martes, 31 de marzo de 2020

Competencia oral y educación democrática. Guadalupe Jover

Si la educación lingüística no capacita para tomar la palabra en el ejercicio de una ciudadanía activa y responsable, es que algo estamos haciendo mal. Tres pilares pueden sustentar la contribución del desarrollo de la competencia oral a la educación democrática: el reconocimiento de la diversidad lingüística del alumnado y la superación de la vieja pretensión homogeneizadora de la escuela; el compromiso con la emancipación comunicativa de chicas y chicos a través de la ampliación de su repertorio comunicativo, el cultivo de su conciencia lingüística y el acceso a contextos reales y diversos que reclamen su participación; y la sustitución, en todas las áreas, del «conocimiento revelado» por uno socialmente construido que haga de la deliberación argumentada uno de los principales motores de aprendizaje.


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