotecas, servicios prestados a través de dispositivos móviles, etc.


 

Empatía: Mirando la vida desde otros corazones.

Extraordinario video de una clínica estadounidense, que nos permite conocer el sentir de las personas que coinciden un momento en un hospital... Aunque parezcamos distintos, nuestros corazones tienen sueños parecidos. Esa persona que está frente a tí, como paciente, familiar, profesional de la salud, gerente clínico, etc... ¿has pensado qué está viviendo hoy?

lunes, 26 de junio de 2017

Cómo se construye un lector: 6 preguntas a María Teresa Andruetto.

La gran escritora argentina autora de "Stefano", "Trenes" y "Veladuras", entre otros libros para niños y jóvenes, da algunas respuestas sobre las condiciones para iniciar a un chico en el hábito de la lectura. El Estado, asegura, es un actor fundamental en esta tarea.


1- ¿Existen niños lectores y niños que no lo son?

-Por supuesto que sí existen niños o adultos que leen y otros que no, ya que la condición de lector no es algo mágico, ni algo que sucede por sí mismo, sino una construcción cultural que necesita de un cierto contexto e implica siempre de algún modo un traspaso o una colaboración de unos a otros.

2- ¿Cómo se construye la identidad lectora? ¿Es un hábito más?

-Me parece que no es un hábito más, de hecho no es un hábito como puede serlo lavarse los dientes o aprender a levantarse temprano porque no se trata sólo de una costumbre sino de algo mucho más complejo, que necesita enriquecerse con la frecuencia, con algo de disciplina, pero que atraviesa de una manera intensa a la persona, la atraviesa en su intelecto, sus emociones, su deseo, su toma de conciencia sobre algunos asuntos, su grado de experiencia vital.

3- ¿Por qué hay niños más lectores que otros?

-Porque unos niños han sido, en ese aspecto, más privilegiados que otros, ya sea porque se criaron en contextos con mayor acceso a los libros, con modelos lectores a la mano, con posibilidades de comprar libros o de asistir a bibliotecas, o con todo eso junto. Si eso o parte de eso está, se llega a la escuela ya con un cierto bagaje lector. Si eso no está, la construcción lectora depende sólo de la escuela.

4- ¿Un simple libro puede activar ese hábito o es necesaria una "animación" más intensa?

-Un libro es capaz de mover una conciencia, nunca es un simple libro sino un libro potente, poderoso. Eso por una parte. Por la otra, volverse lector es un camino en el que un potencial lector se encuentra con otros que ya son lectores, generalmente con adultos que tienden una mano o las dos manos, y ofrecen libros, buenos libros, libros oportunos para los momentos que ese chico o ese joven está viviendo. No se trata de un milagro, ni de algo azaroso (aunque puedan existir algunos casos en los que un chico que vive en un mundo sin libros se trasforme porque un libro llega de modo casual a su vida), se trata de una construcción, algo del orden de la formación de una persona, algo del orden de la educación, ya sea que lo hagan padres, hermanos o tíos, ya sea que lo hagan los maestros y profesores, como sucede en los casos en los que ese bagaje familiar previo no está. Justamente por esa razón es necesario apoyar y sostener la labor de maestros y profesores con buenos libros en las escuelas, con buenos sueldos para que ellos mismos puedan comprar libros, con espacios de capacitación y espacios para compartir lecturas y hablar acerca de libros dentro y fuera de la escuela.

5- ¿Cómo ve la realidad de la lectura en los niños y en los jóvenes? ¿Leen más, menos o igual que lo que leíamos antes?

-En los últimos años, con las compras estatales de libros para las escuelas, con el Plan Nacional de Lectura y la mayor capacitación lectora a los maestros, hubo, creo yo, un crecimiento en la condición lectora, siempre a punto de perderse cuando se retiran esos recursos. Pero la pregunta es ambigua, ¿quién es ese "nosotros" que refiere?, ¿qué edad tienen esos "nosotros"? ¿qué condición social, económica y cultural tuvieron esos "nosotros" cuando eran niños? Porque no todos los niños y jóvenes de este país tuvieron ni tienen la misma condición social, cultural, económica, geográfica y por ende tampoco tienen la misma condición lectora. Ahora, si nos preguntamos si hay más o menos niños y jóvenes que han ingresado al mundo de la lectura, diría que con esas acciones más inclusivas que referí, especialmente con las compras estatales de libros para las escuelas públicas del país, hubo mayor inclusión de nuevos lectores a la sociedad, con lo que eso implicaba también para el crecimiento de la industria editorial, de la imprenta, de las librerías. Muchas de esas acciones de inclusión han caído y es indispensable que se activen y recuperen en la indispensable relación entre Estado, Lectura y Educación.


6- ¿Qué es ser animador o activador de lectura? ¿Es algo ligado a la educación?


-No me gustan las palabras animador o activador, da la sensación de algo mecánico, una suerte de activismo lector, como si dijéramos que con pedir u ordenar que lean, leerán. Creo que la construcción de una sociedad (más) lectora es una cuestión de Estado. Es parte de la educación pública de un país. Y entonces no pienso en activadores ni fomentadores, sino que pienso en maestros lectores capaces de crear condiciones para que un niño o un joven se convierta también él en lector.

domingo, 25 de junio de 2017

Leer es resistir. Una conferencia de Benito Taibo.

Benito Taibo es un importante poeta y novelista mexicano y ferviente promotor de la lectura que, en este vídeo, nos comparte cómo nació su amor por los libros y cómo ello lo llevó a convertirse en escritor a través de una conferencia llena de pasión y humor
 

sábado, 24 de junio de 2017

Alexis o el tratado del inútil combate. Una novela de Marguerite Yourcenar.

Acabo de leer el libro de Marguerite Yourcenar, Alexis o el tratado del inútil combate. En él, la autora, plasma la angustia de un hombre homosexual que, no teniendo el coraje de hablar de su condición sexual a su esposa cara a cara, la abandona dejándole una larga carta, que es la que compone el texto. El libro está escrito en 1929, una época nada propicia -si es que ha habido alguna vez alguna- para hablar de este tema. En cierta medida, me recuerda otra larga y angustiosa epístola, De profundis, que Oscar Wilde escribió desde la cárcel al que fue su compañero y gran amor Lord Alfred Douglas y con el que aparece en la fotografía.
 
He aquí nos de los párrafos iniciales de la carta que Alexis escribe a Mónica, su esposa, y en la que trata de justificar el no habérselo dicho directamete

"Quizás hubiera hecho mejor en no marcharme sin decir nada, como si me diera vergüenza o como si tú hubieras comprendido. Debería habértelo explicado en voz baja, muy lentamente, en la intimidad de una habitación, en esa hora sin luz en que se ve tan poco que casi nos atrevemos a confesarlo todo. Pero te conozco, amiga mía. Eres muy buena. En un relato como éste hay algo lastimero que te hubiera podido inducir a enternecerte; por haberte compadecido de mí, creerías haberme comprendido. Te conozco. Hubieras querido ahorrarme lo que tiene de humillante una explicación tan larga; me habrías interrumpido demasiado pronto y, a cada frase, yo hubiera tenido la debilidad de esperar que me interrumpieras. También tienes otra cualidad (un defecto, quizás) de la que hablaré más adelante y de la que no quiero abusar más. Soy demasiado culpable para contigo y tengo que obligarme a establecer una distancia entre tu compasión y yo."

viernes, 23 de junio de 2017

Amor a la vida. Un cuento de Jack London.

Los dos hombres descendían el repecho de la ribera del río cojeando penosamente, y en una ocasión el que iba a la cabeza se tambaleó sobre las abruptas rocas. Estaban débiles y fatigados y en su rostro se leía la paciencia que nace de una larga serie de penalidades. Iban cargados con pesados fardos de mantas atados con correajes a los hombros y que contribuían a sostener las tiras de cuero que les atravesaban la frente. Los dos llevaban rifle. Caminaban encorvados, con los hombros hacia delante, la cabeza más destacada todavía, y la vista clavada en el suelo.

-Ojalá tuviéramos aquí dos de esos cartuchos que hay en el escondrijo -dijo el segundo.

Hablaba con voz monótona y totalmente carente de expresión. Su tono no revelaba el menor entusiasmo y el que abría la marcha, cojeando y chapoteando en la corriente lechosa que espumeaba sobre las rocas, no se dignó responder. El otro lo seguía pegado a sus talones. No se detuvieron a quitarse los mocasines ni los calcetines, aunque el agua estaba tan fría como el hielo, tan fría que lastimaba los tobillos y entumecía los pies. En algunos lugares batía con fuerza contra sus rodillas y les hacía tambalearse hasta que conseguían recuperar el equilibrio.

El que marchaba en segundo lugar resbaló sobre una piedra pulida y estuvo a punto de caer, pero logró evitarlo con un violento esfuerzo, mientras profería una aguda exclamación de dolor. Se le veía cansado y mareado, y mientras se tambaleaba extendió la mano que tenía libre en el vacío como buscando apoyo en el aire. Cuando se enderezó dio un paso al frente, pero resbaló de nuevo y casi cayó al suelo. Luego se quedó inmóvil, y miró a su compañero, que ni siquiera había vuelto la cabeza. Permaneció clavado en el suelo un minuto entero, como debatiéndose consigo mismo. Luego gritó:

-¡Bill, me he dislocado el tobillo!

Bill continuó avanzando a trompicones en el agua lechosa. No se volvió. El hombre lo vio alejarse con su habitual carencia de expresión, pero su mirada era la de un ciervo herido.

Su compañero ascendió cojeando la ribera opuesta del río y siguió su camino sin mirar atrás. El hombre lo contemplaba con los pies hundidos en la corriente. Sus labios y el tupido bigote castaño que los cubría temblaban visiblemente. Se humedeció los labios con la lengua. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 21 de junio de 2017

Una aproximación a la Literatura Infantil desde las Neurociencias. Un magnífico artículo de Juan Mata (Universidad de Granada).

Introducción

[...] Uno de los campos científicos más relevantes de las últimas décadas es el relacionado con los estudios del cerebro y la mente. Las investigaciones de las neurociencias sobre el funcionamiento del cerebro están permitiendo conocer más a fondo al ser humano, lo que hace y por qué lo hace. Puede constituir un cambio profundo en la sociedad, pues esos conocimientos influirán de manera clara en la ecuación, la cultura, las relaciones personales, las leyes... Y en ese sentido está siendo muy interesante conocer poco a poco qué ocurre, por ejemplo, cuando leemos, qué áreas del cerebro se activan cuando escuchamos determinadas palabras, qué consecuencias tiene la lectura de textos de ficción. Es muy importante conocer qué nos dicen los descubrimientos de las neurociencias acerca de la lectura literaria, pues de ese modo evitaríamos incurrir en banalidades o tópicos al hablar del significado de las narraciones y la ficción. Y esos conocimientos podrían ser útiles asimismo para entender mejor el efecto de la lectura literaria en los niños, porque torpemente se piensa que esos descubrimientos incumben únicamente a los adultos, como si los mecanismos del cerebro y la mente funcionaran de modo radicalmente distinto en los niños y los adultos, como si la literatura infantil no estuviese constituida con los mismos elementos que la literatura par adultos, es decir, con palabras, historias, metáforas, imágenes... Establecer vínculos entre la literatura infantil y juvenil y los estudios científicos sobre el cerebro puede dar luz sobre aspectos ignorados de la lectura de ficción en la infancia.


lunes, 19 de junio de 2017

Felices vacaciones

Queridas amigas y amigos:

Estando próximas -por lo menos para algunos- las vacaciones, y cumpliendo con un ritual que se reproduce cada año, quisiera desearos que este periodo de asueto sea de una extraordinaria fertilidad en ese sembrado que es nuestra existencia. Son momentos de relajo, de tranquilidad, de sosiego, de reencuentro, etc. Pero, entiendo que no son tiempos de desconexión absoluta. La recolección ha terminado por este curso, y es el momento de pensar en cómo fue la siembra, qué tal se desarrollaron las plantas, cuántas se perdieron y por qué, qué frutos dieron, etc. Las vacaciones son, por tanto, un tiempo para reflexionar, para pensar en uno mismo y, sobre todo, para pensar en nuestro papel en el mundo. Y como el pensamiento se nutre de palabras, he pensado proponeros unas cuantas lecturas para este verano. Son mis cuentos preferidos. Desde aquí podéis acceder a los mismos: 


En fin, que con lectura o sin ella, os deseo que paséis un verano que sirva para agrandar vuestro granero de felicidad.

Un fuerte abrazo.

domingo, 18 de junio de 2017

Las caligrafías de la literatura homosexual. Babelia, El País.

En 1897, Oscar Wilde escribió en la cárcel de Reading una larguísima carta a su examante Lord Alfred Douglas, Bosie, reconstruyendo la tormentosa relación que habían mantenido y que concluyó con el célebre juicio en el que el escritor fue condenado a trabajos forzados por “conducta indecente y sodomía”. Esa carta, que su albacea publicó muy fragmentariamente por primera vez en 1905 bajo el título de De profundis, constituye de algún modo la piedra fundacional de la literatura homosexual moderna, esa literatura que habla del “amor que no se atreve a decir su nombre”, según proclamaba un verso del propio Bosie. 

Ese amor siguió sin atreverse a decir su nombre durante mucho tiempo. Thomas Mann ocultó el amor carnal de Gustav von Aschenbach hacia Tad­zio detrás de una sublimación estética y espiritual. Constantino Kavafis apenas permitió que circulasen un puñado de sus poemas en vida. E. M. Forster terminó de escribir Maurice en 1914, pero no dejó que se publicara hasta después de su muerte, en 1971. Marcel Proust travistió a muchos de sus personajes homosexuales en En busca del tiempo perdido. Y Lorca leyó en reuniones privadas los Sonetos del amor oscuro, pero no se atrevió nunca a darlos a la imprenta.

En 1929, Marguerite Yourcenar publicó una novela breve que sigue siendo fundamental en la historia de la literatura gay: Alexis o el tratado del inútil combate. En ella se cuenta ya sin ocultamiento —aunque con una prosa tan exquisita que empuja también hacia la sublimación— la historia de un hombre que ha luchado para traicionar sus instintos casándose con una mujer, pero que al final se rinde y la abandona. Yourcenar tiene una obra colosal —con Memorias de Adriano como mascarón de proa— en la que la homoafectividad es un tema recurrente. CONTINUAR LEYENDO