-"No es posible crecer en la intolerancia. El educador coherentemente progresista sabe que estar demasiado seguro de sus certezas puede conducirlo a considerar que fuera de ellas no hay salvación. El intolerante es autoritario y mesiánico. Por eso mismo en nada ayuda al desarrollo de la democracia." (Paulo Freire). - "Las razones no se transmiten, se engendran, por cooperación, en el diálogo." (Antonio Machado). - “La ética no se dice, la ética se muestra”. (Wittgenstein)
miércoles, 5 de septiembre de 2018
martes, 4 de septiembre de 2018
¿VALES LO QUE TIENES? Un cuento del escritor argentino Gustavo Fingier.
Felipe era un hombre humilde, que trabajaba en su pequeña herrería.
En su pueblo era marginado por su situación social.
Cansado de los desprecios, un día confió a su amigo Pedro, con la condición de que guardara muy bien su secreto, que había heredado una gran fortuna, que seguía con la herrería porque le gustaba el trabajo, y que nadie debía enterarse de su herencia puesto que todos recurrirían a él por su dinero.
Pedro esa misma noche se lo comentó a su esposa, pidiéndole antes discreción.
En pocos días todo el pueblo lo sabía, pero nadie decía nada porque era un secreto.
Felipe comenzó a ser invitado a las fiestas del pueblo, pero se negaba a concurrir. Finalmente, por pedido de un grupo representativo y del propio Alcalde, comenzó a participar de las distintas reuniones.
La forma en que era tratado distaba mucho del que recibía el humilde herrero.
Más tarde fue elegido para integrar el Consejo del pueblo.
El Banco le dio un préstamo para modernizar su taller sin pedirle garantías. Cada vez tenía más trabajo y con su vida sencilla, llegó a ser una persona adinerada.
Con el tiempo se hizo tan importante, que se convirtió en Alcalde. Un día, en una conversación entre amigos, con las personalidades más importantes del pueblo, uno de ellos se animó y le confesó:
–Debo ser sincero con vos, todos conocemos tu secreto, sabemos de la fortuna que heredaste.
–En honor a tu sinceridad, les diré la verdad. Nunca existió dicha fortuna.
FIN
lunes, 3 de septiembre de 2018
Si el hombre pudiera decir lo que ama… Un poema de Luis Cernuda
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Estupenda página de Blogge@ndo dedicada al surrealismo en la obra de Luis Cernuda. Adela Fernández, Irene González y Marimar Pérez, con la colaboración de Felipe Zayas

domingo, 2 de septiembre de 2018
Pimienta. Un cuento del Premio Nobel Naguib Mahfuz.
En el café “La Felicidad” hay muchas cosas interesantes. Una de ellas, Pimienta, un chico de doce años o poco más. Su verdadero nombre es Taha Sanqar, pero se le conoce por Pimienta. Está en el café desde las primeras horas de la mañana hasta la noche, para acercar la candela a los que quieren fumar un narguilé.
Ya se sabe que los motes no son injustificados, pero éste está especialmente bien puesto: el muchacho es vivo, ágil, acude como una avispa antes de que el cliente haya acabado de llamarlo. No para en todo el tiempo de moverse ni de hablar.
Trabaja allí desde hace un año por una piastra al día, además de su narguilé, y una taza de té por la mañana y otra después de la comida. Con esto está más que satisfecho. Se siente orgulloso cada vez que piensa que se gana el sustento y puede disponer de una piastra; así que, como él dice: “Yo, feliz y contento”.
No por eso cree que está todo hecho. Su meta inmediata está en el día en que el patrón lo autorice a llenar y servir los narguilés, trabajo que supone el ascenso de “chico” a “mozo”... después... ¡Quién puede predecir adónde llegará!
Consecuente con su ambición, ejercita sin parar sus cuerdas vocales, voceando las consumiciones. Y es que en un café popular una buena garganta es tan importante como en una academia de canto.
Una de las cosas que más le gustan a Pimienta del café “La Felicidad” es la tertulia de estudiantes que se reúne allí las tardes de los días de fiesta y en vacaciones. Se acomodan en un rincón. Charlan. Juegan al chaquete. Beben té y jengibre. Son gentes del pueblo, pobres, igual que los demás clientes, pero los estudios se les han subido a la cabeza; se sienten superiores y mantienen las distancias. Han dejado de vestir el yillab, aunque alguno siga llevando calzado de madera.
Se reúnen a pasar el rato. Mientras sorben su té o su jengibre, uno cualquiera de ellos lee en alto un periódico vespertino. Los otros lo escuchan. A continuación se lanzan a comentarlo y discutirlo larga y apasionadamente.
Una tarde Pimienta entendió por primera vez lo que decían, y se llevó una gran alegría. Acababan de leer, entre otras cosas, la noticia del juicio incoado contra un alto funcionario acusado de corrupción.
Automáticamente se encendieron los comentarlos...
-¡Este ha caído en manos de la ley por casualidad! ¡Hay otros muchos que deberían estar en la cárcel, pero la justicia hace la vista gorda!
...y fueron haciéndose más directos y menos contenidos:
-El mal no está sólo en los funcionarios; hay otros... ya me entienden, peores y todavía más canallas. ¡En este país, si estuviera bien equilibrada la balanza de la Justicia, estarían llenas las cárceles y vacíos los palacios!
Rivalizaban en sacar a relucir nombres, en despellejarlos y en rebozarlos por el lodo, con voces alteradas, fuera de sí:
-Fíjense en Fulano, sin ir más lejos... ¿saben cómo ha amasado su inmensa fortuna?... (y acto seguido enumeraban los atropellos y los robos con que había conseguido hacer dinero. Se daban tantos detalles que parecía estar contándolo el propio secretario o administrador del interesado).
No dejaron de hacer la disección de ningún personaje importante. Las vidas se interpretaban a gusto del consumidor. Se barajaban defectos. La frase que servía de trampolín era:
-¿Y saben cómo ha amasado su fortuna Fulano?...
Todo lo demás salía después.
Uno de ellos concluyó, furibundo:
-¡En este país el robo está permitido!
Pimienta entendió la frase sin dificultad, aunque había sido dicha en lengua culta. Le gustó. Una pasión enterrada revivió en su interior: ¡Qué bien suena eso de que éste es un país de ladrones! ¡Caramba, de modo que el robo está permitido aquí! Pimienta... lleva lo de robar en la sangre; ha sido criado a pechos del robo. Es a lo que está acostumbrado desde la cuna: su madre, que trabaja como vendedora de manzanas, se dedica en los ratos libres a “encontrar” alguna que otra gallina “perdida”, y su padre, el tío Sanqar, vendedor ambulante de cacahuetes, es muy aficionado a llevarse la ropa tendida en los patios, y tiene una habilidad especial para escurrir el bulto. A pesar de todas estas “ayudas”, la familia no prospera.
Aquella noche tuvo un final desagradable para Pimienta. Cuando volvió a su casa, mejor dicho a la habitación donde vivían todos, encontró a su madre levantada todavía, preocupada y desconsolada, rodeada de sus hijas, llorosas. El chico se asustó al encontrarse con aquello. Antes de darle tiempo a preguntar, su madre le explicó: “Un policía se ha llevado a tu padre”. Pimienta comprendió la situación. Se acercó a su hermana mayor, y ésta le dijo algo más: que lo habían denunciado por robar unas camisas y unos calzones, y que se lo habían llevado a la comisaría. Después de un momento de silencio añadió que, por lo menos, tenía cárcel para unos cuantos meses, o quizá años.
Pimienta no veía a su padre casi nunca: por la noche ya estaba dormido cuando éste volvía de sus vagabundeos, y por la mañana salía para el café antes de que su padre se hubiese levantado. A pesar de esto, contagiado por el ambiente, se puso triste y lloró.
De pronto recordó lo que había oído por la tarde y se acercó a contárselo a su madre:... que el país estaba lleno de ladrones, y que el robo era legal... La mujer no estaba para fantasías; lo apartó, le chilló agriamente que se callara, y acabó pegándole una bofetada.
Al despertar a la mañana siguiente, Pimienta había olvidado el día anterior; como si hubiese nacido de nuevo. Se fue para el café, con su paso rápido, sin distraerse.
No era la primera vez que metían a su padre en la cárcel.
FIN
sábado, 1 de septiembre de 2018
Último número (nº 65) de la revista online de Literatura Junvenil "El Templo de las Mil Puertas".
Contenidos
Entrevista a... Costa Alcalá
Entrevista a... Margaret Stohl
Libros que no leerás en español (al menos por ahora) The Upside of Unrequited
Reportaje Destinos literarios 2
Reportaje Literatura juvenil: la precuela
¿Solo para adultos? Cada corazón, un umbral
¿Solo para niños? Capitán Calzoncillos
Libros olvidados ¿Han muerto todos los gigantes?
#PostureoClásicos Demian
Del papel a la pantalla Mentes poderosas
Autores de ayer Ana María Matute
El reportero recomienda... El juego de Ender
Reseñas de novedades Selección de libros comentados
La Comicteca Selección de cómics comentados
TOP Comentarios Comentarios seleccionados de los lectores
La literatura juvenil cambió tanto con Harry Potter que a veces nos olvidamos de cómo era antes. ¿Qué leían nuestros padres y nuestros abuelos? De eso te hablamos en Literatura juvenil: la precuela, donde te encontrarás con viejos amigos y con grandes desconocidos. De muchos de estos libros hablamos también en Destinos literarios 2, la segunda parte del reportaje que iniciamos en el número 59 para que puedas visitar los escenarios de tus libros favoritos. También de esa época es Ana María Matute, a quien hemos dedicado nuestro «Autores de ayer». Una prolífica escritora, aplaudida por la crítica y el público, que supo ver la importancia de dirigirse también a los jóvenes lectores.
En este número tenemos dos entrevistas de excepción. En el Festival Celsius hablamos con Fer Alcalá y Georgia Costa, autores de La Segunda Revolución, una saga que nos tiene fascinados y que ganó el Templi en su última edición. También pudimos entrevistar a Margaret Stohl que, además de Hermosas Criaturas, ha escrito guiones para videojuegos y para cómics de Marvel, y tiene mucho que decir sobre la diversidad y sobre la situación política de su país.
Hay libros que tienen que ser reseñados porque, aunque sean muy conocidos, seguro que no los has leído todos. Es el caso de Capitán Calzoncillos, nuestra recomendación infantil de este número, de ¿Han muerto todos los gigantes?, que encontrarás en «Libros olvidados» y de El juego de Ender, que es ya un clásico de la ciencia ficción. Si eres amante del género, pásate también por el «Del papel a la pantalla», porque la adaptación de Mentes poderosas ha sido una grata sorpresa.
Nos vamos a la sección de adultos de la librería para recomendarte Cada corazón un umbral, un libro que nos conquistó desde que leímos su argumento, que supone una vuelta de tuerca a las historias de fantasía. Pero si prefieres el realismo, echa un vistazo al «Postureo clásicos» y a «Libros que no leerás en español»: Demian y The Upside of Unrequited son dos novelas muy distintas, y seguro que una de las dos encaja contigo.
Si lo que buscas son novedades juveniles, en las dos últimas secciones del número encontrarás recomendaciones suficientes para estar entretenido los próximos dos meses.
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