domingo, 12 de abril de 2026

"ANTE UN ESPEJO". Un poema de Nancy Morejón selccionado y comentado por Andrea Villarrubia Delgado

En la poesía de la poeta cubana Nancy Morejón aparece de forma constante la cuestión de la negritud, pues ella misma tiene ascendencia africana. Su maestro fue Nicolás Guillén del que tomará inspiración para ahondar en temas relacionados con las raíces, el mestizaje y la esclavitud desde una mirada de mujer y, especialmente, de una mujer negra. He elegido, sin embargo, para este primer domingo de abril el poema ‘Ante un espejo’, que dedica a su amiga y también escritora Sonia Rivera Valdés, y en el que plantea un asunto que atañe a tantas personas en tantos lugares, también en Cuba, como es el del abandono voluntario de la ciudad y el país donde se ha nacido y se ha vivido en busca de nuevos horizontes, nuevos aires que respirar. Una huida que nunca lo es del todo, pues allá donde se vaya, aunque sea muy lejos, siempre estarán presentes los sonidos, las imágenes, los olores de la geografía que se deja atrás. (Andrea Villarrubia Delgado)

ANTE UN ESPEJO

Si decidieras irte de la ciudad,
de tu ciudad,
en busca de nuevos horizontes,
de fortuna
o tal vez de una pasión sin precedentes,
la ciudad, esta ciudad,
aún inconsciente de sus ruinas,
emprenderá tu acecho
siguiéndote los pasos.
Alguna tarde cálida
(tú sobre los puentes
de algún río caudaloso pero ajeno)
nuestra ciudad sepultará,
bajo un aroma extraño,
los años transcurridos
antes y después de Cristo.
No hay otro país, ni otra ciudad posibles.
Cuando haya amanecer, no habrá crepúsculo.
Si los parques florecen
cundidos de tulipanes firmes,
entonces el bulevar trae los olores
de tus seres queridos
y, sobre todo, de tus muertos.
Si decidieras irte,
el puerto y las bahías
y los Jardines de la Reina
te escoltarán con sus vapores.
Recorrerás los mismos pasadizos,
los barrios arcaicos del estruendo
con la indolencia de sus bares;
no valdrá un solo verso de Blaise Cendrars
y hasta los mismos cuartos de tu casa sellada
te cercarán con la angustiosa cadencia del engaño.
A donde quiera que te muevas
escucharás el mismo pregón de la mañana;
te llevará el mismo barco andando por la misma ruta
de los perennes emigrantes.
Nada podrá depositarte en ningún sitio.
Aunque hayas monteado el mundo entero,
de castillo en castillo,
de mercado en mercado,
ésta será la ciudad de todos tus fantasmas.
Habrás desgastado tu vida inútilmente
y cuando ya estés vieja,
ante un espejo como el de Cenicienta,
sonreirás algo triste
y en tus pupilas secas
habrá dos rocas fieles
y una esquina sonora de tu ciudad.

NANCY MOREJÓN

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