miércoles, 4 de mayo de 2016

El pecho desnudo. Un cuento de Italo Calvino.

El señor Palomar camina por una playa solitaria. Encuentra unos pocos bañistas. Una joven tendida en la arena toma el sol con el pecho descubierto. Palomar, hombre discreto, vuelve la mirada hacia el horizonte marino. Sabe que en circunstancias análogas, al acercarse un desconocido, las mujeres se apresuran a cubrirse, y eso no le parece bien: porque es molesto para la bañista que tomaba el sol tranquila; porque el hombre que pasa se siente inoportuno; porque el tabú de la desnudez queda implícitamente confirmado; porque las convenciones respetadas a medias propagan la inseguridad e incoherencia en el comportamiento, en vez de libertad y franqueza.
Por eso, apenas ve perfilarse desde lejos la nube rosa-bronceado de un torso desnudo de mujer, se apresura a orientar la cabeza de modo que la trayectoria de la mirada quede suspendida en el vacío y garantice su cortés respeto por la frontera invisible que circunda las personas. Pero -piensa mientras sigue andando y, apenas el horizonte se despeja, recuperando el libre movimiento del globo ocular- yo, al proceder así, manifiesto una negativa a ver, es decir, termino también por reforzar la convención que considera ilícita la vista de los senos, o sea, instituyo una especie de corpiño mental suspendido entre mis ojos y ese pecho que, por el vislumbre que de él me ha llegado desde los límites de mi campo visual, me parece fresco y agradable de ver. En una palabra, mi no mirar presupone que estoy pensando en esa desnudez que me preocupa; esta sigue siendo en el fondo una actitud indiscreta y retrógrada.
De regreso, Palomar vuelve a pasar delante de la bañista, y esta vez mantiene la mirada fija adelante, de modo de rozar con ecuánime uniformidad la espuma de las olas que se retraen, los cascos de las barcas varadas, la toalla extendida en la arena, la henchida luna de piel más clara con el halo moreno del pezón, el perfil de la costa en la calina, gris contra el cielo. Sí -reflexiona, satisfecho de sí mismo, prosiguiendo el camino-, he conseguido que los senos quedaran absorbidos completamente por el paisaje, y que mi mirada no pesara más que la mirada de una gaviota o de una merluza.
¿Pero será justo proceder así? -sigue reflexionando-. ¿No es aplastar la persona humana al nivel de las cosas, considerarla un objeto, y lo que es peor, considerar objeto aquello que en la persona es específico del sexo femenino? ¿No estoy, quizá, perpetuando la vieja costumbre de la supremacía masculina, encallecida con los años en insolencia rutinaria? CONTINUAR LEYENDO

lunes, 2 de mayo de 2016

La centenaria. Un cuento de Emilia Pardo Bazán.

-Aquí -me dijo mi primo, señalándome una casucha desmantelada al borde de la carretera- vive una mujer que ha cumplido el pasado otoño cien años de edad. ¿Quieres entrar y verla?

Me presté al capricho obsequioso de mi pariente y huésped, en cuya quinta estaba pasando unos días muy agradables, y, aunque ningún interés especial tenía para mí la vista de una vejezuela, casi de una momia desecada que ni cuenta daría de sí, aparenté por buena crianza que me agradaba infinito tener ocasión de comprobar ocularmente un caso notable de longevidad humana.

Entramos en la casucha, que tenía un balcón de madera enramado de vid, y detrás un huerto, donde se criaban berzas y patatas a la sombra de retorcidos y añosos frutales. Dijérase que allí todo había envejecido al compás de la dueña, y la decrepitud, como un contagio, se extendía desde los nudosos sarmientos de la cepa hasta las sillas apolilladas y bancos denegridos que amueblaban la cocina baja, primera habitación de la casa donde penetramos.

Estaba vacía. Mi primo, familiarizado con el local, llamó a gritos:

-¡Teresa, madama Teresa!

Al oír madama, la aventura empezó a interesarme. ¿Era posible que fuese francesa la centenaria que vegetaba allí, en un rincón de las mariñas marinedinas? ¿Francesa? ¡Extraña cosa! CONTINUAR LEYENDO

domingo, 1 de mayo de 2016

20 frases célebres de 'El Quijote'.

“¡Oh, memoria, enemiga mortal de mi descanso!”.

“La virtud más es perseguida de los malos que amada de los buenos.”

“La ingratitud es hija de la soberbia.”

“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura.”

“Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.”

“La sangre se hereda y la virtud se aquista; y la virtud vale por sì sola lo que la sangre no vale.”

“Esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.”

“Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.”

“La pluma es lengua del alma; cuales fueren los conceptos que en ella se engendraron, tales serán sus escritos”.

“¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!”

“Por la libertad, asì como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida.”

“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.

“Bebo cuando tengo gana, y cuando no la tengo y cuando me lo dan, por no parecer o melindroso o malcriado.”

“Y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro.”

“El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre”.

“Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dàdiva, sino con el de la misericordia.”

“Y verá el mundo que tiene contigo más fuerza la razón que el apetito.”

“Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro.”

“No huye el que se retira.”

“Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes”.

“Cervantes era un prefeminista”. Entrevista a Natalia Menéndez, directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que este año dedica gran parte de su programación al autor del 'Quijote'.

—Hablando de minorías, ¿por qué se ha tardado tanto en dar visibilidad a las mujeres creadas por este autor?

—Porque no convenía decir que Cervantes era un prefeminista. Es un hombre que hace decir a mujeres como una gitana, una dama, una tabernera o una campesina que son libres. Ya era hora, así se le comprende mejor. En la próxima edición del Festival de Almagro queremos acercarlo, eso en algún momento no interesó. Se puede aprender mucho de él y es lo que vamos a intentar.


Fuente: Babelia. El País

Le cycliste qui distribue des livres aux enfants à la barbe des Taliban

Accéder à la littérature n’est pas aisé en Afghanistan, en particulier dans les zones reculées. Un homme a donc décidé d’enfourcher son vélo et de prendre son courage à deux mains, pour apporter des livres aux enfants vivant dans des villages isolés. Oui, vous ne rêvez pas, il s’agit bien d’une histoire positive venue d’Afghanistan.