domingo, 31 de julio de 2022

"RETRATO DE UNA LECTURA FAMILIAR"

 


"BAJO UNA PEQUEÑA ESTRELLA". Un poema de la Premio Nóbel polaca Wislawa Szymborska.

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos, cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas y que me esfuerce
después para que parezcan ligeras.

sábado, 30 de julio de 2022

"PEDRITO Y EL LOBO". Cuento/Fábula popular

Había una vez, un pastorcillo que se llamaba Pedrito, que tenía unas cuantas ovejillas. Su madre lo mandaba todos los días al campo para que llevara a las ovejillas a pastar. Y la verdad es que a Pedrito no le hacía mucha gracia lo de llevar las ovejillas al campo, porque decía que se aburría mucho.

Entonces, un día, estaba allí sentado debajo de un árbol, viendo cómo las ovejas pastaban y oyó a lo lejos unas voces. Se asomó a ver qué era, y eran unos campesinos que estaban en sus campos labrando la tierra. Como estaba aburrido, pues pensó: “¿y si les gasto una broma?”.

Y entonces empezó a gritar: “¡Socorro! ¡Socorro! ¡Que viene el lobo!”. Los segadores, al ver que estaba gritando, fueron corriendo en su ayuda, con los picos, con las palas, con las hoces, con todo lo que tenían. Y cuando llegaron al sitio, resulta que Pedrito estaba roto de la risa, porque claro, les había gastado una broma y se estaba burlando de ellos. Pues los campesinos se volvieron a bajar otra vez, y a la hora así, otra vez: “¡Socorro! ¡Socorro! ¡Que viene el lobo!”. Y los campesinos otra vez subieron a ver qué le pasaba a Pedrito. Cuando llegaron, pues otra vez se encontraron con que Pedrito se estaba partiendo de la risa y era mentira. Entonces los campesinos ya se bajaron bastante enfadados para abajo, cuando al rato, volvieron a escuchar: “¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Que viene el lobo!”. Y otra vez los campesinos para arriba corriendo; con las palas, con los picos, con las hoces. Y cuando llegaron allí, otra vez Pedrito estaba destornillado de la risa, tirado en el suelo. Pues ya, se bajaron bastante enfadados.

Cuando al cabo de unas horas, Pedrito oyó un rugido y cuando miró, vio que había un lobo atacando su rebaño. Y empezó a gritar: “¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!”. Los campesinos lo escucharon, pero ya no quisieron subir, porque pensaron: “Otra vez se está burlando Pedrito de nosotros. Pues esta vez no vamos a subir y no se va a reír de nosotros”. Y resulta, que esta vez era verdad y el lobo se comió a todas las ovejas de Pedrito y no le dejó ninguna, se comió todo su rebaño. Y ahí aprendió una lección: no se puede mentir, porque si no, cuando dices la verdad, nadie te creerá.

viernes, 29 de julio de 2022

"EL FORGES Y LA LECTURA"

 


"BOLSAS". Un cuento de Raymond Carver

Es octubre, un día húmedo. Desde la ventana del hotel veo demasiadas cosas de esta ciudad del Medio Oeste. Veo cómo se encienden las luces de algunos edificios, veo cómo el humo de las altas chimeneas se alza en columnas espesas. Me gustaría no tener que mirar.

Quiero contarles una historia que me contó mi padre cuando el año pasado pasé unas horas en Sacramento. Se refiere a ciertos hechos que le acontecieron dos años antes de aquel tiempo, entendiendo por aquel tiempo el inmediatamente anterior a que mi madre y él ser divorciaran.

Soy vendedor de libros. Represento a una firma muy conocida. Publicamos libros de texto y tenemos la sede en Chicago. Mi zona es Illinois, y partes de Iowa y de Wisconsin. Había asistido en Los Ángeles a la convención de la Western Book Plublishers Association cuando se me ocurrió visitar a mi padre unas cuantas horas. No lo había vuelto a ver desde el divorcio, ¿comprenden? Así que saqué su dirección de la cartera y le envié un telegrama. A la mañana siguiente facturé mis cosas hasta Chicago y me embarqué en un avión con destino a Sacramento.

Tardé un minuto en verle. Estaba en donde todo el mundo, es decir, detrás de la puerta de salida. Pelo blanco, gafas, pantalones marrones de tela indeformable. CONTINUAR LEYENDO

jueves, 28 de julio de 2022

"EL DOLOR ENVEJECE MÁS QUE EL TIEMPO...". Un poema de Gloria Fuertes

El dolor envejece más que el tiempo,
este dolor dolor que no se acaba,
y que te duele todo todo todo
sin dolerte en el cuerpo nada nada.

A tantos días de dolor se muere uno,
ni la vida se va,
ni el corazón se para,
es el dolor acumulado el que,
cuando no lo soportas,
él te aplasta.

Mi accidente será un buen epitafio:
Cuando una calle bajo el sol cruzaba,
de dolor – o de amor – es lo mismo,
murió desbaratada

Gloria Fuertes

Gloria Fuertes nació en el barrio de Lavapiés de Madrid, el 28 de julio de 1917.
Su poesía se encuadra en el llamado realismo crítico o social.
Aunque ella misma se definió como: «autodidacta y poéticamente desescolarizada», su nombre se asocia a dos movimientos literarios: la Generación del 50 y el postismo, grupo literario de posguerra al que se unió a finales de la década de 1940, y del que así mismo formaban parte Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro Briones y Silvano Sernesi, y en el que también se vinculó, entre otros, Ángel Crespo.

Murió el 27 de noviembre de 1998, en su ciudad natal.


miércoles, 27 de julio de 2022

"MIS HABITACIONES". Un poema de José Agustín Goytisolo

En las noches sin sueño; en esa hora
de la rauda memoria
que precede al olvido
pasan por mi cabeza
─como ante la pantalla de un cine desbocado─
escenas gestos voces alegrías,
persecuciones, himnos;
pero de entre las cosas
que vuelven desde el fondo
sin límites del alma
asoman su contorno y surgen
las extrañas habitaciones
en las que yo he vivido.

A veces me contemplan los sillones
de la casa del padre y me preguntan
por mis zapatos nuevos
por aquella pelota que un día me quitaron
por el perro que murió.
También me observan
los espejos recordando mi rostro
cubierto de jabón: me saludan
y me encuentran más viejo.

Una silla otras veces
salta desde el rincón más alejado
de aquel cuarto que fue
mi residencia de estudiante
y desde allí me grita
me canta las virtudes de aquel vino
repite mis lecciones de memoria
y me despierta con una campana.

También llega un pasillo
que me conduce de la mano
hasta el cuarto encalado
de mis veranos libres:
me encierra allí y aguarda
la bienvenida del ropero;
y escucha ─agazapado tras la puerta─
nuestras conversaciones
hablando de la caza y de los higos
o de aquella camisa de soldado
que todavía guarda.

Están después aquellas
otras habitaciones silenciosas
que no preguntan nada; mas me miran
reprochando algo feo
que debió suceder y no recuerdo
y lanzan sus lavabos
como una acusación disparatada
dirigiéndome sordos
ruidos con sus desagües pecadores
para llamarme al arrepentimiento.

Así en las altas noches
me cercan y preguntan
estas habitaciones de mi vida
estos cuartos sus muebles sus dinteles
y en un agobio de percheros
de alfombras y de libros olvidados
me recuerdan el tiempo
que dejé como un trapo.
hecho jirones entre sus paredes.