En la poesía de la poeta cubana Nancy Morejón aparece de forma constante la cuestión de la negritud, pues ella misma tiene ascendencia africana. Su maestro fue Nicolás Guillén del que tomará inspiración para ahondar en temas relacionados con las raíces, el mestizaje y la esclavitud desde una mirada de mujer y, especialmente, de una mujer negra. He elegido, sin embargo, para este primer domingo de abril el poema ‘Ante un espejo’, que dedica a su amiga y también escritora Sonia Rivera Valdés, y en el que plantea un asunto que atañe a tantas personas en tantos lugares, también en Cuba, como es el del abandono voluntario de la ciudad y el país donde se ha nacido y se ha vivido en busca de nuevos horizontes, nuevos aires que respirar. Una huida que nunca lo es del todo, pues allá donde se vaya, aunque sea muy lejos, siempre estarán presentes los sonidos, las imágenes, los olores de la geografía que se deja atrás. (Andrea Villarrubia Delgado)
ANTE UN ESPEJO
Si decidieras irte de la ciudad,de tu ciudad,en busca de nuevos horizontes,de fortunao tal vez de una pasión sin precedentes,la ciudad, esta ciudad,aún inconsciente de sus ruinas,emprenderá tu acechosiguiéndote los pasos.Alguna tarde cálida(tú sobre los puentesde algún río caudaloso pero ajeno)nuestra ciudad sepultará,bajo un aroma extraño,los años transcurridosantes y después de Cristo.No hay otro país, ni otra ciudad posibles.Cuando haya amanecer, no habrá crepúsculo.Si los parques florecencundidos de tulipanes firmes,entonces el bulevar trae los oloresde tus seres queridosy, sobre todo, de tus muertos.Si decidieras irte,el puerto y las bahíasy los Jardines de la Reinate escoltarán con sus vapores.Recorrerás los mismos pasadizos,los barrios arcaicos del estruendocon la indolencia de sus bares;no valdrá un solo verso de Blaise Cendrarsy hasta los mismos cuartos de tu casa selladate cercarán con la angustiosa cadencia del engaño.A donde quiera que te muevasescucharás el mismo pregón de la mañana;te llevará el mismo barco andando por la misma rutade los perennes emigrantes.Nada podrá depositarte en ningún sitio.Aunque hayas monteado el mundo entero,de castillo en castillo,de mercado en mercado,ésta será la ciudad de todos tus fantasmas.Habrás desgastado tu vida inútilmentey cuando ya estés vieja,ante un espejo como el de Cenicienta,sonreirás algo tristey en tus pupilas secashabrá dos rocas fielesy una esquina sonora de tu ciudad.
NANCY MOREJÓN

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