viernes, 14 de octubre de 2016

HUMILDE PROPUESTA para evitar que los niños irlandeses de gente pobre sean una carga para sus padres o para la nación, y para que la sociedad se beneficie de ellos Jonathan Swift

Jonathan Swift, autor de Los viajes de Gulliver y uno de los mejores escritores satíricos de la historia, publicó en 1729 un ya famoso panfleto titulado Una humilde propuesta, en el que explica el método ideado por él para resolver uno de los problemas más graves de la sociedad irlandesa de su tiempo: los miles de niños pobres que vagabundean por las calles molestando a la gente de bien.

HUMILDE PROPUESTA

Es causa de tristeza para todos los que se pasean por esta gran ciudad o viajan por los campos ver la multitud de mujeres mendicantes que llenan las calles, los caminos y los umbrales de las chozas, acompañadas de tres, cuatro y hasta seis criaturas cubiertas de harapos que importunan a cuantos pasan cerca pidiendo limosna. Estas madres, en lugar de trabajar para ganarse el sustento de una manera decorosa, se ven obligadas a pasar el tiempo de un lado para otro implorando un bocado para la desamparada prole cuyos componentes, según se van haciendo mayores, o bien se dedican al robo por falta de trabajo, o bien abandonan su tierra natal para alistarse en España en las filas del Pretendiente, o bien emigran, casi en la esclavitud, a las Islas Barbados. 

Creo que todas las partes interesadas están de acuerdo en que este ingente número de niños en brazos de las madres o a sus espaldas, o pegados a sus talones -a veces a los del padreconstituye hoy, dado el lastimoso estado del país, una nueva y tremenda calamidad. Por ello, si alguien pudiera concebir un método justo, barato y cómodo de convertir a estos niños en miembros sanos y provechosos de la sociedad, se haría tan acreedor de la gratitud general que habría que erigirle una estatua como bienhechor de la nación.

Pero mi intención rebasa, con mucho, la idea de remediar la suerte de los hijos de mendigos declarados. Abarca también a todos los niños de una determinada edad, nacidos de padres que en realidad son tan incapaces de sustentarlos como los de aquellos que pordiosean por las calles. 

Por lo que a mi atañe, tras haber cavilado muchos años sobre este importante asunto y habiendo pesado y sopesado con prudencia las iniciativas de otros, me he percatado de que éstos se equivocan garrafalmente en los cálculos. No cabe duda de que un niño recién salido del claustro materno puede sostenerse un año entero con la leche de la madre y algún alimento, poco, que a lo más no cuesta por encima de dos chelines y que la madre consigue, ya en moneda, ya en mendrugos, dedicándose legalmente a la mendicidad. Precisamente al cumplir un año es cuando yo pretendo ocuparme de ellos y de tal manera que en vez de ser una carga para sus progenitores o para la parroquia o de que anden necesitados de alimentos o ropa el resto de sus días, contribuyan, por el contrario, a la nutrición y, en parte, al vestido de muchos miles. CONTINUAR LEYENDO

UN COMENTARIO DE JOSÉ OVEJERO EN SU ENSAYO "ÉTICA DE LA CRUELDAD":
"La brutal propuesta de Swift tiene una diana clara: el lector. A Swift no le basta con que entienda, lo que busca es que se sienta incómodo: «. . . Recomendaría comprar a los niños vivos, aderezándolos nada más sacrificarlos, como hacemos con los cerdos para asar.» No es un chiste inocuo o una ilustración llamativa para captar la atención y así poder exponer la hipocresía de sus contemporáneos si se escandalizan ante su «humilde propuesta» mientras viven felizmente sin importarles que miles de niños mueran de hambre en las mismas calles que ellos frecuentan. La belleza de la crueldad de Swift es que no se dirige tan solo al intelecto, también pretende llegar a las tripas, y por ello es más poderosa, por más directa, que la mera argumentación. [...] Por supuesto un texto como el de Swift, panfleto y no ensayo, es más manipulador; a las sensaciones, como a los prejuicios, se llega de manera directa, sin necesidad de pasar por el intelecto, y de ahí que no sea posible una discusión detallada ni un proceso de demostración de lo que se afirma."

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