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viernes, 21 de noviembre de 2025

HAN KANG: «ESCRIBIR ES ENVIAR AL LECTOR UNA CORRIENTE ELÉCTRICA». (Entrevista) Xavi Ayén, Ethic 18 NOV 2025

Han Kang, Premio Nóbel de Literatura


Han Kang (Gwangju, Corea del Sur, 1970) ha ejercido varios oficios, aunque desde los 14 años sabe que quería ser escritora, como su padre. Ganadora del Premio Nobel de Literatura, su obra se caracteriza por la polifonía de narradores, la importancia de lo onírico y la denuncia de las opresiones que aplastan al individuo. Tras recibir a los 54 años el galardón de la Academia Sueca, asegura que «he vuelto rápidamente a mi vida normal, a mi rutina, a estar en casa junto a mi hijo. No quiero presión, me quedan muchos años de vida y no quiero dejar de escribir ni volverme tonta. Con un premio así tienes algunas obligaciones, pero las he cortado todas y he vuelto a mi vida cotidiana. El 1 de enero del 2025 he vuelto a escribir. Y no necesito nada más».


jueves, 6 de noviembre de 2025

MARGARET ATWOOD: “A las mujeres mayores solo nos permiten ser dos cosas: sabias ancianas o viejas brujas malvadas”. Iker Seisdedos, El País

La escritora, que publica sus esperadas memorias, reflexiona en una entrevista en Toronto sobre Trump, la vigencia de ‘El cuento de la criada’, la literatura canadiense o el final de la vida

Es hora punta en este ajetreado café del centro de Toronto, pero nadie parece reparar en la presencia de Margaret Atwood, la escritora más famosa de Canadá y una de las más célebres del mundo. Menuda, vestida de oscuro y tocada por un sombrero que tapa su blanca cabellera rizada, Atwood, de 85 años, cruza el local inadvertida y, en uno de esos soleados días en los que el otoño canadiense enseña tímidamente los dientes del invierno, escoge la terraza para hablar con un hilo de voz grave y su acostumbrada ironía de sus esperadísimas memorias.

No le veía el sentido a escribirlas (“¿Quién quiere leer la historia de alguien sentado delante de un escritorio peleándose con un folio en blanco?“, se pregunta en el libro; ”Para morirse de aburrimiento”, remata), pero finalmente lo hizo. Y las ha titulado El libro de las vidas (Salamandra), porque son exactamente eso: el recuento nada aburrido, generoso y bienhumorado de las existencias que le tocaron en suerte a alguien siempre dispuesto a restarse importancia: de la infancia silvestre a la juventud errante; del despertar como la poeta que acaba de ser galardonada con el Premio Internacional Joan Margarit a la consagración de la novelista; y de la madurez como la autora profética de El cuento de la criada a los años de la viudedad tras la muerte en 2019 de su segundo marido, Graeme Gibson, compañero de casi toda una vida y padre de su hija.

El libro, de casi 700 páginas, es también el relato de un tiempo perdido: la historia de la generación de la posguerra y de la evolución de las costumbres en la segunda mitad del siglo XX, de los triunfos y tribulaciones del feminismo y de esas letras canadienses que emergieron, gracias a ella y a sus coetáneos, a la sombra hegemónica de Estados Unidos. De ellas, el tópico suele decir que Atwood −“Peggy, para los amigos”, matiza− es su gran dama.

lunes, 21 de abril de 2025

“LAS PREGUNTAS SON PELIGROSAS PORQUE ALTERAN EL ORDEN ESTABLECIDO”. Entrevista a Alberto Manguel

Si algo define a Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) es su capacidad para indagar en los aspectos menos evidentes de la cultura, de las formas del libro a las metáforas que se han usado a lo largo del tiempo para describir al lector. Títulos como Breve guía de lugares imaginarios o su ya indispensable Una historia de la lectura dan cuenta de un espíritu al que no intimidan las grandes preguntas ni muestra desprecio por las pequeñas. Su libro más reciente (Curiosidad. Una historia natural, Almadía, 2015) es una exploración –amplia, documentada y libre, en más de un sentido– de ese deseo de saber que nos identifica como seres humanos.

"Las preguntas son peligrosas porque alteran el orden establecido. Por eso en los dogmas políticos y religiosas, toda pregunta tiene su respuesta absoluta. Preguntar es levantar la tapa de la caja de secretos, abrir la puerta prohibida. La curiosidad nos hace transgredir para avanzar. Una sociedad en la que no se hacen preguntas es una sociedad muerta. Es la definición de Auschwitz que el guarda le dio a Primo Levi: “Aquí no hay porqué.”

ACCEDER A LA ENTREVISTA Y AL ARTÍCULO "CURIOSIDAD" DE A. MANGUEL

Fuente: Blog Letras Libres

lunes, 17 de julio de 2023

“La literatura nos permite comprender las razones del otro”: Ana Maria Machado

Autora de más de un centenar de historias para el público infantil y juvenil, así como de novelas y ensayos, Ana Maria Machado (Río de Janeiro, Brasil, 1941) es también artista plástica y periodista. Se ha desempeñado principalmente como editora y aguda crítica teatral, labores de las que decidió apartarse para dedicarse a escribir y fundar Malasartes, la primera librería de su país especializada en literatura infantil.

“Soy escritora y la ficción me permite dar cuenta de lo que ocurre en el entorno; soy también autora de novelas históricas que están insertas en nuestra vida”, advierte la formidable intelectual, quien acostumbra dedicar las mañanas a la escritura y continúa siendo una ávida lectura de autores como Philip Roth –a quien espera ver consagrarse con el Premio Nobel de Literatura–, Albert Camus, Gabriel García Márquez, José Saramago o Rubem Fonseca.

De vuelta a Río de Janeiro, tras finalizar su doctorado en lingüística de la École Practique des Hautes Études de París, dictó clases de teoría literaria y literatura brasileña en la Universidad Federal y la Escuela de Comunicación, para luego ocupar el cargo como primera catedrática de literatura infantil en la Pontificia Universidad Católica.

Leer para escribir y dialogar

¿Qué libros recuerda haber leído durante su niñez?
Mi papá tenía la costumbre de tomar un libro en su versión original para luego contármelo con sus propias palabras: recuerdo El Quijote, Las aventuras de Robinson Crusoe, así como Los viajes de Gulliver, sobre todo la parte correspondiente a Liliput: ese hombre inmenso rodeado de todos esos seres pequeñitos, y que sin embargo habían logrado atarlo y mantenerlo preso.

Él también me contaba muchos cuentos de hadas e historias que hacen parte de la tradición literaria universal: los cuentos de Charles Perrault y Han Christian Andersen. Recuerdo mucho las historias de El gato con botas o El patito feo.

Y además mis padres también tenían la costumbre de leerme con frecuencia las historias de Monteiro Lobato, un escritor brasileño muy destacado quien escribió para niños entre las décadas del 20 y el 40, considerado todo un clásico.

¿Dedicaban un momento especial para realizar estas lecturas?

Es posible, pero la verdad no lo recuerdo; sé bien quién me contó una historia o me habló de un cuento porque no necesariamente tenía que ser una actividad para antes de dormir. Papá y mamá me contaban cuentos todo el tiempo.

¿Por qué resulta tan importante que los clásicos literarios puedan estar al alcance de los niños?

Hay dos posturas sobre este asunto: la de aquellos países desarrollados en los que hay una tradición respecto a la importancia de la lectura de este tipo de obras, en las que el esfuerzo debe hacerse en la expansión y modernización de sus bibliotecas, y la de países como los nuestros, de tradición mucho más reciente, en los que muchas veces se debe comenzar a partir de cero.

Uno de los principales aliados en procura de construir esta tradición es sin lugar a dudas la escuela y posteriormente la multiplicación de bibliotecas, porque los niños deben habituarse a convivir con los libros, saber que ahí están y que pueden tomarlos cuando quieran.

Las bibliotecas podrán ser importantes en la medida que sean capaces de tener una programación novedosa y divertida que resulte atractiva para los niños, aunque insisto en que esto hace parte de una segunda fase.

Fuente:MaguaRed. Cultura y primera infancia en la web

viernes, 19 de mayo de 2023

"JUAN JOSÉ MILLÁS: "LA LECTURA ES UN ESTUPEFACIENTE". Una entrevista realizada por Laura García Higueras y publicada en elDiario.es el 19 de marzo de 2023

El escritor publica su nueva novela, 'Solo humo'. Un libro en el que la biblioteca de un padre ausente se convierte en la puerta para conocer quién fue. “Al aprender a leer se aprende a leerse”, afirma

“Tu padre ha muerto”. Con esta noticia irrumpe la madre de Carlos en su habitación el día de su dieciocho cumpleaños. Un hombre al que, durante toda su vida, ella le había descrito como “turbio”. “Se desatendió de ti a los cuatro días de que nos separáramos”, había sido su otra frase favorita. El duelo de este joven recién entrado en la mayoría de edad es el hilo vertebrador de Solo humo (Penguin Random House), la nueva novela de Juan José Millás. Un texto que convierte la biblioteca de una figura paterna ausente en la puerta abierta para conocer quién fue.

Leer sus libros y examinar con ahínco el que se quedó en su mesilla de noche esperando a volver a ser manoseado se tornan en una especie de obsesión para el joven. “Se cae en los cuentos”, explica el escritor a este periódico sobre lo que supone para su personaje adentrarse en estos volúmenes recién heredados. Y es que, para el autor de títulos como Papel mojado y Los objetos nos llaman, “la lectura es una de las experiencias más perturbadoras que existen”. Darse cuenta de que, pese a ello, nadie lo había contado, prendió la mecha para embarcarse a contar esta historia.

Solo humo tiene tintes de homenaje al ejercicio de leer, al que erige como su verdadero protagonista. Millás reconoce que no le “preocupa” si se está o no perdiendo el hábito a la lectura; aunque sí reivindica su importancia durante la adolescencia, por su impacto positivo en la “construcción de la identidad”. CONTINUAR LEYENDO

viernes, 17 de febrero de 2023

SAMANTA SCHWEBLIN: "Un libro de cuentos es la mejor manera de entrar a un autor"

La escritora argentina ofreció una conferencia en Casa América, en Madrid. Habló sobre el premio National Book Award que recibió en 2022, su experiencia en los talleres de escritura y defendió el formato cuento.

La escritora argentina Samanta Schweblin colmó este miércoles el anfiteatro Gabriela Mistral de Casa América en la tarde-noche madrileña. Allí, ante más de 300 personas, habló sobre lo que fue recibir en 2022 el National Book Award por su libro Siete casas vacías, su experiencia en los talleres de escritura y defendió la escritura de cuentos, el formato que caracteriza su obra.
Tras la bienvenida ofrecida por Enrique Ojeda Vila, director general de Casa América, Schweblin dialogó con Javier Rodríguez Marcos, coordinador de información literaria de 'Babelia', el suplemento cultural del diario El País y con Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma.

Schweblin recibió el año pasado el National Book Award en la categoría de literatura traducida, por la traducción de Megan McDowell. “Fue una verdadera sorpresa. De verdad no te dicen que te van a dar el premio hasta que alguien sube al escenario y abren el sobre, como en los Oscars”, recordó entre risas.
“No pensé que me lo iban a dar porque es un libro de cuentos. Los norteamericanos leen muchísimo más cuento que en Europa, aun así es un premio que no suele premiar libros de cuentos”, analizó y consideró que el hecho de haber sido galardonada “abre puertas”. “Ahora los libros de cuentos en español también pueden ganar. No fue un premio solo para mí", afirmó. 
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En defensa de los cuentos

“El que dice que no le gusta el cuento es como el que dice que no le gusta el cine. Lo que le pasa es que no encontró el director que le gusta. Es un imposible”, lanzó Schweblin y recordó que de joven le gustaba leer antologías de cuentos por la multiplicidad de autores a los que podía acceder en un solo libro.

“Yo estaba buscando mi tradición. Ya sabía que me gustaba el cuento, había unos que me entretenían y otros que me daban vuelta y me dejaban pensando qué iba a hacer con mi vida, me colapsaban”, rememoró y consideró que “un libro de cuentos es la mejor manera de entrar a un autor”. CONTINUAR LEYENDO

martes, 22 de marzo de 2022

“La literatura infantil en América Latina es un trabajo en progreso”. Enrevista a Yolanda Reyes.

Los escritores de literatura infantil en América Latina están escribiendo, tachando, borrando y volviendo a escribir. Están en su mejor momento o en un “trabajo en progreso”, dice Yolanda Reyes (Bucaramanga, 1959), una de las escritoras contemporáneas más importantes de Colombia.

Reyes, que ha dedicado su trabajo literario al público infantil y al fomento de la lectura, reconoce que aunque no existen todavía las condiciones ideales para el oficio, cada vez se abren más opciones y “la salud del género es cada vez mejor”. La autora de El terror de sexto B (1995), Cucú (2010) y Mi Mascota (2011), entre otras reconocidas obras, es una de las voces del Festival Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil, organizado por la Fundación Santillana, que se celebra por primera vez en Bogotá.

ACCEDER A LA ENTREVISTA
 Fuente: cultura.elpais.com

martes, 1 de septiembre de 2020

CÓMO HACER NATILLAS | ENTREVISTA A MARÍA TERESA ANDRUETTO


De un castellano preñado de piamontés e italiano, y el de la llanura cerealera de Córdoba; de la melancolía de un pueblo que añora un tiempo ido, antepasado, nace la lengua de María Teresa Andruetto, una lengua madre poblada de mujeres madres, hijas, abuelas, e interpelada siempre por los otros.
Teresa nació en Arroyo Cabral, Provincia de Córdoba, en 1954. Publicó novela, cuento, ensayo, literatura infantil. En Poesía: Palabras al rescoldo (Argos, 1993), Pavese (Argosos, 1998), Kodak (Argos, 2001), Beatriz (Argos, 2005), Sueño americano (Caballo Negro, 2008), Tendedero (CILC, 2010), Cleofé (Caballo Negro, 2017), Rembrandt/Beatriz (Viento de Fondo, 2018). En 2019, Ediciones en Danza aúna su Poesía reunida, con prólogo de Jorge Monteleone, y una selección de fotos a modo de coda.

En su obra versátil abunda el relato, la historia familiar, la genealogía, y una poética que es diálogo, oralidad, fusión de nombres, voces, versos. Pavese, el feminismo, Beatriz Vallejos, la fotografía, el tiempo que en ella se detiene, y la melancolía, y las recetas que pasan de generación en generación: “Mejor / que la leche pase / tibia, / por obra de tus manos, / desde la vaca / al cuenco / asentado en tu vientre. / Si es así, / sólo bastará espesarla / a fuerza de harina / o de fécula, / mareando la blancura / con una vara / de madera. / No olvides perfumarla / con naranja seca, / con limón, / con ramas de canela. / Y volverás a ser niño / cuando la comas / bajo la luna llena”.


lunes, 10 de diciembre de 2018

La rebeldía de lo bello, lo lento, lo humano. Entrevista en el periódico PÁGINA12 al investigador especializado en educación Carlos Skliar, autor de Pedagogías de las diferencias.

Defiende la escuela como el último lugar posible del tiempo libre para chicas y chicos, la conversación como espacio de enseñanza y aprendizaje, la variación de las elecciones en “el mundo de verdad”. Frente a la uniformidad, el espíritu pragmático y el mandato de la productividad, el investigador advierte sobre la necesidad de liberar la infancia de las urgencias y las lógicas adultas.

En el último tiempo las ideas de Carlos Skliar en torno a la educación ganaron una popularidad que todavía para él resulta extraña. Su libro Pedagogías de las diferencias (Noveduc), publicado a comienzos del año pasado, ya va por su quinta reimpresión. Investigador principal del Conicet, reconocido internacionalmente por sus aportes pedagógicos y filosóficos al campo de la educación, algunos de sus planteos parecen atentar contra el estado de las cosas de esta época en el que impera la velocidad, la hiperconectividad, el pragmatismo. Propone la defensa de lo que considera virtudes olvidadas por la humanidad, entre otras la conversación como forma de transmitir conocimiento, y el silencio como imprescindible para indagar los desafíos vitales. Pero sus reflexiones no van dirigidas a una tribu de anacoretas sino a maestros y maestras del Sur del mundo. Porque es en las escuelas, dice, donde todavía se puede apostar por espacios de libertad, que se rebelen contra los mandatos productivistas, y que se permitan la posibilidad de mostrar otros mundos posibles. “Hay una generación de chicos agotados, que además están confundiendo saber con saber buscar”, afirma. De lo que se trata es de que niños y niñas puedan vivir la infancia sin las urgencias adultas. Cuenta que los chicos le preguntan todo el tiempo qué les puede enseñar que no esté en Youtube. “Y lo que pienso es que lo que no está ahí son los vínculos que se han tenido, que se han dado a lo largo de la historia, con una cosa llamada libro, con una cosa llamada canción, con una cosa llamada pintura”, reflexiona en diálogo con PáginaI12.


lunes, 20 de agosto de 2018

"El relato íntimo es la puerta grande para entender lo que ha significado el terrorismo". Entrevista en eldiario.es a Luisa Etxenike, autora de "Absoluta presencia", un libro inmerso en la vivencia del terror de ETA.

No hace mucho que leí este libro y he de decir que, además de gustarme, me dejó con el deseo de volverlo a leer con más tiempo. Y es que los textos de Luisa Etxenike, dado el mimo y el cuidado que pone en ellos, son para degustarlos, para saborearlos lentamente. Más adelante tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro por parte de la autora en un acto organizado por la Fundación Fernando Buesa, de la que tengo el honor de ser patrono. En ese acto pude descubrir nuevas claves del texto. Algo que ahondó en mis deseos de su relectura. Además, como todo buen libro, es muy recomendable para hacer una lectura compartida del mismo, bien a través de una Tertulia Literaria Dialógica o de un Club de Lectura.

Hace dos días, aparecía en el diario.es una entrevista con la autora que me ha recordado aquella presentación. Merece la pena leerla y saborear, no solo sus comentarios sobre la novela, sino las reflexiones que con ellas hace sobre la literatura, sobre el lenguaje poético y narrativo.

Así comienza la entrevista:

La última novela de Luisa Etxenike, Absoluta presencia (Ediciones El Gallo de Oro), transcurre en París, aunque sus principales protagonistas son vascos, una familia donostiarra que se exilió en los años de plomo, cuando ETA impuso la “socialización del sufrimiento”, un eufemismo más de los que han surgido en estos años, cuando “se fundía el hierro del lenguaje para darle otra forma”, como se sugiere en el relato.


Es verdad que ha habido obras literarias y cinematográficas anteriores al cese de ETA y a su disolución y es cierto que ahora parece que hay un boom, que yo no lo atribuiría al fenómeno Patria, porque al mismo tiempo se estaban escribiendo otras novelas que han salido cercanas en el tiempo. Ahora bien, creo que no ha hecho nada más que empezar el tratamiento de la literatura de lo acontecido en estos años de violencia terrorista. Porque la literatura lo que hace es colocar las experiencias y las dinámicas sociales en el foco. Es lo que identifica a todas estas obras, o a muchas, que están apareciendo: esa mirada muy cercana a la intimidad de las personas, al impacto que ETA tenía en esa intimidad y en el entorno social cercano. En ese sentido, mi novela se sitúa ahí.


[...] La literatura convierte en experiencia lo que a veces tenemos como información de lo sucedido. Y a través de esa experiencia, puede convertirse en conciencia, en conciencia muy profunda de lo que aconteció. Además, una novela es organización, es estructura, y en ese sentido también pone a la experiencia pasada una estructura, la que sea, pero que es una estructura coherente a lo largo de la obra. Pero diría algo más, la literatura se construye con personajes, sí, pero también buscando y encontrando detalles, detalles expresivos, elocuentes. Yo creo que la memoria son detalles. Se ha hablado del relato de lo sucedido, a mí me gustaría hablar de los detalles de lo sucedido porque creo que en esos momentos, en esos gestos precisos se encuentra mucha elocuencia y mucha cercanía.

[...] Efectivamente, creo que aquí hemos vivido esa situación y lo he lamentado y he escrito sobre esa falta de fiabilidad, de confianza en las palabras, porque eran utilizadas mal, con indigencia. Se ha utilizado el lenguaje por inercia, llegó un momento en que todo el mundo llamaba a las cosas de la misma manera y así se instalaron hábitos de lenguaje. Pero también las apropiaciones indebidas cuando los victimarios parecían las víctimas, los perseguidos. O los eufemismos que ocultaban la absoluta realidad de los crímenes, en lugar de llamar a las cosas por su nombre. Esa manera de encubrir, de retorcer, de disimular, incluso de descuidar, porque muchas veces ha sido descuido, nos ha llevado a que el lenguaje no fuera un aliado del conocimiento de lo que estaba pasando, sino un enemigo del conocimiento de lo que estaba ocurriendo. Para la literatura, el lenguaje es esencial. En la medida en que se cuidan las palabras, la devolución de la calidad del lenguaje a lo narrado será también la devolución de la calidad a la experiencia, a la conciencia. En el arte no hay eufemismos. Las palabras están desnudas en toda su riqueza. Decía Rulfo que él quería escribir novelas con palabras de adobe. Yo también quiero escribir novelas con la verdadera materia prima del lenguaje. Ahora que está de moda el pan, yo quiero escribir novelas con la masa madre del lenguaje, con limpieza, calidad, que no excluye la metáfora, la imagen, pero con toda la grandeza del lenguaje.

viernes, 10 de agosto de 2018

“Todos tenemos algo que ofrecer y una historia que contar”. María Elena Hipólito entrevista a Michéle Petit.

“Todos los adultos fueron niños alguna vez, pero sólo unos pocos lo recuerdan”, sostiene Antoine de Saint-Exupéry en El Principito, uno de los libros más leídos y queridos de los últimos tiempos. El aviador, personaje del relato, recuerda y narra sus experiencias de pequeño y su encuentro en el desierto con el rubiecito proveniente del asteroide B-612; lo cuenta a través de las manos y de la imaginación de Saint-Exupéry. Su historia llegó a millones, personas que si bien no tienen el libro en la mano, la escucharon, la siguieron transmitiendo y se reencontraron con su niño interior.
En concordancia con este postulado, se realizó hasta ayer el II Congreso Infancia y Cultura: Territorios para Pensar las Infancias, bajo el lema ‘Ver el mundo como los niños y niñas que fuimos’. Del encuentro participaron destacadas personalidades nacionales e internacionales. Una de ellas fue la socióloga y antropóloga francesa Michéle Petit, una de la mayores referentes en estudio de la lectura a nivel mundial. 
Algunos de sus libros más famosos son Pero ¿y qué buscan nuestros niños en sus libros? (2002), El arte de la lectura en tiempos de crisis (2008), Una infancia en el país de los libros (2008) y Leer el mundo: Experiencias actuales de transmisión cultural (2015).

(Fuente: elterritorio.com.ar)

[...] La literatura existe de manera oral y es inmensa. En todas las culturas y en todas las culturas orales se canta, se cuenta a los niños. Lo que pasa en el mundo contemporáneo -con la amplitud de las migraciones y con la manera en que se trata a los migrantes-, muchas personas pierden, olvidan o dejan atrás la lengua, los cuentos que les transmitieron cuando eran chicos. Poco a poco, con la vida dura, la omnipresencia de cómo sobrevivir se usa una lengua de la designación inmediata de las cosas, una lengua útil, y ya no se usa la lengua de la narración, la lengua poética; y eso para mí es lo muy grave, cuando no hay en un lugar, en una familia la presencia de esa otra lengua.

[...] Cada vez que narras algo a una persona por literatura oral o escrita, a los otros les despierta recuerdos propios y se reencuentran con sus riquezas propias. Todos tenemos algo que ofrecer y una historia que contar, pero a veces se tapan la boca, la olvidaron o creen que no están legitimados para hacerlo.

[...] Para mí lo más importante es relacionarnos con otras culturas, con otras formas de ver el mundo; no es lo uno contra lo otro, es lo uno y lo otro como complemento. Lo importante es no olvidar que somos seres poéticos, seres narrativos desde hace más de 30 mil años. Y en los tiempos contemporáneos nos vemos muy frecuentemente reducidos, en los discursos y en las prácticas, a variables económicas más o menos adaptadas a las exigencias neoliberales. No somos solamente eso, tampoco se nos puede reducir a nuestros roles sociales, por fundamentales que sean, somos también seres poéticos y quizás antes que nada y antes que todo seres poéticos. Es decir que hemos dibujado, hemos pintado, hemos cantado mucho antes de inventar la agricultura o de inventar la novela. Es una dimensión vital.

[...]  [leer] No es siempre un placer, pero por diferentes motivos. Si la lectura te recuerda a algo que te hizo mal en la escuela, donde sentiste una humillación porque no entendías. Leer también te hace llorar de dolor por ciertas experiencias, no es un jueguito, es una posibilidad de acercarse a la experiencia humana. Personalmente los libros que más me han gustado en la vida no fueron necesariamente los que más placer me dieron . Es una experiencia compleja. 

martes, 3 de julio de 2018

“LOS EUROPEOS TENEMOS MUCHO QUE APRENDER DE LOS LATINOAMERICANOS". Entrevista a la antropóloga francesa Michèle Petit. En su último libro, Leer el mundo, la investigadora recoge testimonios y experiencias de lectura transformadoras, muchas de ellas, de la Argentina. Petit aborda el tema de la transmisión cultural a los niños.

Te presento el mundo. Te presento a aquellos que te han precedido y el mundo del que vienes, pero te presento también otros universos para que tengas libertad, para que no estés demasiado sometida a tus ancestros”. Eso es lo que dice Michèle Petit que se le está diciendo a un niño o a una niña cada vez que se le cuenta un cuento, se le repone un relato familiar, se le leemos en voz alta o se le canta una nana. Esa transmisión cultural primera, asegura, es la que vuelve el mundo habitable, comprensible, posible de asir para el recién llegado. Y su dimensión, necesariamente, es poética. De certezas como estas, necesariamente políticas, está hecho su libro Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural. Y por allí discurrió también la reciente visita de la antropóloga francesa a Misiones, invitada a dar la conferencia magistral del congreso “Territorios para pensar las infancias”, que se realizó en el Parque del Conocimiento de Posadas.

En su libro, Petit recoge numerosos testimonios y experiencias de lectura transformadoras, muchas de ellas, de la Argentina. Cuenta que lo escribió “como un acto de rebeldía contra el hecho de estar cada vez más obligado, si se defienden las artes y las letras (o también, las ciencias), a proveer pruebas de rentabilidad inmediata, como si esa fuera su única razón de ser”. Pero también a partir del “hastío de los discursos de la queja que se han multiplicado en todos los ámbitos y que se oyen bastante a propósito de la lectura, las bibliotecas o la transmisión cultural”. Esta visita a la Argentina no es una más. “Con mucha gente en América latina, pero aun más en la Argentina, tengo una historia de amor. Porque yo viví en América latina en mi adolescencia, y regresar siempre es un gusto. La gente tiene una hospitalidad increíble, eso hace bien”, agradece en diálogo con PáginaI12.

“Trabajo sobre los temas de lectura, literatura, educación artística y transmisión cultural desde hace unos veinticinco años. Al principio trabajaba en Francia en contextos desfavorecidos: ambientes rurales, barrios populares, para ver la relación que la gente tenía en particular con la lectura y la literatura. En algún momento viajé aquí, me invitaron, y muy rápidamente mis estudios tuvieron gran difusión. Porque era gratificante para los mediadores, por fin algo se decía de lo que hacían”, recuerda la investigadora. “Empezaron a llamarme para que contara sobre mis estudios europeos, de Argentina, Colombia, México, etc. Se publicaron libros míos que circularon mucho. Y cada vez que daba una conferencia, la gente venía y me contaba lo que ellos hacían. Así descubrí maravillosas experiencias literarias y artísticas compartidas, armadas por gente en contextos difíciles, críticos. Empecé a interesarme mucho por eso y pensé: hay que estudiar esto, en serio. Cada vez que viajaba aprovechaba para quedarme más y hacer entrevistas con la gente que había realizado experiencias interesantes, visitaba sus talleres, seguía sus trabajos. Después escribí un libro para contar esas experiencias”, repasa el trayecto que la llevó a establecer un vínculo que se ve reflejado en sus libros.

Fuente: pagina12.com.ar

lunes, 19 de febrero de 2018

Una entrevista con el autor e ilustrador infantil inglés. Anthony Browne: "Siempre dejo mucho espacio para la improvisación"


Acaba de publicar su título número 50, Hide and seek, y hace poco se cumplieron 30 años de la salida de Willy el tímido, libro que introdujo a sus personajes simios en las bibliotecas de miles de chicos y chicas de todo el mundo. Una entrevista con uno de los autores e ilustradores más adorados de la literatura infantil, Premio Hans Christian Andersen.

Emociones y empatía: esos son los contenidos claves de los que, según Anthony Browne, se ocupan los mejores libros para chicos. Y en su respuesta también dice que, cuando están hechos así, a los libros infantiles los pueden disfrutar tanto niños como adultos.

Browne fue el primer inglés en recibir la medalla del Hans Christian Andersen por sus ilustraciones, y ahora sus libros se pueden leer en 26 idiomas. Acaba de publicar su título número 50, Hide and seek, y hace poco se cumplieron 30 años de la salida de Willy el tímido, aparecido después de Gorila, su libro más reconocido, el que introdujo a sus personajes simios en las bibliotecas de miles de chicos y chicas de todo el mundo. Browne es uno de los autores e ilustradores más adorados, con sus acuarelas de colores magníficos plagadas de secretos diminutos, sus personajes conmovedores, sus historias a la vez simples y profundas.

Hijo menor de dos, nació en 1946 en el Reino Unido. Mientras estudiaba diseño gráfico, su padre murió "de repente y horrendamente" frente a él, y eso tuvo gran repercusión en su vida (a su padre está dedicado uno de los libros más hermosos que hizo Browne: una versión personalísima de King Kong). Después de un período que resume como "oscuro", abandonó la carrera. Supo de un trabajo como dibujante en temas médicos y le pareció interesante, así que lo tomó. "Trabajé en la enfermería del Manchester Royal por tres años, pintando delicadas acuarelas de operaciones grotescas. Eso me enseñó más de dibujo que lo que alguna vez aprendí estudiando", dice. "Pensé que probablemente era momento de pasar a otra cosa cuando pequeñas y extrañas figuras empezaron a aparecer en esos dibujos que tenía que hacer, así que comencé a dedicarme a hacer tarjetas de cumpleaños". Por esos días envío sus primeras propuestas a editores, probando suerte.


Fuente: www.eternacadencia.com.ar


sábado, 7 de octubre de 2017

2 Entrevistas a la escritora y activista india Arundhati Roy en El País y en la Cadena SER.

1. ENTREVISTA EN EL PAÍS

Veinte años después del éxito mundial de 'El dios de las pequeñas cosas', la autora india vuelve a la novela y hurga en la herida del nacionalismo hindú con 'El ministerio de la felicidad suprema'

Arundhati Roy tiene maneras suaves y voz dulce con las que expone opiniones contundentes. Para evitar las polémicas que la envuelven (en realidad, violencia pura), la escritora india promociona su novela por todo el mundo menos por el suyo. “No quiero que la noticia de mi nueva obra sea que han destruido la librería”, explica en Cascais (Portugal), donde participa en el Festival Internacional de Cultura. Hoy está en la ciudad portuguesa, mañana en Fráncfort, ayer en Londres y dentro de unos días en Barcelona. Una gira por una veintena de países para anunciar El ministerio de la felicidad suprema, el regreso de la escritora india a la novela después de El dios de las pequeñas cosas, la obra iniciática que sorprendió al mundo literario: ocho millones de copias vendidas en 42 idiomas. Entonces, Arundhati Roy tenía 35 años, ahora ha cumplido los 55.


2. ENTREVISTA EN LA CADENA SER



sábado, 23 de septiembre de 2017

Entrevista a Maurice Sendak.


"Cuando mi padre me leía, yo me recostaba sobre él y me volvía parte de su pecho o de sus brazos. Y yo creo que los niños que son abrazados y sentados en las piernas -deliciosamente acariciados- siempre asociarán la lectura con los cuerpos de sus padres, con el olor de sus padres. Y eso siempre te hará lector. Porque ese perfume, esa conexión sensorial dura para toda la vida.

Al fin y al cabo, somos animales. Si observamos a los cachorros, veremos que necesitan "ser lamidos" para sobrevivir. Pues bien, nosotros también necesitamos ser "lamidos" para sobrevivir. Y la lectura se convierte, de alguna manera, en un lamido. Cuando no solo hoy es un cuento entrañable, sino que además estás apretado por la persona más importante para ti en el mundo, la conexión que se establece no puede disolverse. Por ejemplo, ahora estoy leyendo a Shakespeare de corrido, y cuando me alarmo y me asusto, y me detengo y vuelvo a comenzar, hay una especie de conexión visceral con mi padre, como lector, que me hace continuar.

Si hay algún consejo que yo puedo dar, es ese: si estás buscando una manera de acercarte a tus hijos, no hay nada mejor que sentarlos en las piernas y leer. Cuando los pones frente a un computador o a un televisor, los estás abandonando. Los estás abandonando porque están sentados en un sofá o en el piso y probablemente están abrazando a un perro. Pero no te están abrazando a ti."

 Maurice Sendak. De una entrevista al autor en Home Arts (internet)

domingo, 16 de julio de 2017

Emilio Lledó: “Hay que hacer mentes libres”.


La reedición de un libro de entrevistas realizadas al filósofo entre 1965 y 2017 muestra su obsesión por la educación pública


Ser el sabio oficial de un país es agotador. Todos, todo el rato, quieren una frase redonda, una enseñanza iluminadora, una conferencia memorable. Emilio Lledó (Sevilla, 1927) dice que está aburrido de escucharse a sí mismo. Pero no lo está. Sabe que solo a través de la palabra puede incitar a la reflexión. Y en hacer pensar está desde que se convirtió en profesor de Historia de la Filosofía: “Creo mucho en la cultura, en el sentido técnico de la educación, de hacer una persona crítica, y al mismo tiempo la educación es también unos modales. Por eso la Educación para la Ciudadanía es fundamental. No se trata de enseñar asignaturitas, sino de hacer pensar”.

En Dar razón (KRK), el libro que resume 50 años de entrevistas con el filósofo y académico, se aprecia esa pervivencia de sus afanes: “Se ve que tengo las mismas obsesiones”. Si en 1965 lamentaba “la estrechez de muchos de nuestros planteamientos pedagógicos”, en 2017 censura “la proliferación de colegios privados que rompen el principio de igualdad”. La devoción de ayer hacia los libros de texto se ha trasladado hoy a los ordenadores. Ni unos ni otros, por sí solos, enseñan a pensar.

En este ejercicio de revisión que propone la obra —editada originalmente en 1997 por la Junta de Castilla y León—, Lledó recupera el prefacio original, donde abordaba la dificultad de trasladar el carácter de lo oral a lo escrito, "la gran transformación a la que obliga el paso de la siempre cálida, redonda, articulación de cada sonido, hacia ese espacio plano de una escritura que no ha sido escrita, que fue hablada y oída 'al aire de su vuelo' y que tendría que forzar la conversión de un lector en un nuevo e imprevisto oyente". CONTINUAR LEYENDO
Fuente: cultura.elpais.com