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miércoles, 11 de marzo de 2026

"VÍVERES". Luis García Montero, El País

La literatura es parte de las provisiones imprescindibles para afrontar un invierno tan duro como este

La sabiduría de almacenar provisiones supone un modo de luchar por la vida. Como los inviernos y sus fríos pueden endurecer la caza diaria, nos conviene un respaldo de vituallas en la cocina. Luis Landero sabe que la literatura es una buena provisión. Cuando uno de nuestros inviernos provocó una nevada arrogante a la que llamamos Filomena, Landero recordó que Boccaccio, en el siglo XIV, había salvado de la peste bubónica a unos jóvenes de Florencia. El Decamerón salió de la despensa literaria para dar pie al Coloquio de invierno (Tusquets, 2026), libro que reúne en un hotel rural a siete personajes dispuestos a sobrevivir. Las historias de sus vidas son tan importantes como los víveres de los hoteleros para darle sentido a la experiencia. Contar, escuchar, conocer, reconocer, nos hace humanos más allá de la animalidad de la caza diaria y de las agitaciones de la naturaleza.

Landero es un maestro en el arte de crear personajes. Sabe que la literatura forma parte de nuestros víveres. El temporal de hoy se llama individualismo, prisa, móviles, desinformación, distancia. Todas las nuevas estrategias de comunicación nos conducen al aislamiento, borran las conversaciones familiares, las citas tranquilas, los encuentros que no sean aluviones de tratos fugaces. Como creador de personajes, Landero sabe que, si queremos reconocernos, además de buscar nuestros ojos en el espejo, necesitamos escuchar a los demás, formar parte del coloquio cervantino de los perros, comprender la vida que ladra o murmura en cada palabra. Contar nuestra vida nos hace dueños de nosotros mismos, sobre todo cuando comprendemos que alguien nos oye, porque nosotros también necesitamos oír a los demás. Historias laborales, amorosas, recuerdos de familia, naufragios y deseos se apoyan en la mesa y pronuncian nuestro nombre. La literatura forma parte imprescindible de nuestros víveres en este invierno duro que quiere congelarnos.

jueves, 30 de octubre de 2025

"LEER LIBROS PROHIBIDOS". Irene Vallejo, El País

Con intolerable osadía, las bibliotecas públicas cobijan en su silencio la algarabía de las innumerables voces

Mil veces te dijeron que las bibliotecas son lugares aburridos, embalsamados, donde nada sucede ni se mueve. Rincones petrificados donde el tiempo y las palabras se han detenido. Contra el tópico, la realidad es que siempre fueron espacios sitiados, escenarios de conflicto. Recientemente las bibliotecas norteamericanas han denunciado los crecientes intentos de vetar o eliminar obras polémicas, sobre todo en pequeños centros rurales y educativos.

El peligro acecha desde posturas opuestas, como fuego cruzado. A un lado, quienes sostienen que algunas obras clásicas deben ser apartadas o reescritas porque reflejan comportamientos racistas, la exclusión de las mujeres o trillados estereotipos y misantropías. En frente, quienes se oponen a la literatura que cuestiona valores tradicionales y religiosos por considerarla nociva e inmoral.

Desde la mítica Alejandría hasta los códices aztecas, la crónica de la destrucción de los libros es una historia interminable, con incontables rostros. Los imperios y el colonialismo son propensos a esta lamentable costumbre: convierten en botín de conquista la memoria y los sueños del vencido. Son bien conocidas las hogueras nazis y de la guerra civil española, contemporáneas de las purgas soviéticas. Después llegarían la Revolución Cultural china y los Jemeres Rojos de Camboya. Pol Pot, maestro de literatura francesa, ordenó una feroz persecución contra la letra escrita y, entre otras atrocidades, represalió a sus colegas profesores, a quienes sabían un segundo idioma y a toda la gente provocadora que usaba gafas —síntoma de veleidades intelectuales­—. Poco antes, horrorizado por las soflamas anticomunistas del senador McCarthy, Ray Bradbury había escrito Fahrenheit 451 en la biblioteca universitaria de Los Ángeles, “entre los estantes, perdido de amor, volviendo páginas, tocándolas”.

Proscribir un libro, cualquier libro, es una forma particularmente ingenua de barbarie. Necesitamos los textos malignos, incluso aquellos que detestamos. Al extirpar palabras ofensivas o suprimir la memoria de acontecimientos terribles, nos negamos a mirar cara a cara nuestro pasado. Si lo embellecemos o edulcoramos, los errores pretéritos caerán en el olvido y se cerrarán las puertas a otros posibles futuros, quizá mejores. Ante lo perturbador, no sirve el eufemismo ni el escondite. Encubrirlo implica sobrevalorar los poderes purificadores del silencio y confiar en la ignorancia como talismán protector: puro pensamiento mágico.

En el siglo III a. C., mientras Alejandría intentaba reunir el conjunto de los libros del mundo, el emperador chino Shi Huangdi ordenó destruirlos todos. Además, prohibió mencionar la muerte, persiguiendo la inmortalidad por elipsis. En sus delirios solo existía un presente interminable en el que siempre tenía razón. Sin embargo, seguidores del taoísmo y el confucianismo memorizaron y escondieron las obras prohibidas, como los protagonistas de Fahrenheit 451. En sus ensayos, Fernando Báez evoca a bibliófagos que engullían rollos de papiro a fin de digerir sus enseñanzas.

Para evitar estas clandestinidades e indigestiones existen las bibliotecas, zonas de promiscuidad que algunos quisieran cinceladas a su imagen y semejanza. El fuego sigue acechando: se ha editado una versión ignífuga de El cuento de la criada, de Margaret Atwood, capaz de soportar las llamaradas más voraces. Los libros quemados son el detonante de graves acontecimientos en El ferrocarril subterráneo, de Colson Whitehead, mientras que un personaje de la serie The Wire, el respetado Brother Mouzone, exclama: “¿Sabes qué es lo más peligroso en América? Un negro con una tarjeta de biblioteca”.

Tras siglos de resistencia, son espacios ­—no hay tantos— donde todo el mundo es bienvenido y acogido sin cobrarle nada. Este asombroso logro es fruto de un camino lleno de recovecos. Nunca fueron refugios tranquilos, sino asediados territorios de frontera. Con intolerable osadía, las bibliotecas públicas cobijan en su silencio la algarabía de las innumerables voces. Proponen un pacto que protege todas las disidencias: tenemos derecho a elegir lo que leemos, pero no a imponer qué libros eligen libremente los demás.

viernes, 24 de octubre de 2025

"PESADILLA". Luis García Montero, El País

A lo largo de dos días se cargaron de libros los camiones de la basura para llevarlos a un vertedero

Se enteró por la radio. Habían expurgado las bibliotecas porque ya no tenía sentido conservar tantos libros. Casi nadie los usaba en un mundo más parecido a las oficinas viriles de un banco que a un ateneo sentimental. Era más rentable utilizar los viejos espacios para otros fines. A lo largo de dos días se cargaron de libros los camiones de la basura para llevarlos a un vertedero situado en la carretera del Progreso, a cien kilómetros de la ciudad. Las sombras polvorientas de las estanterías iban a ser habitadas por los negocios de siempre y los nuevos circuitos de la comunicación. Como un derrame de hidrocarburos en la corriente de un río, empezaron a extenderse las consignas de la utilidad, las prisas y los cálculos. Pero si yo creo en la utilidad, se atrevió a protestar un libro, mientras era agarrado por los operarios para lanzarlo al camión de la basura. Vamos a ver, yo siempre he pertenecido al futuro, quiso decir otro, y llevo entre mis páginas una idea de progreso, insistió, mientras su lamento se perdía camino del estercolero.

Cuando se enteró de lo sucedido, el lector pensó que era buena idea acercarse hacia los territorios de la basura. Tal vez pudiera salvar allí algún ejemplar valioso. El custodio de los libros, ahora un guarda de estercolero, le orientó hacia un extremo del barranco. El camino era muy desagradable, un espectáculo de escombros, desechos orgánicos, estanterías rotas y piltrafas malolientes. Acostumbrado a la melancolía de las ruinas, al paso lento de los siglos y las civilizaciones, el lector se vio envuelto por un paisaje sin poesía, con ratas que dibujaban una red de improperios. La basura tiene mucho de autorretrato para el instinto animal. Estamos llamados a descomponernos, sintió el lector, mientras descubría un cadáver sobre la cochambre. En el bolsillo del cadáver, parpadeaba la luz de un teléfono móvil. Lo seguían vigilando desde el otro mundo.

domingo, 28 de septiembre de 2025

"LAS BIBLIOTECARIAS QUE ARRIESGAN HASTA LA VIDA CONTRA LA OFENSIVA CENSORA EN EEUU". María Ramírez, elDiario.es 27/09/2025

El documental ‘The Librarians’ retrata a las mujeres que resisten ante la cruzada de legisladores y activistas conservadores en bibliotecas escolares que empezó en Texas, Florida y Luisiana y se ha extendido por todo el país

Trailer del documental the librarians

Una mujer habla a contraluz delante de una ventana. Sólo se ve su silueta oscurecida y a ratos destellos de sus gafas. Un subtítulo la identifica como “bibliotecaria anónima” de Texas que ha sufrido acoso por cuestionar la eliminación de libros respaldada por el gobernador de su estado.

“Nunca se nos ocurrió que nos atacarían, nunca pensé que estaríamos en la primera línea… Somos guardianes del espacio, de los recursos, de la gente. Ahora nos han puesto en el frente y tenemos que contar nuestra historia”, dice la bibliotecaria de Texas en el arranque del documental The Librarians, que se ha estrenado este viernes en los cines del Reino Unido y llega la semana próxima a las pantallas en Estados Unidos.

El miedo no es infundado. Las heroínas de este documental, que salen en su mayoría a cara descubierta, cuentan sus despidos, los emails intimidatorios y las amenazas físicas, incluso de hombres con pistola que hablan abiertamente de matar a las bibliotecarias o los concejales que las apoyen. Un congreso de bibliotecarios en Estados Unidos es ahora un evento con medidas de seguridad reforzadas. “Si me hubieras dicho hace unos años que un congreso de bibliotecarios iba a necesitar esto, habría dicho que estás loca”, dice una bibliotecaria a la cámara.

Amanda Jones, bibliotecaria de un instituto en una pequeña ciudad de Luisiana, se ha esforzado en dejar claro en público que siempre lleva varias pistolas para protegerse. Cuando llega a un lugar, está acostumbrada a mirar dónde está la puerta de emergencia o cómo puede huir en caso de tiroteo. Jones es una de las que no se ha rendido pese a las amenazas. Desde que en 2022 habló en una reunión pública contra la eliminación de libros con referencias a la comunidad LGTBI o el racismo, la persecución ha sido constante.

Julie Miller se encontró su nombre escrito en todos los documentos de un hombre al que define como “agitador a sueldo” que la ha denunciado y dice ser parte del grupo Moms for Liberty, una red de mujeres conservadoras financiada por donaciones millonarias que se ha dedicado a promocionar a candidatos a los consejos escolares y hacer listas de libros supuestamente pornográficos, desde un cuento de una pareja de pingüinos machos hasta Maus, el libro sobre el Holocausto de Art Spiegelman (la excusa en este caso son las viñetas de ratones “desnudos” cuando en la mayoría llevan ropa). CONTINUAR LEYENDO

viernes, 26 de abril de 2024

"LOS LIBROS Y LA BELLEZA". Michèle Petit



Este volumen reúne cinco ensayos de la antropóloga francesa escritos originalmente como conferencias. Tomando como punto de partida dos tesis: la belleza como necesidad universal para el ser humano y nuestra condición de seres poéticos a quienes lo meramente útil nos resulta insuficiente, Michèle Petit nos invita a la reflexión.

Un libro que defiende el poder de la belleza para transformar las peores experiencias en tiempos trágicos; que denuncia las dificultades de la transmisión cultural, sobre todo, en el exilio y su consecuente "desintonización" social; que nos recuerda que estamos formados por paisajes interiores, así como nuestra necesidad de habitar espacios soñados e imaginados; que nos habla sobre cómo redescubrir nuestros sueños a través de la literatura, sobre esas casas de pensamiento que son las bibliotecas y también sobre la lectura en tiempos de pandemia.

martes, 7 de noviembre de 2023

"BIBLIOTECAS HUMANAS". Una propuesta interesante

Gracias al impulso de Teresa Lopez Avedoy y Leandro Jacob, se acaba de publicar el librito (24 páginas) "Bibliotecas Humanas: un manual" descargable en http://eprints.rclis.org/44986/

En su formato impreso se vende al precio de un kilo de pan en la argentina Imprenta Rescate https://rescate.mitiendanube.com/.../bibliotecas-humanas.../

La intención de esta publicación es hacer circular la idea de la Biblioteca Humana, qué es, para qué sirve y cómo puede implementarse, en cualquier espacio y por cualquier grupo de personas. Lo único que tendrán todas en común es su sentido: promover el diálogo, reducir prejuicios y fomentar la comprensión mutua; aplicar la empatía como ejercicio y darle al libro una dimensión plenamente humana.

Que este manual aliente la creación de Bibliotecas Humanas y lo que éstas tienen para ofrecernos, es nuestro deseo. (Ramón Salaberría)

Desde AQUÍ también puedes acceder al manual

Página Web de Bibliotecas humanas

RECURSOS PARA LECTORES Y POTENCIALES ORGANIZADORES DE BH 

En YouTube están a disposición los videos de media docena de las Bibliotecas Humanas organizadas por Biblioteca Vasconcelos (subrayamos que no hay una sóla manera de organizar una Biblioteca Humana): Aquí los títulos para hacer la búsqueda:

jueves, 7 de septiembre de 2023

UNA BIBLIOTECA: "UN LUGAR DONDE PERDER LA INOCENCIA, SIN PERDER LA VIRGINIDAD". Piedad Bonnett

La escritora Piedad Bonnett clausuró el Foro sobre Bibliotecas Públicas con este conmovedor ensayo sobre estos espacios donde los libros abren un mundo de posibilidades infinitas.

[...] Porque una biblioteca contiene, sobre todo, tiempo: es un compendio del pasado, una posibilidad de futuro y un presente pleno, que comprende el ayer y el mañana. Una biblioteca es también un gran ojo, como aquel con el que representan a Dios, o como el de las moscas, lleno de ocelos, o el de los camaleones, que pueden ver al mismo tiempo adelante y atrás. Es la mirada que resulta de la suma de todas las miradas, que ve a la vez lo grande y lo pequeño, los infinitos matices del universo. El resultado de ver a través del gran ojo de la biblioteca es que jamás nada se verá, de forma empobrecida, en blanco y negro. Porque el alma de la biblioteca está llena de la riqueza de lo ambiguo. No hay verdades en una biblioteca: hay visiones de la verdad, que es otra cosa. Infinitas voces que se dirigen a un solo sujeto, el rey de este recinto: el lector.

Pulsa AQUÍ para leer el ensayo
Fuente: Revista Arcadia.com

jueves, 27 de julio de 2023

"ASESINOS DE LIBROS". Un artículo de Arturo Pérez-Reverte

Ver matar a un hombre, escuchar los gritos de una mujer violada o ver cómo arde una biblioteca son tres experiencias dudosamente recomendables. De todas ellas ostento el dudoso honor de haber sido testigo. Mencionadas aquí, en frío, tan bárbaras actividades parecen propias, en exclusiva, de escenarios brutales y distantes. Ya saben, tipos barbudos y sanguinarios. Y, sin embargo, todas pertenecen a la historia de la Humanidad hasta el punto de que a menudo se dan juntas en el mismo tiempo y lugar, a modo de manifestaciones de un horror idéntico y común: el que late en la condición humana.

Dejaré el tiro en la nuca y las mujeres que gritan para otra ocasión. A fin de cuentas, los libros que arden son síntoma de lo mismo, y arrancan del impulso infame que pinta la angustia indeleble en los ojos de una mujer o siembra los maizales de hombres con la garganta abierta y las manos atadas a la espalda. Todo es el mismo horror. Todo es la misma guerra.

Hace unos meses vi arder una biblioteca. Ardió durante toda una noche y una mañana, con los papeles y libros como pavesas, volando entre las paredes en llamas en todas direcciones, cayendo sobre la ciudad convertidos en cenizas. La ciudad se llama -todavía- Sarajevo. 

Para nuestra vergüenza, los siglos de la Humanidad están oscurecidos -valga el dudoso retruécano- por las llamas de bibliotecas que arden: Alejandría, Constantinopla, Córdoba, Cluny, Heidelberg, Zaragoza, Estrasburgo. Uno conocía todo eso por las lecturas, por la historia. Muchas veces había imaginado a los soldados con antorchas, las llamas iluminando los estantes, las piras de libros ardiendo. Pero jamás, hasta Sarajevo, pude imaginar qué impotencia, qué desolación puede sentir un ser humano ante el espectáculo de la destrucción de la memoria de su raza. Destrucción siempre absurda, infame. Irracional. Tengo la imagen grabada, imborrable. Esta vez no fueron soldados con antorchas, sino modernos prodigios de la tecnología. Artefactos diseñados por ingenieros competentes, de esos que tras delinear planos y bocetos se van a casa donde les espera su Maripuri con la cena, satisfechos por haberse ganado el jornal. Aquella noche, en Sarajevo, los cañones no apuntaban a la carne humana sino a la materia que conforma su alma y su inteligencia. Ya durante la anterior campaña de Croacia -¿recuerdan una ciudad llamada Bukovar?-pude comprobar que en el conflicto de los Balcanes las primeras bombas serbias siempre eran para la iglesia, los archivos, el museo de turno. Y Sarajevo no podía ser la excepción.CONTINUAR LEYENDO

lunes, 4 de julio de 2022

"LOS PORNO LIBROS DEL PP". Por Elisa Beni, elDiario.es, 3 de julio de 2022

¿A QUÉ EDAD DEBE PODER ESTAR SOLO UN NIÑO EN LA BIBLIOTECA? 
MADRID ELEVA DE 8 A 11 AÑOS EL MÍNIMO LEGAL.

 ¡Dejen que los niños se acerquen a los libros! Esa es la libertad que debemos darles y no la de las tabernas

Veo a una niña de 7 años a lo sumo, en un estío tenaz, con verano y tiempo por delante y el veneno de los libros ya en la sangre. Una niña de finales de los 60 engarfiada a Enyd Blyton y a Verne y con lo que fuera que se pudiera echar a los ojos y la imaginación. La paga no daba para el ritmo y ni los trucos más ocurrentes para conseguir pesetas –un libro infantil y juvenil debía costar 15 pesetas– funcionaban todos los días, así que la niña se acercaba a la Librería Maiso, en la calle General Franco de Logroño, a engolosinarse en los escaparates y, con un poco de desparpajo, en las propias estanterías del interior. Ver los libros, aún de lejos, era una especie de promesa dilatada que ayudaba a sobrellevar la espera. La Maiso la regentaban dos hermanas con una bata guardapolvo azul de Vergara y las gafas colgando de una cadenita sobre el pecho, solteronas según la nomenclatura de la oscura época, que contemplaban con interés y luego con ternura a la niña que no podía separarse de aquel paraíso de golosinas hechas de letras y de papel. Hasta que un día le ofrendaron a la niña la posibilidad de leer en la propia librería, sentada en una escalerita de tres peldaños que tenían para alcanzar la zona alta, y dejar una mini señal en el libro hasta el día siguiente. La niña era cuidadosa y los libros quedaban intocados, sin otra mácula que los ojos que ya habían recorrido sus líneas y que los futuros compradores no podrían intuir.

Esos ojos eran los míos y esa niña con trenzas era yo.

Además de una imagen, lo que me ha asaltado es esa sensación de paraíso secreto y de libertad –a la librería iba yo sola, entonces los niños podíamos explorar un cierto entorno– cuando he leído el artículo que en este medio firmaba Diego Casado. Puede que no hayan reparado, es una cosa de Almeida y de Madrid, pero me ha parecido tan relevante que creo que su reflexión se merece un domingo de julio como este. Les resumo: el Ayuntamiento de Madrid ha decidido recientemente que los niños de 8 años, que hasta ahora estaban habilitados para entrar en sus bibliotecas, ya no puedan hacerlo sin compañía de un adulto y han elevado la edad hasta los 11. Dicen que lo hacen “por seguridad”, por si los niños “exploran el centro para divertirse sin que sus progenitores lo sepan”. ¿Se puede ser más melón? ¿Puede haber mayor demostración de ranciedad, de restricción absurda, de cortedad de miras? ¿Y qué peligro hay en que los niños se diviertan explorando una biblioteca? No respondan sin pensar, las bibliotecas tienen salas de lectura específicas infantiles y juveniles, no se trata de que molesten a los adultos. Y aun si así fuera. Explorar una biblioteca, vaya pecado, es que lo oigo y se me licúa la morriña de una infancia feliz, como seguro que a muchos de ustedes. Yo exploraba también la biblioteca de mi casa. Así llegué a ver a esa edad uno de los libros que mi padre traía escondidos desde París en el forro de la maleta –y sí, yo sabía que había libros prohibidos en España– en el que por primera vez vi imágenes de los campos de concentración nazi y de los cuerpos exánimes amontonados y de aquellos esqueletos que andaban hacia sus liberadores [Los olvidados. Los exiliados españoles en la II Guerra Mundial. Antonio Vilanova. Ruedo Ibérico (1969)] Ahora es mío, lo heredé. Me marcó, ya se lo digo. Nunca he podido ver ni en ficción torturas o tratos degradantes. ¿Tuvo algo de malo que me marcara? ¿Fue terrible que leyera el Informe Hite a escondidas? Nada grave. Pero yo tenía amiguitos y amiguitas en cuyas casas no había estanterías que trepar o que explorar y entonces no había bibliotecas para niños.

Parece que la risa va por barrios y que fuentes municipales madrileñas dicen que tal regresión está pactada con la Comunidad. Me temo que pueda ser exportada. En un mundo en el que, según Save de Children, el 53% de los niños acceden por primera vez al porno en la red entre los 6 y los 12 años, los nuevos guardianes de las formas quieren asegurarse de que los niños que ven solos cómo mujeres son maltratadas y violadas no puedan explorar solos una biblioteca. Supongo que corren el gran riesgo de encontrar ideas que sus padres no hayan inculcado en su mente e incluso de admitirlas como algo probable o como poco respetable. ¿Se les ocurre mayor riesgo para un menor?

¿Por qué tus padres siempre y hasta dónde? Me pasma esa necesidad que tienen las personas, y sobre todo las muy conservadoras, de que sus hijos sean una proyección al futuro de su propia ideología. Es castrador a la par que estúpido. No hay reacción más natural ni más plausible que la del hijo que le sale rana a unos padres dictatoriales respecto a las ideas o al estilo de vida. ¡Déjenles explorar el mundo y si el mundo les lleva a una biblioteca, bendito sea! Déjenles osar. Déjenles que se adentren solos y sin más compañía que un criterio que se ha ido formando, y el recurso a preguntarles todo y siempre, en los procelosos mares de las historias, de las vidas, de los mundos y de las ideas. ¡Ojalá el mayor problema de Almeida fueran las nubes de chiquillos que se amontonaran solos en las bibliotecas para someterlas a una exploración alegre y reverencial!

Porque hay niños cuyos padres no les acompañarían al interior de una biblioteca ni muertos. Porque hay padres que acompañarían a los niños para imponerles su criterio. Porque los niños tienen que ir conquistando espacios de independencia funcional y también intelectual y al parecer algunos no quieren hacerlo sólo pegados a una pantalla. Porque los niños tienen derecho a ejercer sus gustos y hasta a equivocarse en ellos y una biblioteca es probablemente el espacio menos peligroso para hacerlo.

Porque, como dijo Borges, no somos lo que escribimos, sino lo que leemos.

O en palabras de Larbaud, porque la lectura es ese vicio sin castigo.

¡Dejen que los niños se acerquen a los libros!

Esa es la libertad que debemos darles y no la de las tabernas.

viernes, 23 de noviembre de 2018

"eBiblio Castilla y León". Préstamo gratuito de libros electrónicos a través de Internet.

eBiblio Castilla y León es un servicio de la Red de Bibliotecas de Castilla y León, que hace posible la lectura de libros electrónicos a través de internet y permite a los usuarios de las bibliotecas tomar en préstamo las principales novedades editoriales en formato digital para poderlas leer en diferentes dispositivos: tabletas, teléfonos inteligentes, ordenadores personales o lectores de libros electrónicos.

viernes, 12 de octubre de 2018

24 de octubre, DÍA DE LA BIBLIOTECA, LIBURUTEGIAREN EGUNA, DIA DA BIBLIOTECA.

El próximo 24 de octubre se celebra en España, como cada año, el Día de la Biblioteca. Una iniciativa de la Asociación Española de Amigos del Libro infantil y Juvenil que tuvo su origen en el año 1997. Desde entonces, Amigos del Libro se ha esforzado en dar a conocer y reconocer la labor de las bibliotecas, sus servicios, sus recursos profesionales y agradecer y reconocer la labor de los bibliotecarios y las bibliotecarias. Este año la celebración tendrá lugar en la biblioteca “Ramón Pérez de Ayala” (Oviedo) y contará con la participación de bibliotecarios, escritores, ilustradores, narradores de historias, editores, profesores, miembros de la asociación, responsables políticos y entidades que fomentan el uso de las bibliotecas.

El pregón de este año es obra del escritor Gonzalo Moure (Premio Cervantes Chico 2017), y el cartel ha sido realizado por el ilustrador Alfonso Zapico, Premio Nacional de Cómic en 2012.

El día de la luz


Vengo del desierto del Sáhara, de inaugurar una biblioteca. Está en Dajla, el más alejado, el más olvidado de los cinco campamentos de refugiados saharauis. Es la cuarta biblioteca que construimos, y es preciosa. En el centro hemos plantado árboles, para que los niños y los jóvenes del Sáhara puedan experimentar el gozo de sentarse a su sombra a leer un libro. No queremos que esa biblioteca sea ningún “templo de silencio”, sino más bien un espacio para del sonido, para el ruido. Una biblioteca que ya es el lugar más hermoso del campamento. Un espacio para desear ir a buscar lectura, pero también amistad, sueños compartidos. Incluso amor. Un lugar en el que enamorarse mirando unos ojos por encima de un libro. Porque al fin y al cabo, la biblioteca es el lugar en el que se descubre al otro, de papel o de carne.

En una película inolvidable, la mejor película de ciencia ficción de la historia, 2001, una odisea del espacio, aparece un monolito cada vez que el hombre se dispone a dar un salto cualitativo. Kubrick, su director, debería haber puesto un libro en su lugar. Porque han sido los libros los que han marcado el ritmo de los cambios del ser humano. Porque el libro es el laboratorio del hombre, el lugar en el que se experimenta con emociones, descubrimientos, utopías, apuestas. Somos lo que somos porque hemos pensado y escrito sobre cómo ser y sobre cómo no ser. Y seremos lo que pensemos, lo que piensen y escriban las próximas generaciones.

Así que una biblioteca no es solo un lugar en el que invitar a leer, sino también, o por eso, un lugar en el que invitar a escribir. Las bibliotecas del siglo XXI son, pueden ser, tienen que ser el semillero de nuevas novelas, nuevos monolitos, mojones de nuestro futuro. Si el siglo XX fue sin duda el siglo de la lectura, el siglo XXI puede llegar a ser el siglo de la escritura, ya lo está siendo.

Por todo eso construimos bibliotecas en los campamentos del desierto. Porque no son solo para los saharauis. Las paga nuestra sociedad civil, mediante socios adultos, y mediante actividades solidarias en colegios, institutos y bibliotecas. Y los alumnos y lectores que las sufragan se hacen conscientes de lo extraordinario que es tener una biblioteca, aprenden a valorar la suya, a defenderla. Cada biblioteca del desierto tiene detrás a miles de niños, jóvenes y adultos que la han hecho posible con su pequeño esfuerzo. Sumando. Cada lector saharaui tiene a su lado a miles de lectores, más conscientes de la importancia de una biblioteca, porque con su trabajo se ha construido una, en un clima y un lugar tan hostil.

Piensa en tu biblioteca. Hubo un día en el que esa biblioteca no existía. Alguien la soñó, luchó por ella, la llenó de libros y también de sueños. Hazte del equipo de ese alguien que la hizo posible, lucha por un mundo en el que no haya un ser humano que no tenga cerca una biblioteca, o un amoroso bibliobús. Que no haya un solo niño, joven o adulto, que no roce la mano de una bibliotecaria que le aconseje, que le oriente en el laberinto. Que es lo mismo que decir que no haya un solo ser humano conectado a lo que fue, lo que es y lo que será.

En tu mano hay millones de manos, estrechando la tuya, acompañándote en el camino. Tiernas o callosas, pequeñas o grandes. En el libro que te espera en la mesilla de noche o junto al sofá, hay millones de libros. Ingenuos o complejos, humildes o lujosos. Pero todos preciosos. Conectados todos por un invisible hilo de plata que une mano con mano, estantería con estantería, un hilo inacabable y luminoso. Inacabable, y así sea. Hoy es el Día de la Biblioteca, que es lo mismo que decir El día de la Luz.

Feliz día, feliz siglo.


(Texto: Gonzalo Moure. Cartel: Alfonso Zapico)


martes, 27 de junio de 2017

Actas del VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas (2017)

Esta edición del Congreso ha estado dedicada a las nuevas tendencias en relación a los espacios físicos y virtuales de las bibliotecas públicas, prestando especial atención a los nuevos usos y servicios que demanda una sociedad cada vez más tecnológica

Tradicionalmente, las bibliotecas públicas han funcionado de manera eficaz como espacios sociales que van mucho más allá de la función de acceso a las colecciones de libros y otros materiales. La función social de la biblioteca pública siempre ha sido una cuestión prioritaria, si bien es cierto que en estos momentos es necesario ir un paso más allá para adaptarse a los cambios y hábitos lectores de nuestros usuarios, cambios que pasan por adaptar o crear nuevos espacios –físicos y virtuales- más abiertos, accesibles e integradores.

El contenido del Congreso ha girado en torno a estos dos bloques temáticos:

El espacio físico de la biblioteca. Nos encontramos ante un cambio de paradigma dentro de nuestro ámbito profesional: de una gestión de la biblioteca desde el punto de vista de la colección tenemos que pasar, si no lo hemos hecho ya, a otra centrada en los servicios y en la gestión cultural. Abordaremos el tema de qué necesidades nuevas tienen los usuarios y qué servicios se están introduciendo para cubrirlas. En definitiva, cómo afecta este cambio de paradigma a los espacios físicos de la biblioteca.

El espacio virtual en la biblioteca pública. Las bibliotecas públicas están ofreciendo cada vez más servicios virtuales y aplicaciones como parte de una estrategia digital, conscientes de la importancia que tiene estar presentes en los entornos virtuales. Se discutirá qué se hace y qué se puede hacer en este ámbito, con especial atención a cuestiones como la reutilización de la información en bibliotecas, cómo las redes sociales están transformando la interacción y comunicación con nuestros usuarios, servicios basados en contenidos digitales locales o generados en torno al préstamo digital en bibliotecas, servicios prestados a través de dispositivos móviles, etc.


 

viernes, 25 de noviembre de 2016

Las bibliotecas y la paz. Colombia.

Muchos esfuerzos se han hecho por la promoción de la lectura en Colombia; decenas de mujeres y hombres viajan a lomo de mula, en lancha o en buses a bibliotecas apartadas de nuestra geografía para hacer crecer los trabajos en lectura y escritura. Pero quizá el reto sea más grande hoy y las bibliotecas estén llamadas a ser las protagonistas de la sostenibilidad de la paz que viene.


Lejos de plantear una visión idílica, las bibliotecas son fundamentales en el engranaje de lo que será la paz. En las bibliotecas se pueden sentar las comunidades a pensar y a crear los proyectos sobre territorio, memoria y patrimonio consignados en el acuerdo; se pueden articular los medios comunitarios de comunicación como canales de televisión o emisoras de radio presentes en ese mismo documento; pueden ser escenarios neutrales de paz para dirimir conflictos y escenario para una pedagogía intensiva del acuerdo; en fin, las bibliotecas, como pocas instituciones sociales del Estado, podrían ser los grandes centros de encuentro y conocimiento que han sido en otras sociedades.

Fuente: revistaarcadia.com

viernes, 13 de mayo de 2016

"Bubisher". Red de bibliotecas y bibliobuses para los campamentos de Refugiados Saharauis.


QUIENES SON

El “bubisher” es un pequeño pájaro del desierto, cuya llegada anuncia las buenas noticias. Este pájaro, que soporta las altas temperaturas de la Hamada, tiene una larga tradición oral en el acervo del pueblo saharaui.

Nuestro Bubisher, la red de bibliotecas y bibliobuses que pusimos en marcha en 2008, va cargado de libros que abren nuevos horizontes. El proyecto Bubisher se dirige a la población de los campamentos de refugiados saharauis (en los alrededores de Tinduf-Argelia), situados en la parte más inhóspita del desierto del Sáhara.

Desde 1975, los saharauis han defendido el español como un rasgo distintivo de su identidad nacional, y es su segunda lengua oficial después del hassanía.

El proyecto nació del deseo y la necesidad de reforzar y recuperar la enseñanza del españoly para ello nos hemos centrado en los siguientes objetivos: llevar libros a los niños y a adultos, fomentar la lectura en las escuelas, crear clubes de lectura, colaborar con los maestros en las escuelas y formar monitores capaces de transmitir a la población joven el deseo de aprender. No hemos descuidado tampoco el apoyo a la formación en árabe gracias a la colaboración de la “Biblioteca Internacional de Suecia”, entre otras entidades.

Pero lo que nos mueve ante todo es proporcionar acceso a la cultura y el conocimiento a un pueblo abandonado por la comunidad internacional. Colaboramos en mejorar la formación integral de los niños, potenciamos la interculturalidad y visibilizamos la lucha del pueblo saharaui así como su patrimonio cultural sobre la base del español como lengua común.


viernes, 15 de abril de 2016

Cada euro invertido en bibliotecas se multiplica por cuatro en su retorno social.

Un reciente estudio sobre el valor económico y los beneficios sociales que aporta el sistema bibliotecario de Navarra confirma que constituye una excelente inversión. No solamente si se comparan en términos económicos costes y beneficios, sino también si se examina su impacto positivo en el bienestar de las personas y de la sociedad.

El trabajo realizado calcula el valor económico de las bibliotecas por dos métodos distintos con resultados considerados como valores mínimos y máximos. En ambos casos, se ofrecen evidencias sólidas de su rentabilidad. Por ejemplo, por cada euro invertido al año en las bibliotecas navarras, estas retornan entre 3,49 € y 4,66 € a través de sus servicios.

La investigación ha sido promovida por el Consejo de Cooperación Bibliotecaria, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y por el Servicio de Bibliotecas del Gobierno de Navarra.

La Secretaría Técnica ha correspondido a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, bajo la dirección de Hilario Hernández.

El estudio está basado en fuentes estadísticas y en más de 5.200 encuestas entre la población y los usuarios de bibliotecas de Navarra. En su realización han colaborado profesionales, instituciones y empresas tanto de esta comunidad autónoma como de ámbito estatal.

Se suma a los ya realizados en España y otros países para cuantificar, de manera coherente, el valor económico de las bibliotecas y evaluarlas desde la perspectiva de la ciudadanía. Es posible consultar todos los datos en este enlace. CONTINUAR LEYENDO
Fuente: canallector.com

lunes, 28 de septiembre de 2015

Las bibliotecas, ¿laboratorios en los cuáles se inventan nuevas maneras de vivir juntos? Conferencia de Michéle Petit en la 47º Reunión Nacional de Bibliotecarios Buenos Aires, 21 de abril 2015.

"Mi placer ante la idea de estar aquí se ha mezclado con una cierta ansiedad porque hace mucho tiempo que no realizo investigaciones acerca de las bibliotecas, mientras que la revolución digital ha llevado a repensar completamente sus misiones. Si acepté el honor que me han hecho, es que este momento en que las bibliotecas se enfrentan a nuevos retos es muy interesante: al cabo de visitas que mantuve estos últimos años, al cabo de conversaciones que tuve con aquellas y aquellos que trabajan en ellas, comprendí que algunos de estos establecimientos son actualmente verdaderos laboratorios. Se inventan en ellos, a diario, nuevas maneras de vivir juntos, de hacer sociedad, donde cada uno tiene voz y voto. Se construyen en ellos relaciones entre los seres humanos, y entre ellos y el mundo que los rodea, un poco apaciguadas. Y en estos tiempos de gran brutalidad, sigue siendo notable.


Sin embargo estas experimentaciones son invisibles, no se escucha jamás hablar de ellas más allá de círculos especializados – y esto, no es nuevo: lo que se vive en las bibliotecas siempre ha sido ampliamente ignorado, sean cuales fueran las formas que ellas hayan tomado con el tiempo. Esto se podía explicar cuando lo que ocurría estaba fuera de la vista. Sin embargo, hoy en día, no es el caso en muchos lugares."


martes, 1 de septiembre de 2015

Coleccionar silencios. Un artículo de Gustavo Martín Garzo.

La noticia habla de una biblioteca de Helsinki que ha conseguido multiplicar en poco tiempo el número de sus usuarios. Kari Lämsä, su director, pensó que para conseguirlo tenía que cambiar el concepto de una biblioteca seria y aburrida, lo más parecido a un inmenso almacén alejado de la vida, por otra más participativa y alegre. Su proyecto se ha transformado en un modelo a seguir por otras bibliotecas estatales de Finlandia. Y es que en esas bibliotecas no solo se va a leer, se puede bailar, coser a máquina, dormir la siesta y asistir a conciertos. Nada que ver, sigue contándonos la noticia, con esas bibliotecas de siempre cuya quietud y solemnidad recuerdan el interior de los conventos y las iglesias.

¿Tiene sentido esto o nos estamos volviendo locos? Lämsä afirma que la razón de su éxito es haber creado una biblioteca refractaria al silencio. Pero ¿se puede leer sin silencio, sin quietud? Aún más, ¿uno de los problemas más graves de nuestra época no es nuestra incapacidad creciente para permanecer en silencio? No digo que esté mal que la gente baile, cosa a máquina, acuda a conciertos o a clases de cocina, pero ¿una biblioteca es el lugar para hacerlo? CONTINUAR LEYENDO

lunes, 17 de marzo de 2014

Servicios Bibliotecarios para el siglo XXI. Ciudadanos, usuarios y expertos opinan sobre los servicios de biblioteca pública en la CAPV


El Servicio de Publicaciones del Gobierno Vasco ha publicado el estudio: Servicios bibliotecarios para el siglo XXI/XXI menderako liburutegi-zerbitzuak. El informe completo está accesible en http://www.liburuklik.euskadi.net/handle/10771/26106, tanto en euskera como en español. Y en breve, estarán accesibles, también en Liburuklik, los resúmenes ejecutivos y los anexos sobre encuestas y panel de expertos que sirvieron de base para el estudio.


jueves, 30 de enero de 2014

Biblioteca en guerra. La Biblioteca Nacional de España durante la Guerra Civil.


Las bombas de la aviación cayeron en dos ocasiones en la Biblioteca Nacional en el corazón de Madrid. Ni las llamas ni las explosiones destruyeron sus fondos, unos tesoros bibliográficos, entre 200.000 y 400.000 documentos, que se salvaron gracias a las medidas adoptadas por quienes fueron sus máximos responsables durante la Guerra Civil y la Segunda República.