sábado, 31 de enero de 2026

¡HACIA LA HABANA! / PRA A HABANA". Un poema de Rosalía de Castro

¡HACIA LA HABANA!

Le vendieron los bueyes,
le vendieron las vacas,
el pote del caldo
y la manta de la cama.
Le vendieron el carro
y las tierras que tenía,
le dejaron tan sólo
con la ropa vestida.
“María, yo soy mozo,
pedir no me es dado,
me voy por el mundo
para ver de ganarlo.
Galicia está pobre,
y a La Habana me voy...
Adiós, adiós, prendas
de mi corazón !”

“Ánimo, compañeros !
Toda la tierra es de los hombres.
Al que no vio más que la propia
la ignorancia le consume.
Ánimo! A quien se muda Dios le ayuda!
Y aunque ahora vamos de Galicia lejos
veréis cuando volvamos
cómo crecieron los robles.
Mañana es el gran día, al mar, amigos!
Mañana, Dios nos acoge !”
En el rostro la alegría;
en el corazón, el esfuerzo,
y la campana armoniosa de la esperanza,
lejos, tocando a muerto.

Este se va y aquel se va,
y todos, todos se van.
Galicia, sin hombres quedas,
que te puedan trabajar.
Tienes en cambio huérfanos
y huérfanas
y campos de soledad,
y madres que no tienen hijos,
e hijos que no tienen padres.
Y corazones que sufren
largas ausencias mortales,
viudas de vivos y muertos
que nadie consolará.

¡PRA A HABANA!

Vendéronlle os bois,
vendéronlle as vacas,
o pote do caldo
i a manta da cama.
Vendéronlle o carro
i as leiras que tiña;
deixárono sóio
cou ropa vestida.
“María, eu son mozo,
pedir no me É dado;
eu voy polo mundo
pra ver de ganalo.
Galicia está probe,
i a Habana me vou...
Adiós, adiós, prendas
do meu corazón !”

“Ánimo, compañeros!
Toda a terra e dos homes.
Aquel que non veu nunca máis que a propia
a ignorancia o consome.
Ánimo !A quen se muda Dios o axuda!
I anque ora vamos de Galicia lonxe,
verés desque tornemos
que medrano os robres!
Mañán é o día grande, ao mar, amigos!
Mañán, Dios nos acoxe !”
No sembrante a alegria,
no corazón o esforzo,
i a campana armoniosa da esperanza,
lonxe, tocando a morto!

Este vaise i aquel vaise,
e todos, todos se van.
Galicia, sin homes quedas
que te poidan traballar.
Tés, en cambio, orfos e orfas
e campos de soledad,
e nais que non teñen fillos
e fillos que non ten pais.
E tés corazóns que sufren
longas ausencias mortás, 40
viudas de vivos e mortos
que ninguén consolará.

viernes, 30 de enero de 2026

"LA LECTURA UN ANTÍDOTO DE LA IA". Gaspard Koenig, El País

Para preservar una sociedad libre y democrática, tenemos que mostrar nuestros libros con orgullo

Si las noticias internacionales en este comienzo de año no les parecen suficientemente apasionantes, les recomiendo que lean el informe anual de la consultora internacional Eurasia Group sobre los mayores riesgos para 2026 (Top Risks 2026). En medio de una serie de perspectivas verdaderamente estimulantes, como la revolución política en Estados Unidos, la guerra de Rusia contra la OTAN o la crisis mundial del agua, me ha hecho estremecerme especialmente el riesgo número 8: AI eats its users (“La IA devora a sus usuarios”).

No estamos hablando de una superinteligencia fuera de control, ni siquiera de la destrucción masiva de puestos de trabajo. El peligro que representa el despliegue comercial a gran escala de la inteligencia artificial (IA) es más insidioso. Aunque Eurasia Group subraya los beneficios de la IA para las ciencias y la tecnología, también prevé la mierdificación (término popularizado por el escritor británico Cory Doctorow para referirse al deterioro de la experiencia del usuario en las plataformas de Internet) de la IA generativa.

Aunque ChatGPT es hoy una herramienta relativamente limpia, sin publicidad y que no obliga a crear ninguna cuenta, es inevitable que algún día empiece a monetizar los datos que almacena, como antes lo hicieron Google o YouTube. Los financieros que han alimentado la extravagante valoración de la IA exigirán un retorno de la inversión que, una vez más, pasará por la manipulación de los usuarios, sus deseos y ahora, además, sus pensamientos. Las primeras muestras de integración de la publicidad en las respuestas de los asistentes virtuales son aterradoras: ¿Es posible que, en el futuro, nuestras decisiones más íntimas estén secretamente dirigidas por las multinacionales? En ese caso, desaparecerían por completo las fronteras entre la información objetiva, el sesgo algorítmico y la colocación de productos. Bienvenidos a la privatización de los cerebros.

Aparte del aprovechamiento económico, el ataque afecta a la propia cognición. Coincidiendo con las conclusiones de numerosos estudios de neurociencias, Eurasia Group anticipa “el declive de la humanidad pensante, sensible y social”. El desplome de la capacidad de atención ya explica el deterioro de la capacidad de lectura, escritura y cálculo en todo el mundo occidental. Por primera vez desde la Ilustración, la alfabetización está en retroceso. ¿Cómo podemos pensar que va a sobrevivir el espíritu crítico cuando el pensamiento salta sin cesar de un objeto a otro, excitado, agitado, impotente? ¿Qué forma de deliberación colectiva seguirá siendo posible cuando el que moldee nuestras opiniones sea nuestro mejor amigo virtual? La IA forma unos ciudadanos políticamente dóciles, fáciles de manipular y encerrados en sí mismos. Esta burbuja individualista representa, como adivinó Tocqueville, “una etapa muy peligrosa en la vida de los pueblos democráticos”, atraídos por la tentación de someterse al poder de unos líderes autoritarios que “son los únicos que actúan en medio de la inmovilidad universal”.

Debemos reaccionar de inmediato, ahora que nuestros cerebros no se han atrofiado aún del todo. Mientras los gobernantes occidentales se contentan con estudiar estrategias industriales insignificantes, como si la IA no fuera más que una nueva tendencia que no hay que perderse, el presidente chino, Xi Jinping, de cultura marxista-leninista, parece haberse hecho cargo del peligro y ha calificado los videojuegos de “opio espiritual”, lo mismo que pensaba Marx sobre la religión. A diferencia de Estados Unidos, que abre todas las compuertas de la intoxicación tecnológica, China está elaborando diversas normas para limitar la adicción y controlar los contenidos. ¿Podría Europa trazar una tercera vía entre la alienación capitalista y la represión socialista?

A la espera de una toma de conciencia política, contamos con un antídoto personal de lo más eficaz y al alcance de todos: la lectura. El Instituto Diderot acaba de publicar justo ahora, con el título La lectura en 2050, una conferencia del neurocientífico Michel Desmurget. En ella, en consonancia con sus escritos anteriores, lamenta el descenso general de la lectura —la lectura de libros, que no es lo mismo que la lectura de frases inconexas en una pantalla—: “Si el efecto cognitivo de los cómics y las revistas es prácticamente nulo”, explica, “el efecto de los medios digitales (blogs, redes sociales, SMS) es incluso negativo”. Nuestro cerebro no solo no puede delegar en la máquina la búsqueda de información, sino que necesita asimilar contenidos escritos para que seamos capaces de razonar y pensar por nuestra cuenta. Michel Desmurget destaca las virtudes de la lectura en el desarrollo de nuestras capacidades cognitivas: el coeficiente intelectual, la concentración, la capacidad de síntesis, la creatividad e incluso el nivel en matemáticas.

Hay que poner fin de una vez por todas a un argumento habitual entre los locos de la informática. A los tecnólatras más o menos expertos les encanta burlarse de Platón porque criticaba la escritura: los filósofos siempre han desconfiado sin más de las nuevas tecnologías, así que ¿por qué no vamos a sustituir hoy el libro por un agente de inteligencia artificial, igual que se sustituyeron las tradiciones orales por el libro? Sin embargo, si leemos atentamente el Fedro de Platón —en vez de pedirle a ChatGPT que nos lo resuma—, veremos que no se dice que la escritura sea una regresión, sino una innovación útil para otros fines, que complementa el arte del diálogo, sin sustituirlo. Las nuevas formas de comunicación deben sumarse a las ya existentes. Y la prueba de que Platón tenía razón es que, a pesar de la imprenta y el libro electrónico, la gente sigue siendo igual de aficionada a las conferencias y las conversaciones.

Para preservar una sociedad libre y democrática, tenemos que mostrar nuestros libros con orgullo. Esta es una batalla política que hay que librar en casa, pero también en el tren y en el café: ¡Que los lectores desafíen a todos los que están absortos en su pantalla!

jueves, 29 de enero de 2026

"MENTIRAS". Un cuento de J. M. Coetzee

Querida Norma:

Te escribo desde San Juan, en el único hotel que existe aquí. Esta tarde fui a visitar a mamá: en auto es un viaje de media hora por un camino tortuoso. Su estado es tan malo como suponía, incluso peor. No puede caminar sin bastón y, aún así, lo hace muy lentamente. Desde que volvió del hospital no pudo subir al piso alto. Duerme en el sofá de la sala. Trató de que le bajaran la cama, pero le dijeron que la habían construido ahí arriba y que si intentaban moverla la destrozarían. (¿Penélope no tenía una cama similar, la Penélope de Homero?).

Todos sus libros y papeles están en el piso superior: abajo no hay lugar para ellos. Mamá se irrita y dice que quiere trabajar en su escritorio, pero no puede.

Hay un hombre que se llama Pablo que ayuda en la huerta. Pregunté quién hace las compras. Ella dice que vive a pan y queso, más lo que se cosecha en la huerta, y que no necesita nada más. De todos modos, le dije, ¿no podría conseguir que alguna mujer de la aldea viniera para limpiar y cocinar? No quiso escucharme: dice que no tiene contacto con la gente de la aldea. ¿Y Pablo?, le dije. ¿No es él parte de la aldea? Pablo es responsabilidad mía, contestó, no forma parte de la aldea.

Por lo que pude ver, Pablo duerme en la cocina. Vive medio en Babia como se dice eufemísticamente; quiero decir que es idiota, bobo.

No he planteado aún la cuestión principal; quería hacerlo, pero no tuve coraje suficiente. Se lo diré mañana. No tengo demasiadas esperanzas. Mamá se muestra distante conmigo. Con perspicacia, creo, sospecha por qué vine.

Que duermas bien. Cariños para los chicos.

John
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

-Mamá, ¿podemos hablar de las disposiciones que has tomado? ¿Podemos hablar del futuro?

Sentada en su viejo y severo sillón, construido sin duda por el mismo carpintero que construyó la cama que no se puede trasladar, la madre no dice ni una palabra siquiera.

-Te darás cuenta de que Helen y yo estamos preocupados por ti. Tuviste una caída grave y con el tiempo tendrás otras. Ya no vas para joven y esto de vivir sola en una casa con escaleras empinadas en una aldea donde no te llevas bien con los vecinos… francamente no parece ya algo viable. 

-No vivo sola –responde la madre-. Pablo vive conmigo. Cuento con él.

-Está bien, Pablo vive contigo, pero ¿puedes contar con él en caso de una emergencia? ¿Te sirvió de ayuda la última vez? Si no hubieras podido telefonear al hospital, ¿dónde estarías ahora?

En el mismo momento de pronunciar esas palabras, se da cuenta de que ha cometido un error. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 28 de enero de 2026

"MILONGA DEL SOLITARIO". Un poema/canción de Atahualpa Yupanki interpreatada por Mayte Martín


Me gusta, de vez en cuando,
perderme en un bordoneo,
porque bordoneando veo,
que ni yo mismo me mando.

Las cuerdas van ordenando,
los rumbos del pensamiento,
y en el trotecito lento
de una milonga campera,
va saliendo campo ajuera,
lo mejor del sentimiento.

Ninguno debe pensar,
que vengo en son de revancha.
No es mi culpa si en la cancha,
tengo con qué galopear.

El que me quiera ganar,
hai' tener buen parejero.
Yo me quitaré el sombrero,
porque así me han enseñao,
y me doy por bien pagao,
dentrando detrás del primero.

Siempre bajito he cantao,
porque gritando no me hallo.
Grito al montar a caballo,
si en la caña me he bandeao.

Pero tratando un versiao,
ande se cuenten quebrantos,
apenas mi voz levanto
para cantar despacito.
Que el que se larga a los gritos,
no escucha su propio canto.

[ Si la muerte traicionera,
me acogota a su palenque,
háganme con dos rebenques,
la cruz pa' mi cabecera.
Si muero en mi madriguera,
mirando los horizontes,
no quiero cruces ni aprontes,
ni encargos para el Eterno.
Tal vez pasando el invierno,
me de sus flores el monte. ]

Toda la noche he cantau,
con el alma estremecida,
que el canto es la abierta herida,
de un sentimiento sagrau.
A naide tengo a mi lau,
porque no busco piedad.
Desprecio la caridad,
por la vergüenza que encierra.
Soy como el león de las sierras:
¡ vivo y muero en soledad ¡

martes, 27 de enero de 2026

"PARINOUSH SANIEE, LA ESCRITORA QUE CONVIRTIÓ EL SILENCIO DE IRÁN EN GRITO LITERARIO. Jorge Morla, El País

La reedición de dos de sus novelas devuelve a la actualidad a la autora iraní más leída del mundo, y una de las más combativas y prohibidas

“La gente ha llegado psicológicamente al límite de su tolerancia. Ya no pueden silenciar sus gritos; incluso frente a las balas de este régimen brutal se mantienen firmes y gritan para recuperar con sus voces los derechos perdidos y lograr sus reivindicaciones”, cuenta a EL PAÍS Parinoush Saniee sobre la situación actual de Irán. Socióloga y psicóloga de formación, novelista por necesidad, Saniee se ha convertido en la autora iraní más leída y traducida del mundo, mientras sus libros siguen rigurosamente prohibidos en su país. Ahora, la reedición en español de Una voz escondida y El libro de mi destino (Alianza) devuelve al centro del debate una obra que dialoga de forma directa con las protestas que desde hace años, y especialmente en las últimas semanas, sacuden las calles del país.

Dada la situación actual de Irán, la entrevista se gestiona vía correo electrónico, a pesar de que, ante la progresión de las protestas, el régimen iraní cortó internet en todo el territorio. Durante unos días, silencio total: la editorial, que funciona de enlace, se explicaba: “Hemos perdido todo contacto con Parinoush. No sabemos nada de ella en la última semana. El apagón por lo visto ha sido muy fuerte. Suponiendo que solo sea eso, porque estamos preocupados”. Afortunadamente, la comunicación se puede recuperar vía mail y en sus respuestas escritas resuena la misma tensión que atraviesa sus novelas: el momento exacto en el que callar deja de ser una opción, porque el silencio se transforma en una forma de violencia contra uno mismo.

Nacida en Teherán hace 77 años, Saniee pertenece a una generación que ha visto cómo Irán cambiaba de rostro varias veces en apenas medio siglo. Antes, durante y después de la Revolución Islámica, la escritora ha observado —y analizado— el impacto de las transformaciones políticas en la vida cotidiana, especialmente en la de las mujeres. Durante años trabajó como investigadora, dirigiendo estudios sociales y manejando estadísticas para comprender el comportamiento humano, pero llegó un punto en el que los informes académicos le parecieron insuficientes: “Podría haber escrito un informe de investigación, como tantos otros que había redactado y que solo llegaban a un público limitado, pero el tema de la vida de las mujeres era diferente y merecía una narración más profunda”, explica sobre la génesis de El libro de mi destino, su obra más aclamada, publicada originalmente en 2003.

‘Best seller’ internacional

La novela, traducida a 26 idiomas, cuenta la historia de la joven Masumeh, supone un retrato de la vida en Teherán desde antes de la revolución de 1979 hasta este siglo y condensa la experiencia de miles de mujeres iraníes cuya vida ha sido moldeada por fuerzas externas: la familia, la religión, el Estado, la moral pública. Saniee la construyó combinando estudios históricos, cuestionarios y testimonios reales. “Uno de los conflictos culturales más importantes después de la Revolución era la tensión entre religión y modernidad”, recuerda, y explica que por eso decidió que Masumeh naciera en Qom, la ciudad más religiosa de Irán, y se trasladara a Teherán, símbolo de modernidad. Incluso su nombre —que significa “inocente”— es una declaración política: “No hay culpa individual en la opresión estructural”. CONTINUAR LEYENDO

lunes, 26 de enero de 2026

"EL PAÍS DE LOS SUEÑOS". Un texto de Eduardo Galeano de: El libro de los abrazos Siglo XXI de España Editores – 2011

Era un inmenso campamento al aire libre.

De las galeras de los magos, brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en canje. Había quien quería cambiar un sueño de viajes por un sueño de amores, y había quien ofrecía un sueño para reír en trueque por un sueño para llorar un llanto bien gustoso.

Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos de su sueño, desbaratado por culpa de alguien que se lo había llevado por delante: el señor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandarte de colores.

El aguatero de los sueños llevaba agua a quienes sentían sed mientras dormían, llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brindaba en altas copas.

Sobre una torre había una mujer, de tánica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire.

sábado, 24 de enero de 2026

"EL HOMBRE Y EL MAR". Un poema de Charles Baudelaire

¡Hombre libre, tú siempre has de querer al mar!
El mar es el espejo donde tu ser se mira
En la onda que hacia lo infinito se estira
Y de ese amargo abismo tu alma está a la par.

Te gusta hundirte en esa imagen atroz,
Tus ojos y tus brazos la abarcan. Y el sonido
Que hay en tu corazón a veces es vencido
Por el de ese lamento indomable y feroz.

Ambos son por igual cerrados y discretos:
Hombre, ninguno sabe si hay fondo en tus honduras,
Oh mar, nadie conoce tus riquezas oscuras,
¡Tanto que se empecinan en guardar sus secretos!

Y sin embargo, desde siglos innumerables
Los dos se están peleando sin tregua ni piedad.
¡Qué manera de amar la muerte y la crueldad,
Oh eternos luchadores, oh hermanos implacables!
Charles Baudelaire en Les fleurs du mal (1857), incluido en Poetas franceses contemporáneos (Ediciones Librerias Fausto, Bueno Aires, 1974, selec. y versiones de Raúl Gustavo Aguirre).

viernes, 23 de enero de 2026

"LA PRIMER PERSONA QUE FIRMÓ UNA OBRA LITERARIA FUE UNA MUJER: ENHEDUANNA. Zaradat Domínguez Galván, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Theconversation.es 4 ENE 2026

Cuando preguntamos quién fue el primer autor literario de la historia, muchos piensan en Homero. La imagen del poeta ciego de la Antigua Grecia suele ocupar el podio de la tradición literaria occidental.

Pero lo cierto es que debemos mirar mucho más atrás, más allá de Grecia, más allá incluso del alfabeto, y dirigir nuestros ojos hacia el origen mismo de la escritura: la antigua Mesopotamia. Allí, hace más de 4 000 años, una mujer firmó su obra con su propio nombre: Enheduanna.

¿Quién fue Enheduanna?

Enheduanna vivió alrededor del año 2 300 a. e. c., en la ciudad de Ur, lo que hoy es el sur de Irak. Su figura destaca por varios motivos: fue suma sacerdotisa del dios lunar Nanna, lo cual le confirió un gran poder político y religioso. Además, fue hija del rey Sargón de Akkad, fundador del primer imperio mesopotámico, y, sobre todo, autora de una obra literaria de profundo contenido teológico, político y poético.

“Enheduanna” no era su identificación personal, sino un título religioso que podría traducirse como “alta sacerdotisa, ornamento del cielo”. Su verdadero nombre sigue siendo un misterio. Lo que no se discute es su impacto: Enheduanna escribió, firmó y dejó constancia de su autoría, lo que la convierte en la primera persona, hombre o mujer, que conocemos por haber hecho esto.

Escritura, poder y espiritualidad

La escritura cuneiforme ya existía desde mediados del cuarto milenio antes de nuestra era. Había surgido como una herramienta administrativa, útil para llevar registros económicos, controlar impuestos o contabilizar ganado. Sin embargo, hacia la época de Enheduanna, había empezado a emplearse también para expresar ideas religiosas, filosóficas y estéticas. Era un arte sagrado, vinculado a la diosa Nisaba, patrona de los escribas, el grano y el conocimiento.

En este contexto, la figura de esta autora es especialmente reveladora. Su obra combina una profunda devoción religiosa con un mensaje político claro. Su poesía se enmarca en una estrategia imperial: legitimar la dominación de Akkad sobre las ciudades sumerias mediante un lenguaje común, una fe compartida y un discurso teológico unificado.

Una obra de alto vuelo

De Enheduanna se conservan varias composiciones, entre las que destacan:

  • Exaltación de Inanna: un largo himno en el que ensalza a la diosa del amor y la guerra, Inanna, pidiéndole ayuda en tiempos de exilio. Se considera su obra más personal y poderosa.
  • Los himnos del templo: un conjunto de 42 himnos dedicados a distintos templos y divinidades de Sumer. Aquí, Enheduanna construye un mapa espiritual del territorio, exaltando la conexión entre religión y poder político.
  • Otros himnos fragmentarios, entre ellos uno dedicado a su dios Nanna.
Estos ejemplos no son simples textos religiosos: están estructurados con gran sofisticación, cargados de simbolismo, emoción y visión política. En ellos, Enheduanna aparece como mediadora entre dioses y humanos; entre su padre, el emperador, y las ciudades conquistadas.

¿Por qué no la conocemos?

Resulta chocante que Enheduanna no figure en los manuales escolares ni en la mayoría de cursos universitarios de literatura. Pocas personas fuera de los estudios de historia antigua o de género han oído hablar de ella.

Es lícito preguntarse si el olvido de Enheduanna responde a una invisibilización sistémica de las mujeres en la historia cultural. Como apunta la historiadora del arte Ana Valtierra Lacalle, durante siglos se ha negado la presencia de mujeres escribas o artistas en la Antigüedad, a pesar de las evidencias arqueológicas que prueban que sabían leer, escribir y administrar recursos.

Enheduanna no fue una anomalía aislada: su existencia demuestra que las mujeres participaron activamente en el desarrollo de la civilización mesopotámica, tanto en la esfera religiosa como intelectual. El hecho de que ella fuera la primera persona en firmar un texto con su nombre debería tener el lugar que merece en la historia de la humanidad.

Enheduanna representa no solo un hito literario, sino también un símbolo poderoso de la capacidad de las mujeres para crear, pensar y liderar desde el origen mismo de la cultura escrita. Su voz resuena desde las tablillas de arcilla con una fuerza que atraviesa los milenios, puesto que con ella la historia comienza no solo con palabras, sino con una voz, con una experiencia subjetiva y con una conciencia autorreflexiva del acto de escribir que no debería pasar desapercibida.

miércoles, 21 de enero de 2026

"CHINASA". Un precioso cuento de Chimamanda Ngozi Adichie.

Creo que sucedió en enero. Creo que era enero porque la tierra estaba reseca y el viento seco de Harmattan había cubierto mi piel, la casa y los árboles de polvo amarillo. Pero no estoy segura. Sé que era 1968 pero podría haber sido diciembre o febrero; nunca estuve segura de las fechas durante la guerra. Estoy segura, sin embargo, que sucedió por la mañana -el sol era todavía agradable, el tipo de sol que dicen que forma vitamina D sobre la piel. Cuando escuche el ruido - ¡Boom! ¡Boom! - estaba sentada en la veranda de la casa que compartía con dos familias, releyendo una copia gastada de EL NIÑO AFRICANO de Camara Laye. El dueño de la casa era un hombre que conoció a mi padre antes de la guerra y, cuando llegué después de que cayera mi ciudad natal, cargando con mi maleta baqueteada, y sin otro lugar adonde ir, me dejó un cuarto gratis porque, según decía, mi padre se había portado muy bien con él. Las otras mujeres de la casa cotilleaban sobre mí, diciendo que yo visitaba la habitación del dueño por la noche y que esa era la razón de que no tuviera que pagar alquiler. Esa mañana, me encontraba con una de estas mujeres cotillas. Ella estaba sentada sobre los resquebrajados peldaños de piedra, amamantando a su bebé. Durante un rato, estuve observándola y me dio la impresión de que su pecho era como una naranja blanda a la que le hubieran exprimido todo el jugo, preguntándome si el bebé estaría sacando algo.

Cuando escuchamos el bombardeo, ella agarró inmediatamente al bebé y corrió hacia la casa en busca del resto de sus hijos. ¡Boom! Parecían rugidos de truenos, como los que se extienden por todo el cielo, anunciando una tormenta. Durante un momento, permanecí allí de pie, imaginando que eran realmente truenos. Imaginé que estaba de vuelta en la casa de mi padre antes de la guerra, en el patio, bajo el árbol de anacardo, esperando la lluvia. El patio de mi padre estaba lleno de árboles frutales a los que me gustaba trepar, aunque mi padre me gastara bromas y me dijera que no era propio de una joven y que, tal vez, algunos de los hombres que querían traerle vino cambiarían de opinión cuando se enteraran de que me comportaba como un chico. Pero mi padre nunca me detuvo. Decían que me malcriaba, que yo era su favorita e, incluso ahora, algunos de nuestros familiares opinan que si sigo soltera es por culpa de mi padre. CONTINUAR LEYENDO

martes, 20 de enero de 2026

"PRIMER GRADO DE PRIMARIA". Un poema de la poeta australiana Alison Cobby Eckerman

Ali(son) Cobby Eckerman (1963),​​ poeta aborigen australiana,​​ es una mujer de la tribu Yankunytjatjara / Kokatha kunga. De niña fue adoptada por la familia Eckerman y sólo hasta muy reciéntemente encontró a su madre natural. 'little bit long time', su primer libro de poesía,​​ fue publicado en 2009 y la edición se agotó unos meses después. Su voz está considerada una de las más fuertes y emotivas y relevantes después de los 70’s. Su segundo poemario, 'Kami', fue publicado por Vagobonnd Press en 2010. Ali ha participado en numerosos festivales de escritores nacionales e internacionales y es fundadora del Aboriginal Writers Retreat en Koolunga, al sur de Australia.

PRIMER GRADO DE PRIMARIA

Ahora estoy sentada arriba del árbol
¡y NO voy a bajar!
Ya no me siento segura en la escuela
Y sólo porque mi piel es oscura.
Si me quedo aquí durante la noche
¿me volveré un pájaro?
Y así podré​​ volar lejos de aquí
y de todas esas despreciables palabras.
No es nada divertido ser diferente
¿dónde puedo yo acomodarme?
Algunos niños en la escuela son crueles
y sus palabras tienen harta ponzoña.
Hey tú perra descastada, tiznada, cavernícola,
pinchi aborigen apestosa
no sé lo que significan estas palabras​​
pero me hieren como una flecha.
Le pedí a mi maestra una explicación
y ella me abofeteó groseramente
y luego a la hora del recreo
fui llevada a empujones​​ al patio.
Ahora estoy sentada arriba del árbol
me esconderé de todos.
No entiendo este sitio
apenas estoy en primer grado.

lunes, 19 de enero de 2026

"AUTOTANGO DEL CANTAUTOR". Luis Eduardo Aute

¿Qué me dices
Cantautor de las narices?
¿Qué me cantas con esa solemnidad?
Si estás triste
Que te cuenten algún chiste
Si estás solo
Púdrete en tu soledad

Vete al cine
Cómprate unos calcetines
Baila un tango
Pero deja de llorar
¿O es que acaso
Yo te canto mis fracasos
O las penas que en un vaso
De aguardiente quiero ahogar?

Qué tortura
Soportar tu voz de cura
Moralista
Y un pelito paternal
Muy aguda
Metafórica y sesuda
De esa letra que te acabas de marcar

Qué oportuna
Inmunizas cual vacuna
Y aún no sabes
Un par de cositas más
Que me duermo
Que tu música es un muermo
Y me pones muy enfermo
Por favor, no sigas más

domingo, 18 de enero de 2026

"TOBÍAS MINDERMICKEL". Un cuento de Thomas Mann

Una de las calles que llevan desde la Quaigasse, con una pendiente bastante empinada, a la parte media de la ciudad, se llama el Camino Gris. Hacía la mitad de esa calle y a mano derecha según se llega del río, está la casa número 47, un edificio estrecho y de color turbio, que no se distingue en nada de sus vecinos. En los bajos hay una mercería, donde puede comprarse lo mismo chanclos de goma que aceite de ricino. Si se entra en el portal, después de ver un patio en el que vagabundean los gatos, se encuentra una escalera de madera estrecha y desgastada (en la que se respira un olor indescriptible a humedad y pobreza) que conduce a los pisos. En el primero a la izquierda vive un carpintero, a la derecha una comadrona. En el segundo a la izquierda vive un zapatero remendón, a la derecha una señora que se pone a cantar en voz alta en cuanto oye pasos en la escalera. En el tercero izquierda el piso está vacío, y a la derecha vive un hombre llamado Mindernickel, cuyo nombre, para colmo, es Tobías. Sobre este hombre hay una historia que debe ser contada, pues es misteriosa y vergonzosa en demasía. El aspecto exterior de Mindernickel es llamativo, extraño y ridículo. Si se le ve, por ejemplo, cuando sale a dar un paseo, subiendo con su delgada figura por la calle, apoyándose en un bastón, nos daremos cuenta de que va vestido de negro de pies a cabeza. Lleva un sombrero de copa pasado de moda, campanudo y afieltrado, un gabán estrecho y rozado por el uso y pantalones igualmente miserables, desflecados por abajo y tan cortos que se ve el forro de goma de los botines. Por lo demás, debe decirse que esta indumentaria está cepillada con el mayor cuidado. Su cuello esquelético parece mucho más largo, por cuanto emerge de un cuello bajo y vuelto de la ropa. El canoso cabello es liso y está peinado sobre las sienes; la ancha ala del sombrero de copa sombrea un rostro afeitado y pálido de mejillas hundidas, ojos irritados que raras veces se alzan del suelo, y dos profundas arrugas que descienden desde la nariz hasta ambas comisuras de la boca, amargamente dirigidas hacia abajo.

Mindernickel sale muy pocas veces de casa, y tiene sus motivos, porque en seguida que aparece en la calle se reúnen muchos niños, lo persiguen durante un buen trecho y ríen, se burlan y cantan: "¡Jo, jo, Tobías!", le tiran del gabán, y la gente sale a la puerta y se divierte. Mas él camina sin defenderse y mirando temerosamente a su alrededor, con los hombros encogidos y la cabeza gacha, como una persona que camina bajo un aguacero sin paraguas; y aunque se le ríen en la cara, de vez en cuando saluda con una humilde cortesía a algunas de las personas que están a la puerta de sus casas. Más tarde, cuando los mitos quedan atrás y nadie más lo conoce, y son pocos los que se vuelven a mirarlo, sigue sin modificar esencialmente su conducta: continúa mirando temerosamente y caminando encogido, como si sintiera sobre sí mil miradas irónicas. Y cuando alza la vista del suelo, vacilante y apocado, puede observarse el hecho extraño de que es incapaz de mirar con fijeza a persona o cosa alguna. Parece, aunque suene raro, que le falte aquella superioridad natural de la contemplación con que todo ser individual mira las cosas del mundo; parece que se siente inferior a todas esas cosas, y sus ojos inestables han de arrastrarse por el suelo frente a cualquier persona o cosa... CONTINUAR LEYENDO

jueves, 15 de enero de 2026

"LAS PALABRAS". Un poema de Gianni Rodari

Ilustración de Angela Marchetti

 

Tenemos palabras para vender,
Palabras para comprar,
Palabras para hacer palabras.
Busquemos juntos palabras para pensar.
Tenemos palabras para fingir,
Palabras para lastimar,
Palabras para hacer cosquillas.
Busquemos juntos palabras para amar.
Tenemos palabras para llorar,
Palabras para callar,
Palabras para hacer ruido.
Busquemos juntos palabras para hablar.

miércoles, 14 de enero de 2026

"LOS EJECUTIVOS". Canción de María Elena Walsh ‧ 1968


El mundo nunca ha sido para todo el mundo
Más hoy al parecer es de un señor
Que en una escalerita de aeropuerto
Cultiva un maletín, pero ninguna flor.
Sonriente y afeitado para siempre
Trajina para darnos la ilusión
De un cielo en tecnicolor
Donde muy poquitos
Aprendan a jugar al golf

Ay, qué vivos son los ejecutivos
Qué vivos que son
Del sillón al avión
Del avión al salón
Del harén al edén
Siempre tienen razón
Y además tienen la sartén
La sartén por el mango
Y el mango también

El mundo siempre fue de los que están arriba
Pero hoy es de un señor en ascensor
A quien podemos ver en las revistas
Cortando el bacalao con aire triunfador.
Lo come para darnos el ejemplo
De rendimiento máximo y confort
Digiere por teléfono y después nos vende
Conciencias puras de robot

Ay, qué vivos son los ejecutivos
Qué vivos que son
Del sillón al avión
Del avión al salón
Del harén al edén
Siempre tienen razón
Y además tienen la sartén
La sartén por el mango
Y el mango también

El mundo siempre fue de algunos elegidos
Hoy es para el que elige lo mejor
Dinámico y rodeado de azafatas
Sacrificándose por un millón o dos.
Como él tiene de todo menos tiempo
Nos aconseja por televisión
Ahorrar para tener estatus en la muerte
La eternidad en un reloj

Ay, qué vivos son los ejecutivos
Quévivos que son
Del sillón al avión
Del avión al salón
Del harén al edén
Siempre tienen razón
Y además tienen la sartén
La sartén por el mango
Y el mango también

lunes, 12 de enero de 2026

"PREGUNTAS". Un poema de José Manuel Caballero Bonald seleccionado y comentado por Andrea Villarrubia Delgado

En 2026 se va a conmemorar el centenario del nacimiento de José Manuel Caballero Bonald, miembro del denominado ‘Grupo poético de los años 50’ o ‘Generación de la posguerra’. Un grandísimo poeta en cualquier caso. Los últimos y aciagos acontecimientos políticos me han recordado un poema suyo, ‘Preguntas’, incluido en su libro ‘Las adivinaciones’, publicado en 1952. Quiero traer aquí unas palabras del poeta en una entrevista de hace unos años: “Tengo un instinto de no quedarme callado. Cuando me he quedado callado alguna vez, hace muchos años -puntualiza- me ha dolido mucho. He sentido una especie de resquemor conmigo mismo”. Palabras que recobran actualidad ahora, igual que su poema, una muestra de cómo responden los tiranos a la necesidad humana de preguntar por qué. (Andrea Villarrubia Delgado)

PREGUNTAS

Ya se han puesto en camino
la muerte y sus patrullas:
la muerte, esa aliada
de la guerra más sucia,
y con ella los cómplices
duchos en imposturas.
Dejan por los caminos
una imperial basura
y sus armas contestan
a todas las preguntas.
Patrañas y rapiñas
con la paz se camuflan
mientras la vida cuenta
sus muertes una a una.
La guerra es una patria
de horrible catadura
y el dios de los ejércitos
no retrocede nunca:
con sus armas contesta
a todas las preguntas.

domingo, 11 de enero de 2026

"EL BESO". Un cuento de Ángela Carter

Los inviernos del Asia central son sombríos y de un frío penetrante, los veranos sudorosos y malolientes traen mosquitos, cólera y disentería, pero en abril el aire acaricia como el roce de la piel de los muslos y el aroma de todos los árboles floridos impregna el vaho sofocante de las letrinas de la ciudad.

Cada ciudad tiene su propia lógica. Imaginen una ciudad de líneas rectas, geométricas, trazadas con las tizas de colores de un niño, en ocre, en blanco, en terracota pálido. Las galerías bajas y claras de las casas parecen surgir de la tierra blancuzca, rosada, como si hubieran nacido de ella en lugar de haber sido construidas. Todo está cubierto por una capa delgada y arenosa de polvo, parecida al polvillo que dejan las tizas en los dedos.

En contraste con esa palidez descolorida, las superficies iridiscentes de los azulejos de cerámica que cubren los antiguos mausoleos son un embeleso para la vista. Al mirarlo, el azul palpitante del Islam se convierte en verde. Bajo una cúpula bulbosa en la que alternan el lapislázuli y el verde hoja, en una tumba de jade yacen los restos de Tamerlán, el flagelo de Asia. Visitamos una ciudad realmente fabulosa. Estamos en Samarkanda.

La revolución les prometió vestidos de seda a las campesinas de Uzbekistán y al menos ésa fue una promesa que no dejó de cumplir. Las mujeres lucen túnicas de raso liviano, rosa y amarillo, rojo y blanco, negro y blanco, rojo, verde y blanco, con franjas difusas de colores que encandilan como una ilusión óptica, y se adornan con joyas de vidrio rojo.

Da la impresión de que siempre anduvieran con el entrecejo fruncido porque se pintan una gruesa línea negra que cruza las dos cejas sin dejar un espacio en el medio. Se delinean los párpados con kohl. Su aspecto es impresionante. Dividen sus largos cabellos en dos o tres decenas de trenzas arremolinadas. Las jóvenes usan pequeños bonetes de terciopelo bordados con hilos de metal y abalorios. Las mujeres mayores se cubren la cabeza con un par de pañuelos de lana con dibujos de flores, uno ceñido sobre la frente, otro que cae suelto hasta los hombros. Nadie ha usado velo durante sesenta años.

Las mujeres caminan con tanta resolución como si no vivieran en una ciudad imaginaria. No saben que tanto ellas como los hombres cubiertos con turbantes, chaquetas de cuero de oveja y botas son criaturas tan extraordinarias para los extranjeros como un unicornio. Con todo su exotismo deslumbrante e inocente, viven en abierta contradicción con la historia. No saben lo que yo sé acerca de ellas. No saben que esta ciudad no es todo lo que hay en el mundo. Lo único que conocen del mundo es esta ciudad, bella como una ilusión, en la que crecen lirios en las acequias. En el salón de té, un loro verde picotea los barrotes de su jaula de mimbre. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 10 de enero de 2026

"ANA NO". Una novela de Agustín Gómez Arcos


Ana Paucha, que se llamaba a sí misma Ana no, era una mujer de mar, de sol, de dicha, prendada de su marido, pescador, y de sus tres hijos. El marido y los dos hijos mayores murieron en la guerra, el pequeño está preso. Ana no, a sus setenta y cinco años, cierra la puerta de su casa en un pueblecito almeriense y decide ir andando hasta la cárcel de su hijo para abrazarlo y darle el pan de aceite que ha amasado con sus propias manos. Inquietante viaje hacia el norte de España, viaje de amor y de muerte, de iniciación y de conocimiento. La novela nos brinda uno de los personajes femeninos más bellos de la literatura contemporánea, así como una admirable alegoría de la condición humana.

"Mi libro del año es de 1977"Un artículo de Berna González Harbour sobre "Ana no". (Viajar con ‘Ana no’, de Agustín Gómez Arcos, es recorrer la España de un pasado que sigue presente y de un presente reacio al futuro)

viernes, 9 de enero de 2026

"EL GUARDAGUJAS". Un cuento de Juan José Arreola.

Imagina una estación, un destino, un billete esperanzador... Imagina la espera rutinaria que se va transformando en desesperanza. Imagina que el tiempo se quiebra, que lo esperado no llega, que el destino se acaba, que... ¿Estará la respuesta en el cuento? En tu mano está adivinarlo. 

EL GUARDAGUJAS
José Arreola

El forastero llegó sin aliento a la estación desierta. El forastero llegó sin aliento a la estación desierta. Su gran valija, que nadie quiso cargar, le había fatigado en extremo. Se enjugó el rostro con un pañuelo, y con la mano en visera miró los rieles que se perdían en el horizonte. Desalentado y pensativo consultó su reloj: la hora justa en que el tren debía partir.

Alguien, salido de quién sabe dónde, le dio una palmada muy suave. Al volverse el forastero se halló ante un viejecillo de vago aspecto ferrocarrilero. Llevaba en la mano una linterna roja, pero tan pequeña, que parecía de juguete. Miró sonriendo al viajero, que le preguntó con ansiedad:

-Usted perdone, ¿ha salido ya el tren?

-¿Lleva usted poco tiempo en este país?

-Necesito salir inmediatamente. Debo hallarme en T. mañana mismo.

-Se ve que usted ignora las cosas por completo. Lo que debe hacer ahora mismo es buscar alojamiento en la fonda para viajeros -y señaló un extraño edificio ceniciento que más bien parecía un presidio.

-Pero yo no quiero alojarme, sino salir en el tren.

-Alquile usted un cuarto inmediatamente, si es que lo hay. En caso de que pueda conseguirlo, contrátelo por mes, le resultará más barato y recibirá mejor atención.

-¿Está usted loco? Yo debo llegar a T. mañana mismo.

-Francamente, debería abandonarlo a su suerte. Sin embargo, le daré unos informes.

-Por favor...

-Este país es famoso por sus ferrocarriles, como usted sabe. Hasta ahora no ha sido posible organizarlos debidamente, pero se han hecho grandes cosas en lo que se refiere a la publicación de itinerarios y a la expedición de boletos. Las guías ferroviarias abarcan y enlazan todas las poblaciones de la nación; se expenden boletos hasta para las aldeas más pequeñas y remotas. Falta solamente que los convoyes cumplan las indicaciones contenidas en las guías y que pasen efectivamente por las estaciones. Los habitantes del país así lo esperan; mientras tanto, aceptan las irregularidades del servicio y su patriotismo les impide cualquier manifestación de desagrado.

-Pero, ¿hay un tren que pasa por esta ciudad?

-Afirmarlo equivaldría a cometer una inexactitud. Como usted puede darse cuenta, los rieles existen, aunque un tanto averiados. En algunas poblaciones están sencillamente indicados en el suelo mediante dos rayas. Dadas las condiciones actuales, ningún tren tiene la obligación de pasar por aquí, pero nada impide que eso pueda suceder. Yo he visto pasar muchos trenes en mi vida y conocí algunos viajeros que pudieron abordarlos. Si usted espera convenientemente, tal vez yo mismo tenga el honor de ayudarle a subir a un hermoso y confortable vagón. CONTINUAR LEYENDO

Una cita de Arreola: “El arte de escribir consiste en violentar las palabras, ponerlas en predicamento para que expresen más de lo que expresan”.

jueves, 8 de enero de 2026

"RAPSODIA EN BLUE". Un poema de Osvaldo Guevara

Un negro sopla una trompeta larga
como las tiras de su piel.
Sopla y sopla una trompeta roja
como el algodón del sur
que se tiznó con su sangre
y se empapó en su noche, para siempre.
Un negro sopla una trompeta blanca
como la hoguera de su risa.
Sopla y caen medallas.
Sopla y antiguos látigos se pudren.
Sopla
y una primavera furiosamente dulce
reparte flores negras sedientas como bocas
entre hombres de color, entre hombres de dolor,
entre niños de corazón descalzo,
entre oscuras mujeres de vientres luminosos.
La música del negro es más clara que el llanto.
Tiene fiebre de selva, amanecer de selva.
Tiene pisadas de ciudad,
maullidos de ciudad,
y ojos y uñas y besos de ciudad.
Tiene un amor tan húmedo y feroz
que la agazapada sonrisa del blanco retorna a su cubil
acosada
acusada por ese son eterno.

miércoles, 7 de enero de 2026

"LA INFANCIA QUE SE ENCOGE". Claudia Restrepo Montoya, El País

Los niños crecen más rápido, sienten más pronto y cargan el peso del mundo antes de tener la estructura emocional para sostenerlo. La infancia, que debería ser el tiempo más lento y más amplio, se ha convertido en la fase más frágil

¿Cuánto dura hoy la infancia? ¿A qué edad dejamos de ser niños? ¿En qué momento el mundo entra demasiado pronto en la vida de los pequeños? La semana pasada, ante la belleza del asombro que despertó la celebración de los 20 años de la Universidad de los Niños de EAFIT, pensé en la importancia de seguir siendo niños, de conservar esa mirada que pregunta y se maravilla. Y entonces sentí una preocupación profunda, casi un sobresalto interior: esa etapa que llamamos infancia se está reduciendo en silencio, justo cuando más necesitamos protegerla.

Vivimos una época en la que se estiran casi todas las fases de la vida —la adolescencia tardía, la juventud extendida y una adultez que comienza más tarde en medio de una longevidad creciente—, pero comprime la etapa más delicada del desarrollo humano. Los niños crecen más rápido, sienten más pronto y cargan el peso del mundo antes de tener la estructura emocional para sostenerlo. La infancia, que debería ser el tiempo más lento y más amplio, se ha convertido en la fase más frágil.

Vistos en conjunto, los datos que revelan estudios de UNICEF, la OCDE y la OMS dibujan un panorama inquietante. Muchos niños ingresan a redes sociales entre los ocho y diez años y pasan frente a pantallas entre cuatro y seis horas diarias. El tiempo de juego libre —ese territorio donde la imaginación respira sin prisa— se ha reducido en más del cuarenta por ciento en las últimas dos décadas. La pubertad llega un año antes que hace veinte años, mientras la exigencia escolar comienza entre los seis y ocho años. Y hay un dato que conmueve: casi la mitad de los niños entre nueve y doce años dice estar preocupada por problemas globales como el clima, la economía o la guerra. Nada de esto es casual. Todo apunta a un mismo fenómeno inquietante: la infancia es la única etapa que el mundo moderno está encogiendo, no por falta de amor, sino por exceso de prisa.

Y, sin embargo —y esto es lo paradójico—, mientras la infancia se acorta en los niños, muchos adultos buscan recuperar la propia. Quizá porque en lo más hondo sabemos que seguir siendo niños es indispensable para vivir: conservar la capacidad de asombro, la imaginación abierta, la alegría que no se fabrica ni se simula. Las infancias largas y cuidadas dejan espacio para que ese niño interior siga respirando; las infancias abreviadas, en cambio, dejan heridas que luego se traducen en durezas, miedos o violencias. No es extraño que en infancias interrumpidas también encontremos mayores expresiones de bullying: cuando los niños no tienen tiempo para construirse desde dentro, terminan ensayando el poder de la peor manera posible.

Esto me recuerda a mi amiga y maestra Tita Maya, quien siempre decía que el territorio de los niños es el de la vida. No el de la prisa ni el de la utilidad, sino el de la experiencia plena, del ritmo y el juego. Para ella, la infancia era un tiempo sagrado. Ella me enseñó a Francesco Tonucci, el pedagogo italiano que ha dedicado su vida a recordarnos que los niños no son un borrador del futuro: ya son plenamente humanos ahora. Pero el mundo les exige vivir a un ritmo que no les corresponde: menos calle, menos juego, menos tiempo libre; más pantallas, más tareas, más responsabilidades emocionales. En esa prisa por convertirlos en adultos competentes, perdemos lo más valioso: el tiempo donde nacen la sensibilidad, la imaginación y la alegría de descubrir. Proteger la infancia no es un gesto romántico; es una decisión ética para cuidar la inteligencia colectiva de una sociedad.

¿Qué podemos hacer? Quizá algo tan sencillo y tan profundo como devolver el juego libre, retrasar la entrada a las redes, cuidar la conversación para que sea acorde con su edad, recuperar los ritmos lentos —una lectura compartida, un paseo sin destino, un silencio acompañado— y sostener su mundo interior para que crezca sin ser invadido por el ruido adulto.

Tal vez el mayor acto de cuidado en este tiempo acelerado sea defender la infancia del mundo que pretende arrebatársela. Recordar que los niños no necesitan velocidad para ser brillantes ni prisa para ser grandes: necesitan tiempo, mirada, calma y presencia. Mientras celebrábamos veinte años de un proyecto dedicado a ellos, pensé que la verdadera celebración sería asumir, como sociedad, este compromiso sencillo y radical: dejar que los niños sean niños, el tiempo suficiente para que algún día puedan ser adultos capaces de imaginar un mundo mejor.

lunes, 5 de enero de 2026

"EL DÚO DE LA TOS". Un cuento de Leopoldo Alas Clarín

El gran hotel del Águila tiende su enorme sombra sobre las aguas dormidas de la dársena. Es un inmenso caserón cuadrado, sin gracia, de cinco pisos, falansterio del azar, hospicio de viajeros, cooperación anónima de la indiferencia, negocio por acciones, dirección por contrata que cambia a menudo, veinte criados que cada ocho días ya no son los mismos, docenas y docenas de huéspedes que no se conocen, que se miran sin verse, que siempre son otros y que cada cual toma por los de la víspera.

«Se está aquí más solo que en la calle, tan solo como en el desierto», piensa un bulto, un hombre envuelto en un amplio abrigo de verano, que chupa un cigarro apoyándose con ambos codos en el hierro frío de un balcón, en el tercer piso. En la oscuridad de la noche nublada, el fuego del tabaco brilla en aquella altura como un gusano de luz. A veces aquella chispa triste se mueve, se amortigua, desaparece, vuelve a brillar.

«Algún viajero que fuma», piensa otro bulto, dos balcones más a la derecha, en el mismo piso. Y un pecho débil, de mujer, respira como suspirando, con un vago consuelo por el indeciso placer de aquella inesperada compañía en la soledad y la tristeza.

«Si me sintiera muy mal, de repente; si diera una voz para no morirme sola, ese que fuma ahí me oiría», sigue pensando la mujer, que aprieta contra un busto delicado, quebradizo, un chal de invierno, tupido, bien oliente. CONTINUAR LEYENDO

jueves, 1 de enero de 2026

"ROMERO SOLO". Un poema de León Felipe dedicado a una buena amiga

Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero..., sólo romero.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

          Sensibles a todo viento
          y bajo todos los cielos,
          poetas, nunca cantemos
          la vida de un mismo pueblo
          ni la flor de un solo huerto.
          Que sean todos los pueblos
          y todos los huertos nuestros.
autógrafo

"SOBRE LA COSIFICACIÓN DE LA LECTURA". Lucía Taboada, elDiario.es

Parece que hemos entrado en la era de la cosificación virtual de los libros. Compartir lo que lees más por estética o marca personal que por puro disfrute. Pero, exhibicionismo literario al margen, me gusta pensar que las redes sociales también pueden elevar el placer de leer

Si no conocíais la existencia de un hombre llamado Thatcher Wine estáis de enhorabuena porque voy a cambiar vuestra vida en este mismo instante. Este señor con nombre de viñedo inglés es un curador profesional de libros para famosos. Traduzco: Thatcher Wine ha ayudado a celebridades como Gwyneth Paltrow a elegir los libros adecuados para su casa e incluso crea sobrecubiertas hechas a medida de los libros para que combinen tonalmente con la paleta de colores del hogar del cliente. Es decir, gracias a Wine un famoso puede tener las obras completas de Tolstoi en las estanterías antes vacías de su salón, y además en un color Pantone específico que combine con el resto de la estancia. “Nos han pedido todo lo imaginable relacionado con la intersección del diseño de interiores y los libros. A veces, nos piden que combinemos los libros con una alfombra o un color Pantone. Hay gente que pasa años eligiendo cada detalle de su casa y ahora pueden llevar ese mismo nivel de detalle a su estantería, lo cual es genial”, contaba en una entrevista.

No solo Wine, también marcas de moda como Prada o Ralph Lauren han comenzado a explotar el potencial económico de los libros organizando eventos literarios con escritores. Y seguramente llevaréis días observando en redes sociales balances personales de las lecturas del año. Gente que dice haberse leído ochenta libros este 2025. Noventa. Cien. Como una subasta de Sotheby's. Parece que hemos entrado en la era de la cosificación virtual de los libros. Los clásicos como una especie de accesorio de moda. David Foster Wallace como un pañuelo al cuello o un sombrero en la cabeza. Los libros como signo de pretensión competitiva. Tal es la magnitud del exhibicionismo literario reciente que ya existe un término para definirlo: lectura performativa, performative reading. No solo consiste en fingir que lees más de lo que en realidad lees, sino en lograr que todos sepan que lees –esto es lo verdaderamente importante-, más por estética o marca personal que por puro disfrute.

Los alardes sobre hábitos de lectura –presuntamente- voraces podrían hacernos creer que las redes sociales están arruinando también el placer de la lectura, pero pienso que, al contrario, pueden elevar el placer de leer. Hay muchos perfiles, clubes de lectura y cuentas que hacen una labor didáctica impresionante. Este mismo año, gracias a la recomendación de Dua Lipa en su podcast, se catapultó en ventas el libro 'La casa de los lamentos' de Helen Garner. Había sido publicado en el año 2018 por Libros del KO, entonces “un estrepitoso fracaso” según la propia editorial que este verano veía cómo las ventas se disparaban. Y, por supuesto, no todo el que comparte sus lecturas en redes sociales lo hace por alardeo o fingimiento intelectual. Al contrario, compartir un buen libro me parece casi que un acto de generosidad. Leer no es una competición, sino una manera de estar menos solos en el mundo, de hecho, la mejor manera posible de estar conectados.