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miércoles, 21 de octubre de 2026

"LA CARGA DEL HOMBRE BLANCO". Un poema de Ruyard Kipling

Hace ya más de cien años que el escritor británico Rudyard Kipling escribió su famoso poema "La carga del hombre blanco", en el que describió la ardua e ingrata tarea de civilizar a los salvajes pueblos conquistados. Los tiempos han cambiado desde la época de Kipling y la colonización ya se ve como cosa del pasado. Sin embargo, parece que la idea etnocéntrica en virtud de la cual los europeos se autoproclaman guardianes globales del progreso y la moralidad sigue con igual vigor.

Llevad la carga del Hombre Blanco.
Enviad adelante a los mejores de entre vosotros;
vamos, atad a vuestros hijos al exilio
para servir a las necesidades de vuestros cautivos;
para servir, con equipo de combate,
a naciones tumultuosas y salvajes;
vuestros recién conquistados y descontentos pueblos,
mitad demonios y mitad niños.

Llevad la carga del Hombre Blanco,
con paciencia para sufrir,
para ocultar la amenaza del terror
y poner a prueba el orgullo que se ostenta;
por medio de un discurso abierto y simple,
cien veces purificado,
buscar la ganancia de otros
y trabajar en provecho de otros.

Llevad la carga del Hombre Blanco,
las salvajes guerras por la paz,
llenad la boca del Hambre,
y ordenad el cese de la enfermedad;
y cuando vuestro objetivo esté más cerca
en pro de los demás,
contemplad a la pereza e ignorancia salvaje
llevar toda vuestra esperanza hacia la nada.

Llevad la carga del Hombre Blanco.
No el gobierno de hierro de los reyes,
sino el trabajo del siervo y el barrendero,
el relato de cosas comunes.
las puertas por las que vosotros no entraréis,
los caminos por los que vosotros no transitaréis,
vamos, hacedlos con vuestra vida
y marcadlos con vuestra muerte.

Llevad la carga del Hombre Blanco,
y cosechad su vieja recompensa
la reprobación de vuestros superiores
el odio de aquellos que protegéis,
el llanto de las huestes que conducís
(¡Tan laboriosamente!) hacia la luz:
“Oh amada noche egipcia,
¿por qué nos librasteis de la esclavitud?,

Llevad la carga del Hombre Blanco,
no oséis rebajaros,
ni clamar ruidosamente por la Libertad,
para encubrir vuestro cansancio.
por todo lo que gritáis o susurráis,
por todo lo que hagáis o dejéis de hacer,
los silenciosos y descontentos pueblos
os juzgarán a vuestro Dios y a vosotros.

Llevad la carga del Hombre Blanco,
olvidad esos tiempos de la infancia,
los laureles ligeramente concedidos,
la fama fácil y sin fundamento;
venid ahora, a buscar vuestra hombría,
a través de todos los años ingratos,
frutos, aguzados con la costosa sabiduría,
el juicio de vuestros compañeros.