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jueves, 16 de abril de 2026

"ESE OBJETO REPLETO DE PALABRAS". Un artículo de Pilar Adón, Premio Nacional de Narrativa 2023 (El País 23 ABR 2024)

Son muchos los cantos de sirena que incitan a abandonar el libro en pro de la orgía tecnológica

Una persona que lee libros es una persona sospechosa. Y cuantos más libros lea, más sospechas despertará. Soy consciente de que un texto como este va destinado a incondicionales de la lectura. Simpatizantes y lectores habituales de libros que, como yo, no se sienten sospechosos en su día a día. Pero cambiemos la perspectiva, giremos el punto de vista y centrémonos en la imagen que ofrecemos cuando leemos un libro en el metro, en un avión, por la calle a veces, en una cafetería, rodeados del bullicio habitual, las voces que no paran porque han de anunciarnos la próxima parada, el precio de la consumición, el contenido del audio de WhatsApp que escucha su receptor y de paso todos los que le rodean. ¿No estamos cometiendo un acto de rebeldía que roza la ofensa? ¿No nos estamos declarando habitantes de un mundo aparte? En la conferencia segunda de Elizabeth Costello, de J. M. Coetzee, la protagonista, que es escritora, se embarca en un crucero en el que ha de dar una charla y mezclarse con los pasajeros porque la pagan por eso, y en el transcurso del viaje conoce a otro escritor invitado que explica que cuando alguien empieza a leer ante él es como si levantara un letrero en el que pusiera: “Dejadme en paz. Lo que estoy leyendo es más interesante de lo que puedes ser tú”. Para él el libro actúa como escudo, arma defensiva que, como tal, protege a quien la usa, pero también ataca. Entre otras razones porque el libro es silencio para los demás. Solo le habla a quien lo lee. Y ese momento de intimidad que se produce a plena luz del día, en que un ser humano lector y un objeto repleto de palabras se funden en una única forma, bajo una envoltura invisible que genera una unión que se diría sensual y al tiempo intelectual, sin duda apasionada y profunda, desconcierta por lo inabordable y lo secreto.

Son muchos los cantos de sirena que incitan a abandonar tal onanismo lector en pro de la orgía tecnológica. Esa evasión en apariencia más directa y espontánea. Más global. Más solidaria y más del ahora, hasta el extremo de que se diría que rejuvenece. Leer es de ancianos; al navegar, en cambio, alzamos el pendón de la eterna juventud. La propia literatura está repleta de ejemplos de lectores aprensivos, decaídos, molestos, cuando no directamente peligrosos. El Casaubon de Middlemarch; Holden Caulfield; la Annie Wilkes, de Misery, por no hablar de nuestro Quijote o del Jorge de Burgos de El nombre de la rosa. En cambio, ahí tenemos esas cándidas imágenes de influencers que brillan, literalmente, mientras nos hablan de lo mucho que viven y disfrutan, animándonos a un deslumbramiento continuo en nuestra libertad de ejercer un scroll infinito.

Sospechosos somos, pues, para los integrados. Pero, manteniendo el tono de ironía, dirijámonos a los apocalípticos y veamos que nada hay nuevo bajo el sol. Leemos en el Eclesiastés: “De algunas cosas se dice: “Mira, esto es nuevo”. Sin embargo, ya sucedió en otros tiempos, mucho antes de nosotros”. Ninguna de las variadas adicciones atribuidas a los recientes sistemas de captación de atención es novedosa para los lectores de libros. Veamos algunos ejemplos: lo primero que hacemos al levantarnos y lo último que hacemos antes de dormirnos es mirar el móvil, se nos dice, y respondemos: lo mismo que con un libro. La ansiedad que se genera ante lo limitado de nuestra atención frente a tanta información está directamente relacionada con la que nos entra al pensar en la cantidad de libros que hay por leer y la certeza de que no los abarcaremos nunca. La falta de escucha en cenas familiares, encuentros con amigos, cuando se mira el WhatsApp o los privados de Instagram y nos perdemos parte de la conversación ocurre igualmente al comprender de repente alguna trama de la novela que estemos leyendo o escribiendo. Se acusa a los incondicionales de las redes de que lo que acontece en su móvil les resulta más interesante que lo que tienen al lado; nada original, de nuevo: lo que nos cuentan los libros siempre nos ha parecido más fascinante que lo que sucede a diario, e incluso sentimos que conocemos mejor a los personajes clásicos que a muchos de nuestros familiares. Más casos: se advierte del peligro de vivir encerrados en un mundo digital que no es el auténtico y que nos hace perder el contacto con lo que nos rodea. En el caso de los lectores de ficción, podríamos ir incluso más allá: somos conscientes de que los personajes ni siquiera existen. Al menos los titulares con que nos bombardean las redes se refieren a la realidad, están conectados con ella, hablan de seres que no son pura invención. Se nos avisa también del fenómeno de cámara de eco que nos hace encontrar solo contenidos afines a nuestros gustos e ideas, mensajes que nos refuerzan a la vez que nos aíslan gracias al filtro burbuja, que nos sumerge en un bucle de información sesgada, momento en que los lectores de libros pensamos en cómo uno nos lleva a otro y en los muchos que nos perderemos por las tendencias, las apetencias y necesidades del momento, la orientación de los demás.

Ya la propia invención de la imprenta despertó todo tipo de sospechas, por no hablar de ocasiones como la del acceso de las mujeres a una lectura libre sin la supervisión de un hombre que decidiera qué sí y qué no. En cualquier caso, y visto que somos sospechosos desde una perspectiva y desde la contraria, tras este peculiar planteamiento de tesis y antítesis, pasemos a la síntesis: si hay algo que los nuevos sistemas de entretenimiento masivo no pueden ofrecernos es esa facultad del alma, como dice el Diccionario de la Lengua Española, que nos saca de lo inmediato, nos transforma, nos hace empáticos y nos permite realizar las actividades creativas que nos caracterizan como especie: la imaginación. En palabras de Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado y la imaginación da la vuelta al mundo”. Somos seres fabuladores y frente a las imágenes impuestas, que son como la comida rápida, que aplaca el apetito un rato pero no nutre en condiciones, generamos las mentales gracias a una imaginación que se alimenta, como es bien sabido, de lo que hemos leído en los libros. Frente a la tiranía de la inmediatez, el libro aguarda. Frente al entretenimiento digital, que nos cae de arriba abajo, que no pide ni espera nuestra participación, el libro demanda un diálogo constante, una creación mancomunada. Somos los lectores quienes le otorgamos el poder al libro. Así, el autor propone y el lector dispone. El libro es el gran exponente de la tecnología robusta: está hecho para durar, no necesita variaciones, ha demostrado su resistencia frente a todo tipo de modificaciones sociales, políticas, ambientales… No se le puede pedir mayor rendimiento a un dispositivo de tan reducidas dimensiones, que no necesita enchufes ni batería ni pantallas antirreflejantes y que es capaz de trasladarnos a otros universos. Además, goza de autoridad, particularidad nada desdeñable en tiempos de terror a lo falso. Como enunció Pardo Bazán, “queda lo escrito, todo lo demás no queda”.

miércoles, 11 de marzo de 2026

"VÍVERES". Luis García Montero, El País

La literatura es parte de las provisiones imprescindibles para afrontar un invierno tan duro como este

La sabiduría de almacenar provisiones supone un modo de luchar por la vida. Como los inviernos y sus fríos pueden endurecer la caza diaria, nos conviene un respaldo de vituallas en la cocina. Luis Landero sabe que la literatura es una buena provisión. Cuando uno de nuestros inviernos provocó una nevada arrogante a la que llamamos Filomena, Landero recordó que Boccaccio, en el siglo XIV, había salvado de la peste bubónica a unos jóvenes de Florencia. El Decamerón salió de la despensa literaria para dar pie al Coloquio de invierno (Tusquets, 2026), libro que reúne en un hotel rural a siete personajes dispuestos a sobrevivir. Las historias de sus vidas son tan importantes como los víveres de los hoteleros para darle sentido a la experiencia. Contar, escuchar, conocer, reconocer, nos hace humanos más allá de la animalidad de la caza diaria y de las agitaciones de la naturaleza.

Landero es un maestro en el arte de crear personajes. Sabe que la literatura forma parte de nuestros víveres. El temporal de hoy se llama individualismo, prisa, móviles, desinformación, distancia. Todas las nuevas estrategias de comunicación nos conducen al aislamiento, borran las conversaciones familiares, las citas tranquilas, los encuentros que no sean aluviones de tratos fugaces. Como creador de personajes, Landero sabe que, si queremos reconocernos, además de buscar nuestros ojos en el espejo, necesitamos escuchar a los demás, formar parte del coloquio cervantino de los perros, comprender la vida que ladra o murmura en cada palabra. Contar nuestra vida nos hace dueños de nosotros mismos, sobre todo cuando comprendemos que alguien nos oye, porque nosotros también necesitamos oír a los demás. Historias laborales, amorosas, recuerdos de familia, naufragios y deseos se apoyan en la mesa y pronuncian nuestro nombre. La literatura forma parte imprescindible de nuestros víveres en este invierno duro que quiere congelarnos.

viernes, 30 de enero de 2026

"LA LECTURA UN ANTÍDOTO DE LA IA". Gaspard Koenig, El País

Para preservar una sociedad libre y democrática, tenemos que mostrar nuestros libros con orgullo

Si las noticias internacionales en este comienzo de año no les parecen suficientemente apasionantes, les recomiendo que lean el informe anual de la consultora internacional Eurasia Group sobre los mayores riesgos para 2026 (Top Risks 2026). En medio de una serie de perspectivas verdaderamente estimulantes, como la revolución política en Estados Unidos, la guerra de Rusia contra la OTAN o la crisis mundial del agua, me ha hecho estremecerme especialmente el riesgo número 8: AI eats its users (“La IA devora a sus usuarios”).

No estamos hablando de una superinteligencia fuera de control, ni siquiera de la destrucción masiva de puestos de trabajo. El peligro que representa el despliegue comercial a gran escala de la inteligencia artificial (IA) es más insidioso. Aunque Eurasia Group subraya los beneficios de la IA para las ciencias y la tecnología, también prevé la mierdificación (término popularizado por el escritor británico Cory Doctorow para referirse al deterioro de la experiencia del usuario en las plataformas de Internet) de la IA generativa.

Aunque ChatGPT es hoy una herramienta relativamente limpia, sin publicidad y que no obliga a crear ninguna cuenta, es inevitable que algún día empiece a monetizar los datos que almacena, como antes lo hicieron Google o YouTube. Los financieros que han alimentado la extravagante valoración de la IA exigirán un retorno de la inversión que, una vez más, pasará por la manipulación de los usuarios, sus deseos y ahora, además, sus pensamientos. Las primeras muestras de integración de la publicidad en las respuestas de los asistentes virtuales son aterradoras: ¿Es posible que, en el futuro, nuestras decisiones más íntimas estén secretamente dirigidas por las multinacionales? En ese caso, desaparecerían por completo las fronteras entre la información objetiva, el sesgo algorítmico y la colocación de productos. Bienvenidos a la privatización de los cerebros.

Aparte del aprovechamiento económico, el ataque afecta a la propia cognición. Coincidiendo con las conclusiones de numerosos estudios de neurociencias, Eurasia Group anticipa “el declive de la humanidad pensante, sensible y social”. El desplome de la capacidad de atención ya explica el deterioro de la capacidad de lectura, escritura y cálculo en todo el mundo occidental. Por primera vez desde la Ilustración, la alfabetización está en retroceso. ¿Cómo podemos pensar que va a sobrevivir el espíritu crítico cuando el pensamiento salta sin cesar de un objeto a otro, excitado, agitado, impotente? ¿Qué forma de deliberación colectiva seguirá siendo posible cuando el que moldee nuestras opiniones sea nuestro mejor amigo virtual? La IA forma unos ciudadanos políticamente dóciles, fáciles de manipular y encerrados en sí mismos. Esta burbuja individualista representa, como adivinó Tocqueville, “una etapa muy peligrosa en la vida de los pueblos democráticos”, atraídos por la tentación de someterse al poder de unos líderes autoritarios que “son los únicos que actúan en medio de la inmovilidad universal”.

Debemos reaccionar de inmediato, ahora que nuestros cerebros no se han atrofiado aún del todo. Mientras los gobernantes occidentales se contentan con estudiar estrategias industriales insignificantes, como si la IA no fuera más que una nueva tendencia que no hay que perderse, el presidente chino, Xi Jinping, de cultura marxista-leninista, parece haberse hecho cargo del peligro y ha calificado los videojuegos de “opio espiritual”, lo mismo que pensaba Marx sobre la religión. A diferencia de Estados Unidos, que abre todas las compuertas de la intoxicación tecnológica, China está elaborando diversas normas para limitar la adicción y controlar los contenidos. ¿Podría Europa trazar una tercera vía entre la alienación capitalista y la represión socialista?

A la espera de una toma de conciencia política, contamos con un antídoto personal de lo más eficaz y al alcance de todos: la lectura. El Instituto Diderot acaba de publicar justo ahora, con el título La lectura en 2050, una conferencia del neurocientífico Michel Desmurget. En ella, en consonancia con sus escritos anteriores, lamenta el descenso general de la lectura —la lectura de libros, que no es lo mismo que la lectura de frases inconexas en una pantalla—: “Si el efecto cognitivo de los cómics y las revistas es prácticamente nulo”, explica, “el efecto de los medios digitales (blogs, redes sociales, SMS) es incluso negativo”. Nuestro cerebro no solo no puede delegar en la máquina la búsqueda de información, sino que necesita asimilar contenidos escritos para que seamos capaces de razonar y pensar por nuestra cuenta. Michel Desmurget destaca las virtudes de la lectura en el desarrollo de nuestras capacidades cognitivas: el coeficiente intelectual, la concentración, la capacidad de síntesis, la creatividad e incluso el nivel en matemáticas.

Hay que poner fin de una vez por todas a un argumento habitual entre los locos de la informática. A los tecnólatras más o menos expertos les encanta burlarse de Platón porque criticaba la escritura: los filósofos siempre han desconfiado sin más de las nuevas tecnologías, así que ¿por qué no vamos a sustituir hoy el libro por un agente de inteligencia artificial, igual que se sustituyeron las tradiciones orales por el libro? Sin embargo, si leemos atentamente el Fedro de Platón —en vez de pedirle a ChatGPT que nos lo resuma—, veremos que no se dice que la escritura sea una regresión, sino una innovación útil para otros fines, que complementa el arte del diálogo, sin sustituirlo. Las nuevas formas de comunicación deben sumarse a las ya existentes. Y la prueba de que Platón tenía razón es que, a pesar de la imprenta y el libro electrónico, la gente sigue siendo igual de aficionada a las conferencias y las conversaciones.

Para preservar una sociedad libre y democrática, tenemos que mostrar nuestros libros con orgullo. Esta es una batalla política que hay que librar en casa, pero también en el tren y en el café: ¡Que los lectores desafíen a todos los que están absortos en su pantalla!

jueves, 1 de enero de 2026

"SOBRE LA COSIFICACIÓN DE LA LECTURA". Lucía Taboada, elDiario.es

Parece que hemos entrado en la era de la cosificación virtual de los libros. Compartir lo que lees más por estética o marca personal que por puro disfrute. Pero, exhibicionismo literario al margen, me gusta pensar que las redes sociales también pueden elevar el placer de leer

Si no conocíais la existencia de un hombre llamado Thatcher Wine estáis de enhorabuena porque voy a cambiar vuestra vida en este mismo instante. Este señor con nombre de viñedo inglés es un curador profesional de libros para famosos. Traduzco: Thatcher Wine ha ayudado a celebridades como Gwyneth Paltrow a elegir los libros adecuados para su casa e incluso crea sobrecubiertas hechas a medida de los libros para que combinen tonalmente con la paleta de colores del hogar del cliente. Es decir, gracias a Wine un famoso puede tener las obras completas de Tolstoi en las estanterías antes vacías de su salón, y además en un color Pantone específico que combine con el resto de la estancia. “Nos han pedido todo lo imaginable relacionado con la intersección del diseño de interiores y los libros. A veces, nos piden que combinemos los libros con una alfombra o un color Pantone. Hay gente que pasa años eligiendo cada detalle de su casa y ahora pueden llevar ese mismo nivel de detalle a su estantería, lo cual es genial”, contaba en una entrevista.

No solo Wine, también marcas de moda como Prada o Ralph Lauren han comenzado a explotar el potencial económico de los libros organizando eventos literarios con escritores. Y seguramente llevaréis días observando en redes sociales balances personales de las lecturas del año. Gente que dice haberse leído ochenta libros este 2025. Noventa. Cien. Como una subasta de Sotheby's. Parece que hemos entrado en la era de la cosificación virtual de los libros. Los clásicos como una especie de accesorio de moda. David Foster Wallace como un pañuelo al cuello o un sombrero en la cabeza. Los libros como signo de pretensión competitiva. Tal es la magnitud del exhibicionismo literario reciente que ya existe un término para definirlo: lectura performativa, performative reading. No solo consiste en fingir que lees más de lo que en realidad lees, sino en lograr que todos sepan que lees –esto es lo verdaderamente importante-, más por estética o marca personal que por puro disfrute.

Los alardes sobre hábitos de lectura –presuntamente- voraces podrían hacernos creer que las redes sociales están arruinando también el placer de la lectura, pero pienso que, al contrario, pueden elevar el placer de leer. Hay muchos perfiles, clubes de lectura y cuentas que hacen una labor didáctica impresionante. Este mismo año, gracias a la recomendación de Dua Lipa en su podcast, se catapultó en ventas el libro 'La casa de los lamentos' de Helen Garner. Había sido publicado en el año 2018 por Libros del KO, entonces “un estrepitoso fracaso” según la propia editorial que este verano veía cómo las ventas se disparaban. Y, por supuesto, no todo el que comparte sus lecturas en redes sociales lo hace por alardeo o fingimiento intelectual. Al contrario, compartir un buen libro me parece casi que un acto de generosidad. Leer no es una competición, sino una manera de estar menos solos en el mundo, de hecho, la mejor manera posible de estar conectados.

lunes, 29 de abril de 2024

"MÁS LIBROS Y MENOS PANTALLAS. CÓMO ACABAR CON LOS CRETINOS DIGITALES". Un libro de Michel Desmurget en Ediciones Península


¡Que lean! Es importante que los niños y las niñas lean libros en papel. Que se sumerjan en ellos y que dibujen, subrayen y doblen sus páginas. Que atesoren libros, que acudan a las bibliotecas y que asistan a clase sin artefactos tecnológicos frente a ellos. Cientos de estudios demuestran que la lectura por placer tiene un impacto único en el aprendizaje cognitivo de los niños. Fomenta el lenguaje, los conocimientos generales, la creatividad, la atención, la escritura, la expresión oral, la autocomprensión y la empatía. No hay herramienta más útil para el desarrollo cerebral que un libro.

Frente a los efectos desastrosos de las pantallas, Michel Desmurget, uno de los neurocientíficos de referencia en este campo y la voz que más tiempo lleva alertando de los efectos perniciosos de las pantallas en el cerebro infantil, propone un enfoque optimista con soluciones concretas para evitar que nuestros hijos e hijas se conviertan en cretinos digitales. Este libro dirigido a padres y maestros proporciona información para comprender el impacto de la lectura en el desarrollo intelectual, emocional y social de los niños, y les dará herramientas para cultivar el hábito de la lectura en su educación.

domingo, 8 de enero de 2023

"EL MUNDO DE LOS LIBROS QUE NUNCA SE ABRIERON". Un artículo de Mariana Toro Nader publicado en Ethic el 4 de enero de 2023

Umberto Eco dijo en una ocasión que el mundo está lleno de «libros preciosos que nadie lee»: si un español promedio consume alrededor de una decena de títulos anualmente y, a la vez, un tercio del país no lee nunca, ¿a dónde van los miles de ejemplares que se imprimen cada año?

Lo dice una caricatura que ha circulado en los últimos días por las redes sociales bibliófilas. Representa perfectamente lo que los japoneses llaman tsundoku, ese acto de acumular libros, de comprar más de los que se alcanzan a leer, de apilarlos con otros que tampoco han sido leídos, y que quizá nunca lo sean. Una encuesta en el Reino Unido encontró que la mayor parte de los libros que poseen los británicos no han sido leídos: un hogar promedio tiene 138 volúmenes en sus estanterías, de los cuales menos de la mitad han sido leídos realmente.

Por lo general, el foco recae en los best sellers. Pero ¿en qué quedan esos libros que se leen poco o nada? Hace unos años, destacó en la Feria del Libro de Madrid la mesa redonda de los worst sellers, libros con tiradas de 1.000 ejemplares de los cuales se vendieron 200. Representantes de pequeñas editoriales se reunieron para hablar de los libros con menos repercusión de sus catálogos. Y sucedió algo llamativo: tras la edición de 2009, el escritor Carlos Jiménez Arribas salió repentinamente de la lista de peor vendidos y demostró «una vez más que la publicidad es un elemento fundamental en este mundillo».

Goodreads, por su lado, también tiene lo que podría llamarse anti-listas, ránkings alternativos al celebérrimo Best Books Ever, los supuestos mejores libros de la historia. La plataforma expone en estos listados los libros que considera subestimados o poco calificados por su comunidad virtual. Aunque estas listas se refiere especialmente a textos en inglés, entre ellas hay representantes de todos los géneros, desde poesía y novelas hasta no ficción amemorias y ensayos. De hecho, también aparecen escritores reconocidos: por ejemplo, llegan al ránking de la correspondencia del filósofo Theodor W. Adorno, con 28 calificaciones, y el cuarto volumen de cartas, ensayos y periodismo de George Orwell, con 319.

En España, algunas iniciativas públicas han surgido para darles una segunda oportunidad a esas obras que parecen estar cayendo en el olvido. En 2018, la Biblioteca para Jóvenes Cubit de Zaragoza lanzó la campaña Sé valiente, sé el primero para motivar a los lectores a elegir libros que nunca habían sido prestados, desde aventuras y fantasía hasta teatro, cuentos y gastronomía. Tras preguntarse por qué nadie ha querido leer estos libros, las bibliotecarias quisieron demostrar que no solo merece la pena leer autores de moda, sino también otros con más bajo perfil. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 28 de enero de 2017

Diez libros para el Año Nuevo chino. ste sábado se celebra la más importante de las fiestas tradicionales chinas

Cuentos de Liao Zhai, de Pu Songling (Alianza, 2004) 


En estos 105 relatos (una selección de los más de 400 que conforman el original), Pu Songling recrea un mundo por el que los demonios, fantasmas, animales sabios y otros seres mágicos se pasean a sus anchas, sin importunar en exceso al resto de los mortales. Y en sus narraciones aprovecha también para criticar corrosivamente el funcionamiento de las instituciones de su país, especialmente las actitudes del funcionariado chino, en los estertores del sistema feudal de finales del siglo XVII. Traducción de Laureano Ramírez Bellerín. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: cultura.elpais.com

lunes, 10 de octubre de 2016

El cajón de la diversidad. Recursos (en catalán y en español) que tienen protagonistas con discapacidad.

El Servei de Biblioteques Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya publica la segona part d'El calaix de la diversitat, que porta per títol Recursos que tenen protagonistes amb discapacitat.

La tria inclou 75 llibres infantils d’imaginació, 27 novel·les juvenils, 10 còmics i 26 pel·lícules, títols que tenen com a protagonistes infants, joves o animals amb algun tipus de discapacitat. Com la primera part d’El calaix, aquesta segona bibliografia s’anirà actualitzant periòdicament.

El treball bibliogràfic s’emmarca en un projecte estratègic que impulsa el Servei de Biblioteques destinat a la consecució d’uns serveis bibliotecaris cada dia més inclusius, amb el qual es vol facilitar que les persones amb discapacitat facin ús dels seus serveis i fons bibliogràfics amb normalitat i amb les mateixes condicions que la resta de ciutadans.


Hay recursos en español y en catalán

domingo, 1 de mayo de 2016

Le cycliste qui distribue des livres aux enfants à la barbe des Taliban

Accéder à la littérature n’est pas aisé en Afghanistan, en particulier dans les zones reculées. Un homme a donc décidé d’enfourcher son vélo et de prendre son courage à deux mains, pour apporter des livres aux enfants vivant dans des villages isolés. Oui, vous ne rêvez pas, il s’agit bien d’une histoire positive venue d’Afghanistan.

lunes, 14 de diciembre de 2015

20 libros geniales para introducir el arte a los más pequeños

Libros que nos enseñan a mirar, a pensar, a afijar nuestra atención, que nos hacen partícipes, a través de juegos, de las historias que se esconden detrás de ellos. Libros que despiertan nuestros sentidos y nos convierten en creadores, en espectadores activos, en lectores ávidos de historias...


Fuente: Cuentos de boca