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martes, 6 de mayo de 2025

"LIBROS INFANTILES DEL PASADO PARA TRANSFORMAR EL PRESENTE". Gustavo Puerta Leisse (El Confidencial)

"Hasta la reciente publicación de 'Radio Benjamin', editada por Lecia Rosenthal, pocas personas sabían que el filosofo alemán Walter Benjamin escribió para el público infantil. Algunos pocos especialistas repararon en ello sin darle mayor importancia, se conformaban con argüir que se trataba un oficio alimenticio al cual tuvo que someterse el pensador judío en un período de especial instabilidad económica y personal. Pocos han sido capaces de relacionar los distintos escritos que dedicó a los juguetes, los libros para niños, el teatro infantil y sus reflexiones sobre sus primeros años de vida en Berlín como un aspecto constitutivo de su trayectoria intelectual."

[...] "Leer estos programas evidencia el rigor, respeto e imaginación de este pensador, de su estimación del niño como interlocutor y de la exigencia y satisfacción que esta actividad le suponía. Al terminar el volumen sentimos cierto desasosiego cuando contrastamos la actitud del filosofo berlinés con, por ejemplo, la condescendencia, facilismo y estupidez con la que los escritores (y algunos de ellos Académicos de la Lengua) Mario Vargas Llosa, Luis Mateo Díez, Javier Marías, Arturo Pérez Reverte, Almudena Grandes, Enrique Vila Matas y Juan Marsé acometieron el encargo de escribir cuentos infantiles para la editorial Alfaguara.

Lamentablemente, hoy en la producción de libros para niños en España prima ese actitud ramplona y mercantil en la que se valora al niño más como un consumidor pasivo que como un sujeto inteligente y sensible, y a la literatura infantil más como un regalo molón que como un género exigente y complejo capaz de nutrir la sensibilidad, curiosidad y forma de ver y estar en el mundo de la generación venidera."


Nota: El artículo trae también recomendaciones sobre libros

jueves, 20 de marzo de 2025

Gemma Lluch, investigadora: “Leer clásicos no solo da cultura a los chavales, sino beneficios psicológicos”. Ignacio Zafra, El País 08 MAR 2025

La catedrática de la Universidad de Valencia publica sus conclusiones sobre cómo son los libros que leen los niños y adolescentes tras 20 años de investigación

La comprensión lectora de los estudiantes españoles ha empeorado, según las evaluaciones internacionales. Los de 15 años están peor que en 2009 (según el Informe PISA), y los de 10 años, peor que en 2016 (la primera edición en la que participó España del estudio PIRLS). Gemma Lluch, catedrática de Filología de la Universidad de Valencia, acaba de publicar junto a siete colegas las conclusiones de 20 años de investigación. Los libros que leemos, ¿quién, dónde y cómo se decide? es una obra que dedica muchas páginas a los niños y adolescentes, y al papel de la escuela. La entrevista tiene lugar en el despacho de Lluch, nacida hace 67 años en el Puerto de Sagunto (Valencia), con el sol que se filtra por la ventana mientras se derrama sobre montones de volúmenes.

Pregunta. Su investigación resume las características de los libros que recomiendan a los chavales los influencers. ¿Cómo son?

Respuesta. Llevamos investigándolo desde 2003. Empezamos analizando los foros de Laura Gallego, después los blogs, los booktubers, ahora Instagram y TikTok, y a pesar del tiempo transcurrido y de las diferentes plataformas, las características son las mismas. El tipo de libro que les recomiendan es ficción narrativa, épica, fantasía épica, y cada vez más, romántica. Mayoritariamente, traducidos del inglés y con un patrón narratológico repetido. Son los mismos libros continuamente. Si le pides a una adolescente que te cuente los argumentos, muchas veces cuesta distinguirlos.

P. ¿Hay diferencias con lo que encuentran en las bibliotecas públicas y en la escuela?

R. En las bibliotecas españolas hay una diferencia abismal entre lo que los adolescentes piden en mostrador, sin mediación, de lo que leen en los clubes de lectura organizados por propias bibliotecas públicas o escolares, en los que existe dicha mediación por parte del bibliotecario o de un docente. En mostrador piden prácticamente lo mismo que les recomiendan los book influencers. Podemos decir que siempre están leyendo lo mismo, es como un patrón que necesitan repetir continuamente. En el caso de los clubes de lectura, la mediación resulta mágica. Los bibliotecarios abren las propuestas a diferentes géneros. Se lee también poesía, álbum ilustrado, teatro. No son solo novedades, sino libros de diferentes momentos históricos. Provienen de culturas diferentes, por ejemplo, en los clubes de lectura se leen las diferentes lenguas del Estado, algo que sucede muy pocas veces cuando piden en mostrador.

P. ¿Y en los centros escolares?

R. Hay algunos libros que serían de las mismas características que los del book influencer. Encontramos tres o cuatro títulos repetidos, pero también vemos obras que pertenecen al patrimonio cultural.

P. En su investigación señalan que niños y adolescentes tienden a demandar historias con las que se identifican.

R. Sí. Se produce de diferentes maneras, pero hay un tipo de libro que está muy arraigado a su realidad, a su cotidianidad. Hay investigaciones que apuntan a que de aquí a unos años estos libros se podrán leer como un diario de época. Y hay un tipo de libro que les da soluciones a sus problemas de vida. Tanto PISA como una encuesta del Gobierno sobre consumos culturales coinciden en señalar que a los adolescentes y los postadolescentes les gusta cada vez menos leer ficción, pero que sí les gusta leer, digamos, de cosas de la vida, y que les ofrezcan soluciones. Y este tipo de ficción narrativa, que les pone delante, por ejemplo, de un problema de bullying, de identidad sexual, etcétera, y aporta algún tipo de solución, liga perfectamente con esa preferencia. Por una parte es ficción, y por otra les muestra que hay salida a los conflictos vitales que tienen en esa época de construcción personal que es la adolescencia. Después, dentro de la ficción narrativa, Harry Potter representa un ejemplo paradigmático de identificación. Se inicia con un niño de 11 años, que empieza la escolaridad, y el lector va creciendo a medida que lo hace el protagonista. J. K. Rowling (su autora) utiliza diferentes mecanismos para captar su atención. El protagonismo coral de la obra hace que si tú eres una lectora, te identifiques con la chica. Si eres un poco más patoso te identifiques con el chico... Cada lector encuentra su alter ego. Y la abundancia del diálogo, habitual en estos libros, que hace que los ritmos sean muy rápidos, se adapta mucho al lector juvenil actual. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 1 de junio de 2024

"LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL DE ESPAÑA". selección OEPLI, 2023 / "CHILDREN’S AND YOUNG LITERATURE FROM SPAIN OEPLI’s selection, 2023"

La OEPLI y sus secciones territoriales: Consejo, IBBYCat, Galtzagorri y Gálix, en colaboración con el Ministerio de Cultura edita el catálogo LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL ESPAÑOLA. Selección OEPLI 2023. Un catálogo con la selección bibliográfica de libros infantiles y juveniles, de escritores e ilustradores españoles, publicados a lo largo del año pasado, obras que obedecen a criterios de calidad e idoneidad, que las hace merecedoras de formar parte de esta lista de honor por considerarlas significativas dentro de la gran producción existente.

domingo, 16 de octubre de 2022

"LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL: UNA HISTORIA INTERMINABLE". Por Mónica Romero Girón, 1 marzo 2021, en Letras Libres

En los últimos años ha crecido la oferta de libros para niños y jóvenes, con títulos que responden a sus deseos, características e intereses. La oportunidad para la industria editorial es enorme, pero la responsabilidad también.

Tengo un recuerdo tímido de mi infancia, relacionado con los libros. Tenía ocho años y una tarde mi mamá nos dijo a mis dos hermanos mayores y a mí que iríamos a comprar un libro para leerlo en las vacaciones. Vengo de una familia en la que predominaban las artes plásticas y escénicas. Después de la escuela y los fines de semana, me la pasaba en clases de música, actuación, pintura, dibujo y baile. Con todas estas actividades, el tiempo para la lectura era poco, pero sí teníamos una biblioteca y en esta había un gran librero ocupado, en su mayoría, por libros de consulta en los que tenía que investigar los orígenes de todo lo que quisiera comenzar a hacer o practicar. Comprar un libro que no fuera de consulta no era una actividad común para mí.

Al llegar a la librería, mis padres nos dejaron solos para que recorriéramos los pasillos e hiciéramos nuestra elección. Cabe señalar que aún no existían las secciones especializadas en literatura infantil y juvenil, como las que tienen ahora muchas librerías. El libro que escogí fue Canasta de cuentos mexicanos, de B. Traven. Recuerdo que solo lo tomé porque el título llevaba las palabras “cuentos” y “canasta”. Mi hermano de catorce años escogió un libro de cuentos de Edgar Allan Poe y mi hermano de dieciséis, uno de arquitectura.

En los últimos cuarenta años, el mundo de los libros para niños y jóvenes ha crecido copiosamente, gracias a que la industria editorial le ha dado un lugar importante a este público y hay cada vez más editoriales especializadas en este tipo de libros y muchas otras han abierto sellos o colecciones que se dirigen a este mercado. Sin embargo, la literatura infantil y juvenil tardó mucho tiempo en llegar a este punto. Dos de las principales razones son la demora en reconocer al niño como parte de la sociedad y una lenta transición para aceptarlo como un ser que tiene características y necesidades diferentes a las de los adultos. CONTINUAR LEYENDO

lunes, 3 de octubre de 2022

"LITERATURA Y EMOCIONES EN LA INFANCIA". Una charla de Luis Pecetti

El escritor, músico y compositor Luis Pescetti conversó con docentes, estudiantes de profesorados, bibliotecarias y bibliotecarios sobre las emociones que la lectura permite transitar. Nos ayudó a reflexionar sobre el papel del docente y de la escuela en el acompañamiento de los aprendizajes que no están en las currículas.

miércoles, 6 de abril de 2022

"LA LETRA INVISIBLE DE UN CRIMEN. ABUSO SEXUAL Y LITERATURA INFANTO-JUVENIL (LIJ) por Graciela Bialet




Breve contextualización de la problemática del abuso sexual a menores

Números y letras. Voces acalladas. Delitos invisibles. ¿Realidades que superan la ficción?

Según UNICEF, en 2011, 5 mil 500 niños y niñas eran explotados sexualmente por día en América Latina y el Caribe. Estas cifras se disparan aún más en Asia y la Polinesia. Los mayores consumidores de “turismo sexual infantil” son adultos del llamado primer mundo. En España y en otros países de la Unión Europea, EEUU y Canadá, estiman que un 23-25% de las niñas y un 10-15% de los niños sufren abusos sexuales antes de los 17 años. No hay condición social para este crimen. Ricos, pobres, clases medias son víctimas o victimarios de esta perversión centrada en saciar fantasías y actos sexuales con niños y adolescentes. Y lo peor es que las tres cuartas partes de los abusadores denunciados son familiares directos de las víctimas.[1]

El abuso sexual a menores se configura cuando se produce cualquier contacto sexual, consentido o no, entre un adulto y un menor de edad. Según la Organización Mundial de la Salud —reflejado en documentos de UNICEF de noviembre de 2016— a nivel mundial, una de cada cinco mujeres y uno de cada trece varones ha sufrido abuso sexual en la infancia. “Entre las víctimas, el 71% son niñas y el 29% son varones y las edades de mayor riesgo son entre los 3-4 años y entre los 8-12 años”.[2]

Si nos situáramos hipotéticamente en un salón de clase de escuela primaria, cuya matrícula fuese de 36 estudiantes, podríamos deducir que dentro de ese grupo, 7 niñas y 3 varones han sido o están siendo abusados sexualmente. De 36 niños, 10 sufren abuso. O sea, casi la tercera parte de una escuela infantil vive esa pesadilla.

Alguna vez se definió al abuso sexual en la infancia como un crimen silencioso, porque las víctimas son indefensas, vulnerables, y mientras ese delito se consume, las criaturas no entienden qué, ni por qué les sucede, sospechan que tal vez son responsables por algo que han hecho mal, o es un tema natural a aprender, dado que la mayor cantidad de abusos contra las niñas y los niños ocurre en el seno de su hogar: siete de cada diez abusadores son los padres, padrastros, tíos y/o abuelos.

El abuso siempre es una violación a la intimidad, ya sea que la agresión sexual implique penetración carnal, acosos, exhibicionismo, toqueteos, pornografía, o engaños seductores a través de encuentros en redes de internet (grooming, en inglés).


“El abuso es una de las formas más tremendas de violencia hacia la infancia, pues los chicos tienen miedo de hablar porque son niños, porque se los juzga, por temor a las represalias, porque sienten culpa y vergüenza” [3], dice Mariángeles Misuraca, oficial de Protección y Acceso a la Justicia de Unicef.

Las secuelas emociones, psicosociales y físicas que marcan al infante abusado van desde la ansiedad, enuresis, depresión, dificultades en su adulta vida sexual, ya sea por insatisfacciones amorosas crónicas o por el desarrollo de conductas promiscuas, incluso una fuerte predisposición a la esquizofrenia.

Según estudios realizados en la Universidad del País Vasco, las niñas son más proclives a mostrar reacciones ansioso-depresivas, en cambio los varones, tienden al fracaso escolar, a tener dificultades para socializar, e incluso, precoces comportamientos sexuales agresivos.

Los niños más pequeños, en etapa pre-escolar, como consecuencia de su escueto repertorio lingüístico y el incipiente proceso de formación de sus recursos psicológicos, tienden a invisibilizar o negar lo ocurrido. Pero cuando crecen, aparecen los sentimientos de culpa y de vergüenza. Ya en la adolescencia, se agudiza el problema, pues se toma conciencia del alcance de esas relaciones abusivas e incestuosas, del riesgo real de coito y de embarazo, lo que da cabida a “huidas de casa, consumo abusivo de alcohol y drogas, promiscuidad sexual e incluso intentos de suicidio”[4]. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: Linternas y bosques

domingo, 26 de septiembre de 2021

Abrir o cerrar mundos: la elección de un canon. Cecilia Bajour



Una interesante reflexión de la autora acerca del canon en la literatura infantil. Un asunto estrechamente relacionado con la selección y elección de libros para estos destinatarios. Un problema que se plantea con harta frecuencia en las y los mediadores de lecturas: bibliotecarios, profesorado, familias... Cecilia Bajour profundiza en este entorno y hace propuestas para pensar y repensar el canon literario.


(a partir de la página 29)

lunes, 20 de abril de 2020

No se crece sin sufrir. Un artículo de Evelyn Aixalà (20/04/2020) publicado en revistababar.com

El docente y escritor canadiense Perry Nodelman dice que cuando se trata de libros para niños, todos somos censores. Pero ¿qué censuramos, con qué finalidad y en nombre de quién?

Empecemos por la última pregunta. Censuramos en nombre de una noción de infancia que heredamos de la ilustración francesa del siglo XVIII, concretamente de Rousseau y sus principios básicos sobre cómo educar a los niños. Entre sus ideas más influyentes y conocidas está la de que el niño es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que puede llegar a pervertir sus buenas inclinaciones. Por lo tanto, es necesario proteger a la infancia (palabra que proviene del latín infans: el que no habla) de la perversión y del mal para asegurarnos de que cuando hable, lo haga con buenas palabras, muchas de las cuales le van a llegar a través de los cuentos.

En nuestro concepto de infancia también cala hondo el enfoque constructivista de otro suizo, Piaget, quien describe las capacidades que tiene el niño en cada etapa de su proceso evolutivo para razonar sobre el mundo que lo rodea y que, por tanto, como mediadores, nos lleva a preguntarnos qué lenguaje y qué propuestas temáticas está preparado para procesar, muchas veces más basados en prejuicios que en datos empíricos.

Y aquí entra en juego un tercer elemento, los valores, es decir, sobre qué podemos y debemos hablarles. Hemos recorrido un largo camino desde la literatura para el adoctrinamiento de los siglos XVIII y XIX hasta la actual literatura considerada una herramienta para formarnos como ciudadanos críticos a partir del diálogo entre el lector y el texto. Sin embargo, todavía queda mucho didactismo escondido que ve en el libro un instrumento útil para educar, para “abuenizar”, como dice Díaz Ronner, y así huir del conflicto y transferir “los deberes y los principios éticos provenientes del sector hegemónico”, que no es otro que el de los adultos. Amparados en esa finalidad educativa que se le otorga a la literatura, le damos entrada a la fatídica pregunta que atormenta a tantos libreros y bibliotecarios: ¿me recomiendas un libro para?”, o la no menos desafortunada consiga docente que trata de buscar un único significado irrefutable en cada lectura: ¿qué quiso decir el autor? Y entonces los niños tiemblan y se quedan sin palabras porque durante toda la lectura no disfrutaron del libro sino que leyeron para dar respuesta a La Verdad, aquella que incluso el propio autor desconoce. CONTINUAR LEYENDO

domingo, 19 de abril de 2020

Los miedos infantiles en la literatura para niños. Fundación Germán Sánchez Ruipérez

Los miedos infantiles en la literatura para niños / selección y textos a cargo del equipo del Área de Documentación del Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil y de ASMI, Asociación para la Salud Mental Infantil desde la Gestación]. - Salamanca : Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2007. - 80 p. B 56 ESP 2007

Partiendo de la idea de León Felipe “el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos” se presenta esta bibliografía realizada por el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en colaboración con la Asociación para la Salud Mental Infantil desde la Gestación (ASMI). La parte bibliográfica se divide en dos grandes bloques: Leer los miedos, con obras de ficción para niños y jóvenes, y Los miedos, los niños y los libros, con artículos y monografías que analizan y reflexionan sobre el tratamiento del tema de los miedos infantiles. El primer bloque presenta los títulos en castellano y su disponibilidad en otras lenguas españolas.


viernes, 17 de abril de 2020

LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL. Biblioteca Nacional de España. Guía de recursos bibliográficos.



En 1971 se creó en la Biblioteca Nacional la sección conocida como Biblioteca de Estudios de Literatura infantil y juvenil Isabel Niño, en homenaje a la bibliotecaria Isabel Niño Mas (1900-1969), para la consulta de las obras de literatura infantil y de los libros de texto, no para los lectores infantiles.

Cuando esta sección especializada desaparece de la estructura orgánica básica de la Biblioteca Nacional en la O.M. de 1986, el grueso de su colección (cuentos, cómics, tratados y manuales de estudio de literatura infantil y juvenil, álbumes etc.) se integraron con los demás fondos de la BN. Las signaturas, que se inician con J, se conservan en los depósitos de la Sede de Alcalá de Henares y pueden consultarse tanto en el Salón General como en la sala de lectura de dicha Sede. Se conservan así mismo los catálogos manuales, ordenados alfabéticamente por colecciones y por ilustradores, que se pueden consultar en la 3ª planta, núcleo Norte. 

Las bibliografías, catálogos de bibliotecas y obras de referencia especializadas en literatura infantil y juvenil, de ámbito tanto español como internacional, son las únicas obras de esta materia que se conservan en la sede de Recoletos. Están ubicadas en el Servicio de Información Bibliográfica, en cuya sala se consultan y su signatura es B 56. Es una colección que se sigue actualizando mediante compra y Depósito Legal.



domingo, 29 de septiembre de 2019

Un pequeño gorrión. Un artículo de Gustavo Martín Garzo publicado en "El País" el 25 de abril de 2004.

... Ni don Quijote ni Orfeo dejan de pedir, pues ellos aman la vida de una forma tan profunda y absorbente que no pueden sino rebelarse contra lo incompleto de su propia experiencia. Don Quijote quiere convertir el mundo en un hermoso libro lleno de invenciones y aventuras, y Orfeo, inventar con su canto un lenguaje nuevo que lo vuelva habitable. Pero, bien mirado, el lector hace eso mismo cuando lee. Realiza ese acto supremo de pedir que es la lectura, llevado por la nostalgia de una imposible totalidad. Lee para negar que sea cierto que la vida no tenga sentido, y porque no quiere que en el mundo dejen de existir cosas como la bondad, el amor y el perdón.

... Y en esto no son diferentes a los niños. Tampoco ellos se cansan de pedir. Ven un espejo y le piden que sea la puerta que les conduzca a otro mundo, ven a un vagabundo y quieren recibir de él el plano de una isla perdida, un pájaro entra por su ventana y le piden noticias del jardín donde los pájaros hablan, los árboles cantan y el agua es de oro, van al mercado y se detienen ante las cabecitas de los corderos sacrificados como si éstos fueran a susurrarles su triste historia. O mejor dicho, no es que anden buscando cosas, sino que se las encuentran sin darse cuenta. Porque no se trata de esperar que los libros nos entreguen verdades decisivas sobre la vida, sino de leerlos sin saber lo que pretendemos al hacerlo, si es que pretendemos algo. Por eso los buenos libros no sirven para nada concreto. No nos ayudan a comprender el mundo, no nos hacen más sabios; nos sumen en ese estado tan cervantino de la perplejidad. O dicho con palabras de C. S. Lewis, la poesía no está hecha para ser usada, sino para recibirla. Por eso es tan difícil contestar a esa pregunta que tanto tortura a todos los adultos y educadores, acerca de lo que pueden hacer para que los niños lean más. No hay fórmulas, no hay guías posibles. A los libros se llega como a las islas mágicas de los cuentos, no porque alguien nos lleve de la mano, sino simplemente porque nos salen al paso. Eso es leer, llegar inesperadamente a un lugar nuevo. Un lugar que, como una isla perdida, no sabíamos que pudiera existir, y en el que tampoco podemos prever lo que nos aguarda. Un lugar en el que debemos entrar en silencio, con los ojos muy abiertos, como suelen hacer los niños cuando se adentran en una casa abandonada.

... Antes he hablado de placer, y esta palabra, antes que con la satisfacción de una necesidad tiene que ver con la pervivencia del paraíso en la Tierra. Eso nos dicen los cuentos, que el paraíso existe, aunque no esté claro cómo se puede llegar a él. Tal vez sólo por un golpe de suerte. Pero hay que perseguir esa suerte, y eso es lo que los padres quieren decirle al niño cuando se los cuentan por la noche. Por eso gran parte de la mejor literatura infantil ha surgido siempre del amor hacia un niño concreto. Los adultos saben lo terrible que es la vida y que harían un flaco servicio a sus hijos si les ocultaran esa verdad, pero también que el mundo es un lugar extraño donde suceden cosas tan sorprendentes y maravillosas como que ellos estén allí. Y entonces querrán que el mundo esté a la altura de ese prodigio que es el nacimiento y la vida de sus hijos pequeños. Por eso les hablan de dragones, hadas, elfos de la luz y ninfas de las fuentes, de enanos que trabajan en el interior de la tierra y de ogros cuyo reino sangriento es la más insondable oscuridad. Ver donde antes no se veía, hacer visible lo que no puede existir, ésa es la misión de la literatura. El arte de contar no es distinto al arte de llevarse un dedo a los labios y pedir un poco de paciencia a quien nos escucha. "Ahora tienes que prestar atención", es eso lo que la madre le dice a su hijo cuando sentada en su cama le empieza a contar una historia. Y bien mirado, lo que enseguida pasa a narrarle no tiene tanta importancia como el hecho de ser ella quien lo hace. Como la esposa del Cantar de los Cantares, ella cuenta su historia sólo para demorarse en la contemplación del que ama. Para eso se han inventado todos los cuentos que existen, para poder contemplar mientras los contamos el rostro de quien nos escucha.


martes, 24 de septiembre de 2019

"La mente infantil pide conflicto y el cuento no traumatiza: prepara para la vida". Entrevista a Antonio Rodríguez Almodóvar Catedrático y premio Nacional de Literatura Juvenil 2005.


"No despreciemos nunca la inteligencia de los niños, la moraleja es innecesaria"


Autor de más de medio centenar de libros, Rodríguez Almodóvar desarrolla una destacada labor de recuperación de los cuentos populares españoles. Una de sus colecciones, reeditada desde 1985, ya ha alcanzado los cinco millones de ejemplares. Ayer participó en unas jornadas internacionales sobre Literatura Infantil y Juvenil y volvió a reivindicar la importancia de un tipo de narración que ha sido "esencial" para la humanidad durante siglos.

-Usted defiende los valores pedagógicos del cuento popular, pero en los últimos tiempos surgen voces críticas por entender que transmiten estereotipos sexistas o ser demasiado dramáticos para los niños.

-No estoy de acuerdo. Todo depende de la versión de la que estemos hablando. Siempre trato de recuperar las orales porque son de verdad las que encerraban más valores. Si a La Bella Durmiente le sacamos la segunda parte queda en un cuento un poco tonto de una princesa condenada a dormir que solo despierta por el beso de un príncipe azul. Pero después ella tiene que salir adelante en medio de enormes dificultades porque él se va a la guerra y debe hacerle frente a una suegra edípica que devora a sus nietos. Dirá la gente que casi es peor (risas). Lo cierto es que hay que partir de una base más sólida para analizar los cuentos. Tienen un valor simbólico y de lo que se cuenta representan otra cosa: el mal, el daño gratuito, la desprotección de los niños... El contraste mental entre lo que el niño escucha y lo que vive es lo realmente importante porque se siente protegido por su familia y refuerza su posición en el mundo. Todo esto es un mecanismo simbólico de la mente sobre el que se han hecho muchos estudios comparativos.

-¿Se otorga a los niños menos capacidad para diferenciar la vida real de la ficticia por esa visión de lo políticamente correcto que hoy invade todos los ámbitos?

-Hansel y Gretel, que era muy conocido como Periquín y Periquina en las tertulias hogareñas y campesinas españolas antes de que se rompiese la cadena oral, transmite que alguna vez tendrás que abandonar el hogar y más vale que sepas que la vida es un camino arduo y difícil. Pero también que tú puedes hacerlo. Es un mensaje simbólico que hace que el niño se prepare para la aventura de la vida y no crea que todo será un camino de rosas.

-Es uno de los problemas de la sociedad actual, los niños viven en una burbuja hasta adultos.

-Y entonces el encuentro con la vida es un encontronazo, un choque brutal. Sentirse de pronto en el bosque de la vida sin tener absolutamente ningún recurso para salir adelante es mucho peor que escuchar un cuento.

-¿Hay lugar para el cuento en un mundo digital como el de hoy?

-Yo creo que sí. El problema de las versiones digitales es que simplifican demasiado las historias. La estructura narrativa debe incluir un conflicto inicial importante, un desarrollo en forma de intriga y un final coherente. Esto es lo que hace que una historia, además de darle al niño una visión del mundo, le ayude a construir su estructura mental. Lo más importante de los cuentos es que su estructura interna ayuda a construir el andamiaje mental. Esto es lo esencial, incluso por encima de los valores que tienen. Machado, uno de mis autores predilectos, decía que lo importante es formar bien las entendederas.

-De ahí la importancia de que los cuentos estén en casa y en el colegio.

-Claro, y que los maestros los cuenten con cariño porque el valor afectivo es importantísimo para fijar bien la historia y que la mente se sienta reconfortada. Lo políticamente correcto ha hecho estragos y ha obligado a las editoriales a publicar cuentos mal construidos o bobadas, que de esto hay mucho hoy. Tengo que hacer un elogio de los ilustradores españoles porque hay gente verdaderamente extraordinaria, pero cuando vas a la historia te preguntas cuándo va a pasar algo. No hay derecho. La mente infantil está pidiendo otra cosa, ¡un conflicto! ¿Cómo que se va a traumatizar? Es lo contrario. Sin un referente simbólico para que entiendan por sí mismos que las dificultades están ahí, los niños crecerán entre algodones y pensando que todo es muy fácil. La doctrina no sirve con los niños, sirven los buenos cuentos contados para estimular la comprensión del mundo en todo su rigor.

-Ana María Matute, que le apodó como el tercer hermano Grimm, siempre reivindicó la calidad literaria de los cuentos.
-Sí, además de bien construido, el cuento es bello y hermoso añade un valor importantísimo. El valor estético de la vida y de la vida literaria no se aprende de un día para otro, es una construcción muy paciente hasta que arraiga de verdad el deseo de una buena literatura. Y con historias de tres al cuarto no pasa esto. La literatura infantil y juvenil a veces carece de una crítica seria y también es triste que sea una asignatura optativa en las escuelas de Magisterio. Debería ser una troncal a la que se dedicase el año entero.

-¿Los niños que hoy disfrutan con los cuentos son los lectores del futuro?

-Claro. O los no lectores, porque la afición a leer se desarrolla con buenas historias. Antes había decenas de cuentos en las tertulias hogareñas y cada familia tenía uno predilecto que ayudaba a construir el grupo. Me han dado las gracias muchas veces por recuperar el cuento de su abuelo que no encontraban por ninguna parte y, a continuación, me han dicho que la historia no era así (risas). No despreciemos nunca la inteligencia de los niños, por favor. Necesitan una buena estructuración mental y que ellos mismos interpreten y deduzcan con el tiempo, no hay prisa. La moraleja es innecesaria. Ana María Matute era gran enemiga de las moralejas. Siempre decía que los niños no son tontos. Hay que contar el cuento y ya está. Lo contrario es ofensivo y no valora realmente de lo que el niño es capaz.

Fuente: laopinioncoruna.es


jueves, 12 de septiembre de 2019

"Si les diéramos más poesía a los niños, el mundo cambiaría.” María Baranda. Entrevista. María Esther Pérez. Feria en Poesía e infancia 9 enero, 2017


... Yo creo que hay una palabra que es muy importante en la poesía. Y es que la poesía tiene que ser necesaria. Y cuando la poesía es necesaria para uno, se vuelve necesaria para el lector. Como nunca el lector de poesía se acerca a un libro como en secreto, porque lo tiene que volver a leer. Es como hablarle en voz baja a alguien.
Es como leerlo también en voz baja, metidos así, con una linterna debajo de las cobijas. Porque te están revelando algo demasiado personal e íntimo. Entonces, más allá de si yo una niña o no una niña. Yo no creo que haya una niña dentro de mí. Espero que no. Ya tengo cincuenta años. Espero que haya una adulta por fin, bien formada. Pero obviamente cuando escribo para niños, pienso en un lector más pequeño. Pero pienso desde el adulto, ¿eh? No creo que piense desde esto que se dice, de la niña interior. A mí más bien me da miedo esa imagen de la niña interior. Porque digo: ‘Ay no, todo lo que he vivido, tanta cosa, tanta terapia, para no haber crecido’. Entonces es desde ahí, desde la palabra necesario.
 
... Porque a mí lo que me interesa es que el poema sí sea un puente de comunicación con un lector. Porque si no, estaría urdiendo yo mis propias tramas, mis poemas absolutamente barrocos, haciendo cosas complicadísimas donde nadie pudiera entrar porque es mi mundo. Pero en este tipo de poemas no, la intención sí es que afuera está un lector y que yo pueda tocarlo. Y enseñarle esto que dices, que me encanta, del vuelo y del juego. Porque el lenguaje está, antes que nada, para jugar y [eso] se nos olvida mucho.
Y que la poesía es el arma, es la llave para abrir esa puerta de la lengua para la escritura y el pensamiento. Yo estoy absolutamente convencida de que si les diéramos más poesía a los niños, el mundo cambiaría.


viernes, 10 de mayo de 2019

ESCRITORAS QUE HAN REVOLUCIONADO LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL (Del blog:coloríncoloradolibros)


Esta semana en literatura infantil y juvenil por el mundo os hablamos de las escritoras más innovadoras y relevantes de la literatura infantil y juvenil, mujeres que nos han hecho vibrar, soñar e imaginar con sus historias y que con su imaginación ha despertado inquietudes y la pasión por la lectura en millones de niños y jóvenes.

La literatura infantil de los países nórdicos, sueca ,danesa y finlandesa, se caracteriza por abordar temas que en un principio pueden resultarnos difíciles de tratar con los más pequeños de la casa como son la muerte o la violencia. Astrid Lindgren fue una de las primeras en rechazar con su obra Pippi Calzaslargas que la literatura debe enseñar valores éticos y morales y fue muy criticada por la actitud rebelde de esta niña poco modélica. Entre sus títulos más famosos destacamos Pippi Calzaslargas, Ronja, la hija del bandolero, Mio, mi pequeño Mio , Los Niños De Bullerbyn y Los hermanos corazón de León.
Sus libros son un reflejo del espíritu humanista y de una defensa decidida de los valores de la paz, el ecologismo y el feminismo. Consiguió numerosos premios como el Andersen, en 1958; Nils Holguerson en 1950; Premio Nacional de Literatura de Suecia en 1957; Medalla de oro de la Academia Sueca en 1971. CONTINUAR LEYENDO

martes, 30 de abril de 2019

Literatura infantil y juvenil. Guía de recursos bibliográficos. Elaborada por la Biblioteca Nacional de España


La abundancia de recursos sobre literatura infantil y juvenil existentes en la actualidad, tanto en papel como en la red, ha impulsado la elaboración de esta guía con el fin de crear una herramienta útil para padres, madres, profesorado y comunidad educativa.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Premios Nobel «LIJeros», es decir, los que escribieron literatura infantil o juvenil. Por Jorge Gómez Soto

Como escribe Jorge Gómez, se ha pegado una una gran paliza para tratar de encontrar qué ganadores del Premio Nobel de Literatura han escrito literatura infantil o juvenil. Son más de los que  él esperaba. Además, en ocasiones las obras no fueron concebidas como tales, pero con el tiempo se han ido asimilando o conviven para ambos públicos: adulto e infantil/juvenil. En la relación pone entre paréntesis la traducción de los que han sido editados en español.


sábado, 29 de octubre de 2016

El héroe, el viaje y la sombra en la literatura infantil y juvenil. Un artículo de FANUEL HANÁN DIAZ (Fundación Cuatrogatos).

Quisiera empezar esta charla comentando que amo a los libros. No puedo separar los recuerdos de lo que ha sido mi vida de abundantes referencias literarias, libros, autores, personajes. Hubiese querido titular este papel de trabajo como un libro del mexicano Ruy Sánchez que leí hace algunos años cuyo título es Con la literatura en el cuerpo, lo cual representa una clara metáfora para aquellos que llevamos a cuesta una alforja de experiencias literarias. Quizás cabe aquí revelar uno de esos secretos públicos para todos los interesados en formar lectores, el único vínculo que puede asegurar una relación permanente con los libros es el amor, y es esa relación afectiva la clave para consolidar el hábito lector entre muchos niños y jóvenes.

Sin embargo, el asunto que nos ocupa en esta oportunidad es la literatura infantil y juvenil, por eso he querido ofrecer algunos temas de reflexión en torno a mi experiencia como lector de esos maravillosos libros que se incluyen dentro de una categoría amplia y diversa identificada como libros para niños y jóvenes.
Aún hoy día, existe una controversia teórica en torno a la literatura infantil y juvenil y su definición. Algunos autores consideran que estos libros conforman un género, otros hablan de corriente y los menos se refieren a esta literatura como una "literatura menor".

Muchos especialistas prefieren sustituir el término de literatura infantil y juvenil por otro mucho más abarcador, el de libros para niños y jóvenes. En este sentido, la teoría moderna parte de una manifestación concreta: la abundancia de libros que han sido preparados editorialmente para un público infantil. Libros ilustrados, libros álbumes, libros para armar, libros juguetes, libros solo de imágenes, libros de formato gigante o minilibros, entre muchos otros materiales que trazan una nebulosa frontera con los textos escritos que reconocemos como literarios. ¿Son literatura todos los libros que se producen para niños? Efectivamente no, muchos otros componentes no exclusivamente literarios se incorporan a la producción material de estos libros. De hecho, ha cobrado vigor en los últimos años el concepto de libro álbum, una propuesta discursiva donde se interrelacionan e interactúan los textos y las ilustraciones. CONTINUAR LEYENDO


martes, 18 de octubre de 2016

Catálogo White Ravens 2016. Una selección Internacional de Literatura Infantil y Juvenil.

Los libros seleccionados para el catálogo White Ravens, que cada año elabora la Internationale Jugendbibliothek (International Youth Library), ya se han dado a conocer. Un catálogo formado por 200 títulos (procedentes de 60 países y escritos en 42 lenguas diferentes) publicados el año anterior y que, por sus características (temática, innovación artística, estilo literario, diseño…), merecen ser destacados. La elección de los libros, entre los miles que recibe cada año la biblioteca, es realizada por 20 especialistas en literatura infantil y juvenil.

Los galardonados de este año y el catálogo serán presentados oficialmente el 20 de octubre en la feria de Frankfurt, pero mientras tanto se puede consultar el listado y las reseñas de cada uno en su webSe enumeran a continuación los que han sido publicados en países de habla hispana, con el título enlazado a los comentarios (en inglés) de la IJB:

Argentina
Chile
Colombia
España
Guatemala
  • Alma del mar. Jaime Gamboa (texto). Roger Ycaza (ilustraciones). Mixco, Guatemala: Amanuense, 2016
México
Venezuela

martes, 27 de septiembre de 2016

Revista "Claro que leo" dedicada completamente a la LIJ (Literatura Infantil y Juvenitl).

La revista Claro que leo está dedicada completamente al tema de la LIJ. Está disponible en internet y, en papel, en algunas de librerías de México como las de FCE. En la primera editorial, Alejandro Portilla, su editor, explica: "Queremos ofrecerles a las familias estrategias de lectura, orientarlas en cómo hacer una biblioteca familiar; también nos proponemos ser un canal de venta de libros y difusión de los catálogos editoriales y novedades de las diferentes editoriales que tengan fondos de interés en la literatura infantil y juvenil. Además, pretendemos ser un conducto para promocionar eventos y difundir actividades alrededor del libro para niños y jóvenes".


martes, 13 de septiembre de 2016

Grandes y pequeños clásicos. Luis Daniel González

Desde la perspectiva de la educación literaria, está claro que obligar a los chicos a leer el Quijote o darles a leer un «Quijote para niños» no garantiza, ni mucho menos, que cuando sean mayores lleguen a leer y apreciar el Quijote. Este objetivo de ponerlos en condiciones de comprender y disfrutar los grandes clásicos, que dicho sea de paso señala que tal educación no consiste sólo en adquirir conocimientos literarios y competencia lectora sino que apunta también a la recepción de valores permanentes, será más fácil conseguirlo si los educadores saben ayudar a los chicos a dar sus primeros pasos con relatos de calidad contrastada. 

Y si hay libros de los que se puede afirmar eso sin duda es de los clásicos de la Literatura infantil y juvenil (LIJ), que han pasado la criba de generaciones y ambientes distintos y que han probado ser tan o más capaces de despertar entusiasmo por la lectura como los de Harry Potter, aunque ciertamente sea necesario en algunos casos que los adultos los conozcan y sepan presentarlos bien.

Sin entrar ahora en grandes dibujos, a los clásicos de LIJ se les puede aplicar la definición que hacía Chesterton, refiriéndose a Dickens, como «un rey del que se puede desertar, pero a quien no cabe destronar». O la de Borges, cuando dice que son libros que se leen siempre «con previo fervor y una misteriosa lealtad». O la de Italo Calvino cuando asegura que «un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir», una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos..., que sin embargo se sacude continuamente de encima. Los clásicos, sigue diciendo el autor italiano, son libros que cuando más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos, resultan al leerlos de verdad. CONTINUAR LEYENDO