Erase que se era un estudiante. Y era una reina. Y eran amantes. Y el estudiante visitaba a la reina casi todos los días, y no los domingos porque iba al cine con su novia. Y a veces llegaba con sándwiches y coca-colas y él, el estudiante, y ella, la reina, comían juntos, sentados en el lecho húmedo de su amor. Cuando él viajaba en el tranvía y caminaba después por los oscuros callejones donde relumbraba su suéter amarillo y negro, los libros de medicina bajo el brazo y en uno de los libros un crisantemo disecado, nadie habría imaginado que iba a visitar a una reina, que tendría que arrollarse al verla y besarle la mano y despojarla de sus vestiduras con actitud de amante para después amarla como lo puede hacer un príncipe. CONTINUAR LEYENDO
-"No es posible crecer en la intolerancia. El educador coherentemente progresista sabe que estar demasiado seguro de sus certezas puede conducirlo a considerar que fuera de ellas no hay salvación. El intolerante es autoritario y mesiánico. Por eso mismo en nada ayuda al desarrollo de la democracia." (Paulo Freire). - "Las razones no se transmiten, se engendran, por cooperación, en el diálogo." (Antonio Machado). - “La ética no se dice, la ética se muestra”. (Wittgenstein)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario