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viernes, 7 de febrero de 2025

"¿ENSEÑAR A LEER O ENSEÑAR A SER LECTOR? Kevin Baldrich y Carmen Pérez García. The Conversatio 6 enero 2025

¿Por qué todos sabemos leer, pero no todos disfrutamos de hacerlo?

Leer no es solo aprender a reconocer palabras y comprender su significado: es sobre todo descubrir el placer de aprender y reflexionar sobre el mundo y sobre nuestra naturaleza humana a través de la lectura. A esto, que denominamos “lectura literaria”, es a lo que necesitamos aspirar cuando enseñamos a leer en la escuela.

La lectura literaria es un tipo de lectura que moviliza nuestros conocimientos, experiencias y habilidades. Al fin y al cabo, la literatura, la buena literatura, representa la máxima potencialidad expresiva del lenguaje.

La lectura para conectar y entender el mundo

La lectura no debería limitarse a ser una tarea escolar. Cuando los estudiantes encuentran significado en lo que leen, conectan la experiencia lectora con su propia realidad, lo que fortalece su aprendizaje y desarrollo personal. Por eso, el objetivo no es solo enseñar a leer, sino formar lectores capaces de comprender, disfrutar y reflexionar sobre los textos, utilizando estas habilidades para interpretar su entorno.

Lograr esto requiere que los docentes seleccionen textos que sean relevantes y adecuados para cada etapa educativa, pero también que diseñen actividades que enriquezcan la experiencia lectora, como debates, dramatizaciones o escritura creativa.

Una educación literaria de calidad requiere propuestas que desarrollen las competencias necesarias para disfrutar de los textos literarios y que fomenten la participación del alumnado en su propio aprendizaje.

La cuestión del canon de lecturas

La selección de lecturas debería partir de los distintos propósitos de lectura: lectura por placer, por interés personal, por aprendizaje y por participación en la sociedad, como destaca el Estudio internacional de progreso en comprensión lectora. Los docentes, en su papel de mediadores de la lectura, deberían seleccionar textos teniendo en cuenta tanto las necesidades e intereses del alumnado como sus habilidades lectoras.

Numerosos especialistas han expuesto la importancia de incluir la literatura infantil y juvenil en el canon curricular, ya que estas obras ofrecen una oportunidad inestimable para acercar a los más jóvenes a la cultura literaria y desarrollar su hábito lector.

En este contexto, los álbumes ilustrados ofrecen la posibilidad de trabajar la lectura desde distintos enfoques: como tienen texto e imágenes, los estudiantes pueden desarrollar tanto la comprensión lectora como habilidades de interpretación visual. Esto es especialmente importante en la sociedad actual, donde aprender a “leer” imágenes supone una competencia esencial.

Además, los álbumes ilustrados permiten abordar temas complejos de manera accesible, desde las emociones hasta cuestiones culturales y éticas. Por tanto, se convierten en recursos versátiles que se adaptan a diversas edades y contextos educativos, ofreciendo a los estudiantes una experiencia lectora enriquecedora y significativa.

Formar a los docentes para formar lectores

La formación docente es clave para construir lectores críticos y reflexivos. Los futuros docentes y los docentes en activo necesitan aprender a seleccionar y trabajar con textos que sirvan para desarrollar la competencia literaria de sus estudiantes (es decir, que se conviertan en buenos lectores de literatura), pero también deben saber diseñar estrategias que transformen la lectura en una experiencia activa y conectada con su entorno.

Por otra parte, hay que tener en cuenta un aspecto esencial: para enseñar a leer y fomentar la lectura, los docentes deben ser lectores y tener los conocimientos pertinentes para desarrollar su labor de manera eficaz. Como explica el escritor español Vicente Luis Mora en su reciente ensayo Construir lectores, tanto la cultura como la lectura “funcionan por contagio”. En consecuencia, los docentes deben ser conscientes de su responsabilidad y de su papel como modelos lectores.
Hablar sobre literatura para aprender

La lectura no debería concebirse como una actividad solitaria e individual, sino como un hecho social. Por ello, hemos de incentivar el valor social de la lectura como una actividad compartida que sirve para interpretar las obras de una manera más completa y colaborativa.

Espacios como los clubes de lectura son ideales para este propósito. Estos encuentros permiten a los docentes profundizar en el análisis de textos, explorar su potencial pedagógico y compartir ideas sobre cómo llevarlos al aula. Asimismo, fomentan una mirada crítica hacia la enseñanza de la lectura y preparan a los docentes para ser mediadores entre los libros y sus estudiantes.

Enseñar a leer es, en esencia, enseñar a interpretar la vida. Es un desafío apasionante que requiere dedicación, estrategias y una profunda conexión con los estudiantes y con la lectura. Los maestros tienen en sus manos la oportunidad de formar lectores capaces de transformar el mundo. En este proceso, los libros y los espacios de aprendizaje compartido son indispensables.

lunes, 7 de octubre de 2024

"LOS ALUMNOS QUE LEEN LIBROS DE MÁS DE 100 PÁGINAS LLEVAN UN CURSO DE VENTAJA: ¿CÓMO PUEDEN LAS FAMILIAS FOMENTARLO?". IGNACIO ZAFRA, El País 22 SEPT 2024

Leer obras largas no solo mejora la comprensión de textos lineales por parte de los adolescentes, sino también la que requiere combinar múltiples fuentes, cada vez más habitual en el mundo digital. El papel de los progenitores es clave, según las investigaciones

Los adolescentes que leen libros de más de 100 páginas llevan una ventaja equivalente aproximadamente a un curso académico en comprensión lectora a quienes no lo hacen, después de descontar el nivel socioeconómico y cultural de su familia, que es lo que más influye en el rendimiento académico de los estudiantes, según datos del Informe PISA, la evaluación internacional que realiza cada tres años la OCDE, una organización de la que forman parte principalmente países ricos. Y los chavales que leen argumentos complejos no solo comprenden mejor textos lineales. También se manejan mejor cuando se trata de extraer información combinando fuentes múltiples y en ocasiones contradictorias, como ocurre con frecuencia al navegar por internet.

Los resultados de PISA (para una explicación más detallada, ir al final del texto) no implican causalidad, sino que reflejan que existe una asociación entre dichos elementos, advierte Miyako Ikeda, una de las responsables de la evaluación internacional. “Lo que sí podemos decir es: no olviden la importancia de la lectura tradicional, porque los estudiantes que obtienen una alta puntuación en PISA son aquellos que están leyendo textos más largos. Y al mismo tiempo son los que hacen mejor cosas que son muy importantes en la lectura digital, como distinguir hechos de opiniones y conciliar información de fuentes distintas, como la que puede encontrarse en dos páginas webs. Estas habilidades, que ya eran necesarias antes, se están volviendo cada vez más relevantes”.

La evolución de la comprensión lectora en España no es buena. Según el mismo Informe PISA, el rendimiento del alumnado ha caído 22 puntos entre 2015 y 2022 (frente a un descenso medio de 17 puntos en los países de la OCDE). El Ministerio de Educación ha impulsado por ello un programa para mejorar esta competencia que va a ponerse en marcha este curso. De momento con un presupuesto pequeño, de 30 millones de euros, al no haber podido aprobar los Presupuestos Generales del Estado de 2024. En España, el 50,7% de los chavales de 15 años leen libros de más de 100 páginas, según PISA. Un porcentaje que supera la media de la OCDE (43%), pero que está lejos de los países que encabezan la lista, Finlandia (74,4%), Dinamarca (74,2%) y Reino Unido (71%), que obtienen entre 15 y 20 puntos más en comprensión lectora que España (que logra 474, frente a los 476 de promedio de la OCDE).

El sistema educativo es clave para mejorar las habilidades lectoras de los estudiantes, como también lo es, señalan los expertos, el papel de las familias. Una investigación internacional publicada en 2022, basada en datos de 3.690 gemelos finlandeses de 12 años, llegó a la conclusión de que, a diferencia de lo que muchas veces se piensa, son las habilidades lectoras las que impulsan que los niños y niñas disfruten de la lectura, y no al revés. Es decir, que es saber leer bien lo que permite que los chavales disfruten leyendo mucho más que al contrario. El mismo trabajo reflejó que en torno a un 20% de las habilidades lectoras (así como del disfrute lector) de los chavales se explica por factores ambientales como el hecho de ver a los progenitores leer o disponer de suficientes libros en casa. El porcentaje de adolescentes de 15 años que leen obras de ficción porque quieren hacerlo (no por obligación escolar) se situaba en el 30,3% en 2018, según el Informe PISA, muy poco por encima que la media de la OCDE (29%). CONTINUAR LEYENDO

domingo, 31 de marzo de 2024

"10 razones por las que debes llevar a tu hijo/a pequeño/a a la biblioteca pública". Un artículo de Enrique Navas Benito en auxialiardebiblioteca.com

Imagen de freepik
Los de nuestra generación (mediados de los 70, en mi caso) nacimos en un mundo bibliotecario bastante precario e insignificante y, muchos de nosotros, no relacionamos la biblioteca con un lugar cotidiano y habitual en nuestra etapa infantil. A día de hoy, sin embargo, aunque la biblioteca sigue sufriendo problemas de escasez de recursos (unas más, otras menos) las infraestructuras, actividades, servicios, colecciones, etc. han mejorado enormemente. Quiero en este post argumentar 10 razones (espero que convincentes) por las que un padre/madre actual debe llevar a su hijo/a o hijos/as pequeños/as a la biblioteca, con todos los beneficios que ello va a conllevar para los niños de la casa…

Llevar a nuestros hijos a la biblioteca va a conseguir lo siguiente:

Incorporar la biblioteca a la cotidianidad del niño: sería un gran logro conseguir que la biblioteca sea para el niño un lugar habitual de visita en su vida cotidiana, al igual que el parque, su lugar de juegos o que la casa de sus amigos. Es decir, incorporar la biblioteca a lo cotidiano; de esta manera, el niño aprenderá a amar la biblioteca y, es más, terminará necesitando ir a ella de manera asidua en su etapa infantil y, más adelante, como adulto. La biblioteca se convertirá en parte de la vida del pequeño.

Que el niño aprenda a hacer un uso responsable de la tecnología: hay un debate abierto, de eso no hay duda, sobre la conveniencia o no de que nuestros pequeños (que son nativos digitales) tengan un contacto tan seguido e intenso con las nuevas tecnologías. Hay especialistas que opinan que no es recomendable, otros que sí, pero lo que sacamos en claro es que todo, en exceso, es perjudicial. Sin embargo, en la biblioteca el niño va a comprender y asumir el lado beneficioso de la tecnología, ya que ésta estará vinculada a la lectura, la búsqueda de información, el aprendizaje… la biblioteca va a jugar un importante papel en este sentido.

Consolidar en el menor el hábito lector: una de las principales misiones de la biblioteca pública en lo que a niños se refiere es conseguir que éstos adquieran el hábito lector o, si ya lo tienen, consolidarlo. Los pequeños van a tener a su disposición un tercio de la colección de la biblioteca habilitada como infantil; actividades como los cuenta cuentos, «la hora del cuento», teatros, etc. Y, sobre todo, un ambiente propicio para que fluyan las ganas de leer.

Socialización: qué mejor lugar para establecer contacto con otros niños que las zonas infantiles de la biblioteca, y además con el objetivo común del aprendizaje, el juego y la lectura

Mejora de aptitudes/actitudes emocionales: sin duda, con la lectura y el juego como intermediarios, y la relación con bibliotecarios especializados, padres y otros niños, el niño va a mejorar actitudes/aptitudes emocionales como: la paciencia, la tolerancia a la frustración, el sentido del humor, la convivencia, etc.

El niño debe relajarse: los niños, aunque sean niños, también se estresan. La vida social, el colegio, la familia… sería maravilloso que nuestros pequeños supieran que tienen en la biblioteca un lugar para relajarse.

El niño debe divertirse: la gamificación en bibliotecas consiste en aprender a través del juego; éstas cada vez están incorporando más a sus servicios profesionales esta forma de actuar. El beneficio para el niño es tremendo. Un niño sólo aprende si se divierte.

Conocer desde una edad temprana el acervo local y/o provincial: nunca está de más que nuestros hijos comiencen desde pequeñitos a conocer nuestra localidad a través del Servicio de Información Local o la Colección local, evidentemente, mediante adaptaciones que la biblioteca realice de ésta para los pequeños.

Aprender a compartir: en la biblioteca, en los juegos de aprendizaje y animación a la lectura, el niño estará acompañado de otros niños y deberá, si quiere pasarlo bien, aprender a compartir.

Familiarizarse con los espacios de una biblioteca: si el pequeño se familiariza desde temprana edad con los espacios y la división de éstos habituales en una biblioteca, cuando sea adulto su movimiento en la misma será mucho más fácil y productivo.

jueves, 12 de enero de 2023

"EL CALLEJÓN DE LOS CUENTOS". Un artículo de Irene Vallejo publicado en Milenio el 7 de enero de 2023

Un buen día le contaste a tu hijo el primer cuento antes de dormir. Desde entonces, noche tras noche, exploráis juntos un atlas interminable de aventuras y fantasías. En vuestro ritual nocturno, con sus ceremonias y su liturgia repetida, querrías llevarle a recorrer los pasajes más íntimos de tus propios paisajes, tus autores amados, tus queridos mitos. Pero el niño reclama una y otra vez sus historias preferidas, vigilando que no cambies ni una sola palabra: su libertad está aprendiendo a hablar.

Durante siglos, la niñez fue una edad sin voz, un tiempo de silencio. La palabra latina infantia significaba ‘sin habla’. Había poco interés por el mundo interior de los niños, a los que consideraban seres incompletos, bocetos del futuro. Con frecuencia, los artistas los representaban como hombres y mujeres en miniatura. Los investigadores afirman que esa indiferencia se debía a la altísima tasa de mortalidad infantil: era una estrategia para evitar el apego. Esa mentalidad cambió con los avances de la higiene, la medicina y la pedagogía ilustrada. Los pintores Chardin y Goya empezaron a reflejar los juegos y las miradas infantiles sin gestos encorsetados. Dickens denunció en sus novelas la crueldad contra los más pequeños, y Freud subrayó la trascendencia de esos primeros años en nuestra personalidad. Tras un largo movimiento pendular, hoy está bien visto afirmar que mantienes vivo al niño que llevas dentro.

En una vieja caja metálica guardas la única posesión que conservas de tus bisabuelos. A través de los desgarros de la guerra y los años de privaciones, tu abuela protegió como un tesoro la colección de cuentos de la editorial Calleja. Desde esos libritos en miniatura, del tamaño de tu meñique, te hablan zorros con gafas, hijas de molineros y habitantes de Jauja. Cada historia incluía ilustraciones y la biografía de un personaje célebre. Sus páginas popularizaron aquel “fueron felices y comieron perdices”, un desenlace glotón que todavía sobrevive. A finales del siglo XIX, en un país que pasaba hambre y donde aún pocos niños sabían leer, Saturnino Calleja quiso llegar a todos los bolsillos y a todas las escuelas. Lanzó larguísimas tiradas abaratando los precios para divulgar la lectura y regaló ejemplares a los colegios más pobres. Reclutó a los mejores ilustradores y a escritores como Zenobia Camprubí o Juan Ramón Jiménez. En esas minucias, que caben en la palma de tu mano, latía una revolución: la letra entraría, no con sangre, sino con sueños.

Quizá por eso, la fábrica de sueños se interesó pronto por los cuentos. Uno de los más asombrosos encontró su “érase una vez” en Teruel. Allí había nacido un joven delineante que, en 1899, tuvo la estrafalaria idea de emigrar a París y enrolarse en la enloquecida tripulación del gran invento de la época: el cinematógrafo. Segundo de Chomón, que aunaba el espíritu del ingeniero con la fascinación de un mago, se convirtió en el maestro internacional de los efectos especiales, contratado en su época por los mejores cineastas europeos. Deslumbrado por los cuentos de Calleja, Chomón los adaptó a películas protagonizadas por demonios y duendes saltimbanquis, donde los objetos se movían solos o donde Gulliver descubría boquiabierto gigantes y liliputienses. A partir de esas narraciones tradicionales creó prodigiosas fantasmagorías, cimentó un trabajo pionero en la animación y nos legó ilusiones inolvidables.

En aquellos primeros tiempos, el cine era mudo –como debían serlo también los niños–, y, tal vez por eso, muchas voces lo despreciaron por considerarlo un espectáculo pueril e insustancial. Intelectuales como Unamuno y Antonio Machado criticaron aquellas primeras películas sin ser capaces de ver en ellas, como Chomón, la llamada al asombro, la magia y la maravilla que late desde siempre en los relatos susurrados alrededor de la hoguera. Saturnino y Segundo confiaron en el poder de la imaginación: sus innovaciones cambiaron el paisaje de nuestras ficciones. Contar cuentos cada noche sigue siendo hoy un rito mágico y crucial: en la vigilia del sueño, los niños descubren las palabras, la infancia sale del silencio.

ACCEDE DESDE AQUÍ A LA PÁGINA DEDICADA A SANTIAGO CALLEJA EN LA BIBLIOTECA DIGITAL HISPÁNICA DE LA BIBLLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA



miércoles, 11 de enero de 2023

"10 TRUCOS PARA QUE LOS NIÑOS LEAN". Un artículo de Raquel C. Pico publicado en Ethic el 5 de enero de 2023

Leer solo tiene beneficios: es entretenido, permite descubrir el mundo y mejora la salud mental. Convencer a los niños para que lo hagan, sin embargo, requiere más que una simple exposición de sus ventajas.

Para quienes leen de forma entusiasta, la vida sin una pila de libros esperando a ser leídos parece imposible. Son quienes, a veces, se reconocen cuando se habla de tsundoku, la palabra japonesa que captura el dejarse llevar en las librerías y hacerse con más libros de los que se está siendo capaz de leer. Son también quienes, casi siempre, tienen serios problemas para responder cuando les piden que escojan un libro favorito: tienen demasiados. La pandemia ha ayudado a que leer se consolide como hobby. Según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, el 52,7% de los españoles son lectores frecuentes. Sin embargo, se observa un patrón en la lectura infantil: cuando se llega a la adolescencia, se pierden lectores. ¿Por qué dejan los niños de leer y por qué algunos no lo llegan a hacer nunca?

Los beneficios de la lectura son muy variados e importantes. De entrada, son fundamentales para el buen rendimiento escolar. «Entender y comprender la lengua es importante para poder alcanzar objetivos académicos en todas las áreas», aseguraban este verano Daniel González de Vega y Javier Arroyo, fundadores de Smartick, en la presentación a medios del Informe Smartick 2022: Dominio de la comprensión lectora y gramática en España. Según sus datos, la mitad de los adultos en España suspende en ortografía, aunque sí aprueben en comprensión lectora. Pero ¿cómo convencer a niños y niñas de que lean? No parece fácil que los empujen a ello las estadísticas, pero sí que lo hagan ciertos trucos para incentivar la lectura. CONTINUAR LEYENDO


sábado, 1 de octubre de 2022

"CRECE LEYENDO CONMIGO, CRECE". Ministerio de Educación y Formación Profesional y FGSR

Crece Leyendo Conmigo Crece, un trabajo elaborado por un equipo de FGSR bajo dirección del Ministerio de Educación y Formación Profesional, a través de la Subdirección de Cooperación Territorial e Innovación Educativa, centrado en compartir variados recursos que ayuden a familias y docentes a fomentar y crear el hábito lector en niños y adolescentes.

Las propuestas se vertebran en torno textos de la literatura infantil y juvenil y materiales audiovisuales que sirven como base para sensibilizar a estos segmentos de edad sobre temas relacionados con el desarrollo sostenible, los hábitos saludables, la inclusión, la convivencia, la ciencia y la alfabetización mediática e informacional.

Todos los recursos disponibles en Leer.es


El Ministerio de Educación y Formación Profesional, a través de la Subdirección de Cooperación Territorial e Innovación Educativa, propone un proyecto educativo que contiene recursos que ayudan a familias y docentes a fomentar y crear el hábito lector en niños y adolescentes. A través de textos de la literatura infantil y juvenil, y de distintos materiales audiovisuales, se pretende acercar, sensibilizar y concienciar sobre temas relacionados con el desarrollo sostenible, los hábitos saludables, la inclusión, la convivencia, la ciencia y la alfabetización mediática e informacional a la población infantil y juvenil.

Los objetivos del proyecto son:
  • Fomentar la lectura y acercar los libros y las temáticas diversas a prelectores, así como iniciar a los primeros lectores en su entorno familiar y escolar.
  • Crear y fomentar el hábito lector en los niños y adolescentes.
  • Educar a niños, niñas y jóvenes a través de la lectura, la escritura y otros productos culturales sobre temas como la sostenibilidad, la salud física y emocional, la inclusión, la convivencia, la ciencia y los medios de comunicación (incluidas las redes sociales).
El proyecto presenta recursos textuales y audiovisuales en los que se ofrece información de las características que presentan los niños, niñas y adolescentes en distintas etapas (de 0 a más de 12 años), así como distintas estrategias que pueden utilizarse tanto en el aula como en casa para generar el gusto por la lectura.

jueves, 23 de junio de 2022

"ÁLBUM, LECTURA Y CONVERSACIÓN LITERARIA:UNA INVITACIÓN A PENSAR LOS MODOS DE ENTRADA A LA LITERATURA. Martina Fittipaldi. En Catalejos. Revista sobre lectura, formación de lectores y literatura para niños, 14 (7), pp. 5 – 19.

Han pasado ya varias décadas desde que el libro álbum2 pasó de ser un gran desconocido, estudiado únicamente por especialistas del campo, a entrar en las escuelas, en las bibliotecas y en muchos otros entornos educativos y de dinamización cultural. El desarrollo de la producción de este tipo de libros, su difusión y su ingreso tanto en ámbitos de educación formal como no formal nos llevan a considerarlo como un producto editorial ya instalado en diversos ámbitos de nuestra sociedad.

En el campo de la investigación, desde finales de los años 70 hasta nuestros días, los estudios sobre el álbum (Colomer, Kümmerling-Meibauer y Silva-Díaz, 2010; Kümmerling-Meibauer, 2017; Muñoz-Tebar y Silva-Díaz, 1999, entre otros) han ido surgiendo desde disciplinas diversas y han ido perfilando no solo las características y la historia de este objeto cultural, hijo de la postmodernidad (Bosch, 2015; Duran, 2007; Van der Linden, 2015), sino también las potencialidades que parece tener para el desarrollo de los aprendizajes literarios y de las competencias multimodales de quienes leen (Arizpe y Styles, 2004; Arizpe et al., 2008; Evans, 2015; Pantaleo, 2016; Silva-Díaz, 2005).

Si reflexionamos en torno a los atributos que hacen del álbum una producción especialmente  cautivadora para propiciar lecturas compartidas y entablar conversaciones literarias3, podríamos mencionar en primera instancia su capacidad de condensación que, como en la poesía, posibilita  adentrarse en la complejidad en un espacio poco extenso. La condensación, entonces, está vinculada con la brevedad, otra de las características que permite a este tipo de libro ser leído de manera íntegra en los pautados tiempos de las instituciones educativas. La complejidad, por otra parte, se evidencia en los diversos niveles de sentido que ofrece el vínculo entre los lenguajes con los que se construye y, en especial, en el uso narrativo y poético que se hace de las imágenes.

Otro de los rasgos que caracteriza al libro álbum es su capacidad de experimentación: si observamos la etimología del término, álbum proviene del latín albus (blanco) y es por lo tanto un “libro en blanco” (Van der Linden, 2015) que se presenta como un gran ámbito de experimentación para todos los agentes implicados en su producción y en su lectura. La libertad constituye entonces una de las cartas de identidad del libro álbum, que va de la mano de su apertura al juego, a la sorpresa, al hecho de dejar descolocado al que está del otro lado o invitarlo a actuar de manera distinta, a adoptar una “actitud de lector”, como diría Montes (2006). Los álbumes ofrecen así experiencias de lectura muy diversas, promueven la participación de quienes leen y su implicación en la construcción de sentidos. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 16 de marzo de 2022

¿QUÉ ES LEER Y PARA QUÉ LEER? LENGUAJES Y LECTURAS EN LA PRIMERA INFANCIA. María Emilia López


En este texto María Emilia López plantea el siguiente interrogante: ¿qué leen y cómo leen los/las niños/as más pequeños/as? Así, nos invita a romper con ciertos prejuicios acerca de los “primeros lectores” y a revisar los modos de acercamiento de los/las adultos/as mediadores/as que los/las acompañan, creando ocasiones para que ingresen en sus vidas: “el lenguaje poético, el placer de imaginar y el poder creador”.



domingo, 4 de octubre de 2020

¿Cómo escoger buena literatura para niños? Un artículo de YOLANDA REYES

Ésa es la pregunta más frecuente que me hacen los padres y no me gusta contestarla en abstracto porque cada niño y cada niña son diferentes y los padres también lo son y cada persona tiene sus gustos, sus preguntas, sus formas de leer… Y todavía no he mencionado las edades, porque hay desde bebés, hasta adolescentes en ese rótulo que los adultos denominan con el genérico de “niños”.

Pero también ésas son categorías abstractas porque a un bebé le gustan los animales, mientras el bebé de al lado prefiere las flores y una niña de diez años odia los poemas, aunque a otro niño le fascinen. Lo mismo sucede con las novelas de aventuras o con las que hablan de la vida real. Igual con los monstruos que con las hadas. Unos se van por los cuentos; otros, por las historietas. Algunos quieren muchos dibujos y otros quieren letra pequeña. Y eso por no hablar de momentos, porque hay libros para leer de noche y otros para leer de día. Hay libros para llorar y hay otros para reírse. Unos son perfectos para contestar esa pregunta que nos da vueltas en la cabeza pero hay otros que nos dejan un montón de preguntas nuevas. A veces necesitamos una respuesta y a veces necesitamos más preguntas. Y así sucesivamente…

Entonces, ¿no hay respuesta? Más bien no hay una receta. O, tal vez, podría haber una: Para dar de leer a un niño, sólo hay que saber leer. ¿Leer cómo? ¿Leer qué?


lunes, 28 de septiembre de 2020

Leer para fecundar el futuro. Kepa Osoro (Revista Cuatrogatos).

Rara es la revista especializada que no incluye en cada uno de sus números algún artículo que describe apasionadamente las virtudes de determinada estrategia de animación lúdico/cósmico/literario/festiva. Y nuestra intención no es criticar el trabajo de nadie, sino tratar de aderezar tanta música celestial con un poco de "fundamento"conceptual y pedagógico. 

Y es que –volvemos a argumentar una vez más– si después de veinte años tejiendo hermosísimos y coloristas tapices para animar a nuestros niños y jóvenes a leer los resultados no son precisamente alentadores, la más sincera y modesta autocrítica nos tiene que conducir a reconocer que nuestra didáctica de la lectura no es todo lo eficaz que debiera. Y ante esta constatación debemos ser rigurosos en nuestro análisis buscando los puntos fuertes y débiles de nuestra metodología. Ni hemos de desechar todo lo que estamos haciendo (¡hay cosas excelentes, sobre todo a nivel de actitudes y deseos!) ni podemos seguir mirándonos al ombligo echando balones fuera y culpabilizando a la TV, los videojuegos y las nuevas tecnologías de nuestro fracaso. 

¿Por qué no cuaja la animación lectora? Las causas son complejas y no pretendemos tener todas las respuestas, pero trataremos de realizar un planteamiento crítico, pero positivizante. Tal vez la conclusión más global sería esta: no podemos entender la lectura como una simple técnica instrumental ni como una operación mental uniforme y unidireccional. Bajo el término "lectura" se agrupan una infinita y heterogénea serie de procesos metacognitivos, intelectuales, afectivos, lúdicos y sociales por lo cual su didáctica debe ser afrontada desde ángulos muy diversos, con el empleo de recursos estimulantes y variados y con el concurso de profesionales de diferentes campos del conocimiento.

¿Por qué no somos tan creativos y estimulantes con nuestros alumnos en las diversas facetas de la didáctica de la lectura? A la hora de planificar y llevar a cabo estrategias de animación lectora damos de sí hasta el infinito, pero tal vez deberíamos poner el mismo énfasis imaginativo y motivador cuando estamos trabajando la técnica lectora (iniciación, entonación, ritmo, velocidad), las habilidades lectoras (neuropsicológicas, lingüísticas, intelectuales, emocionales, sociales), la lectura de investigación, las técnicas de estudio basadas en el acto lector reflexivo, la lectura selectiva, las estrategias metacognitivas de comprensión... CONTINUAR LEYENDO

martes, 22 de septiembre de 2020

CHILDREN'S LITERATURE IN CRITICAL CONTEXTS OF DISPLACEMENT. Kit de herramientas

 CHILDREN'S LITERATURE IN CRITICAL CONTEXTS OF DISPLACEMENT


Hemos reunido una serie de recursos, estrategias y actividades artísticas utilizando la literatura infantil. Estos archivos del kit de herramientas deben convertirse en puntos de referencia útiles para los mediadores. Se presentan en un formato PDF descargable para que sea fácil para usted guardar y consultar. Por favor, vuelva de vez en cuando a medida que agregamos a este recurso en crecimiento.

ACCEDER AL KIT DE HERRAMIENTAS

El kit de herramientas se basa en varios principios clave: 

1. La literatura actúa como un espacio seguro que invita a los lectores, y a los espectadores si usamos libros ilustrados, a pensar, reflexionar y/o hablar sobre temas e ideas que se muestran en el texto cuando se sientan listos para hacerlo. Los temas de un libro pueden ser delicados, pero los lectores/ espectadores no tienen queexpresar su reacción a menos que se sientan cómodos para hacerlo.

2. La literatura actúa como espejo, ventana y puerta. Cuando un texto actúa como un espejo, el lector/ espectador puede verse representado en el texto a través de los personajes, su contexto y sus acciones. Cuando los niños pueden ver elementos en un libro que se relacionan con sus propias vidas, pueden desarrollar un sentido de pertenencia imaginándose en el libro. Rodear a los niños con dichos textos puede llevarlos a desarrollar un sentido empoderado de identidad y una mayor comprensión de su comunidad y cultura. 
Cuando la literatura actúa como una ventana, esta presenta opciones alternativas para el lector/ espectador y cuando ellos comienzan a contrastar lo que ven por la ventana con lo que ven en el espejo, a menudo emprenden una mayor reflexión sobre los problemas graves que les preocupan. El proceso puede replantear la visión del mundo de los lectores.
Cuando los lectores/espectadores cruzan el umbral y se abren a nuevas posibilidades de ser y comprender el mundo que los rodea, abrir esa puerta les permite adoptar nuevas formas de ver y de pensar. 
3. Las palabras e imágenes les dan el sentido a los libros ilustrados, esto significa que los lectores y los espectadores cuentan con múltiples formas de aprovechar el espacio seguro del texto y responder al mismo usándolo como espejo, ventana o puerta. 

4. Existen muchas formas creativas de responder a un libro que incluyen hablar, escribir, actuar y dibujar. Este kit de herramientas analiza algunos ejemplos que llamamos “estrategias de respuesta creativa”. Los profesionales pueden usar estas estrategias como se describe en el kit de herramientas o pueden adaptarlas a sus propias necesidades y contextos. Junto con el kit de herramientas, mantendremos un blog en el que podrá compartir ejemplos de respuestas creativas que haya diseñado.

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

Programa Nacional de Salas de Lectura: Cuadernillo de talleres de fomento a la lectura.

 


El cuadernillo es una guía de actividades para acercar a nuevos lectores al mundo de la cultura escrita desde la acción, el descubrimiento y la exploración. Es un diálogo permanente entre las historias, los libros, el desarrollo del potencial creativo y los sujetos.


martes, 11 de agosto de 2020

LA EDUCACIÓN COMO LECTURA, un artículo de Juan Mata

Cualquier reflexión en torno a la educación y la lectura debería partir del hecho de que la lectura ha dejado de presentarse con la «L» mayúscula que la ha caracterizado prácticamente hasta la segunda mitad del siglo XX y se ofrece ahora con una modesta «l» minúscula que, no obstante, la ha hecho más accesible y plural. Más contradictoria también. Esa «minuscularidad» de la lectura tiene el inconveniente, o quizá la ventaja, de presentarla como una práctica cultural cada vez más compleja y más vulnerable. Por otra parte, la educación, tal como se ha venido entendiendo hasta nuestros días, se consideraba la puerta que permitía el acceso al caudal de los libros y, por tanto, de la gran cultura, cuyo fruto cierto era la emancipación individual y social. Educación y lectura constituían un emparejamiento indudable, prometedor. Ya no ocurre exactamente igual. Esa consideración humanista de la educación y la lectura ha perdido influencia. No constituye ya la principal referencia de los discursos pedagógicos o literarios, aunque sigue inspirando la actividad de miles de personas en todo el mundo. La cuestión ahora es dilucidar si la educación puede seguir haciendo algo por la lectura. Y en qué términos. Tratar de aclarar algunos de esos extremos, aquellos en los que están en juego el porvenir de una relación tenida hasta ahora como incuestionable, es el propósito de este artículo. ACCEDER AL ARTÍCULO


jueves, 28 de noviembre de 2019

La magia de las palabras con Gloria Fuertes, un proyecto para el fomento de la lectura en Educación Primaria. Autoras: Ana Fernández-Rufete Navarro y María Fernández-Rufete Navarro.


El proyecto La magia de las palabras consiste en una experiencia con la poesía de Gloria Fuertes que se llevó a cabo en el primer curso de Educación Primaria del CEIP Reino de Murcia en el área de Lengua Castellana y Literatura y Educación Artística donde se realizaron propuestas didácticas con el objetivo de acercar al alumnado a la poesía y mejorar la comprensión lectora a través de habilidades visuales y artísticas. El propósito de esta experiencia fue la de integrar esta propuesta en el proyecto de la biblioteca del centro: Aprender, imaginar y divertir: un proyecto vivo y dinámico de biblioteca, que el centro desarrolla como medio de animación a la lectura. A su vez, se introduce el juego poético en el aula para trabajar la comprensión lectora de manera creativa e imaginativa integrando la biblioteca del centro en la actividad docente.


martes, 29 de enero de 2019

Cuadernillo de Talleres de Fomento a la Lectura. Publicación del CERLAC.

Guía práctica de actividades para el desarrollo de actividades de lectura con niños y jóvenes, que pueden realizarse tanto en escuelas y bibliotecas como en espacios no convencionales.

Autora: Diana Eugenia Bastidas (ed.)
Editor: Secretaría de Cultura de México
Año de edición: 2018
Idioma: Español
País: México



domingo, 10 de junio de 2018

El papel de la formación lectora en el contexto de la sociedad digital. Un artículo de Juan Mata publicado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

En las campañas de fomento de la lectura echo a menudo en falta la concreción del sentido de las acciones que se emprenden. Me parece que suele eludirse, quizá no deliberadamente, por qué es importante, y sobre todo por qué es necesario, promover que los ciudadanos lean. Se corre el riesgo, si esas preguntas se soslayan, de convertir el fomento de la lectura en un ritual preceptivo, rutinario e insustancial. 
¿Por qué insistimos tanto en que los ciudadanos, y sobre todo los niños y los adolescentes, lean? 

Las razones, cuando se manifiestan, suelen estar poco definidas y con frecuencia enredadas. Defender que es importante que los niños o los adolescentes lean es algo obvio, pero no lo es tanto determinar por qué deben hacerlo. Supongamos que se dice que es importante por sus beneficios cognitivos, lo cual es cierto. En ese caso, los textos que se manejaran así como el modo de leerlos o de hablar sobre lo leído deberían estar acordes con esa hipótesis. Supongamos asimismo que defendemos la lectura como un modo de desarrollar la empatía y la teoría de la mente o como un medio privilegiado de información y conocimiento o, simplemente, como una forma sobresaliente de diversión y entretenimiento. En tales casos los textos y las consiguientes prácticas de lectura no deberían ser iguales.

Sin embargo, cuando se habla de la necesidad de leer no suelen hacerse matices o distinciones. Y si bien los buenos lectores y las buenas lectoras leen textos de muy diversa índole -novelas, poemas, ensayos de filosofía, artículos de neurociencia, cómics…-, a la hora de defender las virtudes de la lectura conviene evitar confusiones y malentendidos. Cuando se proclama públicamente que es bueno leer no parece superfluo preguntar: ¿leer qué? ¿leer por qué? ¿leer para qué? Quienes confiamos en las bondades de la lectura, quienes participamos activamente en su defensa y extensión, quienes elaboramos argumentos en su favor, deberíamos prestar mucha atención a estas cuestiones, sobre todo cuando nos dirigimos a quienes no leen nada o apenas nada, a quienes nunca lo han hecho y no piensan hoy por hoy en esa posibilidad, a quienes mantienen una actitud de indiferencia o recelo o incluso quienes leen de un modo comedido o intermitente.

Considero que definir bien lo que queremos conseguir cuando invitamos o incitamos a otros a leer es fundamental, pues puede predecir éxitos o fracasos en nuestra tarea. Es primordial dar razones convincentes, evitar consignas gastadas o tópicas, establecer estrategias sólidas y viables. Los destinatarios de esos mensajes deben tomar conciencia de las múltiples dimensiones de la lectura –para saber, para emocionarse, para informarse, para pasar el rato, para reflexionar, para conversar...- y que todas ellas merecen ser tomadas en consideración. CONTINUAR LEYENDO

domingo, 4 de marzo de 2018

Juan Mata defiende la redefinición de la promoción de la lectura.

El Laboratorio Contemporáneo de Fomento de la Lectura publica un Texto de Juan Mata sobre ‘El papel de la formación lectora en el contexto de la sociedad digital’

Señala que ‘tengo la impresión de que la ‘animación a la lectura’ ha degenerado en una locución insustancial, más próxima a un simple eslogan que a un proyecto pedagógico vivo y estimulante.’

Juan Mata defiende en este documento descargable -que forma parte de los textos e informes que publica el LCFL de la Fundación- que es necesario hacer el esfuerzo por una redefinición de las actividades de promoción de la lectura debería pasar por la formación rigurosa de los mediadores sociales y, en especial, de los futuros maestros y profesores.

Asimismo, considera fundamental otorgar una especial atención a las prácticas lectoras destinadas a la adolescencia, una etapa crítica de la vida en la que nacen, se afirman o se desmoronan muchos gustos y muchos hábitos. Entre ellos, el de la lectura. Numerosos lectores inestables o incluso consolidados suelen perderse en esos años de transición. Gran parte de la responsabilidad de esos abandonos recae en el sistema escolar.

La FGSR tiene la suerte de encontrar la colaboración del profesor de la Universidad de Granada, Juan Mata, desde hace muchos años. Juan es una de las figuras más destacadas en el campo de la reflexión sobre el papel de la lectura en las vidas de la gente y, muy especialmente, en el impulso de la lectura (hábitos, competencias y propósitos) en el campo de la educación. Su acompañamiento y contraste de los dispositivos experimentales que compusieron el proyecto de investigación Territorio Ebook (FGSR, 2009-2014) fueron cruciales para lograr una mirada humana y un relato pedagógico de los resultados alcanzados. Asimismo, su presencia en los talleres para mediadores que se organizan en Casa del Lector ha resultado un elemento relevante de la oferta formativa y de investigación de la FGSR.

jueves, 18 de enero de 2018

Experiencias de lectura en Iberoamérica: Buenas prácticas para la formación de lectores, por Cecilia Espinosa, directora de la Fundación SM.

En San Juan La Laguna, Guatemala, hay una biblioteca que inició como un espacio para intentar recuperar la confianza en el otro, en los otros, en los espacios públicos, después de una guerra que los había dejado a todos sin palabras. Se trataba, precisamente, de hacer comunidad hablando, escuchando. Así lo cuenta Yisrael Quic, bibliotecario guatemalteco: “Somos mayas tz’utujiles. La comunidad tiene valores de solidaridad y colaboración, pero durante el conflicto armado estos valores han sido heridos. El conflicto duró 36 años y ha creado una cultura de silencio en la comunidad.”

Hoy, esa biblioteca, la Biblioteca comunitaria Rija’tzuul Na’ooj, ha impulsado la creación de muchas bibliotecas comunitarias más y es un punto de encuentro intergeneracional en el que sus usuarios igual cuentan leyendas populares que tejen con telar de cintura. Albergan un salón de eventos, un centro de negocios y hasta un museo. 

Esta es una de las 12 experiencias de lectura que seleccionó el Comité Académico de la Fundación SM en 2016 para exponer en el Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, CILELIJ, realizado en la Ciudad de México. Recupero en esta entrada los pósters y las descripciones de esos proyectos cortesía de la Fundación. 

Cada testimonio es alentador y conecta con muchas iniciativas más. La historia de la biblioteca comunitaria en Guatemala me recordó el surgimiento de la Biblioteca Internacional de la Juventud, iniciativa de Jella Lepman, quien al regresar a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, se dio a la tarea de generar un espacio de rehabilitación social con la mayor diversidad de libros posible. También pensé en el testimonio de Irene Vasco quien va a zonas rurales sobrevivientes de la violencia en Colombia para leer o en Sara Benavides quien tiene una sala de lectura en una pequeña comunidad de pescadores en Veracruz, uno de los Estados más afectados por el crimen organizado en México. 

Muchos espacios para leer surgen como respuesta al cierre de otros espacios, a veces simbólicos, otras veces muy concretos: una escuela, un museo, una biblioteca, y de pronto ya está instalada en la sala de una casa, en el zaguán, en la cochera, en un patio trasero un nuevo espacio en el que la vida y los libros se entrecruzan.

[...] Navegar por el complejo universo de la promoción de la lectura en Iberoamérica requiere una brújula, pues año tras año nacen nuevos proyectos y programas. En esta riqueza de propuestas es posible identificar una constante: el mediador como puente entre los libros y los lectores. La mediación tiene un antes y un después del lector: un amplio acervo en propuestas literarias y estéticas, una selección de títulos y una diversidad de temas, una metodología y un ambiente estimulante se combinan para construir este puente.

En Fundación SM creemos que la cultura y la educación –como experiencias estéticas y de aprendizaje–son el camino para garantizar la formación de ciudadanos creativos, autónomos y capaces de situarse críticamente frente a su entorno. Por esta razón, el comité académico del CILELIJ seleccionó algunas de las experiencias de lectura más significativas de Iberoamérica.

Con testimonios, fotografías y diversos materiales, la muestra está conformada por doce proyectos de seis países: Argentina, Brasil, Colombia, España, Guatemala y México. Cada uno de ellos se ha convertido en un referente local e incluso internacional.

Todas las experiencias desarrollan un programa de acompañamiento permanente a través de la lectura, la palabra y la imagen y, sobre todo, buscan vincular al lector con su entorno más cercano: la familia, la escuela y la comunidad en la que se desenvuelven. Algunos de estos proyectos nacieron en bibliotecas y en espacios de arte; otros en hospitales y librerías, y hasta en cementerios.

A partir de estos proyectos queremos compartir con ustedes nuestro compromiso con el presente y el futuro de los niños y jóvenes, pues creemos que todos debemos convertirnos en voceros y voluntarios de prácticas culturales innovadoras y transformadoras de nuestros entornos. CONTINUAR LEYENDO PARA CONOCER LAS DIFERENTES EXPERIENCIAS

jueves, 31 de agosto de 2017

Nueve maneras de enseñar a los niños a odiar la literatura. Un artículo de Gianni Rodari.

  1. Presentando el libro como una alternativa a laTV.
  2. Presentando el libro como la alternativa a las historietas cómicas.
  3. Diciendo a los niños de hoy que los niños de antaño leían más.
  4. Manteniendo que los niños tienen demasiadas distracciones.
  5. Echando la culpa a los niños de que no prefieran la lectura.
  6. Transfonnando el libro en un instrumento de tortura.
  7. Negarse a leer al niño.
  8. No ofreciendo una elección suficiente.
  9. Ordenando leer.