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jueves, 18 de junio de 2026

"TIZA, PLÁTANOS Y LIBROS NUEVOS". Najat El Hachmi, El País

No hay nada más falso que la idea de que los profesionales de la educación son simples trabajadores que van a hacer su jornada como el que va a apretar tuercas o a vender camisetas

El grupo se había ido ya hacia el aula después de la actividad en la que había participado, pero un par de niñas se quedaron rezagadas, acercándose tímidamente a la maestra, que estaba de baja desde hacía unas semanas y había vuelto al centro para una gestión. Estaban ahí de pie a su lado, sin decir nada. La docente parecía adivinarles el pensamiento: ¿qué? ¿Que cuándo vuelvo? Y las niñas, arrimándose más aún a la mujer, asintieron. En sus rostros se podía leer una expresión de anhelo, casi de súplica. Con el cuerpo y los ojos y ese silencio parecían gritar: ¡queremos que vuelvas ya! Ese afecto genuino y real, tan profundo, solo se tiene a los maestros que establecen un vínculo sólido con los alumnos. Al observar a las niñas me acordé de inmediato del maestro republicano de La lengua de las mariposas, por el que lloré en su día como si hubiera sido el mío. Y un poco lo es, si pensamos en la genealogía de la buena educación, la educación que ve en todos los alumnos a seres humanos que deben recibir la letra no con sangre sino con amor y buen trato, con rigor y disciplina, pero respeto y cariño.

En otro colegio me preguntaron si recordaba mi primer día de colegio y al instante me vino el olor de Eugènia, que nos acogió en su aula de primero de EGB a mi mellizo y a mí, yo con el pelo áspero del río salado del que sacábamos el agua y la piel quemada por el sol rifeño, mi hermano con la cabeza rapada como era costumbre en el campo para evitar piojos y demás parásitos. Éramos unos moritos que venían del fin del mundo, pero Eugènia nos abrazó (o eso recuerdo yo), y ahora siempre que pienso en ella en la nariz se me hace presente esa extraña mezcla de tiza y plátano. Y luego el olor de los libros nuevos, indescifrables entonces. Así que no hay nada más falso que la idea de que los profesionales de la educación son simples trabajadores que van a hacer su jornada como el que va a apretar tuercas o a vender camisetas. Son las personas adultas más importantes en la vida de cualquier niño después de los padres, la segunda figura con la que establecemos vínculos sólidos y de confianza. Y que echamos de menos cuando están de baja o se van a otra escuela. También los echamos de menos cuando el sistema no les deja enseñar en condiciones, con aulas hacinadas, burocracia y sueldos bajos. Por todo esto, no es de extrañar que a las manifestaciones de los docentes se unan personas que no lo son. Defender sus derechos es defender los derechos de nuestros hijos y honrar la memoria de los buenos maestros que tuvimos.

sábado, 6 de junio de 2026

"SOLO UNA MIERDA QUIERE SER PROFESOR". Eliane Brum, El País

Un colegio público en Alagoinha do Piauí (Brasil)
Cómo y por qué el discurso de la extrema derecha contra la educación pública se propaga y condiciona la vida y las elecciones

El escenario es una ciudad de la Amazonia: Altamira, una de las campeonas en deforestación. Frente a las puertas de la sede de la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas, la agencia indigenista del Gobierno brasileño, el pasado 15 de mayo se agolpan decenas de personas. Se autodeclaran “productores rurales”. Algunos lo son y han conseguido poseer tierras por medios legales. Pero hay muchos otros que son grileiros, como se denomina a quienes roban tierras públicas, un método criminal tradicional que consiste en convertir la selva en terreno baldío con fines especulativos. En el interior, el auditorio está lleno hasta los topes para protestar contra la demarcación y el desalojo de invasores de las tierras indígenas. De repente, afuera, uno de los líderes de los terratenientes comienza un discurso informal que podría resumirse así: solo un mierda quiere ser profesor.

Los ataques de la extrema derecha contra la educación pública, las universidades y la ciencia son mundiales, basta ver las acciones de Donald Trump en su segundo mandato. Pero estamos en el interior de la selva amazónica, en una ciudad situada a unos 800 kilómetros de la capital más cercana (Belém, donde se celebró la última Cumbre del Clima de la ONU), y el ataque a la educación pública y a la figura del “profesor” se está inoculando deliberadamente en un grupo que actúa para impedir el avance de la demarcación de las tierras indígenas.

“¿Que le voy a decir a alguien que es un mierda? Hay que decir las cosas como son. El noventa por ciento de los que están en la educación pública están ahí porque no han conseguido nada en otro sitio. ¿Y quiénes son los tíos más inútiles de la universidad, los que se pasan diez años ahí y solo van a fumar porros? Pues esos son los que acaban siendo profesores. ¿Quién quiere ser profesor aquí? [y señala a uno y a otro]. Nadie quiere ser profesor. [...] Entonces van ellos e imponen su ideología”.

El ataque a la educación pública y a la figura del profesor surge a raíz de un debate sobre qué hacer con los empleados que votan al Partido de los Trabajadores (PT), el del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva: si despedirlos o convencerlos. Los sondeos indican que, si no hay ningún giro inesperado, las elecciones presidenciales de octubre en Brasil se disputarán entre Lula, que busca la reelección, y Flávio Bolsonaro, el hijo mayor del expresidente Jair, actualmente en prisión por intento de golpe de Estado. La posibilidad de que la extrema derecha vuelva al poder es real.

En el discurso, la educación pública y los profesores son los responsables de las victorias de Lula y del PT, las victorias de la izquierda. Y, para ellos, la única forma de frenar la demarcación de tierras y abrir aún más la mayor selva tropical del planeta a la soja, la ganadería y la minería es garantizar el regreso de la extrema derecha.

Los ataques contra la educación pública y, en especial, contra la figura del profesor han sido sistemáticos a medida que avanza la extrema derecha. En 2018 fueron fundamentales para la victoria de Bolsonaro padre, en una campaña donde Paulo Freire (1921-1997), el pensador de la educación más destacado de la historia de Brasil, se convirtió en blanco más de 20 años después de su muerte. Todo indica que este discurso de odio contra la educación pública y el profesorado puede intensificarse y extenderse aún más durante el período electoral. El año pasado, varias universidades ya sufrieron ataques. En abril de 2025, en la Universidad de Brasilia (UnB), extremistas de derecha convocaron una manifestación a la que llamaron “Make UnB Free Again”, en inglés, en alusión al lema “Make America Great Again” de los seguidores de Trump.

Más que un fenómeno, el discurso de odio contra la educación pública y el profesorado, así como contra la ciencia y el conocimiento, es un proyecto, y su diseminación es deliberada. Al público se le contrapone el “espíritu emprendedor”, el tipo que crea negocios, que no depende del Estado. Claro, porque el Estado, cuando cumple su función, es el que impide que quienes difunden ese discurso se apropien, por ejemplo, de tierras públicas para obtener beneficios privados. Así, en Brasil, el empleo asalariado formal y su cartilla laboral, símbolo histórico de los derechos de los trabajadores, se atacan como si fueran “algo de pringados”. Este discurso, a pesar del esfuerzo de los profesores por mostrar la trampa que encierra esa idea, se propaga en las escuelas públicas, donde estudian los más pobres.

El conocimiento, que exige esfuerzo, se menosprecia. Nadie necesita aprender, el presunto emprendedor ya sabe. La ciencia, que anuncia el calentamiento global y, por lo tanto, exige acciones que impidan, por ejemplo, que la selva más grande del mundo se convierta en un monocultivo de soja, es una enemiga. La verdad se basa en la experiencia personal —o en el deseo— y no en los hechos. El pensamiento crítico debe eliminarse y, en su lugar, debe entrar la fe mucho más allá del ámbito religioso. Las cosas son así porque creemos que son así, no porque los hechos lo demuestren.

Por qué la extrema derecha que avanza por el mundo ha convertido la escuela, el profesorado, el conocimiento y la ciencia en enemigos políticos es obvio. Por qué las personas que la extrema derecha aniquila se adhieren en masa a lo que las aniquila es más complejo. En Brasil, una de las explicaciones de la adhesión de parte de la clase media al discurso del odio es la pérdida de la exclusividad en las universidades públicas, a raíz de los programas de acceso para los más pobres, los negros y los indígenas que pusieron en marcha principalmente los gobiernos del PT. La pérdida de la exclusividad se rechazó y, a menudo, se denunció con violencia. Una de las hipótesis es que, si en esas universidades “cualquiera puede entrar”, ya no importa entrar. Como si quienes históricamente han sido tratados como los sin valor en la sociedad brasileña, al acceder a la universidad por la vía de la democracia la devaluaran, lo que muestra lo enfermo que está este país forjado sobre cuerpos negros e indígenas.

Mi hipótesis más central, sobre la que escribo hace muchos años, es que la adhesión al discurso de odio de la extrema derecha es la pérdida de suelo firme en un mundo en colapso. Ante el hecho más duro, el de que estamos en peligro de extinción, uno se adhiere a la ilusión de que es un invento de la ciencia, enemiga del pueblo. Ante la terrible verdad de que los accionistas mayoritarios de las grandes corporaciones de combustibles fósiles, así como los gobiernos y los parlamentos que les sirven, están aumentando la producción de la principal causa del calentamiento global, es mejor creer en las mentiras. Ante un presente cada vez más sombrío y un futuro que, según todo parece indicar, será aún más hostil, es mejor creer en el retorno a un pasado que nunca existió, que es precisamente la mentira que tan bien le funciona a la extrema derecha.

Es posible que la mayoría no sea capaz de poner nombre a lo que tanto les desespera y les asusta, pero sienten. Lo sienten en los huesos, en el suelo que desaparece, cada vez con más frecuencia también literalmente, bajo sus pies. Para tener la oportunidad de hacer frente al proyecto mortífero y de eficacia probada de la extrema derecha, la izquierda debe ser capaz de inspirar a una población dominada por el miedo a imaginar un futuro en el que pueda y quiera vivir. Para luchar hay que imaginar primero, y este es el principal proyecto humanitario de este momento.

En este proyecto, urgente, hay que reconocer el valor de la escuela pública y del profesorado, empezando por los salarios y las condiciones para educar. Y la verdad, la que se basa en los hechos, es que muchos gobiernos de izquierda se han olvidado de valorar a los profesores y han invertido mucho menos en la educación pública de lo que sería mínimamente decente. La extrema derecha ha encontrado las puertas abiertas y un terreno fértil para su discurso de odio porque, en Brasil y en muchos países, los gobiernos progresistas se han olvidado de aprender con los profesores.

miércoles, 5 de febrero de 2025

"PROFES: EL OBJETIVO PRINCIPAL DEL NUEVO FASCISMO". Antonio Maestre, elDiario.es 02/02/2025

Independientemente de quién gestione la educación en cada comunidad autónoma, la presión ejercida a través de la opinión pública, los alumnos ideologizados, influidos por familias reaccionarias y el contenido de redes sociales, y la presión de los partidos filofascistas hacen pensar que el tiempo que espera al personal docente será duro

No es un ejercicio retórico el que planteo. El profesorado, sobre todo de izquierdas, incluso aquel que sin sentirse de izquierdas cree en el respeto de los derechos humanos y se dedica solamente a enseñar lo que tiene que enseñar, está en peligro porque es uno de los principales objetivos de la contrarrevolución reaccionaria en la que nos vemos inmersos.

El vicepresidente de los EEUU, J.D. Vance, no disimuló al plantear sus objetivos cuando en una conferencia de los conservadores a nivel internacional lo expresó sin paños calientes: “Los profesores son nuestros enemigos”. El discurso versaba sobre cómo a su parecer en la academia predominaban las ideas liberales y progresistas que habría que combatir, y como ahora está haciendo Donald Trump, perseguirlas. Ha comenzado por los funcionarios de justicia que le juzgaron, pero no va a parar.

El nuevo macartismo que está llevando a cabo Donald Trump contra todo aquel que identifique con un fantasma llamado “woke”, que no es más que una manera de etiquetar a quien crea en la diversidad, la igualdad y la justicia social, tiene como objetivo una purga ideológica que le permita homogeneizar las administraciones para llevar a cabo su plan de desdemocratización. En ese plan la educación ocupa un lugar preeminente y para ello el profesorado es su primer dique a tumbar. No tardaremos en ver cómo esas persecuciones pasan de los discursos a los hechos instaurando el miedo y la autocensura para que a nadie se le ocurra enseñar valores de respeto al prójimo y que se le ocurra sancionar a estudiantes que insulten de manera homófoba o inculquen que las personas trans tienen derecho a existir y que su vida importa.

El fascismo nunca ha desaparecido, simplemente adopta máscaras que le permiten adaptarse a su tiempo y conseguir con sus nuevos ropajes introducirse en las mentes de quienes rechazarían sus formas antiguas. Pero las nuevas formas no cambian sus maneras de proceder y siempre elige los mismos objetivos, las mismas herramientas y el mismo modo de operar contra la alteridad y contra aquellos que señala como enemigos. Para lograr todos sus fines es imprescindible acotar la disidencia desde sus orígenes y por eso siempre la educación se encuentra entre sus obsesiones. No hay expresión nueva del fascismo que no señale al profesorado como un elemento a disciplinar.

En España es conocida la obsesión con lo que los fascistas llaman ideología de género, que según su enferma consideración es utilizada para adoctrinar a menores. El pin parental fue la clave de bóveda del principio de actuación de nuestros fascistas patrios para señalar que el profesorado estaba en cuestión y que era preciso establecer una tutela parental sobre el trabajo de los docentes para decirles qué pueden hacer y qué es inaceptable. Lógicamente esas campañas de acoso y derribo contra los docentes tienen concreciones aunque no sean capaces de llevar a cabo hasta el extremo sus políticas. Los alumnos se empapan de lo que ocurre y cualquier elemento que puedan usar para cuestionar la autoridad del profesorado lo usarán en su beneficio generando una sensación de incomodidad permanente en el personal docente que les llevará a la autocensura para no tener problemas en su desempeño laboral.

No va a mejorar la situación. Independientemente de quién gestione administrativamente la educación en cada comunidad autónoma, la presión ejercida a través de la opinión pública, los alumnos ideologizados, influidos por familias reaccionarias y el contenido de redes sociales, y la presión de los partidos filofascistas hacen pensar que el tiempo que espera al personal docente será duro. No podrán defenderse solos y necesitarán que quienes creen que la educación pública es el único camino efectivo para la libertad del individuo se sitúen a su lado y ejerzan sin miedo y con coraje de escudo contra quienes se fajan en solitario para defender desde la base nuestra democracia y los derechos humanos más elementales. Defender hoy al profesor de tus criaturas es asegurar que en el futuro sean independientes y libres, a salvo del odio y la discriminación.

viernes, 3 de febrero de 2017

Tertulia Pedagógica Dialógica con profesorado y alumnado en el IES Eskurtze de Bilbao.

Ayer, jueves, realizamos una Tertulia Pedagógica en el IES Eskurtze de Bilbao. Fue una tertulia muy especial porque en ella participaron profesorado de la ESO, Profesorado y alumnado del Ciclo Formativo de Grado Superior en Educación Infantil, así como el jefe de estudios y la orientadora, unas treinta personas. En este caso, la  finalidad de la tertulia, además de ser formativa, buscaba evaluar, con todo lo que esta palabra lleva consigo, la intervención que ese alumnado había tenido como voluntarios y voluntarias en los grupos interactivos de 1º de la ESO, así como los grupos interactivos en sí. El texto que utilizamos fue un artículo de Floria Arias Tencio, LA CONVERSACIÓN EXPLORATORIA: una estrategia para la construcción conjunta del conocimiento matemático.

Todo esto empieza allá por septiembre, cuando hacemos una sesión de formación para el profesorado y el alumnado sobre Aprendizaje Colaborativo que, en este caso, concretamos en los Grupos Interactivos. A continuación, este alumnado se incorporó como voluntariado a los Grupos Interactivos que se realizan en 1º de la ESO. Otra de las cuestiones a tener en cuenta, es que este alumnado va a iniciar sus prácticas en este segundo cuatrimestre, con lo que esta formación no se restringe exclusivamente a su papel como voluntariado, sino que se amplia a personas que van a iniciar su experiencia como alumnado en prácticas y que en un futuro podrá ejercer como docentes. Además, esta formación alcanza también al profesorado que asiste e interviene en la tertulia. De ahí, el carácter novedoso, al menos para mí, de esta Tertulia, en la que alumnado y profesorado comparten y participan en una sesión conjunta de formación que, dado su carácter exitoso, además de repetirla, la recomendamos, con toda la humildad del mundo, como una actividad formativa de la que pueden extraerse grandes beneficio educativos.

 La sesión duró dos horas y he de confesar que se pasaron volando. Todos los participantes se habían leído el artículo y todos habían marcado aquellos aspectos que más les habían llamado la atención. De su lectura y de sus opiniones fue surgiendo un diálogo que yo calificaría, siguiendo a Richard Sennet (Juntos. Rituales, placeres y política de cooperación. Anagrama) como de "Conversación Dialógica". Un diálogo que ayudó a analizar los grupos interactivos; el papel del voluntariado; los estilos comunicativos en el aula entre profesorado y alumnado y el de estos entre sí; el estilo o estilos comunicativos que se dan en dichos grupos entre voluntariado y alumnado y, a su vez, de estos entre sí; la didáctica de las matemáticas; la importancia capital de las expectativas; la relevancia de la reflexión sobre la práctica con marcos teóricos referenciales para la mejora de la misma; la coevaluación como práctica de éxito; la importancia de un proyecto en los centros educativos que los doten de un estilo educativo propio comunicable y evaluable; y el papel del lenguaje como medio de aprendizaje. Todo esto en un clima de confianza y en el que las intervenciones se basaron en el diálogo igualitario, tal como lo propone Paulo Freire.

No me queda más que felicitar al Instituto y a todas las personas que han participado, no ya en la Tertulia Pedagógica, sino en todo un proceso que ha durado cuatro meses y del que esta sesión no fue más que un mirar atrás para seguir avanzando. Además, quisiera dar las gracias al Instituto por darme la oportunidad de participar en un proceso que me ha permitido construir conocimiento con todas esas personas.

¡¡¡GRACIAS Y ENHORABUENA A TODOS Y A TODAS!!!