Características principales y ejes de análisis
-"No es posible crecer en la intolerancia. El educador coherentemente progresista sabe que estar demasiado seguro de sus certezas puede conducirlo a considerar que fuera de ellas no hay salvación. El intolerante es autoritario y mesiánico. Por eso mismo en nada ayuda al desarrollo de la democracia." (Paulo Freire). - "Las razones no se transmiten, se engendran, por cooperación, en el diálogo." (Antonio Machado). - “La ética no se dice, la ética se muestra”. (Wittgenstein)
lunes, 3 de octubre de 2016
TESOROS Un cuento de Juan Gracia Armendáriz, (1965)
“La literatura nos ofrece la posibilidad de ampliar nuestro horizonte de experiencias; quien haya leído a Primo Levi ha estado en un campo de concentración, quien haya leído a Melville ha luchado con la ballena blanca; quien haya leído a Kafka conoce la afrenta de la exclusión. Ya Platón se dio cuenta de la capacidad de persuasión de los mitos. A mí me gustan los libros que me han cambiado la mirada. Son los que siempre recomiendo. Algunos ejemplos: “Bajo el volcán”, de Malcolm Lowry; “La vida breve”,de Onetti; “La metamorfosis”, de Kafka; “La muerte de Iván Illich”, de Tolstoi; “El pabellón de oro”, de Jukio Mishima; “El factor humano”, de Graham Green, “Crimen y castigo”, de Dostoiveski… “. J.G.A.
TESOROS
Juan Gracia Armendáriz, (1965)
Algo no marchaba bien, y Ana lo sabía. Hasta aquella tarde de agosto -Gabriel y Andrés estaban lejos, de vacaciones inglesas- sus padres la habían mantenido al margen de los acontecimientos familiares que al final del verano adquirieron el cariz de lo inapelable, igual que se barrunta la tormenta en la humedad del viento levantado: las llamadas telefónicas a medianoche, la venta urgente de la casa, las conversaciones de sus padres en el comedor del abuelo, las visitas del abogado… fueron indicios suficientes para que Ana, pequeña aún, relegada al espacio límbico de la infancia, supiera que los hechos se precipitarían sobre todos ellos con la contundencia de lo inevitable.
Hasta esa tarde, la habían entretenido con largos paseos por la playa, por el espigón del puerto o tomando la barca de la isla hacia la posibilidad de un día atrapando cangrejos entre las rocas y bebiendo limonada en el embarcadero. Y Ana, silenciosa y amable, se había dejado convencer por el decorado de la normalidad, anulando en sus padres un nuevo frente de temor. Y así lo hizo, esbozando una sonrisa con los ojos, cuando aquella tarde la auparon sobre la grupa de un caballito, en medio de la feria. Hasta ese instante -sus padres seguían detrás, cogidos de la mano, los pasos del caballo de Ana- su vida había transcurrido con cierta y engañosa placidez en el pueblo. Sus hermanos, modelos a imitar entonces, se tornaban poco a poco en sombras: Andrés, lejano en edad con un pie ya en la adolescencia, y Gabriel, su cómplice en ocasiones, su enemigo en otras.
Ana tenía una mancha cárdena en medio de la palidez de la frente, mácula de los rigores de un parto difícil, que se encendía con el fulgor de la ira cuando sus hermanos la excluían de los juegos, especialmente de los torneos medievales organizados en la cochera y que con el paso de la tarde degeneraban en un combate paleolítico y sin reglas de honor…o cuando le impedían ir a cazar jilgueros con cimbel, liga y cardo. En la marginación había cultivado el silencio.
Acaso esta infancia transcurrida bajo el influjo lúdico de la masculinidad, explique el hecho de que Ana expresara, ante el horror materno, su deseo de hacer la primera comunión vestida de Sandokán, con un sable malayo en el cinto y el tatuaje de la Perla de Labuán en el virginal hombro, o que durante mucho tiempo, su ideal de hombre fuera un trampero del Canadá o un leñador de los Pirineos con quien compartía una cabaña construida con troncos recios de haya en lo más profundo del bosque y un perro mastín que vigilara frente a la chimenea sus sueños de amazona en las noches de invierno…
Cuando acabó el paseo, la bajaron del pony, los tres tomaron una ración de churros y un fotógrafo los retrató de espaldas a la bahía. Luego su padre desapareció en un taxi.
Muchos años después, en esa fotografía en blanco y negro y de bordes dentados, Ana fecharía el día en que acabó su infancia.
FIN
Fuente: narrativabreve.com
domingo, 2 de octubre de 2016
A la inmensa mayoría. Un poema de Blas de Otero.
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro y un buen día bajó a la calle: entonces comprendió: y rompió todos su versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adónde: a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento; olas de sangre contra el pecho, enormes olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo; horribles peces de metal recorren las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso, mi última voluntad. Bilbao, a once de abril, cincuenta y uno. |
Leer la vida. Alfabetización de mujeres adultas para mejorar la calidad de vida.
LEER LA VIDA es un documental rodado en Guatemala y República Dominicana en el que se refleja la importancia que la alfabetización y la educación básica tienen para impulsar el derecho a una educación integral y de calidad. Y como, a través de ella, se consigue mejorar las condiciones de vida de personas jóvenes y adultas permitiéndoles una participación activa en el desarrollo local de sus comunidades desde un enfoque de derechos, con equidad de género e interculturalidad.
sábado, 1 de octubre de 2016
Lo difícil es perdonarse a uno mismo. Matar en nombre de ETA y arrepentirse por amor. Iñaki Rekarte.
Acabo de terminar de leer este libro y me ha dejado impactado. Conocí a Iñaki Rekarte en un seminario organizado por la Fundación Fernando Buesa, dentro de una mesa redonda en la que, junto a Rekarte, participaba Iñaki García Arrizabalaga, cuyo padre fue asesinado por ETA. La mesa estaba moderada por el periodista Gorka Landáburu, otra persona contra la que la organización terrorista atentó por medio de una carta bomba que explotó en sus manos. Entre el público se encontraba también la viuda de Fernando Buesa, Nati, asesinado por ETA en el 2000. Era la primera vez que se llevaba a cabo un acto como este, en la que una víctima y un victimario compartían un espacio público y dialogaban sobre su experiencia como tales en ese ámbito de sufrimiento que viene conformado por la violencia ejercida por unos liberticidas. Aquí podéis ver el vídeo del acto.
Pero si hoy traigo a esta ventana que es este blog es para ,además de recomendar la lectura del testimonio de esa travesía que le llevó a dejar ETA y a arrepentirse de todo el daño causado, es porque en ese libro hay una referencia a la literatura y al poder de la lectura (332).
"En esa época me sentía muy influenciado por los libros que había leído en la cárcel y por las reflexiones que me habían surgido a raíz de ellos. Mis pensamientos habían ido madurando a lo largo de los años. Poco a poco fui aceptando que, a pesar de lo ocurrido, a pesar del daño que había hecho en aquellos breves pero intensos meses de acción armada, a pesar del mal que me había acompañado durante tantos años, tenía que abrir las puertas, quitar los cerrojos, bajar la guardia y extender las manos, como decía una poesía del escritor uruguayo Mario Benedetti.
No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo. […]
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
Me parecía que aquellas palabras estaban escritas especialmente para mí."
Tertulia de Arte: Historia de un retrato. Explicación de la obra "La familia de Carlos IV" (Francisco de Goya). Museo del Prado.
Esta historia es un recurso educativo utilizado dentro de las acciones que lleva a cabo El Prado para Todos, programa del Área de Educación del Museo dedicado a facilitar el acceso al conocimiento a públicos con necesidades especiales de aprendizaje y de comunicación.
Este material se difunde con la finalidad de que pueda servir como recurso de apoyo para profesionales y familiares que buscan acercar el Museo a personas con diversas capacidades.
Ha sido ilustrado con trabajos realizados por alumnos de los centros de educación especial participantes en las actividades del programa durante las ediciones 2010-2011 y 2011-2012.
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