domingo, 23 de diciembre de 2018

Nana del odio. Un poema de Francisca Aguirre.


“Nana del odio”

Hay pocos desperdicios tan oscuros como el odio,
y también hay pocos desperdicios tan inservibles como el odio.
Es uno de esos apestados a los que no se sabe por donde coger.
Mira que le he dado vueltas a esa piltrafa,
con él no hay forma, no hay manera de echarle mano.
Y lo de dormir, eso ni pensarlo.
Es como un mal bicho:
Cuando él se nos acerca ya no hay quien pare.
Y tiene una capacidad, un empuje…
es un desperdicio que mantiene la eterna juventud,
una desapacible juventud que se nutre de la destrucción.
Verdaderamente, toparse con el odio,
mirar de frente a esa alimaña,
me descompone el cuerpo, es decir: el alma.
Pero la música nunca pierde de vista su destino:
hay que encontrar la forma de que el odio se duerma,
hay que encontrar las notas de la nana que logre apaciguar a ese caníbal.
La constancia le puede, el dulce ritmo de la música lo apaga, lo enmudece, lo reduce a silencio.
No sé cómo explicar lo amargo que es cantarle a un amasijo descompuesto,
pero sé bien que sólo la piedad del canto puede lograr que semejante fiera duerma.
En fin, no hay que hacerse tampoco alegres ilusiones,
con semejante bicho nada está seguro.
Por mucho que le cantes,
aunque dejes tu vida en el empeño,
la experiencia aconseja ser prudentes, permanecer alerta y bien despiertos.
Y confiar en que la música de la piedad sea contagiosa.
Francisca Aguirre
Fuente: trianarts.com

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