lunes, 29 de junio de 2015

Tertulia artístico-literaria. "Enterrar y callar". Un grabado de Francisco Goya y un poema de Miguel Otero

Enterrar y callar.
Grabado de Goya
Los desastres de la guerra

ENTERRAR Y CALLAR (Miguel Otero)

Si han muerto entre centellas fementidas
inmolados por cráteres de acero,
ahogados por un río de caballos,
aplastados por saurios maquinales,
degollados por láminas de forja,
triturados por hélices conscientes,
quemados por un fuego dirigido,
¿enterrar y callar?

Si han caído de espaldas en el fango
con un hoyo violeta en la garganta,
si buitres de madera y aluminio
desde el más alto azul les dieron muerte,
si el aire que bebieron sus pulmones
fue un resuello de nube ponzoñosa,
si así murieron sin haber vivido,
¿enterrar y callar?

Si las voces de mando los mandaron
deliberadamente hacia el abismo,
si humedeció sus áridos cadáveres
el llanto encubridor de los hisopos,
si su sangre de jóvenes, su sangre
fue tan sólo guarismo de un contrato,
si las brujas cabalgan en sus huesos,
¿enterrar y callar?

Enterrar y gritar.

LECTORES PARA LA JUSTICIA. Proyecto Educativo y Cultural nacido en la Facultad de Derecho de la UBA –Argentina-, en cuyo ámbito se desarrollan acciones que articulan la Lectura, la Literatura y el Derecho, pensando en una sociedad más justa.

El Proyecto “Lectores para la justicia” se sostiene en la convicción de un colectivo interdisciplinario en torno al valor de la lectura como herramienta transformadora, en tanto contribuye a la formación de sujetos críticos y autónomos, la apertura de un espacio vital para la imaginación, la construcción de una mirada plural, el conocimiento de mundos reales o ficticios que abrevan nuestro lugar desde una perspectiva cultural, social, jurídica y política y una oportunidad para la inclusión educativa.

La lectura como bien de justicia social, se constituye en un aporte valioso desde donde, docentes, profesionales y estudiantes podemos avanzar en un camino de logros democratizadores de los espacios en los que participamos.

Las propuestas desarrolladas dentro del Proyecto se generan, discuten y plasman con base en el diálogo, el intercambio de aportes y experiencias basadas en las trayectorias personales y profesionales de cada uno de los integrantes del grupo y el respeto por la diversidad de opiniones junto al deseo y la voluntad de desarrollar acciones concretas que den materialidad a nuestras convicciones. (En su página web hace interesantes propuestas de lectura en función de los campos del derecho)

"El oficio de escribir". Una conversación con Mario Vargas Llosa y Javier Cercas

LEER PARA VIVIR. Un artículo de Juan Villoro


Aunque el fin de los libros se anuncia con frecuencia, los desastres del mundo refrendan su importancia. En las cárceles, las dictaduras, el exilio, el secuestro y los hospitales, hay quienes han encontrado un consuelo en la lectura.

La lectura es como el paracaidismo: en condiciones normales la practican algunos espíritus arriesgados, pero en caso de emergencia le salva la vida a cualquiera.

Óscar Tulio Lizcano, víctima de la guerrilla colombiana, rindió un inaudito testimonio de la forma en que los libros preservaron su dignidad. En la clínica de Cali donde se recuperó de ocho años de privaciones como rehén de las FARC, habló de la selva donde perdió veinte kilos, pero no la lucidez. De los 50 a los 58 años vivió agobiado por las enfermedades, la desnutrición, las humillaciones de perder todo sentido de la privacidad. Para conservar la cordura, clavó tres palos en la tierra y decidió que fueran sus alumnos. Lizcano les enseñó política, economía y literatura. Como tantos maestros, se salvó a sí mismo con la prédica que lanzaba a sus perplejos discípulos. Un comandante vio el aula donde los palos tomaban lecciones, y decidió pasarle libros. Lizcano leyó a Homero, y seguramente admiró la desmesura de Héctor, que desafía al favorito de los dioses. "La poesía me alimentó", ha dicho el hombre cuya dieta material era tan ruin, que se veía mejorada por un trozo de mono o de oso hormiguero. CONTINUAR LEYENDO

viernes, 26 de junio de 2015

El juego cooperativo como herramienta de transformación. INTERED

“Tiempo entre paréntesis”, es la nueva publicación de InteRed Euskal Herria, que tiene el juego como placentero y transformador, profundo y enriquecedor porque cuando compartimos un juego, compartimos tiempo y vida.
El libro rebosa motivación para jugar y seguir transformándonos como personas, grupos y sociedades; entrega porque no nos hemos guardado nada y hemos puesto emoción y alma en esta nueva herramienta para la educación para el desarrollo y la transformación social.
Las páginas de este documento nos hablan de cómo construir una sociedad y una cultura de paz donde las personas son el centro del sistema, donde sus intereses y necesidades sean la base para construir nuevos modelos en los que poder desarrollar no solo la vida, sino una vida digna para todas las personas.
Entre los epígrafes de este libro escrito en castellano y euskera, podéis encontrar epígrafes como: el juego no es sólo cosa de risa; el juego cooperativo: motor de transformación; juegos físicos y juegos cooperativos de mesa.
El documento recoge diversas citas y reseñas y pretende ser un libro documentado por tres razones: la primera es recopilar trabajos e investigaciones de diferentes disciplinas que permiten validar a nivel teórico el juego cooperativo como herramienta de intervención educativa y para la transformación personal, grupal y social; la segunda, es el reconocimiento a las personas que con su trabajo y pensamiento han inspirado también el nuestro; y la tercera, es dar la oportunidad a las personas que lean este documento seguir profundizando más allá de estas páginas.


Fuente: Docentes para el desarrollo

miércoles, 24 de junio de 2015

"Pececitos de oro". Un cuento de Maria Teresa Andruetto

Tertulia Artístico-Literaria: "Autorretrato ante el caballete". Un cuadro de Rembrandt y una poesía de María Teresa Andruetto

Autorretrato ante el caballete. Rembrandt
Autorretrato ante caballete (MT. Andruetto)

Esto es lo que queda
de un hombre que se muere:
un pincel y la mano agrietada
que sostiene el pardo, el rojo,
el amarillo... la mano que va,
que se desvela, desde el charco
de luz hacia la tela.

Lenta la pincelada oscura,
el hijo del molinero
tantea con ojos ciegos
la espesura
hasta dar con la luz.

Este rostro ya estaba
debajo de la tela, estaba y carcomía
con su podredumbre el retrato del joven
con gorguera. Bajo las arrugas y los ojos
desteñidos están los ojos arrogantes
de otro tiempo, pero ni el otro ni éste
son grandes, a todos los ha herido
esta luz: ya nada es menos,
hasta lo más miserable
tiene su destello.

No es la pieza oscura donde pinta,
ni la pobreza que trajo la desnuda forma.
ni la luz que cae sobre la gorra,
ni el pelo desprolijo, ni la barba,
tampoco el cuerpo vencido,
ni el olor rancio del encierro.
Son los ojos que no encuentran
a Saskia, a Hendrickje, al bienamado Tito;
los ojos que se han vuelto
hacia un lugar de nada,
hacia el vacío.

Otros buscarán la nota pura,
la imagen que persiste, la tersura,
como buscan sus ojos en la tela

(es la mirada lo que abruma,
lo que desvela)

También yo persigo una palabra
oscura en los retratos de Saskia,
en la ternura de Hendrickje, en la viva
luz de Tito, y el aire de bondad,
la carnadura de un hombre
que se deshizo.