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miércoles, 21 de enero de 2026

"CHINASA". Un precioso cuento de Chimamanda Ngozi Adichie.

Creo que sucedió en enero. Creo que era enero porque la tierra estaba reseca y el viento seco de Harmattan había cubierto mi piel, la casa y los árboles de polvo amarillo. Pero no estoy segura. Sé que era 1968 pero podría haber sido diciembre o febrero; nunca estuve segura de las fechas durante la guerra. Estoy segura, sin embargo, que sucedió por la mañana -el sol era todavía agradable, el tipo de sol que dicen que forma vitamina D sobre la piel. Cuando escuche el ruido - ¡Boom! ¡Boom! - estaba sentada en la veranda de la casa que compartía con dos familias, releyendo una copia gastada de EL NIÑO AFRICANO de Camara Laye. El dueño de la casa era un hombre que conoció a mi padre antes de la guerra y, cuando llegué después de que cayera mi ciudad natal, cargando con mi maleta baqueteada, y sin otro lugar adonde ir, me dejó un cuarto gratis porque, según decía, mi padre se había portado muy bien con él. Las otras mujeres de la casa cotilleaban sobre mí, diciendo que yo visitaba la habitación del dueño por la noche y que esa era la razón de que no tuviera que pagar alquiler. Esa mañana, me encontraba con una de estas mujeres cotillas. Ella estaba sentada sobre los resquebrajados peldaños de piedra, amamantando a su bebé. Durante un rato, estuve observándola y me dio la impresión de que su pecho era como una naranja blanda a la que le hubieran exprimido todo el jugo, preguntándome si el bebé estaría sacando algo.

Cuando escuchamos el bombardeo, ella agarró inmediatamente al bebé y corrió hacia la casa en busca del resto de sus hijos. ¡Boom! Parecían rugidos de truenos, como los que se extienden por todo el cielo, anunciando una tormenta. Durante un momento, permanecí allí de pie, imaginando que eran realmente truenos. Imaginé que estaba de vuelta en la casa de mi padre antes de la guerra, en el patio, bajo el árbol de anacardo, esperando la lluvia. El patio de mi padre estaba lleno de árboles frutales a los que me gustaba trepar, aunque mi padre me gastara bromas y me dijera que no era propio de una joven y que, tal vez, algunos de los hombres que querían traerle vino cambiarían de opinión cuando se enteraran de que me comportaba como un chico. Pero mi padre nunca me detuvo. Decían que me malcriaba, que yo era su favorita e, incluso ahora, algunos de nuestros familiares opinan que si sigo soltera es por culpa de mi padre. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 18 de diciembre de 2021

Sangre negra / O sangue negro. Un poema de Noémia de Sousa (Mozambique)


¡Oh mi África misteriosa y natural,
mi virgen violada,
¡mi madre!


Como yo andaba hace tanto desterrada,
de ti alejada
distante y egocéntrica
por estas calles de la ciudad!
embarazadas de extranjeros

¡Mi Madre, perdona!


Como si yo pudiera vivir así,
de esta manera, eternamente,
ignorando la caricia fraterna
de mi luna de miel
(mi principio y mi fin) ...
Como si no existiera más allá
de los cines y de los cafés, la ansiedad
de tus horizontes extraños, por desentrañar ...
Como si tus macizos cacimbados
no cantaran en sordina su libertad,
las aves más bellas, cuyos nombres son 
misterios todavía cerrados!

Como si tus hijos -regias estatuas sin par -,
altivos, en bronce tallados,
endurecido en el fuego infernal
de tu sol causante, tropical,
como si tus hijos intemeratos, sobre todo luchando,
a la tierra atados,
como esclavos, trabajando,
que, amando, cantando
¡mis hermanos no fueran!


¡Oh mi Madre África, Ngoma pagana,
En la actualidad,
mística, sortílega - perdona!

A tu hija trasbordada,
te abre y perdona.

¡Que la fuerza de tu savia vence todo!
Y nada más fue necesario, que el hechizo impar
de tus tantán de guerra llamando,
dundundundundun - tãtã - dundundundun - tãtã
nada más que la locura elemental
de tus batuques bárbaros, terriblemente bellos ...


para que vibre
para que yo grite,
para que yo sienta, funda, en la sangre, tu voz, Madre!

Y vencida, reconociera nuestros eslabones ...
y regresar a mi origen milenario.
Madre, mi Madre África
de las canciones esclavas a la luz de la luna,
no puedo, no puedo repudiar
la sangre negra, la sangre bárbara que me has legado ...
Porque en mí, en mi alma, en mis nervios,
es más fuerte que todo,
yo vivo, yo sufro, río a través de él, Madre!
 
O Sangue negro

Ó minha África misteriosa e natural,
minha virgem violentada,
minha Mãe!

Como eu andava há tanto desterrada,
de ti alheada
distante e egocêntrica
por estas ruas da cidade!
engravidadas de estrangeiros

Minha Mãe, perdoa!

Como se eu pudesse viver assim,
desta maneira, eternamente,
ignorando a carícia fraternamente
morna do teu luar
(meu princípio e meu fim)...
Como se não existisse para além
dos cinemas e dos cafés, a ansiedade
dos teus horizontes estranhos, por desvendar...
Como se teus matos cacimbados
não cantassem em surdina a sua liberdade,
as aves mais belas, cujos nomes são mistérios ainda fechados! 

Como se teus filhos – régias estátuas sem par –,
altivos, em bronze talhados,
endurecido no lume infernal
do teu sol causticante, tropical,
como se teus filhos intemeratos, sobretudo lutando,
à terra amarrados,
como escravos, trabalhando,
amando, cantando –
meus irmãos não fossem!

Ó minha Mãe África, ngoma pagã,
escrava sensual,
mística, sortílega – perdoa!

À tua filha tresvairada,
abre-te e perdoa!

Que a força da tua seiva vence tudo!
E nada mais foi preciso, que o feitiço ímpar
dos teus tantãs de guerra chamando,
dundundundundun – tãtã – dundundundun – tãtã
nada mais que a loucura elementar
dos teus batuques bárbaros, terrivelmente belos... 

para que eu vibrasse
para que eu gritasse,
para que eu sentisse, funda, no sangue, a tua voz, Mãe!

E vencida, reconhecesse os nossos elos...
e regressasse à minha origem milenar.
Mãe, minha Mãe África
das canções escravas ao luar,
não posso, não posso repudiar
o sangue negro, o sangue bárbaro que me legaste...
Porque em mim, em minha alma, em meus nervos,
ele é mais forte que tudo,
eu vivo, eu sofro, eu rio através dele, Mãe!

sábado, 3 de noviembre de 2018

"RUEGO". Un poema de Noemia de Sousa (Mozambique).

Noemia de Sousa (Mozambique) está considerada como una de los más grandes poetisas de África. Su producción poética tuvo un gran alcance ya que influyó en toda una generación de escritores y poetas. La constante presencia de las raíces africanas, la exaltación del continente, la glorificación de los valores africanos, la protesta y la queja son los temas reflejados en su poesía.


RUEGO

¿Quién estranguló la voz cansada
de mi hermana de la selva?

De pronto su llamado a la acción
se perdió en el fluir infinito de la noche y el día.
Ya no llega hasta mÍ cada mañana,
exhausta tras el largo viaje,
ahogada milla tras milla
en el eterno grito: ¡Macala!

No, ya no viene más, húmeda todavía de rocío,
maniatada con niños y con sumisión…
Un hijo a la espalda, otro en el vientre
¡siempre, siempre, siempre!
Y un rostro todo contenido en una mirada suave,
cada vez que recuerdo esa mirada
siento que mi carne y mi sangre se hinchan trémulas,
latiendo ante afinidades y revelaciones…
Pero ¿quién ha impedido que su inconmensurable mirada
nutriera mi hambre profunda de camaradería
que nunca podrá satisfacer mi pobre mesa?

“lo mame” ¿quién pudo silenciar de un tiro
la noble voz de mi hermana de la selva?
¿Qué mezquino y brutal látigo de rinoceronte
la azotó hasta matarla?

—En mi jardín florece la siringa.
Pero con un presagio maligno en su flor purpúrea,
en su intenso inhumano perfume;
y el verano aguarda que el hijo de mi hermana
descanse en él…
En vano, en vano,
Un chirico canta y canta posado entre los juncos,
por el niñito de mi hermana perdida,
víctima de los nebulosos amaneceres de la selva.
Ay, yo sé, yo sé: al final había un resplandor
de despedida en esos dulces ojos,
y su voz llegó como un murmullo ronco,
trágico y desesperado….

Oh África, patria mía, respóndeme:
¿Qué le hicieron a mi hermana de la selva,
que ya no viene más a la ciudad con sus eternos retoños
(uno a la espalda, otro en el vientre)
y su eterno pregón de carbonera?
¡Oh África, patria mía,
tú al menos no renegarás de mi heroica hermana,
ella vivirá en el altivo memorial de tus brazos!


miércoles, 26 de septiembre de 2018

Tierra. Un poema de la poeta sudafricana Antjie Krog

bajo órdenes de mis antepasados fuiste ocupada
si supiera un lenguaje podría escribir pues fuiste tierra mi tierra
sólo que nunca me quisiste a mí
por mucho que me estirara para echarme
en susurrantes cauchos azules
en el ganado con los cuernos bajos yendo hacia Diepvlei (Hondoarroyo)
meciendo sus temblorosas papadas bebiendo
en sedosas borlas en el caucho brotando gota a gota
en espinos que han resbalado hasta el vacío
a mí nunca me quisiste
a mí nunca pudiste soportarme
una y otra vez te sacudiste para librarte de mí
me levantaste
tierra, lentamente en mi boca no tuve más nombre
ahora se pelean por ti
te negocian dividen acorralan venden roban hipotecan
yo quiero irme bajo tierra contigo tierra
tierra que no me acoge
tierra que nunca me perteneció
tierra que amo más en vano que antes

sábado, 18 de agosto de 2018

Un poema de Ijeoma Umebinyuo

Ijeoma Umebinyuo (Nigeria) es una mujer que desafía la palabra. Defensora de los derechos reproductivos de las mujeres, de las mujeres en la política y de las mujeres siendo dueñas de su propia narrativa, Ijeoma se considera una feminista que busca con su poesía mover el alma de los lectores.








Perdí culturas.

Perdí todo el lenguaje.

Perdí mi religión.

He perdido todo en el fuego

que es la colonización.

Así que no voy a disculparme

por poseer cada pedazo de mí

que ellos no pudieron coger, quebrar

y reclamar como suyo.


domingo, 12 de agosto de 2018

NUEVAMENTE EN EL CAMINO. Un poema de Freedom Nyamubaya (Zimbabue)

Freedom Nyamubaya (Zimbabue), fue una poeta conocida como una de las “guerrilleras poetas”. Cuando tenía 15 años se unió a la lucha armada para la liberación de Zimbabue. Publicó dos colecciones de poemas donde la lucha contra la injusticia y la libertad son los temas centrales de su obra.




Nueve meses en el vientre
Inocente y cómoda,
Nunca más podré descansar,
Siempre en movimiento hacia ninguna parte
Desde que abandoné el vientre de mi madre.

Estudiante en la mañana
A media mañana maestra
Constructora al mediodía
A la hora del almuerzo cocinera
A la tarde esclava
A la hora de la cena perro
Y por el resto de mi vida seré una combatiente

En la escuela existen las vacaciones
Los obreros tienen sus días de descanso
Los esclavos una hora para comer y descansar
Pero la lucha sigue, continúa
El camino es un viaje sin fin.

Me arrastro
Camino,
Muchas veces corro,
Pero la mayoría de las veces
Me empujan de aquí para allá.


domingo, 11 de junio de 2017

La princesa Aligbonu y el leopardo. Una leyenda africana, un cuento de Agnès Agboton.


Huenuho ué, dicen los gun, mi pueblo; «es una leyenda», pero también «palabras del propio sol», palabras luminosas, pues, son las viejas palabras de los ancestros. Las palabras que cuentan un lejano acontecimiento que dio origen a toda una estirpe.
En aquel tiempo, esas cosas sucedían, probablemente, con toda normalidad; el transcurso de la vida de los hombres, las mujeres y las bestias, en una región inalcanzable y, por ello, indeterminada e indefinible, estaba lleno de nombres que, cuando me explicaron esta leyenda, me parecieron hechizados, fabulosos. Y, sin embargo, Adjá existe, y existe Tadó... ¿Pero existió alguna vez Aligbonu...?

Dicen que la historia ocurrió en el país de los adjá, que hoy se encuentra muy cerca de las arenosas riberas del golfo de Guinea, aunque tierra, tierra adentro. Y a aquellas regiones llegó, huyendo de las sabanas que la habían visto nacer, una mujer llamada Adowi. Nadie sabe -o, al menos, nadie ha sabido nunca decirme- las causas que provocaron aquella huida. Pero las palabras que han pasado de boca en boca y que intento volcar en un papel para que lleguen a tus ojos, dicen que con ella se llevó al hijo que había engendrado de un hombre de su pueblo y que con ella llevaba, también, comida suficiente para poder subsistir en su larga caminata. No era una cualquiera, no era la mujer de algún pobre campesino...
Llegó a Tadó y la gente la acogió con los brazos abiertos. Se hicieron las ceremonias de presentación al rey, como exigía la costumbre. Y poco tiempo después, el rey de Tadó, fascinado por la belleza de la joven andariega, la tomó por esposa y la introdujo en su corte.
De su unión nació una hija a la que llamaron Posú Aduhuene, es decir, «dura como los dientes», aunque solían llamarla Aligbonu, «la gran senda», tal vez porque su madre había recorrido un largo camino antes de llegar a Tadó... O quizás porque en ella iba a comenzar la gran andadura de su linaje... Así son los nombres de mi pueblo: hablan de sucesos y de circunstancias, sugieren acontecimientos, insinúan... Pero quien los lleva y quien los pronuncia -también quien los escucha o quien los lee- debe saber interpretarlos, hallar la sabiduría que encierran. CONTINUAR LEYENDO   
PARA SABER MÁS DE LA AUTORA

jueves, 25 de agosto de 2016

Libros de África. Estantería de Chema Caballero.(Librotea. El País)

Chema Caballero (Castuera, Badajoz, 1961). Bloguero y cooperante. Licenciado en Derecho, por la Universidad Autónoma de Madrid y máster en Derechos Humanos y Resolución de Conflictos, por Long Island University de Nueva York. En 1992 llega a Sierra Leona, donde durante dos décadas dirige programas de derechos humanos, rehabilitación e reinserción de menores soldados (programa que ha sido modelo para otros países) y de desarrollo. Ha sido perito de menores soldado para el Tribunal Especial para Sierra Leona. En la actualidad es coordinador de la ONG DYES y autor del blog “Bajo el mango” de Mundo Negro Digital, coautor del Blog “África no es un país” en El País, colaborador de Planeta Futuro en el mismo diario y autor del libro “Los hombres leopardo se están extinguiendo”, entre otras publicaciones.

jueves, 7 de abril de 2016

La literatura que no cuentan: poetas afroargentinos.

Para cualquier persona con un nivel no muy alto de cultura general evocar literatura argentina puede remitirlo a mencionar grandes figuras como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Alfonsina Storni o María Elena Walsh, entre otras. Sin embargo, existe una significativa producción poética, elaborada por afroargentinos a finales del siglo XIX y comienzos del XX, que ha sido excluida del canon literario argentino. No se la enseña en ningún establecimiento educativo y son creaciones totalmente desconocidas para el público argentino promedio.

Que dicha literatura pase desapercibida no es un dato menor. En un país que se enorgullece de una blanquedad incuestionable, los negros han sido borrados del relato histórico y del imaginario. Se insiste que no hay y que si los hubo, los afroargentinos se han extinguido por varias causas: guerras, enfermedades, condiciones de vida difíciles y más, como si se tratara de animales. La élite argentina, la denominada “Generación del 80”, construyó un mito de nación blanca, en consonancia con los valores de la modernidad de fines del siglo XIX que demandaba blancura. Pero, pese a todo esto, el momento en el que se supone a la comunidad afro desaparecida fue, sin embargo, la época en que su producción cultural y activismo mostraron mayor intensidad, entre actividades como la prensa, la literatura y la música. Actualmente se estima que los afrodescendientes en Argentina son 2 millones, si bien el último censo nacional en 2010 registró unos 150.000 (reconocidos a sí mismos como tales). Los afroargentinos muestran señales de vida tanto hoy como en el pasado. Un repaso por la literatura, a continuación, atestigua su impronta en tiempos pretéritos. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 10 de febrero de 2016

ENTREVISTA A VICTOR OCHEN. “Los jóvenes no son un instrumento para la guerra, sino para la paz”. El activista ugandés está nominado al Nobel por su labor contra la violencia en el continente

Victor Ochen nació en 1981 en Lira, en el norte de Uganda. Seis años más tarde, el Ejército de Resistencia del Señor(LRA por sus siglas en inglés) liderado por Joseph Konyempezó sus actividades en la zona destruyendo propiedades, matando, violando, obligando a cientos de personas a abandonar sus hogares y secuestrando a miles de niños y niñas para utilizarlos como soldados o esclavas sexuales. “De mis 35 años, he pasado 21 viviendo en un campo de desplazados”, comenta. Ochen, fundador de la ONG African Youth Initiative Network y nominado al Nobel de la Paz, recogía en Madrid el pasado 6 de febrero otro galardón, el Premio Mundo Negro a la Fraternidad.

Hoy, recuerda cómo tuvo que convivir durante muchos años con el miedo a ser secuestrado, "sobreviviendo con una sola comida al día, casi sin ropa y sin zapatos". No tuvo unos hasta los 14 años, cuando por fin pudo comprárselos. Desde pequeño tuvo que ponerse a buscar y vender carbón y trabajar en los huertos de otras personas o en "cualquier cosa" que le permitiera pagarse los estudios, hasta terminar la secundaria. Ochen recuerda que sus compañeros estaban seguros de que nunca podría acabar su educación y le preguntaban por qué hacía tantos esfuerzos.

"Pero yo sabía que las cosas podrían ser diferentes. Podría haber usado mi energía para matar y llegar a ser un líder rebelde, pero elegí un camino diferente y pienso que mis padres tuvieron un papel decisivo en esa opción. Mi madre estaba segura de que un día la vida sería mejor y nos decía que tuviéramos fe en el futuro, incluso cuando la situación era muy difícil". CONTINUAR LEYENDO
Fuente: El País

sábado, 12 de diciembre de 2015

viernes, 3 de julio de 2015

El pensamiento africano existe, aunque lo ignoremos o lo desconozcamos.

El historiador y antropólogo senegalés Cheikh Anta Diop publicó en 1955 su tesis doctoral en el libroNations nègres et culture sobre la idea de que el antiguo Egipto había sido una cultura negra. Peroafirmó además que Egipto había sido la cuna de la civilización occidental. Diop aseguró que la filosofía nació en Egipto, fruto de los viajes a esta tierra que llevaron a cabo pensadores como Tales de Mileto, Aristóteles, Pitágoras o Platón, que se formaron en Heliópolis, Hermópolis, Menfis o Tebas, los centros del saber egipcios (e, incluso, hay base para hablar de un origen de la filosofía en Etiopía).

Lo anterior es una muestra más de lo poco que conocemos sobre nuestra propia cultura y pensamiento. Y lo mucho que nos han (re)conducido hacia ese lugar único al que (re)conocemos como la única civilización: occidente. Para después verter buenas capas de negación en torno al constatado hecho de que los africanos han elaborado (antes y después) sistemas de pensamientos complejos y dignos de ser escuchados, tenidos en cuenta y estudiados. La creencia colonialista que mantenía que el negro no podía crear filosofía alguna debido a su mente pre-lógica fue la antesala de la negación de su existencia. El anterior solo es uno de los muchos clichés que pesan sobre ella, al igual que el creer que no existe actividad filosófica fuera del tipo o método occidental de filosofar tan sustentado en el razonamiento lógico. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: afribuku.com

jueves, 11 de junio de 2015

Recursos para ver y leer sobre el África actual (Cogido de: http://porfinenafrica.com/)


El fin de semana pasado participé en el encuentro sobre África que organizó Tau Donosti en Aránzazu. Un lugar increíble y un montón de personas interesadas por conocer otra visión de África, intentando, eso sí, no caer en la versión idílica de un continente en el que ‘todo va bien’, como criticaba hace poco Afribuku.

Al terminar la charla, algunos de los asistentes me preguntaron por libros, cortos, materiales para conocer esta vida cotidiana de la que hablamos. Les prometí que se los enviaría, así que aprovecho para colgarlos también aquí. Son sólo una selección de materiales que he visto o leído, hecha a bote pronto, totalmente subjetiva y en la que seguro que faltan muchos, así que ¡son bienvenidas las recomendaciones!. Ahí va:


1.- Literatura africana para conocer la vida cotidiana

  • ATA AIDOO, Ama: Changes. Heinemann. African Writers Series. 1991. (En todos sus libros retrata a la mujer africana moderna).
  • BÂ, Mariama: Mi carta más larga. Considerado un clásico, trata de la condición social de la mujer en Senegal, pero hay que tener en cuenta que se publicó por primera vez en 1979, por lo que no refleja realmente la vida cotidiana actual de la mujer africana. Sin embargo, sigue siendo recomendable.
  • CHIZIANE, Pauline: Niketche, una historia de poligamia, Editorial El Cobre. Muy recomendable. Divertida, ácida, irreverente. Leer más aquí.
  • COUTO, Mía: Venenos de Dios, remedios del Diablo. Editorial Txalaparta, 2001
  • DARKO, Amma: Más allá del horizonte. Ediciones del Cobre. (Libro de 1991, sobre la emigración de una joven africana a Alemania).
  • DIA, Mamadou: 3052.Ed. Fundación Cepaim. 2011. Relato del viaje de un inmigrante senegalés de las costas de Dakar a Canarias. En la introducción encontramos un brevísimo relato de su vida y su familia en su pueblo, Gandiol.
  • NGAGANG, Patrice: Tiempo de perro, sobre la vida en Yaoundé (Camerún), enlos años 90.
  • NGOZI ADICHIE, Chimamanda: Algo alrededor de tu cuello. Literatura Random House. / Americanah. Literatura Random House.
  • ORSENNA, Erik: Madame Bâ. Le livre de poche.2002 (Es un autor francés pero relata con maestría la vida de una mujer africana que escribe una carta al presidente del Gobierno de París).
Hay muchas más disponibles en castellano. Echadle un vistazo a la Colección de Literatura de Casa África y por supuesto al blog de Literafrica.

domingo, 26 de mayo de 2013

Las letras rebeldes de África. Un artículo sobre la literatura africana


La diversidad de un continente con 54 países, unos 922 millones de habitantes, más de 1.300 lenguas y bloques culturales tan distintos como son el África subsahariana y el Magreb requiere una mirada más atenta de la que se ha realizado hasta ahora. Los premios Nobel Wole Soyinka, en 1986; Naguib Mahfuz, en 1988; Nadine Gordimer, en 1991; y J. M. Coetzee, en 2003, son una prueba de la creciente calidad de unas literaturas originales que nacieron hace poco más de un siglo.