-"No es posible crecer en la intolerancia. El educador coherentemente progresista sabe que estar demasiado seguro de sus certezas puede conducirlo a considerar que fuera de ellas no hay salvación. El intolerante es autoritario y mesiánico. Por eso mismo en nada ayuda al desarrollo de la democracia." (Paulo Freire). - "Las razones no se transmiten, se engendran, por cooperación, en el diálogo." (Antonio Machado). - “La ética no se dice, la ética se muestra”. (Wittgenstein)
viernes, 28 de junio de 2024
"La pobreza y la humildad llevan al cielo". Un cuento de los Hermanos Grimm.
domingo, 24 de mayo de 2020
La mesa, el asno y el bastón maravillosos, un cuento de los Hermanos Grimm
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Érase una vez un sastre que tenía tres hijos y una sola cabra. Como la cabra alimentaba con su leche a toda la familia, necesitaba buen pienso, y todos los días había que llevarla a pacer. De esto se encargaban los hijos, por turno. Un día, el mayor la condujo al cementerio, donde la hierba crecía muy lozana, y la dejó hartarse y saltar a sus anchas. Al anochecer, cuando fue la hora de volverse, le preguntó: "Cabra, ¿estás satisfecha?" a lo que respondió el animal:
"Tan harta me encuentro, que otra hoja no me cabe dentro. ¡Beee, beee!"
"Entonces vámonos a casita," dijo el muchacho, y, cogiéndola por la soga, la llevó al establo, donde la dejó bien amarrada. "¿Qué," preguntó el viejo sastre, "ha comido bien la cabra?" - "¡Ya lo creo!" respondió el chico. "Tan harta está, que no le cabe ni una hoja más." Pero el padre, queriendo cerciorarse, bajó al establo y acariciando al animalito, le preguntó: "Cabrita, ¿estás ahíta?" A lo que replicó la cabra:
"¿Cómo voy a estar ahíta? Sólo estuve en la zanjita sin encontrar ni una hojita. ¡Beee, beee!"
"¡Qué me dices!" exclamó el sastre, y, volviendo arriba precipitadamente, puso a su hijo de vuelta y media: "¡Embustero! Me dijiste que la cabra estaba harta, cuando le has hecho pasar hambre." Y, encolerizado, midióle la espalda con la vara, y a palos lo echó de casa.
Al día siguiente le tocó al hijo segundo, el cual buscó un buen lugar, en un rincón del huerto, lleno de jugosa hierba, donde la cabra se hinchó de comer, dejándolo todo pelado.
Al anochecer, a la hora de regresar le preguntó: "Cabrita, ¿estás harta?" A lo que replicó la cabra:
"Tan harta me encuentro, que otra hoja no me cabe dentro. ¡Beee, beee!"
"¡Vámonos, pues!" dijo el muchacho, y, llegados a casa, la ató al establo. "¿Qué," dijo el viejo sastre, "ha comido bien la cabra?" - "¡Ya lo creo!"-respondió el chico. Tan harta está, que no le cabe una hoja más." Pero el sastre, no fiándose de las palabras del mozo, bajó al establo y preguntó: "Cabrita, ¿estás ahíta?" Y contestó la cabra:
"¿Cómo voy a estar ahíta? Sólo estuve en la zanjita sin encontrar ni una hojita. ¡Beee, beee!"
"¡Truhán! ¡Desalmado!" exclamó el sastre. "¡Mira que hacer pasar hambre a un animal tan manso!" Y, subiendo las escaleras de dos en dos, echó a palos al segundo hijo. CONTINUAR LEYENDO
miércoles, 12 de febrero de 2020
El Abuelo y el Nieto, un cuento de los Hermanos Grimm
lunes, 3 de octubre de 2016
"La niña que pisoteó el pan" (Andersen) y "Hansel y Gretel" (Hermanos Grimm). Dos cuentos bajo la mirada de José Ovejero en su ensayo: "Ética de la crueldad".
La niña que pisoteó el pan
Seguramente habrás oído hablar de la niña que pisoteó el pan para no ensuciarse los zapatos, y de lo mal que lo pasó. La historia está escrita y anda por ahí impresa.
Era una niña hija de padres pobres, pero orgullosa y altanera; tenía mal fondo, como suele decirse. Ya de muy pequeña se divertía cazando moscas, arrancándoles las alas y soltándolas luego. Cazaba también escarabajos y abejorros, los clavaba en una aguja y los ponía sobre una hoja verde o un pedazo de papel; la bestezuela se agarraba a él y hacia toda clase de contorsiones para librarse de la aguja.
-¡El abejorro está leyendo! -exclamaba la pequeña Inger, que así se llamaba-, fíjense cómo vuelve la página.
A medida que fue creciendo, en vez de mejorar puede decirse que se volvió peor. Hermosa sí lo era, para su desgracia, pues de otro modo habría llevado buenos azotes.
-¡Una buena paliza, necesitarías! –le decía su propia madre-. De pequeña me has pisoteado muchas veces el delantal; mucho me temo que de mayor me pisotees el corazón.
Y así fue.
Entró a servir en una casa de personas distinguidas, que la trataron como a su propia hija, vistiéndola como tal, con lo que creció aún su arrogancia.
Al cabo de un año le dijo su señora:
-Deberías visitar a tus padres, mi querida Inger.
Fue, pero solamente para exhibirse. Quería que viesen lo guapa que se había vuelto. Mas al llegar a la entrada del pueblo y ver a las muchachas y los mozos charlando en el estanque, y a su madre descansando sentada en una piedra, pues venía cargada con un haz de leña que había recogido en el bosque, Inger dio media vuelta. Se avergonzaba de tener por madre a aquella tosca mujer cargada con un haz de leña, ahora que iba tan lindamente vestida. No le remordió haberse vuelto; sólo sentía enojo por haberse acicalado para nada. CONTINUAR LEYENDO
miércoles, 31 de agosto de 2016
Rapunzel. Un cuento de los Hermanos Grimm.
viernes, 19 de junio de 2015
El Rey Rana o Enrique el Férreo. Un cuento de los Hermanos Grimm
miércoles, 17 de junio de 2015
Los tres lenguajes.Un cuento de los Hermanos Grimm
martes, 26 de mayo de 2015
Elsa, la Lista. Un cuento de los Hermanos Grimm
jueves, 7 de mayo de 2015
El joven que no sabía asustarse (Juan sin miedo). Un cuento de los Hermanos Grimm
Un padre tenía dos hijos, el mayor de los cuales era inteligente y sensible, y podía hacerlo todo, pero el joven era estúpido y no podía aprender ni entender nada, y cuando la gente lo veía, decían,
-"¡Hay cierta persona que dará a su padre algunos problemas!"-
viernes, 24 de abril de 2015
El ganso de oro. Un cuento de los Hermanos Grimm
jueves, 16 de abril de 2015
La reina de las abejas. Un cuento de los hermanos Grimm
lunes, 13 de abril de 2015
Los dos hermanitos. Un cuento de los hermanos Grimm.
martes, 31 de marzo de 2015
El espíritu de la botella. Un cuento de los Hermanos Grimm
-"Eres mi único hijo, gastaré el dinero que he ganado con el sudor de mi frente en tu educación; y si aprendes un poco de comercio honesto podrás apoyarme en mi vejez, cuando mis miembros se hayan puesto tiesos y me sienta obligado a quedarme en casa."-
Entonces el muchacho fue a una Escuela Secundaria y aprendió diligentemente de modo que sus maestros lo elogiaran, y permaneció allí mucho tiempo. Cuando ya había hecho dos cursos, pero no era todavía todavía perfecto en todo, el pequeño ahorro que el padre había ganado se había gastado, y el muchacho tuvo que regresar a casa. CONTINUAR LEYENDO
martes, 9 de diciembre de 2014
Juan erizo, un cuento de los Hermanos Grimm
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El cuento transcurre en un espacio acotado, un hotel al que suelen concurrir viajantes de comercio. Un lugar de tránsito. Todo hace pensa...
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En una ocasión el diablo trabajó una noche entera limpiando una hectárea de pampa. Sacó todos los troncos y emparejó la tierra. A la...
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Pronto va a hacer como un año que pasó. Fue en noviembre. No me acuerdo qué día. Sé que fue en noviembre porque faltaba poco para que ter...
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Llegaban por bandadas las torcazas a la hacienda y el ruido de sus alas azotaba el techo de calamina. En cambio las calandrias llegaban s...
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La navidad en que Papá Noel pasó la noche en casa fue la última vez que estuvimos todos juntos, después de esa noche papá y mamá terminaro...



