El poeta Juan Bernier fue miembro fundador junto con los poetas Pablo García Baena, Ricardo Molina, Julio Aumente y Mario López de la revista de poesía ‘Cántico’ en Córdoba en el año 1947. La revista dio nombre al grupo poético que tuvo un papel fundamental en la poesía de la posguerra española (cuánto me gusta, dicho sea de paso, que la Biblioteca Pública de Córdoba lleve el nombre del grupo y que en esa ciudad haya una plaza dedicada al poeta). La poesía de Juan Bernier es quizá una de las más atormentadas de todo el grupo. Su juventud estuvo marcada por su homosexualidad, atrozmente perseguida en aquellos años crueles y amenazantes. La poesía fue su modo íntimo de explicarse a sí mismo frente a la repulsa y la intolerancia que percibía a su alrededor. Esas oscuras miradas le hicieron decir en su libro ‘Diario’ «únicamente en mí mismo encuentro comprensión». El poema que hoy comparto pertenece al libro ‘Poesía en seis tiempos’ en la sección ‘Tiempo de deseo’ publicado en el año 1977. Cuánta angustia y cuántas pasiones reprimidas acumulan la poesía de todos los tiempos. (Andrea Villarrubia Delgado)
PERMITID, SEÑOR
Permitid, Señor, un poco de lujuria en este mundo.
Permitid que el roce de los labios sea caliente levadura,
permitid que las pupilas de luto del deseo se hundan en el pozo de otros ojos,
permitid que la mano del osado amante palpe la sangre ajena estremecida.
Dejad hervir la entraña de los machos sobre la piel desnuda,
dejad el juego de los adolescentes labios bucear en los senos de los lirios,
dejad las vírgenes con su secreto fuego ardiendo en piras escondidas,
dejad los muslos de los verdes tallos mezclarse en llamas
de tacto, en apretadas lianas de caricias.
Que el rubor se desnude enteramente y la escultura
surja de tactos y torrentes,
que los zumos de ojos exprimidos y de brazos
manen de fuentes secretas y de labios.
Permitidlo, Señor, que ya sufrieron sus penas los humanos,
que ya, bastante, la carga duró sobre los hombros.
JUAN BERNIER

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