-"No es posible crecer en la intolerancia. El educador coherentemente progresista sabe que estar demasiado seguro de sus certezas puede conducirlo a considerar que fuera de ellas no hay salvación. El intolerante es autoritario y mesiánico. Por eso mismo en nada ayuda al desarrollo de la democracia." (Paulo Freire). - "Las razones no se transmiten, se engendran, por cooperación, en el diálogo." (Antonio Machado). - “La ética no se dice, la ética se muestra”. (Wittgenstein)
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miércoles, 4 de noviembre de 2020
sábado, 1 de agosto de 2020
Las cuatro estaciones de Vivaldi cantadas. Tertulia musical
Indudablemente, no hay mejor instrumento musical, que la voz humana. Escuchen y vean ésta maravilla!!! Las 4 estaciones de Vivaldi
miércoles, 1 de enero de 2020
sábado, 28 de diciembre de 2019
viernes, 20 de diciembre de 2019
jueves, 24 de octubre de 2019
domingo, 11 de agosto de 2019
jueves, 18 de abril de 2019
Tú me acostumbraste -Natalia Lafourcade/Omara Portuondo. Autor :Francisco Domínguez.
a todas esas cosas
y tú me enseñaste
que son maravillosas.
Sutil llegaste a mí como una tentación
llenando de ansiedad mi corazón.
Yo no comprendía cómo se quería
en tu mundo raro y por ti aprendí.
Por eso me pregunto al ver que me olvidaste
por qué no me enseñaste como se vive sin ti.
Por eso me pregunto al ver que me olvidaste
por qué no me enseñaste como se vive sin ti.
Por qué no me enseñaste como se vive sin ti
por qué no me enseñaste como se vive sin ti.
Tú me acostumbraste.
Tú me acostumbraste
a todas esas cosas
y tú me enseñaste
que son maravillosas.
Sutil llegaste a mi como una tentación
Llenando de ansiedad mi corazón
Yo no comprendía cómo se quería
en tu mundo raro y por ti aprendí.
Por eso me pregunto al ver que me olvidaste
porque no me enseñaste como se vive sin ti
Por eso me pregunto al ver que me olvidaste
por qué no me enseñaste como se vive sin ti
Por qué no me enseñaste como se vive sin ti
por qué no me enseñaste como se vive sin ti.
martes, 4 de septiembre de 2018
miércoles, 15 de agosto de 2018
viernes, 20 de julio de 2018
lunes, 16 de julio de 2018
miércoles, 4 de julio de 2018
jueves, 13 de abril de 2017
viernes, 10 de marzo de 2017
jueves, 9 de marzo de 2017
domingo, 18 de diciembre de 2016
Tertulia Literaria y Musical Dialógica en el CEPA de la Fundación Peñascal de Bolueta.

El pasado martes celebramos por primera vez una tertulia musical con un grupo de Educación de Personas Adultas del Centro de Peñascal-Bolueta. Hacía 15 días que habíamos realizado primera Tertulia Literaria y ahora nos lanzábamos a por la musical. Todos y todas estábamos expectantes, porque hay que reconocer que en el grupo la mayoría son jóvenes (ahí les podéis ver junto con Ibane y Aitor, su profes, que son la zona escondida de estas actividades) y eso de la música CLÁSICA tenía para ellos tintes de aburrida, pasada, carroza... y otros similares. Romper con esto no es fácil, pero en este caso, nos ayudó un trozo del Preludio del libro de James Rhodes, "‘Instrumental. Memorias de música, medicina y locura’"
Tas señalar que James Rhodes, afamado concertista de piano, es una persona que había sido violada a los seis años, y cómo, utilizando sus palabras, la música le había salvado de todo lo que se arrastró tras una violación continuada de varios años, pasamos a leer ese texto que resultó muy motivador:
"[...] Pero es un hecho irrefutable que la música me ha salvado la vida de una forma muy literal, y creo que también la de un montón de personas más. Ofrece compañía cuando no la hay, comprensión cuando reina el desconcierto, consuelo cuando se siete angustia, y una energía pura y sin contaminar cuando lo que queda es una cáscara vacía de destrucción y agotamiento.
Por eso, en todos los sitios y en todos los momentos en que surge esa tentación universal e irracional de poner los ojos en blanco y dejar de prestar atención cuando se oye o se lee la expresión “música clásica”, me acuerdo de los tremendos errores que he cometido en el pasado al dejarme llevar perezosamente por los prejuicios, en vez de ponerme a investigar algo. A aquellos que tengáis esa reacción, os ruego, os suplico, que esperéis un minuto y os hagáis la siguiente pregunta:
Si existiera algo que no estuviera producido por el Gobierno, ni por fábricas en que se explota a los trabajadores, ni por Apple o las grandes empresas farmacéuticas, y que pudiera de forma automática, constante y segura añadir algo más de emoción, brillo, profundidad y fuerza a vuestra vida, ¿no os entraría curiosidad por conocerlo?
Algo que no tuviera efectos secundarios, para lo que no fuera necesario adquirir un compromiso, ni tener conocimientos previos ni dinero, solo cierto tiempo y quizás unos auriculares decentes.
¿Os interesaría?
Todos tenemos una banda sonora de nuestra vida. Muchos de nosotros nos hemos vuelto insensibles a ella, nos hemos expuesto en exceso, nos hemos cansado y nos hemos desilusionado. La música nos asalta en el cine, en los programas de televisión, en los centros comerciales, en las llamadas de teléfono, en los ascensores y en los anuncios. Hace mucho la cantidad superó a la calidad. Por lo visto, tener más de todo es lo mejor. Y menudo precio estamos pagando por ello. Por cada grupo de rock, banda sonora cinematográfica o compositor contemporáneo verdaderamente emocionantes, hay miles de montones de mierda que nos obligan a tragarnos en cuanto nos descuidamos. La industria del sector nos trata con casi nada de respeto y aún menos confianza. El éxito, más que ganarse, se compra, se paga, se degrada, y se nos obliga a consumirlo de forma manipuladora y tramposa."
Tras comentarlo brevemente, nos pusimos a escuchar las obras seleccionadas, y he de señalar que todas fueron escuchadas con gran respeto y especial atención. En primer lugar fue "Para Elisa", de Beethoven. Lo primero que les sorprendió fue el hecho, que luego se repetiría con las otras piezas, de que esa melodía ya la habían escuchado en diferentes contextos: anuncios, juegos de ordenador, tonos de teléfono, películas... Es decir, que empezamos a descubrir que la música clásica está presente en muchos sitios, y no solamente en los ambientes que nos parecen más propios como pueden ser las salas de conciertos. Después de esto comenzaron a aflorar aquello que habían sentido al escucharla, o lo que les había sugerido, o lo que los recuerdos que despertó la obra... La segunda pieza fue un trozo de una ópera de Mozart -sube la expectación y hay quien arruga el morro-, concretamente, "La reina de la noche" de la Flauta mágica. Nada más terminar la primera pregunta: ¿pero eso se hace solo con la boca? Luego unos pequeños comentarios sobre las óperas: el público que acude, la especial afición que hay en Bilbao, en qué consisten... Y de nuevo se señala que la música ya era conocida, que no era la primera vez que la escuchaban, aunque no sabían que era de una ópera. También destaca el cambio de registro con la anterior y, naturalmente, que lo sentido al escucharla es diferente. Incluso hay una persona que llega a decir que al oírla se ha sentido vulnerable. Finalmente escuchamos la "Tocata y fuga" de Bach. Y nuevamente agradablemente sorprendidos, sobre todo con la variedad de cosas que puede suscitar una misma obra, y con cosas que comentar. Al final quedamos que la próxima sesión de tertulias la comenzaríamos con una musical. ¡Todo un éxito del grupo!
Después pasamos a la poesía. En este caso fue uno de Mario Benedetti titulado: ¿Qué les queda a los jóvenes? Un poema que llama a no quedarse parado, a rechazar las ofertas de adocenamiento que se hacen a toda la sociedad y especialmente a los jóvenes, y a tomar la palabra, la acción y la utopía. He aquí un trozo:
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros
Finalmente nos pusimos a compartir lecturas y palabras a través de los dos cuentos o relatos cortos que habíamos leído: Bernardino, de Ana Mª Matute y Pacto de Sangre, de Mario Benedetti. Fue un compartir muy fértil que nos sembró de sentires e inquietudes, quedando patente nuevamente el mágico poder de la palabra. Y con esto finalizamos las dos horas de una sesión que fue muy intensa y que esperamos repetir más veces el año que viene. ¡¡¡ ESTÁIS INVITADOS E INVITADAS !!!
lunes, 5 de diciembre de 2016
Tertulias Literarias y Musicales: "‘Instrumental. Memorias de música, medicina y locura’". James Rhodes.
Bach me salvó la vida
El pianista James Rhodes fue un niño feliz. Hasta los seis años. A esa edad empezaron los abusos sexuales en el colegio. Con la vida adulta llegaron los psiquiátricos, las drogas, el alcohol. También la música, que siempre ha acudido a su rescate. El británico ha escrito sobre el poder sanador de los compositores clásicos y su traumático pasado en un polémico libro, ‘Instrumental. Memorias de música, medicina y locura’
Mucho antes de convertirse en un concertista de piano de fama internacional, mucho antes de protagonizar uno de los juicios más importantes de la historia reciente de la industria editorial, James Rhodes era “un niño lleno de vida”. “Lo que recuerdo es que era feliz”, explica, recurriendo a la tercera persona, de tan lejos que le queda hoy aquel niño. “Le gustaba la música, le gustaba bailar, ver la tele… Un poco rarito, un poco sensible, pero era un chico normal. Y, de repente, fue como pasar del tecnicolor al blanco y negro”.
Quien empujó a Rhodes a lo que él llama la versión autómata de sí mismo fue un profesor de gimnasia llamado Peter Lee, que le violó repetida y salvajemente desde los seis a los diez años, en un cuartucho sin ventanas de un colegio londinense.
“¿Queréis saber cómo arrebatar a un niño todo lo que le hace ser niño? Folláoslo”, resume Rhodes.
Lleva montado desde entonces en una montaña rusa. Sumido en una lucha de fuerzas que le llevan a sobrevivir y a destruirse. Intentos de suicidio, internamientos en hospitales psiquiátricos, drogas, autolesiones. Tocar el piano, agarrarse a la música como una tabla de salvación. Forrarse en la City, arrastrarse por los bajos fondos de Edimburgo. Tener un hijo. Amar incondicionalmente. Caer, levantarse, volver a caer y levantarse de nuevo, con la ayuda de la música.
Hoy, a los 40 años, James Rhodes es feliz. Aunque sabe que nunca podrá cantar victoria, que está siempre “a dos malas semanas de distancia de un pabellón cerrado”.
[...] La música llamó a su puerta cuando tenía siete años, en forma de una casete que contenía la chacona para violín solista en re menor de Bach, transcrita para piano por Busoni. Esa cinta, escuchada en bucle en su walkman Sony, se convirtió en su refugio. “En la música pop, la mayoría de las veces hay una emoción a lo largo de toda la pieza: una canción triste o una canción muy animada y feliz”, explica. “Pero la música clásica es diferente. Esta pieza, en el transcurso de 15 minutos, te lleva por todas las emociones. Yo ni siquiera las había experimentado hasta que la conocí. Esta música es infinita, inmortal. Por eso la escuchamos 300 años después de que Bach la escribiera. Y le garantizo que en 300 años más la seguiremos oyendo y diremos: ‘¡Cómo es posible, cómo ha podido alguien escribirlo!”.
[...] La música llamó a su puerta cuando tenía siete años, en forma de una casete que contenía la chacona para violín solista en re menor de Bach, transcrita para piano por Busoni. Esa cinta, escuchada en bucle en su walkman Sony, se convirtió en su refugio. “En la música pop, la mayoría de las veces hay una emoción a lo largo de toda la pieza: una canción triste o una canción muy animada y feliz”, explica. “Pero la música clásica es diferente. Esta pieza, en el transcurso de 15 minutos, te lleva por todas las emociones. Yo ni siquiera las había experimentado hasta que la conocí. Esta música es infinita, inmortal. Por eso la escuchamos 300 años después de que Bach la escribiera. Y le garantizo que en 300 años más la seguiremos oyendo y diremos: ‘¡Cómo es posible, cómo ha podido alguien escribirlo!”.
Fuente: elpais.com
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