lunes, 22 de octubre de 2018

La aventura de oír: cuentos y memorias de tradición oral. Pelegrín, Ana. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Introducción

«La aventura de oír» invita a la búsqueda y a la recuperación de la palabra, afincada, por esta vez, en el cuento de tradición oral. Palabra, memoria, imaginación, emoción, van y vienen a través de las páginas, en un nítido empeño de implicar al lector en su propia experiencia, de abrir interrogantes, de reclamar su participación.

He dividido en tres grandes bloques el material elaborado: la primera parte esboza la problemática de la literatura oral, su relación y supervivencia en los cuentos infantiles. La palabra y su poder de convocar imágenes primordiales, construir ámbitos imaginativos, afectivos y literarios, resuena de manera esencial en el niño pequeño; de ahí su revalorización.

En la parte segunda inserto una reflexión sobre el contador de cuentos y la memoria colectiva e individual; renuevo una llamada para la recuperación de viejos cuentos de siempre; quedan esbozadas las líneas metodológicas para trabajar el relato: análisis, clasificación, formación de repertorio y el cómo contar cuentos.

La palabra-voz, su huella sonora, traza la resonancia profunda en la literatura oral; una voz expresiva requiere abordar y ejercitar sus matices y cadencias. Visualizamos las líneas de entonación en sugerencias diversas.

Aunque la literatura oral tradicional no es reductible ni clasificable por edades, pues su edad es la de la imaginación, intento -con meros fines operativos- encuadrar el material propuesto, en el Taller de Cuentos, entre los 3 y los 7-8 años. El diseño de las actividades ha sido realizado, experimentado y redactado por el grupo de colaboradores integrado —8→ por Luz Utrilla, Graciela Pelegrín, Carmen Fleta, Martina Martín e Isabel Laina, a quienes expreso mi entrañable reconocimiento.

La parte tercera incluye treinta y un cuentos de variada procedencia: espigados en colecciones folklóricas, versiones de autor, relatos oídos en mi infancia del norte argentino, y otros recogidos en trabajo de campo y en cursos y seminarios realizados entre 1968-81 en España.

Una mínima -pero notoria- referencia de ilustradores españoles: Julián Bastinos, Apelles Mestre, Joan Vila, Lola Anglada, José Zamora, Penagos, Bartolozzi, de las últimas décadas del siglo XIX y las tres primeras del XX. La antología -y otras incursiones en el libro- está ilustrada por Mario Lacoma, a quien agradezco su visualización de los, míos-suyos, espacios imaginarios.

Las múltiples voces de adultos, jóvenes, ancianos, niños, que resuenan en el libro, me ayudaron a tener cierta certeza sobre lo soñado; en todo caso he necesitado sentirme libre y adoptar, transformar, recrear, mi experiencia compartida en Argentina, España, Portugal, Colombia, México.

Así, el estilo del libro es un collage de tiempo, escritura, memoria y reflexión: de la tradición a la recreación; de la vivencia al análisis; de recuerdos memorosos a telegráficos esquemas/técnicas de expresión; de impulsos a pautas metodológicas; de escuchar a contar.

Y, por fin, he querido transmitir una experiencia vivida, humana y profesional. Y mi fascinación por la palabra. Este libro me pertenece como me pertenece la memoria, el aire y el derecho al asombro. Y aquí queda, para los que lean o vean estas páginas y se embarquen en una aventura paralela.

Ana Pelegrín
Diciembre 1981.


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