-"No es posible crecer en la intolerancia. El educador coherentemente progresista sabe que estar demasiado seguro de sus certezas puede conducirlo a considerar que fuera de ellas no hay salvación. El intolerante es autoritario y mesiánico. Por eso mismo en nada ayuda al desarrollo de la democracia." (Paulo Freire). - "Las razones no se transmiten, se engendran, por cooperación, en el diálogo." (Antonio Machado). - “La ética no se dice, la ética se muestra”. (Wittgenstein)
jueves, 2 de febrero de 2017
Si te sientes como una bayeta. Un poema de Gloria Fuertes.
Si te sientes como una bayeta
como una colilla
como una cáscara,
no riegues tu tristeza,
no existe tu fracaso
(¡El fracaso es el suyo!)
el del que te usó para limpiarse
y te tiró como bayeta vieja,
el que aspiró tu energía,
te disfrutó y pisó, como a colilla usada;
el que mordió tu fruto
y tiró lo que quedó de ti
la monda y lironda cáscara de terciopelo.
Si eres bayeta,
colilla
o cáscara
¡siémbrate en ti!
Y vuelve a florecer en un cuadro,
en un poema,
o si cáscara,
en el manjar de un niño hambriento.
(Así hice yo)
Gloria Fuertes
(Historia de Gloria, 1980)
como una colilla
como una cáscara,
no riegues tu tristeza,
no existe tu fracaso
(¡El fracaso es el suyo!)
el del que te usó para limpiarse
y te tiró como bayeta vieja,
el que aspiró tu energía,
te disfrutó y pisó, como a colilla usada;
el que mordió tu fruto
y tiró lo que quedó de ti
la monda y lironda cáscara de terciopelo.
Si eres bayeta,
colilla
o cáscara
¡siémbrate en ti!
Y vuelve a florecer en un cuadro,
en un poema,
o si cáscara,
en el manjar de un niño hambriento.
(Así hice yo)
Gloria Fuertes
(Historia de Gloria, 1980)
"El brazo de muerto" Cuento popular italiano recopilado por Italo Calvino
Había un muchacho alto y grandote que no tenía miedo a nada. Dijo a su padre:
—Querido padre, quiero ir por el mundo a intentar fortuna—. El padre le dio su bendición y el muchacho se fue.
Llegó a una gran ciudad donde los muros de las casas estaban tapizados de telas negras y la gente vestía de luto y también las carrozas y los caballos estaban de luto. —¿Sucedió algo?— preguntó a uno que pasaba, y éste sollozando le dijo: —Mire: cerca de aquella montaña hay un castillo negro, habitado por brujos, y estos brujos quieren que todos los días se les envíe una criatura humana, que entra en el castillo y no vuelve más. Antes quisieron a las muchachas, y el Rey tuvo que enviar a todas las mucamas y las cocineras y las tejedoras y las planchadoras; después a todas las damiselas de la corte y a todas las damas, y hace pocos días también a su única hija. Y ninguna de ellas volvió. Ahora el Rey está enviando a los soldados, de a tres, para ver si se pueden defender, pero nadie vuelve. ¡Oh! Si alguien lograra liberarnos de los brujos, sería dueño de la ciudad.
—Quiero probar yo —dijo el joven, y de inmediato se hizo presentar al Rey. —Majestad, quiero ir yo solo al castillo—. El Rey lo miró fijo: —Si lo logras —le dijo—, y liberas a mi hija, te la doy por esposa y heredarás mi Reino. Basta que tú consigas pasar tres noches en el castillo para que el hechizo se rompa y los brujos desaparezcan.
En los merlones del castillo hay un cañón. Si mañana por la mañana aún estás vivo, dispara un tiro, pasado mañana dispara dos, y en la tercera mañana dispara tres.
El mundo es una novela. Un artículo del escritor RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN
Nací y vivo en una ciudad junto al mar que arrastra la dudosa fama de no haber sido novelada nunca con genio. A 28 kilómetros de ella se yergue la heroica Vetusta, la ciudad que "dormía la siesta". Mis paisanos, del polígrafo Jovellanos para acá, apenas han podido oponer a tan gigantesco contrincante un puñado de magníficos pintores.
Escribo esto desde la ironía, por descontado. También en mi rincón del mundo ha habido escritores obstinados en encerrar la realidad dentro del enunciado de una novela. Yo me cuento entre ellos, y desde hace una década me aplico a este propósito con mayor o menor fortuna, pero siempre con ambición. Porque creo que el artista, como quería Miró, debe plantearse su tarea desde la mayor de las ambiciones, con todo el orgullo posible, para ejecutarla con la mayor de las humildades, desde la convicción de que, casi siempre, el territorio del arte es el fracaso.
Creo en la novela como trascendencia secular, como artefacto que alimenta nuestra búsqueda de significado, como recipiente donde se concentran esas verdades ocasionales, íntimas, sometidas a cambio, que me comprometen. Obviamente, el título El mundo es una novela es falso. El mundo no es una novela, pero el mundo nunca resulta tan comprensible como cuando se viste de novela. Si mi hija preguntara cómo era la España en la que nació, le diría que leyera una novela, por ejemplo Crematorio, de Chirbes. Si un hipotético extraterrestre preguntara cómo era el imperio que dominaba la Tierra en el siglo XX, le invitaría a que leyera Submundo.
La novela es una mentira que dice verdades. Yo me aplico a decir verdades, mis verdades, mintiendo novelas. En mis mentirosas novelas me planteo tres preguntas verdaderas que a todos afectan: ¿por qué existen el sufrimiento y eso que llamamos el mal? ¿Qué poder poseen el arte y, por extensión, la belleza para hacerles frente? Si no encuentro un sentido histórico, religioso, ni siquiera biológico a la existencia, ¿por qué me obstino en escribir, por qué no -por ejemplo- me dedico a ser una mala persona?
No poseo respuestas para estas preguntas. No soy político, hombre de Iglesia ni científico. Las respuestas de políticos, hombres de Iglesia y científicos no me interesan: en el primer y el segundo caso, porque no me las creo; en el tercero, porque no me consuelan o, sencillamente, porque me dan miedo. Por eso sigo escribiendo novelas, para interrogar a esa realidad que se obstina en permanecer insobornable a mis anhelos.
Toda ficción es el fantasma de un deseo. Se escribe acerca de lo temido o de lo perdido. Pero uno escribe también acerca de cómo quisiera que fuera la realidad que se construye a este lado del discurso, donde no hay novelas. Uno escribe mentiras esperando que alguien las emplee para construir verdades que hagan del mundo un lugar más habitable. Por eso a menudo recuerdo cierta pregunta de Hölderlin: "¿Para qué sirven los poetas en tiempos de penuria?". Creo que esa pregunta, que sin ser poeta asumo como propia, es la que intento responder cada vez que concibo el mundo como una novela, desde esa ciudad junto al mar en la que nací y vivo, y que arrastra la dudosa fama de no haber sido novelada nunca con genio.
Nota: los subrayados son míos.
Nota: los subrayados son míos.
Fuente: elpais.com
miércoles, 1 de febrero de 2017
Si esto es un hombre. Un poema de Primo Levi.
Primo Levi, poeta y escritor judeoitaliano. Nació en
Turín en 1919. Antes de la Segunda Guerra Mundial era químico
industrial. Arrestado en 1943, fue deportado a Auschwitz, trabajó como esclavo en el complejo industrial de la zona y sobrevivió por ser químico y de utilidad para los nazis y porque, según sus palabras, estuvo poco tiempo en el campo de exterminio, debido al final de la guerra.Su trilogía sobre el nazismo inspirada en su estancia en Auschwitz se compone de tres títulos: Si esto es un hombre, La tregua y Los hundidos y los salvados. Tres obras muy recomendables para su lectura y para saber del sufrimiento de aquellas personas asesinadas por los nazis y que todavía sigue presente en el mundo tanto como recuerdo y como desgraciada actualidad. Murió en 1987 en extrañas circunstancias. Hay quien opina que se suicidó.
Literatura de Mudéjares y Moriscos.
Es una recopilación de textos y estudios creada por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consta de los siguientes aparados:
Presentación
Presentación
Los autores y sus obras
Estudios y Bibliografía
Galería de Moriscólogos
Galería de imágenes
Biblioteca de Enlaces
Revista Sharq al-Andalus
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
El cuento transcurre en un espacio acotado, un hotel al que suelen concurrir viajantes de comercio. Un lugar de tránsito. Todo hace pensa...
-
Llegaban por bandadas las torcazas a la hacienda y el ruido de sus alas azotaba el techo de calamina. En cambio las calandrias llegaban s...
-
MIS HIJOS ME TRAEN FLORES DE PLÁSTICO Os enseñé muy pocas cosas. (Se hacen proyectos..., se imagina..., se sueña... La realidad es difer...
-
Saltó la barda de su casa. Detrás del solar de doña Luz estaba la calle; la otra calle, con sus piedras untadas de sol, que se hacían musica...
-
La navidad en que Papá Noel pasó la noche en casa fue la última vez que estuvimos todos juntos, después de esa noche papá y mamá terminaro...
