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jueves, 19 de septiembre de 2024

"COMPILACIÓN. LEYENDAS DEL PUEBLO MAYA". (Edición bilingüe español-maya)

INTRODUCCIÓN

Dicen que las palabras se las lleva el viento, y las leyendas son una gran muestra de ello. Podemos pensar que ha sido ese aire, esa exhalación, lo que genera que las palabras pasen de voz en voz y de generación en generación, de ese modo ha actuado la brisa colectiva que ha preservado hasta nuestros días culturas y saberes ancestrales. 

Inspiradas en los murales mayas del Templo de las pinturas en Bonampak y de su entorno en la selva lacandona, surgen las ilustraciones que acompañan estas historias, que a su vez tienen sustento en las crónicas del Popol Vuh, relatos basados en valores universales, que dan vida a esta breve antología. 

En las historias que aquí contamos, se podrá observar la valentía de los guerreros, el amor a la familia, el respeto a la naturaleza, así como la esencia de los rituales ancestrales, con toda la intención de resaltar las aportaciones del pueblo maya y reconocer las virtudes de las mujeres y hombres en las comunidades de la península de Yucatán.


martes, 30 de julio de 2024

"EL OMBLIGO DE LOS SUEÑOS". Irene Vallejo, El País 07 ABR 2024

Enrique Flores
La historia sigue entretejiéndose hoy con los mimbres de los símbolos más que de los hechos

Mil veces he escuchado el estribillo. Contar historias no nos sacia el hambre ni protege del frío o del peligro, no nos reviste de visión nocturna ni decisivas ventajas en la lucha por la vida. No sirve para nada. Y, sin embargo, desde los albores del tiempo recordado, los seres humanos sentimos el ímpetu irresistible de urdir relatos. Esta terquedad narrativa es un resorte misterioso. ¿Por qué son tan duraderos los mitos, los poemas, los cuentos? Las invenciones útiles cruzan despreocupadas las aduanas de los siglos, pero ¿qué pueden alegar en su favor las creaciones inútiles?

La ensayista británica Karen Armstrong afirma que buena parte de la historia humana ha estado presidida por dos formas de pensar, hablar y lograr conocimiento del mundo: el mythos y el logos. La primera no es una mera fase primitiva de la segunda. Ambas son rutas complementarias y esenciales para buscar la verdad. Según Armstrong, el logos se ocupa de los logros prácticos; el mythos, del significado. Los seres humanos –escribe– somos criaturas en perpetua búsqueda de sentido. Si carecemos de él, caemos de bruces en la desesperación. Los mitos y la literatura permiten que la gente atisbe realidades más hondas, cobijos simbólicos para nuestro precario existir. Necesitamos encaminar hacia un horizonte revelador nuestras vidas y persuadirnos de que tienen un sentido y valor palpables, pese a los errores y extravíos, más allá de cada disparate reincidente, de cada trompicón y traspiés.

A menudo pensamos que las leyendas pertenecen a tiempos tribales y que nos llegan —en nuestro mundo moderno, racional y evolucionado— como un rastro de humo procedente de hogueras encendidas en el amanecer de los tiempos. Pero la historia sigue entretejiéndose hoy con los mimbres de los símbolos más que de los hechos. El siglo XX creó mitos extremadamente destructivos, que gestaron terroríficas masacres y genocidios. No podemos oponer resistencia a esos mitos solo con argumentos lógicos, razones que no hablan el lenguaje de los temores, deseos y rencores profundamente enraizados. Se necesitan otros relatos poderosos, en son de paz. Gracias a las narraciones forjadas al calor del encuentro logramos —a veces, tal vez— afrontar juntos las ansiedades de las que está constelado este nervioso presente.

Las historias son al mundo lo que el ombligo a nuestro cuerpo: carecen de función o tarea vital, pero nos anudan a lo más esencial, ya que señalan nuestro vínculo carnal con los antepasados. En la antigua Delfos, la piedra omphalós indicaba el exacto centro del universo. Todo ser humano cuenta con ese orificio en el vientre, propio e intransferible, un sello aduanero de su entrada al alborotado paisaje terrestre. De hecho, durante siglos comentaristas y eruditos bíblicos han debatido con tenacidad si Adán y Eva fueron creados con o sin ombligo. Es quizá nuestro rincón más extraño, a la vez lírico y humorístico, arrugado y cóncavo, recubierto de pelusa, en espiral, misterioso, besado, mordido, enjoyado e ignorado. El ojo de una cerradura, una cicatriz. Como la literatura misma, un nexo con el cordón umbilical de las palabras.

En una de las novelas más antiguas, Genji Monogatari, publicada en el siglo XI, ya se debate sobre la inutilidad –o perversidad– de las ficciones. En el Japón de la Era Heian, las historias imaginarias se consideraban falsedades, embustes y artimañas propias de mujeres. Los hombres, ocupados en tareas serias como la política y las leyes, eran sus más severos detractores. La autora del libro, Murasaki Shikibu, a través de su protagonista Genji, osa defender las verdades de su invención. Las crónicas históricas, dice, muestran solo una parte de la verdad, y es en los relatos de ficción donde descubrimos las causas profundas de lo que sucede. La humanidad fabula cuando, en su paso por el mundo, sucede algo bueno, conmovedor o terrible, algo en definitiva demasiado maravilloso como para permitir que desaparezca al acabar sus vidas. CONTINUA LEYENDO

domingo, 11 de junio de 2017

La princesa Aligbonu y el leopardo. Una leyenda africana, un cuento de Agnès Agboton.


Huenuho ué, dicen los gun, mi pueblo; «es una leyenda», pero también «palabras del propio sol», palabras luminosas, pues, son las viejas palabras de los ancestros. Las palabras que cuentan un lejano acontecimiento que dio origen a toda una estirpe.
En aquel tiempo, esas cosas sucedían, probablemente, con toda normalidad; el transcurso de la vida de los hombres, las mujeres y las bestias, en una región inalcanzable y, por ello, indeterminada e indefinible, estaba lleno de nombres que, cuando me explicaron esta leyenda, me parecieron hechizados, fabulosos. Y, sin embargo, Adjá existe, y existe Tadó... ¿Pero existió alguna vez Aligbonu...?

Dicen que la historia ocurrió en el país de los adjá, que hoy se encuentra muy cerca de las arenosas riberas del golfo de Guinea, aunque tierra, tierra adentro. Y a aquellas regiones llegó, huyendo de las sabanas que la habían visto nacer, una mujer llamada Adowi. Nadie sabe -o, al menos, nadie ha sabido nunca decirme- las causas que provocaron aquella huida. Pero las palabras que han pasado de boca en boca y que intento volcar en un papel para que lleguen a tus ojos, dicen que con ella se llevó al hijo que había engendrado de un hombre de su pueblo y que con ella llevaba, también, comida suficiente para poder subsistir en su larga caminata. No era una cualquiera, no era la mujer de algún pobre campesino...
Llegó a Tadó y la gente la acogió con los brazos abiertos. Se hicieron las ceremonias de presentación al rey, como exigía la costumbre. Y poco tiempo después, el rey de Tadó, fascinado por la belleza de la joven andariega, la tomó por esposa y la introdujo en su corte.
De su unión nació una hija a la que llamaron Posú Aduhuene, es decir, «dura como los dientes», aunque solían llamarla Aligbonu, «la gran senda», tal vez porque su madre había recorrido un largo camino antes de llegar a Tadó... O quizás porque en ella iba a comenzar la gran andadura de su linaje... Así son los nombres de mi pueblo: hablan de sucesos y de circunstancias, sugieren acontecimientos, insinúan... Pero quien los lleva y quien los pronuncia -también quien los escucha o quien los lee- debe saber interpretarlos, hallar la sabiduría que encierran. CONTINUAR LEYENDO   
PARA SABER MÁS DE LA AUTORA

martes, 31 de marzo de 2015

Hadaluna lee. Un sitio para leer cuentos y leyendas

 
LA PÁGINA cuenta con las siguientes secciones:
  • Cuentos de autores famosos:
              • Hans Christian Andersen.
              • Los Hermanos Grimm.
              • Washington Irving: Los Cuentos de la Alhambra - En versión para niños (10 relatos).
              • Oscar Wilde.
              • Mme. Leprince de Beaumont.
              • El cuento español del sigo XIX.
  • Cuentos de hadas y populares: Africanos, españoles, rusos, bohemios, suizos, alemanes, de la India y argentinos.
  • Leyendas: españolas, universales y las de Gustavo Adolfo Bécquer.
  • Poemas: romances, cuentos y leyendas en verso.